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El “Lugar” como el espacio de la acción, transformación y resistencia

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El “Lugar” como el espacio de la acción, transformación y resistencia

Publicado el septiembre 15, 2013|

El lugar no es sólo una escala geográfica, o un sitio,  es el espacio vivido, el de la cotidianidad y de la contigüidad, es el espacio tangible y “sigue representando el ámbito principal de experiencia para la inmensa mayoría de las personas” (García, 2006:58). No es un fragmento del espacio, sino la totalidad en movimiento, que a través de los acontecimientos y vectores que lo cruzan (así como los que no recoge) se constituye como una manifestación particular del espacio global. “Cada lugar es, a su manera, el mundo […] el mundo se encuentra en todas partes” (Santos, 2000:268). Es el resultado de la tensión constante entre lo mundial que empuja y la especificidad histórica de lo particular, es manifestación presente de pasado e historia, así como de esperanza de futuro.  Al ser el lugar espacio de contigüidad, la política se territorializa (de manera divergente, contradictora o enfrentada entre los distintos actores y grupos), y así en el lugar se forma la conciencia.

“El Lugar –no importa su dimensión- es espontáneamente la sede de la resistencia, a veces involuntaria, de la sociedad civil” (Santos, 2000:218). En el lugar pueden emerger contra-racionalidades y racionalidades paralelas ante la racionalidad hegemónica; “el orden universal frecuentemente presentado como irresistible es, sin embargo, enfrentado y afrentado, en la práctica, por un orden local, que está dotado de un sentido y señala un destino” (Santos, 2000:22)Contrario a la idea generalizada, la globalización no homogeniza los lugares, al contrario, los diferencia bajo la racionalidad de `ventajas comparativas´; cada espacio de la globalización contiene cargas distintas de contenido natural, técnico, informacional, comunicacional, inclusive humano y cultural (que también son sujetas a la mercantilización),  “esto responde a la exigencia de mayor seguridad y rentabilidad para capitales obligados a una competitividad siempre creciente. Ello conduce a una marcada heterogeneidad entre las unidades territoriales” (Santos, 2000:209), creando lugares `conectados´, exclusivos o de exclusión, y lugares `desconectados´ o excluidos a la red globalizada (neoliberal).  Los primeros son enclaves de la globalización, que intercambian mercancías, inversiones y ganancias entre sí; son los lugares que la globalización ha territorializado en muchas partes del mundo, donde son evidentes los beneficios que la globalización tiene para quienes pueden acceder a estos espacios.  Los lugares excluidos o desconectados, que son la mayoría, son los que no tienen acceso a los beneficios de la globalización y en cambio padecen sus atropellos y consecuencias, son los lugares donde se da la explotación, el saqueo y el vertedero de los desechos de las sociedades de consumo; por otra parte son desde estos lugares donde emergen las resistencias y alternativas, donde surgen los movimientos sociales y se imaginan otras narrativas, se habla con otros discursos y se crean otros mundos. En palabras de Arturo Escobar (2008) son espacios de diferencia, y en palabras de David Harvey (2000) son espacios de esperanza. Son en estos espacios de diferencia y de esperanza desde donde surgen las alternativas y la innovación social, a la aparentemente irresistible globalización neoliberal. Son donde surgen las economías alternativas y solidarias, los mercados de productos locales, orgánicos y justos, donde la gente cosecha su propia comida y recupera sus espacios públicos, donde se crean empresas sociales, cooperativas y asociaciones, donde surgen medios libres y expresiones artísticas locales. Todas estas son acciones subversivas y antisistémicas, pues le da al sistema donde más le duele: en el bolsillo y en las conciencias; así, no hay mejor expresión de rebeldía contra el orden global que apagar la tele, bajarte del coche, caminar por tu barrio y comprar productos locales en negocios pequeños de gente del lugar.

vía El “Lugar” como el espacio de la acción, transformación y resistencia.

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