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Habitando el espacio Virtual: Pedro Lemebel


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“Relato en el frente chileno”. Ilario Da (Seud) 1977 Editorial Blume Barcelona


Relato en el frente chileno

http://www.blest.eu/cultura/index.htmlRelato en el frente chileno

Ilario Da [Seud.]
Literatura Chilena en el Exilio. N 9 enero 1979

relato Frente Indice

«A este chiquillo le hace falta una buena paliza», profirió su madre al no encontrar forma de aplacar el llanto que retumbaba en las paredes del pequeño comedor sin dejar dar libre curso a la cena improvisada por los compañeros de Villa la Margarita para discutir la reanudación de las tareas, teniendo en cuenta que la caída del Taco no había traído repercusiones. Sonia, que ya estaba bastante repuesta del reciente tormento, cooperó en cocinar y poner la mesa para los seis, luego arrulló el niño en sus brazos estrechándolo contra su pecho que abrió para entregarle toda la ternura que en él podía caber. A los pocos minutos el crío envuelto en sus miembros era un feliz soñador.

La comida era muy sencilla: un potaje de garbanzos y una tortilla de papas enorme, con vino, pan y manzanas.

Asistirían a la reunión, además de la pareja y Sonia, los dos compañeros de Villa la Margarita que pertenecían al grupo, y Hugo como sustituto del Taco. Mientras esperaban a este último, tranquilos y como siempre en un ambiente cálido, amistoso y familiar, discutieron sobre la corta pero larga tregua y el ánimo de cada uno por retomar sus funciones. Este vínculo de unión familiar y de compañeros, este respeto mutuo que se consolidaba con los golpes y el endurecimiento de la lucha, englobaba desde la confabulación para engatusar a un dueño de casa hasta el apoyo económico entre ellos. Esa noche también hablaron del Frente Polisario y el movimiento palestino, admiraron al Uali Mustafa Sayed, momento en que uno de los compañeros monopolizó la palabra en nombre del conocimiento de causa, hasta la interrupción del timbre y la posterior aparición de Hugo, que restregándose las manos, adujo irónicamente: «Así que habían empezado a comer…». Pese a que todos rieron, la dueña de la casa se sintió un poco molesta y corrió a servirle un plato de sopa y un vaso de vino; su hijo lo reprendió con un llanto furioso y su marido lo golpeó con sarcasmo: «Es que el compañero viene directamente de las trincheras». Hugo respondió conservando la ironía: «Efectivamente, compañero, cada calle, cada centro de trabajo, cada lugar de estudio, cada casa, cada reunión, es una trinchera; por lo tanto vengo de las trincheras». «Yo le sumaría los centros de diversión y las camas», muy serio el mismo compañero que había conferenciado sobre el Uali. Con la recogida de los platos, labor que realizaron tres personas, Hugo propuso poner término al «hueveo» y dar comienzo a la reunión. Esperó que llegaran Sonia, la otra compañera y el joven tímido que traía la tortilla, para informar un poco sobre los últimos acontecimientos nacionales e internacionales y sugerir la posposición de la discusión política para la próxima reunión, ya que dejaría tres documentos cuya lectura ayudaría a la comprensión de la coyuntura que se atravesaba; entre ellos uno sobre la situación internacional elaborado por el aparato del partido en el extranjero. A continuación organizó la reanudación del trabajo según las necesidades del partido y presentó un programa de formación política que discutieron, aceptándolo con exclusión de un libro que todos objetaron por ser imposible de conseguir: se trataba de «Marxismo y Revolución», el libro que había sacado el MIR, muy poco antes del golpe, con ensayos de diversos autores. Se dividieron las tareas según el tiempo y los enlaces de cada uno y examinaron algunos problemas locales.

A las nueve de la noche, acabada la reunión, se marchó Sonia pues tenía cita en casa de una compañera de la facultad para estudiar y preparar juntas los exámenes que se venían encima. Además de ellas dos, vendrían otra muchacha y Patricio, todos buenos alumnos pero no amigos ni compañeros de Sonia. La relación era solamente de estudio; e indispensable para ella puesto que no poseía los libros requeridos por los catedráticos. Se despidió del crío, de sus camaradas y se fue triste porque hubiese preferido permanecer en aquella mesa conversando cosas de interés, y estaba sola desde la caída de Pablo. Caminó apurada recordándolo y acariciando la quimérica posibilidad de que algún día un desconocido mensajero le traería la prodigiosa noticia que estaba vivo, que su amor estaba en una cárcel; y ella correría a hacer fila entre los familiares de los otros presos; y le llevaría su alegría, sus besos, sus lágrimas; y él, desde un rincón del patio, al verla, correría a abrazarla, a apretarla y a preguntarle sobre todos y sobre todo. Derramó una lágrima.

El barrio donde vivía la señorita Paquita era muy lindo; con muchos parques y plazas, árboles y avenidas, casas grandes y muy grandes; con un supermercado muy limpio y bien atendido donde muchas sirvientas con delantal compran, a diferencia del almacén frente a la casa modesta de los padres de Sonia, el almacén de la calle Pitón donde las señoras no compran sino que se lamentan porque no pueden hacerlo. También había autos brillantes y silenciosos, como en la Universidad, como en las películas; y no había policías vigilando y había jóvenes con motos grandes y ruidosas; luces de mercurio en las avenidas y faroles en las calles; estrellas en el cielo y la luna; balcones con parejas; ventanas con orgías detrás; chóferes limpiando el auto y césped bien regado; pero no había niños jugando en la calle, ni ventanas abiertas ni grupos charlando, ni hombres tomando ni viejos sentados en la puerta, ni grifo en la esquina. Cada familia, encerrada en su cubil, acumulando falsedad. Sonia no veía comunicación, sólo veía autorrepresión, sólo veía apariencias y prejuicios. Miraba con odio, con asco, con pena y pensaba: ganaron, son vencedores todavía; y quería aún más al Taco; y recordaba estadísticas que había leído, cifras de desnutrición, falta de viviendas, analfabetismo. En especial recordó aquella que denunciaba los 600.000 niños chilenos en una población de 10 millones de habitantes, que tenían deficiencias cerebrales debido a la falta de proteínas en los ocho primeros meses de alimentación, y que subrayaba que aun estando bien alimentados posteriormente, si bien podían recuperarse físicamente serían deficientes mentales para el resto de la vida. Luego siguió caminando de prisa y observando las casas con jardines y jardineros que trabajaban hasta de noche y perros con collares que custodiaban sin cesar, tan distintos a los escuálidos caninos que merodean alrededor de la basura en la calle Pitón.

El padre de Paquita era doctor; era un distinguido caballero que se había enriquecido honestamente con su profesión, sin robos ni fraudes, y que en tiempos de la Unidad Popular había participado gallardamente en el paro de médicos para sabotear el «gobierno marxista». Su ética profesional consistía en atender sus pacientes en pleno lujo y con gran simpatía en un consultorio privado muy caro, con secretaria linda y un poquito prostituta. Además de trabajar en dicho comercio, cumplía muy rigurosa y responsablemente un horario como cirujano en el Hospital Militar de Concepción, donde recibía ciertas pagas extras por silenciar algunas cosas que la gente no quiere saber. Su casa era muy hermosa, blanca, impecable y estaba ubicada en el barrio lindo. A su perro lo bañaban una vez por semana y su esposa tenía la fastidiosa faena de gobernar las dos empleadas de la mansión y disponer día a día el menú del almuerzo y la cena, la distribución de los puestos en la mesa en caso de visita y la elección del vestido todas las mañanas. Cada cierto tiempo, que variaba entre cuarenta y ocho y setenta y dos horas, asistía a la peluquería del barrio para cambiar de peinado y arreglarse las otras partes de un cuerpo algo demacrado, leer las revistas de modas y hablar obscenidades e insultos para el arte de pensar con algunas vecinas.

Paquita abrió la puerta y saludó a Sonia con un beso en la mejilla, luego le pidió disculpas porque no la tomaría del brazo al conducirla a la salita donde estudiarían, pero estaba esperando que se secase el esmalte de las uñas. Esto no impidió que se detuviesen tres veces en el trayecto entre la entrada y la salita, pues Paquita quería decir muchas cosas antes de llegar donde los otros dos. Le contó que Patricio vestía un pantalón de pana amarilla, último grito en Londres (se lo había traído su papá en el último viaje) y que estaba tan guapo como siempre con sus bigotes rubios. Sobre Pilar sólo dijo que estaba desagradable, y sobre ella resumió mil anécdotas.

En la salita, adornada con gusto hippie sin dejar de ser muy elegante. Patricio estaba echado en un sillón de terciopelo y Pilar tendida sobre la alfombra leyendo una revista música!. Sonia entró tímida y atemorizada, como una campesina, y saludó con un beso en la mejilla. Se sentaron y Paquita le pidió a Patricio que repitiera 1as historias de la última fiesta del sábado para Sonia, pero Pilar intervino: «Ya estoy harta de escuchar sus cuentos de marihuana».

-Puta que andái’ pesada, (1) cabrita. (2)

-¿Empezamos a estudiar entonces? -pidió Sonia con humildad.

-Claro, mejor empecemos a estudiar -Paquita.

-Sí, pues, si a eso vinimos -Pilar.

-Estoy de acuerdo en que empecemos -Patricio.

-Nadie pidió tu autorización -Pilar.

Las rencillas entre Pilar y Patricio menoscababan el estudio; sin embargo avanzaron bastante hasta la hora en que una empleada les vino a comunicar que la cena estaba servida. Sonia se sorprendió y alegó que ya había comido pero la convencieron para que los acompañara con las ensaladas. Paquita hizo las presentaciones correspondientes; acto seguido el padre introdujo a su invitado, el señor Browning, y la señora dispuso los asientos alrededor de la mesa redonda decorada con servilletas floreadas. Sonia tenía ganas de salir corriendo: «Perdóname, Pablo», pensaba para su interior.

El primer plato (una ensalada muy graciosamente arreglada, compuesta por dos tomates rellenos con huevo, carne, mariscos y verduras y rodeados por hojas de lechuga y trozos de aguacate) ya estaba en la mesa y la señora rogó que empezasen. Esto lo acompañaba un «Concha y Toro», reserva del 55, cosa que les hizo a todos pensar que el señor Browning era un personaje importante para el doctor Echevarría. Probaron el primer bocado, brindaron por la estadía del invitado en Concepción y el padre de Paquita inició la conversación preguntando paternalmente por los estudios. Luego de escuchar la respuesta de su hija, exclamó: «¡Ay, las matemáticas!», y todos rieron. A continuación, el señor Browning, aún más simpático y con espíritu más jovial, narró una historia con acento extranjero sobre su juventud y las matemáticas. Esta vez todos rieron a carcajadas. La señora ofreció pan y el señor Browning aprovechó la oportunidad para elogiar los tomates rellenos y el vino chileno. De fondo se escuchaban unas cuecas interpretadas por los Huasos Quincheros; seguramente el doctor Echevarría los había colocado bajo la insistencia del señor Browning que desearía oír algo «nativo». Y Sonia se regocijó recordando que en la gira por Alemania los habían apedreado por representar la Junta. En ese momento, muy inoportunamente, Patricio se interesó por el señor Browning y le preguntó si su apellido tenía alguna relación con las pistolas de esa marca. El interpelado sonrió, al igual que el doctor Echevarría, que acotó en voz alta:

«Estos muchachos…». Pero Browning se empecinaba en ser simpático y le respondió con una pregunta:

«¿Tú conoces las pistolas de esa marca»? Y Patricio, después de mirar a Paquita, le dijo que había pertenecido a «Patria y Libertad» (3) en tiempos de la Unidad Popular. Todos rieron y la señora explicó: «Es un pequeño héroe que tenemos aquí». A Sonia le entraron náuseas, le dolía la cabeza, no hablaba ni miraba más que su plato. Vio a Hugo y al grupo de Villa la Margarita que estaban tomando café.

Después de algunas preguntas del señor Browning y las respuestas del «general» Patricio, que miraba a los demás desde su pedestal, el doctor Echevarría consideró apropiado desviar un poco la atención de su invitado y empezó a comentar, auxiliado por su esposa, lo dura que había sido la pelea en esos tiempos y cómo todo el mundo participaba en lo que podía. «Éramos un pueblo angustiado que anhelaba libertad y comida.» Y la señora completó: «Éramos miles dispuestos a todo». Por supuesto el doctor Echevarría detalló el paro de profesionales. Sin embargo, la intervención del señor Browning fue inesperada pues preguntó por los argumentos de que se valían los médicos que siguieron trabajando. «Decían que tenían ética profesional.» Y rieron. Pilar contó anécdotas de la lucha callejera y las tomas de liceos. Patricio sólo esperaba que le preguntasen para intervenir sobre el tema, pero Paquita no pudo aguantarse y habló en nombre de los apolíticos que habían hecho lo posible por derrocar el gobierno de Allende que politizaba todo y no dejaba hacer nada tranquilo. Sonia tenía miedo que se dirigiesen a ella, estaba temblando, se sentía rodeada por oficiales del ejército enemigo y no se atrevía a decir nada. Cada vez los concurrentes se acaloraban más y arengaban con más odio a los upelientos y los extremistas; les deseaban lo peor, a veces morbosamente. Vomitaban palabras, insultos, mentían, inventaban, especulaban, amenazaban. «Perros», pensaba Sonia. Y le preguntaban a Patricio: al héroe que describía cabezas rotas, autobuses volcados… Pero el señor Browning estaba muy bien informado y le preguntó de pronto:

«¿Estuvieron miedosos cuando mineros de Lota vinieron abajo con dinamita?».

Vaciaron el primer plato y hubo que traer otra botella de vino: «Undurraga», reserva del 62. El doctor Echevarría lo fue a buscar mientras su mujer desvariaba sobre la tranquilidad actual y la abundancia de productos en las tiendas y supermercados. Pero el señor Browning la empantanó recordándole que esa calma paradisíaca había sido quebrada una semana atrás por una noticia que ocupó la primera plana de los diarios y que hacía relación a un enfrentamiento entre miristas y el ejército, con resultado de un cabo muerto. La señora, un poco ofendida, le contestó para salir del aprieto:

-Son unos pocos locos que quedan sueltos y que van cayendo como moscas. Ya ve, murió Miguel Enríquez, Luis Corvalán está preso y Altamirano está escondido en Moscú. (4)

-A propósito -el doctor Echevarría, que había destapado la botella-, me tocó atender a dos heridos de ese baleo en el hospital militar-. Sonia se asustó.

-Uno era un militar de civil y el otro un extremista.

-¿Y cómo era el extremista? -preguntó Patricio y Sonia casi se lo agradece.

-Era un poco gordo, con cara de indio de mierda y con bigotes imitando a su jefe -Sonia suspiró con egoísmo y los demás rieron.

Pero la señora cambió de tema y contó las vacaciones que recientemente habían pasado en las termas de Pullehue. Enalteció los millonarios que solían concurrir a ese lugar, la belleza de la naturaleza y lo bien que van las vacaciones cuando se tiene una vida tan agitada. Sonia pensó en su trabajo y maldijo a la mujer pese a estar contenta con la noticia de que Pablo no estaba herido. Browning dijo que no tenía nunca vacaciones y Patricio le preguntó cuál era su trabajo. Arrogante respondió: «Yo represento a United States Laboratory». Y la señora volvió a importunar con la calma y la seguridad con que se caminaba por la calle. Pero esta vez fue Patricio, siempre tan empingorotado, quien se quejó de que el toque de queda coartaba la vida nocturna. Pero el médico se obstinaba en obligarlos a interesarse en sus chismes del hospital. Esta vez habló de la depuración de haraganes que sólo hacían política y no trabajaban, de las listas de médicos, matronas y enfermeras terroristas que tuvieron que denunciar, de un cirujano que él, en persona, había tenido que delatar ante las autoridades porque no quería dejar su puesto vacante.

Una sirvienta vino a recoger los platos con trozos de tomate y hojas de lechuga a medio roer. A continuación trajo una bandeja con pavo asado, otra con papas doradas y una tercera con guisantes: una comida sin personalidad, sin historia, sin gracia; al contrario, de la que se consumía en casa de los padres de Sonia, donde se comía mal pero guisado con cariño y características del arte culinario chileno: cazuelas, porotos granados, curanto con chapalele, pastel de choclo, etc. Sonia no se sirvió pavo, los demás lo hicieron en cantidades exuberantes. Y se tocó le tema de los presos políticos, de los pocos presos políticos, y Patricio opinó que eran demasiado escasos. La señora dijo que muchos de ellos deberían estar muertos, y su marido articuló: «Marta, por favor». Pero Pilar sorprendió a todos al informar que a esas alturas ya no habían presos políticos y dio como prueba que su padre, abogado, estaba al tanto de esas cuestiones. Lo demás, dijo, es hacerle el juego a la campaña del comunismo internacional y los exiliados. No se volvió a mencionar el asunto para no manchar esa ingenuidad admirablemente detestable. El doctor Echevarría fue quien sacó el rebaño del embrollo:

-Entiendo que en su país no hay presos políticos.

-Eso es correcto -le contestó Browning.

-Es admirable cómo han logrado exterminar el marxismo sin necesidad de recurrir a… bueno, a… métodos… hm…

-¿Violentos? -le auxilió Browning.

-No es exactamente la palabra que buscaba.

-¿Incivilizados?

-Tampoco, pero bueno, me entiende la idea. A partir de ese episodio la señora recordó el mendigo que había venido en la tarde a ofrecerse para arreglar el jardín por un plato de comida y que ella, por supuesto, había despachado porque tenían jardinero. Sin embargo su marido murmuró:

-Deberías haberle dado algo a ese pobre hombre.

-Es que si uno les da una vez empiezan a venir todos los días. Se acostumbran y después toman confianza y se meten a dentro de la casa, y bueno, tú sabes, todos tienen algo de ladrones. En su país no pasa eso, ¿verdad?

-No. En mi país no hay gente pobre. Todos tienen su hogar, su alimento, su TV.

-Claro, es un país muy rico.

-Yo tengo un amigo en Ohio, y en las cartas me escribe maravillas de la vida por allá. Pero creo que hay muchos problemas de droga.

-Muchos y serios en gente joven.

-Ése es uno de los grandes problemas de nuestra época -comentó el médico sobándose la barriga… De postre, helado. Y con el cigarrillo, café. Después los jóvenes se retiraron a continuar el estudio despidiéndose del simpático, correcto e inteligente gringo. El médico se encerró con él en su despacho. La señora se puso a impartir instrucciones a las sirvientas. Patricio siguió alabando a los imperialistas y las dos niñas a escucharlo con la boca abierta. Sonia se fue argumentando que estaba muy cansada y que podría estudiar el resto sola. Los tres, apenas se hubo marchado, se lanzaron como buitres a descuerarla a sus espaldas, a leer revistas y escuchar música. Ella fue a encerrarse en su cuartucho de pensión barata, compungida por no haber tenido el valor de decirles algunas verdades. Recorrió los parques y plazas…, pero en el camino decidió ir a dormir donde sus padres: una pareja muy sencilla y bondadosa que no quiso creer que ya había cenado.


Notas:

1. pesada: antipática.

2. cabrita: niña.

3. Grupo fascista armado que actuó contra el gobierno, los partidos de izquierda y movimiento obrero en general, durante el periodo de la presidencia de Allende. Naturalmente, después del golpe de Estado, apoyó a la junta militar de Pinochet.

4. Miguel Enríquez era el máximo dirigente del MIR; Luis Corvalán, el secretario general del Partido Comunista de Chile y Carlos Altamirano el secretario general del Partido Socialista.

“Pichiqueches”…gente en formación. Robótica de Indios.


Malón

Sitio personal de Pedro Melinao

http://malonenlafrontera.blogspot.com/2014/08/mapucad.html

lunes, agosto 11, 2014

MapuCAD

El problema comenzó en las reducciones indígenas apenas comenzó el avance de la robótica por estas tierras, los primeros modelos aunque muy rudimentarios fueron de mucha utilidad en las distintas labores  a las que fueron destinados, el problema surge cuando la “garantía expira” y la mantención se hace muy costosa, las empresas de tecnología obligan a pagar las “actualizaciones anuales” de softwares y cada año se vuelvan mas costosas y es mas barato adquirir un robot nuevo que mantener uno viejo.

Existe la vieja costumbre de los winkas de “botar” en la periferia lo que no les es útil sea animal o cosa, al igual como se hacia en la antigüedad con mascotas (perros o gatos) pero debido a lo estricto que se hicieron las leyes de tenencia responsable de mascotas esta practica se abandono, pero fue reemplazada por la nueva de “ir a dejar robots en desuso” debido a los muchos vacíos legales de la propiedad de un robot y bajo una vieja argucia que consiste en “cesar de funciones” a las maquinas norma que les otorga “autonomía”  a los robots aunque estos carecen de todo derecho como el que tiene un ser humano, son abandonados y sus antiguos propietarios liberados de cualquier costo.

Las maquinas programadas en labores de ayuda cotidiana a los humanos, fueron rápidamente adoptados en las reducciones indígenas como “ayudantes” en labores de cultivo y trabajo de la tierra. El primer gran conflicto fue con las empresas que se dedicaban a “reciclar” robots, estas empresas formadas y dirigidas por hampones que ostentaban cargos políticos medios se dedicaban a recolectar y robar maquinas para luego ofrecerlas como “mano de obra bruja” para la mantención de obras civiles en la ciudad, compitiendo con empresas de mano de obra humana, asunto sancionado por la ley que exige un máximo de 10% de mano de obra mecanizada para garantizar en empleo a los humanos, siempre al alero de sus cargos políticos medios se las arreglaban para hacer trabajar a los robots a altas horas de la noche donde la “fiscalización” es nula.

Fueron muchos los abusos en las reducciones donde estas mafias operaban atacando a viejas ancianas mapuches despojándolas de estas “ayudas y compañías robóticas”, estos aducían que las maquinas estaban “abandonadas” y ellos se hacían cargo de su mantención, se produjeron enfrentamientos con las comunidades que rápidamente se organizaron para defender “su nueva propiedad” , debido al elevado costo de adquirir y mantener un robot, la llegada de estos a comunidades fue una ayuda muy útil “los jóvenes ya no quieren estar en el campo, ellos migran a la ciudad dejando a los viejos abandonados aquí” los robots son mano de obra y compañía perfecta.

Para sortear los costos de mantener un robot se recurrió a una vieja práctica ancestral que las instituciones oficiales reconocían, todo esto gracias a los múltiples convenios y tratados con la autoridades winkas, “la adopción y reconocimiento de calidad indígena de un sujeto” en este caso el “sujeto robótico”, esta figura del “sujeto robotico” se utiliza muy a menudo cuando se produce un accidente por culpa de un robot y para liberar de responsabilidad al propietario (por muto acuerdo de las partes se culpa al “sujeto robotico” cesándolo de funciones) es decir liberando al propietario y entregando un categoría de sujeto al robot, muchos hablan de las maravillosas leyes Chilenas y sus atajos para “eludir todo tipo de responsabilidades que van desde las tributarias, penales y hasta la tenencia responsable de robots”, cosas que solo suceden en esta parte del continente.

Como el “sujeto robotico” se encuentra con una categoría que oscila entre la “autonomía y el abandono” puede ser adoptado y reconocido como integrante de una comunidad indígena y es sujeto de todas las obligaciones y derechos que los indígenas estimen convenientes para el, al decir de los jueces; “problema de indios”.

Es decir cuando un robot se encuentra en tierras indígenas ó estando en compañía de un indígena y este lo reconoce como “integrante” el robot no puede ser requisado por las empresas recicladoras, lo que no elimino las tensiones que se suscitan de cuando en cuando.

Cosa curiosa fue que rápidamente las maquinas en “desuso o cesadas” dentro de la ciudad huían hacia los territorios indígenas, también muchos propietarios al verse imposibilitados de mantener a las maquinas y por el cariño que tenían hacia estas las entregaban a los indígenas, pues los comerciantes y empresarios que se dedican al “reciclaje” cometían muchos abusos y degeneraciones con los robots y como estos carecen de todo derecho nada pueden hacer.

Los indígenas comenzaron a llamar “pichiqueches” (gente pequeña) a los robots “son gente en formación” dijeron los ancianos, debido a los programas que traen los robots son excelentes compañías para las ancianas campesinas que gustan de hablar y ser escuchadas.

La robótica avanzo tanto en el mundo la “inteligencia artificial” se volvió una realidad comenzó la discusión, si los robots tenían algún derecho como los humanos, y si estos tenían “alma” pues el creador humano la tiene, el debate esta en su mayor apogeo. Mientras en Chile y mas precisamente en territorios indígenas se comenzaron a conformar verdaderas comunidades indígenas de robots que contaban con reconocimiento del estado y se volvían sujetos de derecho, se volvió una cosa frecuente ver a Machis acompañadas por robots que hacían las veces de ayudante, se vio a Loncos mapuche y robots haciendo de mensajeros traductores, debido a la capacidad de almacenar datos, estos acompañaban a los lideres indígenas a las distintas reuniones con las autoridades winkas y exigían el cumplimiento de la “palabra empeñada” cosa que estaba gravada fielmente en la memoria de los robots, esto complico cada vez mas las tratativas con los indígenas y los deseos de la autoridades de instalar “nuevos proyectos de desarrollo” que afectaban a las reducciones indígenas, pues no se podía desconocer los dicho o reemplazar por un nuevo trato que fuera menos conveniente para los mapuches.

Aunque mucho trataron las autoridades Chilenas de enviar la policía para “ablandar la voluntad de los indígenas” se encontraban con la resistencia de los robots que por sus leyes se les impide atacar a los humanos y enviar a la policía robótica resulto una perdida de tiempo

Publicado por Pedro Melinao en 12:21 p. m.

El colonialismo en los medios de comunicaciones – La verdad oculta


Fort Apache – El colonialismo en los medios de comunicaciones – La verdad oculta.

En Fort Apache, analizaremos el colonialismo y los procesos de descolonización y liberación nacional. Para ello contamos con la presencia de: Abuy Nfubea – Editor wanafrica.net Heriberto Cairo – Profesor de Geopolítica UCM Marga Ferre – Izquierda Unida J.M.Querol – Experto colonialismo Pepe Gutierrez- Experto en cine Miguel Urbán – Izquierda Anticapitalista
Leer más en: http://www.laverdadoculta.com.ar/2014/03/fort-apache-el-colonialismo-en-los.html
En Fort Apache, analizaremos el colonialismo y los procesos de descolonización y liberación nacional. Para ello contamos con la presencia de: Abuy Nfubea – Editor wanafrica.net Heriberto Cairo – Profesor de Geopolítica UCM Marga Ferre – Izquierda Unida J.M.Querol – Experto colonialismo Pepe Gutierrez- Experto en cine Miguel Urbán – Izquierda Anticapitalista
Leer más en: http://www.laverdadoculta.com.ar/2014/03/fort-apache-el-colonialismo-en-los.html

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Bx4aab05UMc

Propaganda es una forma de comunicación que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto de alguna causa o posición. La propaganda es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia. Un documento que recoge evidencias y reflexiones para el pensamiento critico. Una serie de videos recogidos de Youtube y organizados armonicamente para intentar motivar el pensamiento critico . Evidencias de la manipulación y secuelas del sistema impiden muchas libertades y condicionan los conportamientos . La manipulacion de los medios y la televisión no impiden que cada vez mas gente, vea el elefante en el salón. El documental esta hecho gracias al excelente trabajo de diferentes videos y documentales recogidos de la red. Confiio que despierte el pensamiento critico y las ganas de pensar que esto aun tiene arreglo. Digamos no, a la manipulation site-mica y la propaganda.No al nuevo orden mundial.
Leer más en: http://www.laverdadoculta.com.ar/2014/03/la-propaganda-del-sistema.html

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=HcckhjUVqLo

Googlización y Facebookización…El (los) Gran Hermano


Googlización y Facebookización

http://http://unitedgeorgians.blogspot.com/2012/08/googlizacion-y-facebookizacion.html


(
los “Grandes Hermanos” en tu vida)
 ¡Pizzeria Google, buenas noches!
– ¿Pizzería qué?
– Pizzeria Google, señor. ¿Cuál es su pedido?
– Pero este … ¿no era el teléfono de la Pizzeria Washington?
– Era, sí señor, pero Google compró la pizzería, y ahora el servicio es más completo.
– OK. ¿Puede tomar mi pedido, por favor?
– Sí. ¿El Señor desea lo de siempre?
– ¿Lo de siempre? ¿Usted me conoce?
– Tenemos un identificador de llamadas y, de acuerdo a su teléfono, sabemos que las últimas 53 veces que llamó pidió pizza cuatro quesos y jamón.
– Vaya, no me había dado cuenta! Quiero eso mismo …
– Señor, ¿puedo hacerle una sugerencia?
– Por supuesto. ¿Tiene una pizza nueva en el menú?
– No, señor. Nuestro menú es muy completo, pero me gustaría sugerirle la de ricotta y la de arúgula.
– ¿Ricotta? ¿Arúgula? ¿Está loco? Odio estas cosas.
– Pero, señor, es bueno para su salud. Además, su colesterol no anda bien …
– ¿Cómo lo sabe?
– Nuestra empresa tiene la mayor base de datos del planeta e intercruzamos bases de datos con Facebook. Tenemos información del laboratorio donde usted se hace sus exámenes, también.
Cruzamos el número de teléfono con su nombre y vemos los resultados de sus pruebas de colesterol y acorde con el Facebook de su esposa, sabemos que últimamente esta Ud. muy irritable con la economía y la política.
– No quiero la nueva pizza que me ofrece o ensalada. Para eso tomo mi medicamento para el colesterol y como lo que quiero …
– Señor, lo siento, pero creo que usted no ha tomado su medicina últimamente.
– ¿Cómo lo sabe? ¿Usted me está mirando todo el tiempo?
– Tenemos una base de datos de las farmacias de la ciudad (y en el Facebook Ud. escribió cuál es su sucursal preferida). La última vez que compró su medicamento para el colesterol fue hace 3 meses. Y
la caja tiene 30 comprimidos.
– ¡Maldita sea! Es cierto. ¿Cómo usted sabe esto?
– Por su tarjeta de crédito …
– ¿Qué???
– Acorde con lo que Ud. cuenta en el Facebook y nuestros propios seguimientos de sus actividades en el Google, usted tiene el hábito de comprar sus medicamentos en una farmacia que le ofrece descuentos si paga con tarjeta de crédito del Banco BANK.
Tenemos una base de datos de sus gastos con la tarjeta..hace 3 meses no ha comprado nada allí, pero sí la utiliza en otros comercios, lo cual nos indica que no la ha extraviado.
– ¿Y no puedo pagar en efectivo en la farmacia? A ver qué me dices…
– No debería haber pagado en efectivo, usted le paga $100 semanales a su empleada doméstica y el resto de sus gastos los realiza con tarjeta de débito o de crédito.
– ¿Cómo sabes lo que gana mi empleada?
– Usted le paga el seguro…
– ¡Caramba, lo sabes todo!
– Sí, señor, lo siento, pero todo está en mi pantalla. Tengo el deber de ayudarlo. Creo que usted debe volver a programar la consulta a la que faltó con su médico y llevarle los resultados de los exámenes que se hizo el mes pasado para que le ajuste la medicación.
– Estoy harto de INTERNET, el ORDENADOR, EL SIGLO XXI, LA FALTA DE PRIVACIDAD, LAS BASES DE DATOS y de este país …
– Pero, señor …
– ¡Cállate! ME VOY A MUDAR BIEN LEJOS DE ESTE PAIS. A las Islas Fiji o a alguna parte que no tenga Internet, computadoras, teléfono y gente vigilándome todo el tiempo ….
Entiendo …
– VOY A USAR MI TARJETA DE CRÉDITO POR ÚLTIMA VEZ para comprar un billete de avión e irme bien lejos.
– Perfectamente …
– PUEDE CANCELAR MI PIZZA !!!!!.
– Perfectamente. Se cancela. Una cosa más, señor …
– ¿Y AHORA QUÉ?
– Su pasaporte está vencido!

Brecha digital…


 

Etnografiando en la Red. Dos artículos desde Cuba y la Televisión Cubana,


Vivir del cuento o el dedo en la llaga de la representación social en los medios cubanos

Tomado de Televisión Cubana, por Briant Delbert Marín

Vivir del cuento, es la realidad: de eso no tienen duda los cubanos que disfrutan del programa de TV que cada lunes transmite Cubavisión. Sin embargo Vivir del cuento descubre otra realidad quizás más compleja, esencialmente de la TVcubana y de los medios de comunicación de la Isla.

Además de habernos salvado del chiste mediocre que parece haber contagiado a gran parte de nuestros humoristas, programas televisivos y, por desgracia, hasta a actores de reconocido prestigio, como afirma Dazra Novak en  su carta Abierta a Panfilo Epifanio, Vivir del cuento pone al descubierto la necesidad de diseñar y colocar en la Radio y la TVpropuestas que permitan a los ciudadanos comunes, comprender, orientarse, verse representados y luego actuar en su contexto.

Mi viejo, ¡qué sería del cubano sin el efecto purificador de esa catarsis a la que contribuye su programa lunes tras lunes! No obstante, su trabajo es mucho más que eso, sin dudas es usted hoy -orgulloso debería sentirse- nuestro cronista más ingenioso y divertido.
Esta verdad, quizás no la única, nos hace dudar de tantos programas dedicados a la mujer, a los jóvenes, a la familia y a cuanto sector exista, e incluso de los informativos nacionales. Cierto es que con las más pintorescas escenas cotidianas donde la sátira y el “doble sentido” -históricamente látigo y bálsamo de nuestra idiosincrasia-, recuperan su valor crítico y social. Rescatando, por demás, nuestro respeto y confianza en su -entre otras- función catártica.

Por una parte la TV cubana segmenta cada vez su programación tanto en breves espacios, secciones, entre otras fórmulas y por otra complace al cúmulo de instituciones que pretenden ver sus contenidos reflejados en la pantalla, y lo que es peor, sus logotipos acompañando los créditos o agradecimientos como entidades productoras.Merecido es el reconocimiento aVivir del Cuento y sobre todo al actor Luis Silva que da vida a Pánfilo, un personaje que hasta el momento de llegar al programa de TV no tenía toda la legitimación que sin dudas ahora posee, pero que ya existía hace bastante tiempo. Solo habría que recordar el monólogo del pan, que transitó desde la tablas, primero por computadoras, dvds o memorias flash a lo largo del país.

Pero en casa del ciego el tuerto es rey. En principio cuantos programas humorísticos de calidad transmite la TV cubana. Los últimos proyectos no han sido ejemplos a tomar en cuenta.  “Más Mujeres”, “Sala O”, o el revivido “A otro con ese cuento”, confirman la necesidad de un humor inteligente en nuestras pantallas, de un humor otro,  que apele al espectáculo pero trascienda el chiste repetido, la competencia trivial o la sátira sin argumentos.

En este panorama, Pánfilo Epifanio aparece para ironizar con la deprimida libreta de abastecimiento o los salarios, criticar la venta de papas “por la izquierda”,  los precios en general, los pesos cubanos convertibles (CUC), las nuevos sectores  sociales que emergen y que “el viejo” agrupa en un lugar privilegiado de la superestructura social y donde sobresalen el gerente, el trabajador del turismo y quienes tienen familiares o conyugues en el extranjero.

Sin dudas Vivir del cuento es la realidad. El programa coloca el dedo en la llaga sobre la representación social, pública,  en los medios de comunicación y lo que es peor visibiliza la contradicción que significa exponer determinados temas solo a un espacio humorístico y no en informativos u otros programas.

El hecho de que Pánfilo pudiera ser reconocido –lo es por muchos- “nuestro cronista más ingenioso y divertido” pone en tela de juicio a periodistas, directores y a todos los que diseñan y elaboran fundamentalmente los noticieros de televisión.
PANFILO EPIFANIO LLAMADO AL NTV.

Ultima hora. Pánfilo Epifanio al noticiero de televisión como cronista nacional. La noticia no asombraría, por el contrario para el público sería esta una decisión acertada. Tendrían espacio y sistematicidad las historias cotidianas, pensarían algunos. Lamentablemente el personaje es solo parte de una construcción simbólica que la TV ha erigido en el imaginario colectivo. Un tiempo atrás el periodista Yuris Norido, a propósito de las transmisiones continuas de Telesur enfatizaba que para competir con el canal multinacional, desde lo informativo, solo habría que contar esencialmente las historias nacionales.

Los informativos de televisión carecen hoy de veracidad y de representatividad social. Y no es que publiquen mentiras. Mientras se concentran en visibilizar el cumplimiento de planes, el término de cosechas, los foros que posiblemente se repetirán al año siguiente, o en notas enviadas por instituciones, en un acto completamente de facilitación social, luego, llega cada lunes,  “el viejo cronista” para exponer un rosario de situaciones y problemáticas de primerísima atención.

Y  no es que Pánfilo o Luis Silva, o los guionistas del espacio humorístico, su equipo de realización, el guionista y su director –que bien merecen igualmente ser mencionados Dazra-   deban asumir las riendas de algún noticiero. Sería un error pensar de ese modo pues son dos géneros bien diferentes, con funciones digamos distantes. Pero es lamentable esta contradicción de la política mediática en Cuba, sobre todo de las concepciones de su diseño.

Creo que la mayor contribución de Vivir del Cuento –más allá de hacernos reír o de su función catártica, lo que defino como “sacar presión a la caldera”-  es que logra recuperar una teleaudiencia al borde del abismo, es reconquistar por igual  –porque todos viven en este país- a adolescentes, a jóvenes, a intelectuales, a obreros, a científicos y médicos, en fin a todos.

Es justo recordar-nos  que fuimos de los primeros países de la región en tener sistema de televisión, que las telenovelas de O-globo le deben mucho más que su fama y prestigio a un santiaguero nombrado Felix B. Caignet, que el teatro bufo cubano con su mulata, su negrito y su gallego marcaron pautas en la manera de abordar desde el doble sentido y la sátira procesos y problemáticas sociales, que hemos tenido paradigmáticos programas humorísticos.

Es preciso preguntar-nos que tenemos hoy en el panorama televisivo.

Muy pocos programas de producción nacional bien concebidos, que conjuguen el espectáculo que significa la TV con unos contenidos atractivos;  múltiples espacios con más de CINCO, DIEZ, QUINCE y hasta VEINTE años,  que mantienen intacta su estructura, forma, discurso y en muchos casos sus presentadores;  series extranjeras mal ubicadas, películas repetidas, musicales que trasladan fórmulas radiales a la TV, presentadores y locutores llenos de fama y vacíos de información; conciertos en horarios de alta audiencia que debieron quedarse en el escenario del teatro y que forman parte de eventos, festivales, conmemoraciones;  disimiles e incoherentes maneras de personalizar canales;  informativos que no muestran ni abordan la complejidad de la vida cotidiana, con sus matices, colores y sombras. Por supuesto que no se trata de calcar la realidad sino de reconstruir simbólicamente las experiencias de la gente y llevarlas a la pantalla, en un reflejo  de sus prácticas, de su idiosincrasia, de sus problemas.

Necesitamos una televisión donde quepa más Cuba, donde quepa más país, afirmaba el periodista Yosley Carrero en una intervención durante el 2DO Congreso de la Asociación Hermanos Saíz.
No es sino la razón del éxito del programa que protagonizan Pánfilo y Chequera.

Vivir del cuento”…es ese programa inteligente que no solo nos representa haciéndonos reír, sino que nos reivindica como pueblo. Este lunes Panfilo y Chequera volvieron a sus andadas en una suerte de “Turismo de Barrio”,  otra vez la sátira y el doble sentido llenan los vacíos críticos que sobre algunas prácticas sociales se han acumulado en los últimos años, pero eso es otra historia, otra historia.

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6 comentarios en “Vivir del cuento o el dedo en la llaga de la representación social en los medios cubanos”

  1. Será guión propio de Pánfilo o de terceros? Sin menospreciar a Pánfilo me voy por la segunda.
    Aquí no se distribuye ningún contenido sin estar ‘colegiado con los factores’.

  2. El cubano es de hecho muy divertido y le encanta la fiesta y la bachata. Este mundo globalizado le pertenece, gustenos o no, a los que trabajan 24/7, que casi ni duermen para trabajar y de fiestar ni hablar, por eso China ha subido como la espuma y en Europa mientras tantos paises se han comido un cable, los paises del norte no pueden estar mejor con los alemanes a la cabeza. Por supuesto me refiero a las grandes masas (nosotros), para los ricos nunca ha habido problemas no importa si viven en Chile, Australia, o Cuba, esos se adaptan rapido a los cambios para seguir con las dulces mieles del poder a su alcance sin ningun problema. Mi recomendacion a cualquier cubano que se mude al primer mundo es que aprendan tanto como puedan del estilo de trabajo de estos paises que aqui nadie regala nada pero con esfuerzo y dedicacion se puede uno hacer de una buena vida, pero al que no le guste trabajar mejor se queda en Cuba.

  3. Creo que esta frase resume lo que pienso de una conocida presentadora de Tv, que se ha hecho famosa por su marido, pues en realidad ella tiene un tenis en la cabeza y los dislates y disparates que suelta cada mediodia son historicos.
    “presentadores y locutores llenos de fama y vacíos de información”

  4. Para reir y llorar solo hay que poner en el aire o en las tablas,la desdichada vida diaria del cubano de a pie,con sus dramas,inventos y fantasias.Vivir del cuento es la norma de la gran mayoria que hacen como que trabajan y hacen como que les pagan.El cuento termina cuando llegas a vivir a otro pais y tienes que empezar a pagar la renta.Pero cualquier sacrificio es bueno, incluso trabajar con tal de dejar atras un paraiso surrealista donde nunca tendras nada.Pero bueno que podemos esperar si los mismos lideres historicos nos han dormido durante 55 anos con el mismo cuento que nunca termina.

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