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Desde Escocia con amor…Don Raúl Cerón Morales, una historia.

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Carlos Arredondo
15 de abril 2015

Por ahí en 1974, Los violentos del régimen militar de Pinochet pusieron al compañero y amigo Don Raúl Cerón Morales en un camino de tierra y hielo rumbo a un campo de concentración en una isla fría y remota del profundo sur de Chile.

Llegó a la isla Dawson, lugar desolado y castigado por los poderosos vientos antárticos, junto a muchos hombres y mujeres para sufrir desde lejos no su prisión, para un hombre digno no era lo importante, sino el drama de una feroz dictadura afectando en forma terrible la clase trabajadora de la cual Don Raúl, fue un acérrimo defensor.

En la isla Don Raúl, quien nos dejó la semana pasada sus 92 años quizás durmiendo, quizás pensando, quizás soñando, en su Antofagasta, hizo caso omiso a los amenazantes fusiles de milicos infames venidos de la clase obrera y mandados por otros milicos con apellidos retumbantes de las clases pudientes.

La idea progresista del mundo de Don Raúl arrojó por la borda al pensamiento fascista de los hombres en uniforme que tuvieron la mala idea de penalizarlo poniéndolo entre rejas simplemente por estar cerca del Pueblo de Chile en horas difíciles.

Su historia da cuenta que Don Raúl, después de las penurias de ese Chile Pinochetista, salió junto su familia, incluidos su señora y dos de sus hijos más pequeños, hacia Argentina en tiempos muy difíciles para este país. Aquí después de peligrosas peripecias con los milicos de este país, compañeros argentinos de la izquierda peronista le ayudaron para encontrar un camino de exilio más seguro.

En Escocia tuve el honor de conocerle junto a su familia para trabajar juntos y arduamente por la restauración de la democracia en Chile. Ya varios años atrás, con la salida de Pinochet, regresó junto a su señora, y su gato Escoces, que hizo estrago entre las gatitas chilenas, a su ciudad en el norte de Chile para reencontrarse con el resto de sus hijos a los cuales no les había visto en años.

Sus hijos menores, mis amigos, se quedaron viviendo en Escocia. Esa noche, después de enterarnos de su muerte, con un pisco chileno hicimos un brindis a su memoria: por aquel caballero que había nacido en una remota salitrera nortina.

Don Raúl – abajo con una pala en la Isla Dawson- Presente! ahora y siempre!

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