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Verdeolivo

Tomado de http://www.carcaj.cl
Por Auxilio Dolores Subiabre (1969) Se tituló en Trabajo Social en la UNAM, retornó a Chile el 2000. Ha impulsado proyectos de apoyo a los exonerados y retornados políticos. Actualmente participa de una ONG que presta asistencia reparatoria a las víctimas de la Dictadura no suscritas a los anales de los Informes Oficiales. Es hija de José Guillermo Subiabre, detenido en 1979, hoy desaparecido.

    La verdad de los desposeídos sigue siendo la misma, ha permanecido inmutable, porque no obedece a tranzas, a suplantaciones, a interpretaciones. La historia de los pueblos se convierte en pesadilla para el poder cuando no logra situarlo, hacerla encajar en sus justificaciones, evasivas y recriminaciones urgentes. Porque para nosotros es la razón de los hechos lo que prevalece. Nada tiene que ver el dolor con el dolor.

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¡Si no hay justicia hay Funa!, fue el grito de guerra o cántico coral con que…

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2 comentarios

  1. Hace poco más de un año escribí, no sé si con mucho acierto, pero muy conmovida, sobre el tomo I: DINA, la primera de las entregas del exhaustivo trabajo investigativo de Manuel Salazar, para dar cuenta de la historia de los organismos represores de la Dictadura. Enfrentada a esta nueva muestra, ahora sobre la existencia de la Central Nacional de Informaciones (CNI), son este tipo de recuerdos como el descrito más arriba los que afloran y abren las entrañas de mi pasado y presente. Mis padres conocieron a Sobarzo, yo participaba por esas fechas de un grupo juvenil en la Sagrada Familia, la iglesia aledaña al centenario colegio Salesiano, donde lo acribillaron junto a Enzo. A contar de entonces fue ese recorrido de Macul un lugar común para que refiriéramos, como síntesis, a todo el horror de ese tiempo, con la imagen de Sobarzo muerto en plena calle. Yo recordaba su voz, su mirada con anteojos, un cigarrillo colgando del labio, el comentario de sus últimas lecturas, mientras el humo se iba colando en el trasnoche del “toque de queda”. Mientras escribo esta nota, un juez ha pedido la extradición desde Miami de Pedro Barrientos, uno de los autores materiales del alevoso asesinato de Víctor Jara, quien junto a otros 8 ex militares participaron de su ejecución y de los cientos de prisioneros que pasaron por sus manos a contar del 11 de septiembre de 1973. Han pasado casi 40 años, una eternidad, para que se comience a hacer justicia con Víctor, o más bien con una memoria doliente que a la larga, puede ser la de todos. Mi padre fue detenido y nosotros debimos partir a Cuernavaca con lo que quedó de la familia, sin nunca saber de su paradero. Desde entonces han sido, creo que el tema de los desaparecidos, más que los ejecutados –que me perdonen sus deudos– mi mayor preocupación. Mi trabajo ha sido el de la reparación de sus víctimas. Es la suma de todas las cosas. Todo vuelve. Nada quiere irse.

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  2. piracetam dice:

    “No. Podían mermar algunos trabajos pero arriba no se para nunca. En las ruedas de las camionetas poníamos calentadores para despegar los frenos y seguíamos. Se lo mostré en el vídeo¿ recuerda? Sólo en pleno rigor invernal se corta la actividad porque es inevitable”.

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