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955 millones de usuarios comunicandose o reafirmando su autoestima,


En las Redes Sociales… No hables con extraños

SEPTIEMBRE 2, 2012 

Actualmente, un 80% de los internautas las emplean con el fin de comunicarse o reafirmar su autoestima, pero muchos de ellos vulneran su seguridad en busca de la popularidad virtual.

Viridiana Ramírez


En 2011, el asesinato de Ana María Chávez Niño, de 19 años, alertó a los usuarios de Facebook en Colombia. Se conoció que la víctima mantenía amistad con sus agresores a través de su perfil y esto la motivó a invitarlos a su domicilio, donde fue asesinada.

Lo paradójico es que la familia de la joven rastreó a los responsables, mediante esta red social, ayudando a la policía a capturarlos.

En 2012, en Argentina, la madre de un menor de 15 años encontró, en la cuenta de éste, conversaciones eróticas e imágenes de las relaciones sexuales que sostenía con un hombre de 41 años.

Un hecho semejante, fue publicado por el diario El País, en 2010, cuando en Cádiz, una menor de 16 años fue agredida sexualmente por un hombre de 33 años, al cual contactó en la página Tuenti.

Los casos anteriores llevan a la siguiente pregunta: ¿Las víctimas pudieron decidir hasta qué grado cuidar su privacidad y a quién otorgar su confianza?

Todos en la red y sin privacidad

Uno de lo atractivos de las redes sociales, es la búsqueda de la popularidad, los perfiles se han convertido en espacios de competencia y auxiliares para reafirmar la autoestima.

No obstante, la universidad canadiense de Waterloo analizó que, los usuarios con una autoimagen negativa, constantemente postean mensajes desalentadores y podría darse el caso de pensamientos suicidas, por consecuencia, la organización civil The Samaritans UK, ofrece asesoría psicológica a través de Facebook.

Dicha red alberga alrededor de 955 millones de usuarios, ayudándolos a “mantener los lazos fundamentales de su vida”. Los defensores del sitio aseguran que el 90% de los seguidores están ligados a contactos “reales” o personas que conocen y que sólo 7% podrían ser desconocidos.

Mundialmente las redes sociales tienen registrados al 80% de los cibernautas. En Estados Unidos el 81% de los jóvenes entre 18 y 29 años usan Facebook para estar “ligados con la realidad”.

Ello, según los detractores del sitio es “aterrador”, pues todos han aceptado pertenecer a la mayor base de información personal que ha existido y ser sujetos de observación por parte de la Central Intelligence Agency (CIA).

En Europa, el estudiante austriaco Max Schems, solicitó a Facebook, una copia de los registros de su actividad como miembro, descargando hasta 1.200 páginas de historial en un espacio de tres años y descubrió que el tratamiento de la información debilita la seguridad del usuario.

Es difícil pensar que una actualización en el perfil o un “tweet”, pudieran interferir con las oportunidades laborales.

Sin embargo, el diario británico The Guardian, menciona que en la actualidad 39% de los empleadores norteamericanos, recurre a los perfiles de candidatos para examinarlos, también les están solicitando las contraseñas de Facebook y de e-mail, como una prueba de confianza.

En otros casos, empleados que expresaron opiniones críticas e “imprudentes” sobre sus lugares de trabajo fueron despedidos.

Enlaces malévolos”

Facebook con un aproximado de 83 millones de cuentas falsas, se erige como el portal que más desconfianza genera entre los públicos, tanto por el número de “enlaces malévolos” o fraudulentos que alberga, como por los constantes rumores sobre la venta de información de sus seguidores.

Kaspersky Lab, refiere que también Twitter, Google + y Linked In, son vulnerables a múltiples creaciones engañosas.

Indicó que 20% de los malware o software dañinos, han encontrado su paraíso en esos sitios, lo mismo ha ocurrido en la red social rusa VKontakte, arriesgando la seguridad de sus consumidores.

Los usos de malware en las redes sociales, no sólo se ha enfocado en el robo de cuentas de usuarios con fines comerciales, sino en la invasión de computadoras con fines delictivos.

La abundancia de datos personales, que va desde la marca de dispositivo móvil utilizado, número telefónico, direcciones postales; hasta el número de cuenta bancaria, incrementa el riesgo de fraude, extorsión y secuestro.

El crecimiento económico de América Latina, ha beneficiado igualmente a loscriminales cibernéticos, Dimitri Bestuzhev, indicó que Brasil, Colombia, México, Perú, Venezuela y Argentina son países donde mayor es el uso de teléfonos inteligentes, “tabletas” y computadoras portátiles, razón por la cual loscibercrímenes aumentaron.

Sea por infecciones de malware adquiridas a través de las apps o por robo de identidad, se contabiliza que al menos en China el 85% de los adultos han sido víctimas de delitos cibernéticos, mientras que en Sudáfrica el 84% los ha padecido y en México el 83%.

No hables con extraños

Por increíble que parezca, el criminal cibernético o real, frecuentemente es “ayudado” por la víctima.

Colombia, en 2011, otorgó la primera condena a un caso de extorsión sexual perpetrada a través de una red social, el victimario solicitó a una mujer más de 100 mil pesos para no publicar fotografías eróticas que ella misma le envió, por lo tanto, es común que este delito ocurra bajo el consentimiento del agredido.

Las oportunidades de extorsión sexual son mayores, cuando el usuario establece contactos, sólo por considerarlos “atractivos”, tal como lo publicó la revista Men´s Health. Otra de las vertientes puede ser el llamado sexting, donde los jóvenes participan activa o pasivamente en el intercambio de imágenes sexuales.

Son frecuentes las insinuaciones eróticas en las redes, según Inteco y Orange, 1 de 3 adolescentes en Estados Unidos, reconoció haber accedido al sexting, el 1% son menores de edad, mientras que el 55% jóvenes de 16 a 17 años. El 10% de los involucrados lo ha practicado con desconocidos.

Los incidentes de abuso sexual por esta vía, aumentaron entre 2008 y 2009, debido a que sujetos pedófilos generaron perfiles falsos para conseguir material sexual o citas.

En Brasil y México, el 90% de los jóvenes, primordialmente mujeres, han recibido solicitudes para mostrarse desnudos a través de webcam o enviar sus fotografías.

En 2009, en Reino Unido, el homicidio del llamado “Facebook killer”, Peter Chapman, puso de manifiesto la peligrosidad del anonimato que ofrecen las cuentas virtuales.

Redes de hostilidad

La popularidad buscada por el cibernauta en sus perfiles, constantemente es opacada por diversas formas de ciberbullying, ataques a la reputación, hostigamiento o difamación.

Jorge del Río, académico de la Universidad de Navarra, señaló que los estudiantes de entre 10 a 18 años, son proclives a acosos también a través de teléfonos móviles y video juegos online.

De igual manera, el perjuicio toma la forma de suplantación y robo de la identidad. En 2012, en España, la Policía reportó que la mitad de los delitos de calumnia e injuria se cometieron en las redes sociales como Tuenti, principalmente al crearse perfiles falsos con fotografías robadas.

En 2004, en Estados Unidos, Matthew Bandy, de 16 años, fue acusado de posesión de pornografía infantil y otros delitos, luego de que usurparan su identidad.

Del daño moral al sufrimiento físico

Vulnerar la propia privacidad al parecer es una decisión personal. María Cecilia Rodrígues, analista de redes sociales destacó que en ocasiones, la cantidad de actualizaciones en los perfiles puede ser “excesiva”, en Twitter hay usuarios que modifican sus estados 36 veces al día, en Google + hasta 21veces, en Facebook 16 veces y Linked In un promedio de 14, esto amplía las posibilidades de ser observado y rastreado por personajes no deseados.

Más allá del daño moral del que se pueda ser presa a través de las redes sociales, la Drugs Enforcement Administration (DEA), identificó que algunos grupos del narcotráfico, emplean especialistas en cómputo, para localizar posibles víctimas de secuestro y extorsión en Norteamérica. Por otra parte, confirmó que las modalidades de secuestro virtual y express, son posibles con información obtenida de los perfiles web.

La DEA aseguró que en México, las organizaciones criminales reclutan a jóvenes de 14 a 20 años, para convertirlos en espías, “sicarios” o traficantes de ilegales, contactándolos a través de sus cuentas de Facebook.

El Departamento, afirmó que la trata de personas, también es un fenómeno también relacionado con las redes sociales.

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Socialbots: máquinas con más éxito en Twitter que las personas

Un experimento demuestra la facilidad con la que los robots interactúan en las redes sociales con los humanos sin levantar sospechas

Twitter | 08/09/2014 – 12:00h

Socialbots: máquinas con más éxito en Twitter que las personas

Captura de pantalla de búsqueda de tuits relevantes Twitter

J. L. M.

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Las redes sociales han adquirido un estatus tan elevado en numerosos ámbitos y sectores que actualmente se considera que ofrecen un fiel reflejo de la realidad. Así, funcionan como una mina de datos en entornos tan variados como la política, el periodismo, el ocio o el marketing. Sin embargo, ¿de verdad es tan fiable la información que presentan los medios 2.0? ¿Qué sucedería si este sistema no operase de un modo tan limpio como parece; si hubiese alguien que, más allá de lo obvio, jugase con él?

Para responder a estas preguntas, cuatro investigadores procedentes de Brasil y la India –Carlos A. Freitas, Fabricio Benevenuto, Adriano Veloso y Saptarshi Ghosh– han desarrollado un estudio que se centra en las cuentas automatizadas, los Socialbots, neologismo que surge de la fusión del adjetivo “social” y el sustantivo “robot”.

El equipo empezó por crear 120 de estos perfiles en Twitter y por darles rienda suelta durante un mes. El resultado del experimento fue el siguiente: solo 38 de sus Socialbots –el 31% del total– fueron detectados por los mecanismos de seguridad de la red. O sea, prácticamente siete de cada diez llevaron a cabo su actividad sin problemas ni cortapisas.

Para explicar por qué algo menos de un tercio de las cuentas fueron bloqueadas, los autores especulan con la posibilidad de que la defensa de Twitter contra el spam se disparase tras observar la proliferación de perfiles con un mismo origen. En cuanto a los Socialbots que sobrevivieron, lograron engañar a cientos de usuarios y generaron más de 2.200 interacciones por parte de casi 1.200 internautas.

Uno de cada cinco perfiles consiguió más de cien seguidores. Y la misma proporción alcanzó o incluso superó los 35 puntos (sobre 100) en Klout, servicio en línea que mide la influencia en los medios sociales. De hecho, hubo una máquina que llegó a los 42. La mitad de los Socialbots simulaban ser hombres, y la mitad restante, mujeres. Para no levantar sospechas, permanecían en reposo unas cuantas horas al día, como las personas. En este caso, un exceso de participación habría comportado que se hubiesen disparado las alertas. El estilo informal de la mayoría de los tuits contribuyó a que sus intervenciones se integrasen en el conjunto con naturalidad.

Los responsables de Twitter calcularon en octubre de 2013, antes de la salida a Bolsa de la compañía, que menos del 5% de las cuentas eran falsas. Esto supondría que alrededor de 13 millones de sus 255 millones de usuarios estarían en esta situación. Con el objetivo de despejar estas incógnitas, científicos de la Universidad de Bloomington, en Indiana (Estados Unidos), diseñaron BotOrNOt, una herramienta financiada por la Administración norteamericana para detectar si una cuenta de Twitter está administrada por humanos o no

Etnografiando en la Red. Dos artículos desde Cuba y la Televisión Cubana,


Vivir del cuento o el dedo en la llaga de la representación social en los medios cubanos

Tomado de Televisión Cubana, por Briant Delbert Marín

Vivir del cuento, es la realidad: de eso no tienen duda los cubanos que disfrutan del programa de TV que cada lunes transmite Cubavisión. Sin embargo Vivir del cuento descubre otra realidad quizás más compleja, esencialmente de la TVcubana y de los medios de comunicación de la Isla.

Además de habernos salvado del chiste mediocre que parece haber contagiado a gran parte de nuestros humoristas, programas televisivos y, por desgracia, hasta a actores de reconocido prestigio, como afirma Dazra Novak en  su carta Abierta a Panfilo Epifanio, Vivir del cuento pone al descubierto la necesidad de diseñar y colocar en la Radio y la TVpropuestas que permitan a los ciudadanos comunes, comprender, orientarse, verse representados y luego actuar en su contexto.

Mi viejo, ¡qué sería del cubano sin el efecto purificador de esa catarsis a la que contribuye su programa lunes tras lunes! No obstante, su trabajo es mucho más que eso, sin dudas es usted hoy -orgulloso debería sentirse- nuestro cronista más ingenioso y divertido.
Esta verdad, quizás no la única, nos hace dudar de tantos programas dedicados a la mujer, a los jóvenes, a la familia y a cuanto sector exista, e incluso de los informativos nacionales. Cierto es que con las más pintorescas escenas cotidianas donde la sátira y el “doble sentido” -históricamente látigo y bálsamo de nuestra idiosincrasia-, recuperan su valor crítico y social. Rescatando, por demás, nuestro respeto y confianza en su -entre otras- función catártica.

Por una parte la TV cubana segmenta cada vez su programación tanto en breves espacios, secciones, entre otras fórmulas y por otra complace al cúmulo de instituciones que pretenden ver sus contenidos reflejados en la pantalla, y lo que es peor, sus logotipos acompañando los créditos o agradecimientos como entidades productoras.Merecido es el reconocimiento aVivir del Cuento y sobre todo al actor Luis Silva que da vida a Pánfilo, un personaje que hasta el momento de llegar al programa de TV no tenía toda la legitimación que sin dudas ahora posee, pero que ya existía hace bastante tiempo. Solo habría que recordar el monólogo del pan, que transitó desde la tablas, primero por computadoras, dvds o memorias flash a lo largo del país.

Pero en casa del ciego el tuerto es rey. En principio cuantos programas humorísticos de calidad transmite la TV cubana. Los últimos proyectos no han sido ejemplos a tomar en cuenta.  “Más Mujeres”, “Sala O”, o el revivido “A otro con ese cuento”, confirman la necesidad de un humor inteligente en nuestras pantallas, de un humor otro,  que apele al espectáculo pero trascienda el chiste repetido, la competencia trivial o la sátira sin argumentos.

En este panorama, Pánfilo Epifanio aparece para ironizar con la deprimida libreta de abastecimiento o los salarios, criticar la venta de papas “por la izquierda”,  los precios en general, los pesos cubanos convertibles (CUC), las nuevos sectores  sociales que emergen y que “el viejo” agrupa en un lugar privilegiado de la superestructura social y donde sobresalen el gerente, el trabajador del turismo y quienes tienen familiares o conyugues en el extranjero.

Sin dudas Vivir del cuento es la realidad. El programa coloca el dedo en la llaga sobre la representación social, pública,  en los medios de comunicación y lo que es peor visibiliza la contradicción que significa exponer determinados temas solo a un espacio humorístico y no en informativos u otros programas.

El hecho de que Pánfilo pudiera ser reconocido –lo es por muchos- “nuestro cronista más ingenioso y divertido” pone en tela de juicio a periodistas, directores y a todos los que diseñan y elaboran fundamentalmente los noticieros de televisión.
PANFILO EPIFANIO LLAMADO AL NTV.

Ultima hora. Pánfilo Epifanio al noticiero de televisión como cronista nacional. La noticia no asombraría, por el contrario para el público sería esta una decisión acertada. Tendrían espacio y sistematicidad las historias cotidianas, pensarían algunos. Lamentablemente el personaje es solo parte de una construcción simbólica que la TV ha erigido en el imaginario colectivo. Un tiempo atrás el periodista Yuris Norido, a propósito de las transmisiones continuas de Telesur enfatizaba que para competir con el canal multinacional, desde lo informativo, solo habría que contar esencialmente las historias nacionales.

Los informativos de televisión carecen hoy de veracidad y de representatividad social. Y no es que publiquen mentiras. Mientras se concentran en visibilizar el cumplimiento de planes, el término de cosechas, los foros que posiblemente se repetirán al año siguiente, o en notas enviadas por instituciones, en un acto completamente de facilitación social, luego, llega cada lunes,  “el viejo cronista” para exponer un rosario de situaciones y problemáticas de primerísima atención.

Y  no es que Pánfilo o Luis Silva, o los guionistas del espacio humorístico, su equipo de realización, el guionista y su director –que bien merecen igualmente ser mencionados Dazra-   deban asumir las riendas de algún noticiero. Sería un error pensar de ese modo pues son dos géneros bien diferentes, con funciones digamos distantes. Pero es lamentable esta contradicción de la política mediática en Cuba, sobre todo de las concepciones de su diseño.

Creo que la mayor contribución de Vivir del Cuento –más allá de hacernos reír o de su función catártica, lo que defino como “sacar presión a la caldera”-  es que logra recuperar una teleaudiencia al borde del abismo, es reconquistar por igual  –porque todos viven en este país- a adolescentes, a jóvenes, a intelectuales, a obreros, a científicos y médicos, en fin a todos.

Es justo recordar-nos  que fuimos de los primeros países de la región en tener sistema de televisión, que las telenovelas de O-globo le deben mucho más que su fama y prestigio a un santiaguero nombrado Felix B. Caignet, que el teatro bufo cubano con su mulata, su negrito y su gallego marcaron pautas en la manera de abordar desde el doble sentido y la sátira procesos y problemáticas sociales, que hemos tenido paradigmáticos programas humorísticos.

Es preciso preguntar-nos que tenemos hoy en el panorama televisivo.

Muy pocos programas de producción nacional bien concebidos, que conjuguen el espectáculo que significa la TV con unos contenidos atractivos;  múltiples espacios con más de CINCO, DIEZ, QUINCE y hasta VEINTE años,  que mantienen intacta su estructura, forma, discurso y en muchos casos sus presentadores;  series extranjeras mal ubicadas, películas repetidas, musicales que trasladan fórmulas radiales a la TV, presentadores y locutores llenos de fama y vacíos de información; conciertos en horarios de alta audiencia que debieron quedarse en el escenario del teatro y que forman parte de eventos, festivales, conmemoraciones;  disimiles e incoherentes maneras de personalizar canales;  informativos que no muestran ni abordan la complejidad de la vida cotidiana, con sus matices, colores y sombras. Por supuesto que no se trata de calcar la realidad sino de reconstruir simbólicamente las experiencias de la gente y llevarlas a la pantalla, en un reflejo  de sus prácticas, de su idiosincrasia, de sus problemas.

Necesitamos una televisión donde quepa más Cuba, donde quepa más país, afirmaba el periodista Yosley Carrero en una intervención durante el 2DO Congreso de la Asociación Hermanos Saíz.
No es sino la razón del éxito del programa que protagonizan Pánfilo y Chequera.

Vivir del cuento”…es ese programa inteligente que no solo nos representa haciéndonos reír, sino que nos reivindica como pueblo. Este lunes Panfilo y Chequera volvieron a sus andadas en una suerte de “Turismo de Barrio”,  otra vez la sátira y el doble sentido llenan los vacíos críticos que sobre algunas prácticas sociales se han acumulado en los últimos años, pero eso es otra historia, otra historia.

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6 comentarios en “Vivir del cuento o el dedo en la llaga de la representación social en los medios cubanos”

  1. Será guión propio de Pánfilo o de terceros? Sin menospreciar a Pánfilo me voy por la segunda.
    Aquí no se distribuye ningún contenido sin estar ‘colegiado con los factores’.

  2. El cubano es de hecho muy divertido y le encanta la fiesta y la bachata. Este mundo globalizado le pertenece, gustenos o no, a los que trabajan 24/7, que casi ni duermen para trabajar y de fiestar ni hablar, por eso China ha subido como la espuma y en Europa mientras tantos paises se han comido un cable, los paises del norte no pueden estar mejor con los alemanes a la cabeza. Por supuesto me refiero a las grandes masas (nosotros), para los ricos nunca ha habido problemas no importa si viven en Chile, Australia, o Cuba, esos se adaptan rapido a los cambios para seguir con las dulces mieles del poder a su alcance sin ningun problema. Mi recomendacion a cualquier cubano que se mude al primer mundo es que aprendan tanto como puedan del estilo de trabajo de estos paises que aqui nadie regala nada pero con esfuerzo y dedicacion se puede uno hacer de una buena vida, pero al que no le guste trabajar mejor se queda en Cuba.

  3. Creo que esta frase resume lo que pienso de una conocida presentadora de Tv, que se ha hecho famosa por su marido, pues en realidad ella tiene un tenis en la cabeza y los dislates y disparates que suelta cada mediodia son historicos.
    “presentadores y locutores llenos de fama y vacíos de información”

  4. Para reir y llorar solo hay que poner en el aire o en las tablas,la desdichada vida diaria del cubano de a pie,con sus dramas,inventos y fantasias.Vivir del cuento es la norma de la gran mayoria que hacen como que trabajan y hacen como que les pagan.El cuento termina cuando llegas a vivir a otro pais y tienes que empezar a pagar la renta.Pero cualquier sacrificio es bueno, incluso trabajar con tal de dejar atras un paraiso surrealista donde nunca tendras nada.Pero bueno que podemos esperar si los mismos lideres historicos nos han dormido durante 55 anos con el mismo cuento que nunca termina.

ACTITUDES ON LINE-OFF LINE. MANEJO DE LOS AMIGOS” EN LAS REDES SOCIALES


Descendiente de Héroes de la Marina chilena repudia monumento a Merino.“humanos” y “humanoides” rechazan Monumento bananero.


Solicitamos el retiro del monumento a Toribio Merino y la remoción del nombre “Merino” de un navío y de salas en dependencias de la Armada.

Estimados (as) amigos (as):

                                                  Les escribo a fin de solicitar vuestro apoyo en la campaña que hemos lanzado un grupo de ciudadanos -entre ellos numerosos militares que se opusieron al golpe de Estado en 1973-  a fin de solicitar el retiro del monumento a José Toribio Merino Castro, que se alza, desde mayo de 2002, en los jardines de la antigua Escuela Naval y actual Museo Marítimo, visible desde el Paseo 21 de mayo, en Valparaíso. También para requerir la remoción del nombre “Merino” de un navío de la Armada, de una sala del Museo Marítimo Nacional y de un auditorio ubicado en la ex Academia de Guerra Naval.
 
   Esta petición será dirigida a la Presidenta de la República, Sra. Michelle Bachelet Jeria, acompañada de varios miles de firmas. Para firmar y conocer la lista de firmantes hay que hacer clic en el siguiente link: 
 

Como descendiente de Héroes de la Marina y de ilustres marinos chilenos que sirvieron a su país ininterrumpidamente desde hace siglos, repudio este símbolo de la dictadura .

Adriana Goñi

Los Goñi I

Imagen

PARTICIPACIÓN DE LOS GOÑI EN LA ARMADA

(texto y foto tomado del blog GOÑI parentela)
El primer oficial de la Armada de Chile con el apellido Goñi, fue el capitán realista José Anacleto Goñi, quien al mando del bergantín de comercio “Aguila”, fue apresado en Valparaíso el 26 de febrero de 1817, engañado por la bandera española enarbolada en el castillo de San Antonio y armado posteriormente en guerra, convirtiéndose en la primera nave de la naciente Primera Escuadra Nacional.
José Anacleto Goñi, que posteriormente siguió sirviendo en la Armada por sus conocimientos náuticos, se había casado en Valparaíso el año 1805, con Maria Isabel Prieto Romero, teniendo cinco hijos: José Anacleto, Juan de Dios, Mónica, Eugenia y Susana.
En la presente investigación histórica – genealógica, nos centraremos solo en el estudio de la descendencia de los hijos varones.
José Anacleto Goñi Prieto, nació el 23 de junio de 1817 e ingresó a la Escuela Militar a los 15 años, en 1832, incorporándose a la Armada como Guardiamarina el 28 de marzo de 1837.
Embarcado en la corbeta “Valparaíso” participó en la acción de Islay entre las fuerzas peruanas del comandante Panizo y las chilenas de Robert Winthrop Simpson, cubriéndose de gloria el 18 de agosto de 1838, durante la captura de la corbeta “Socabaya” , hazaña dirigida por el Comandante Carlos García del Postigo Bulnes en El Callao.
Hecho prisionero por el Coronel Estanislao Correa, obtuvo su liberación después de la derrota del ejército de Mariscal Andrés de Santa Cruz.
Capitán de Corbeta en 1846, de Fragata en 1853 y Capitán de Navío en 1859, se desempeña entre los años 1861 y 1867 como Gobernador Marítimo de Valparaíso, siendo nombrado Mayor General del Departamento de Marina hasta 1872.
En 1870, al mando de la corbeta “O’Higgins”, visita Isla de Pascua en un viaje de instrucción de cadetes de la Escuela Naval. Durante su permanencia se efectuó el levantamiento topográfico de la isla.
El 6 de abril de 1873 asciende a Contra Almirante y es comisionado a Londres, con la misión de dirigir la construcción de los blindados “Blanco” y “Cochrane” y la cañonera “Magallanes”.
De regreso en Chile, en 1877 fue nombrado Inspector General de la Armada y al año siguiente miembro de la Junta de Asistencia.
El 9 de febrero de 1879, fue nombrado Director interino de la Escuela Naval en reemplazo del Coronel Emilio Sotomayor, quien había tenido que tomar el mando de las tropas que se preparaban en Antofagasta, ante la inminencia del inicio de la guerra contra Perú y Bolivia. Se supone que desempeñó el cargo hasta agosto de ese año. Posteriormente, cuando renunció don Eulogio Altamirano a la Comandancia General de Armas y Marina, el Almirante Goñi lo reemplazo.
Desde 1881 hasta 1886 fue miembro de la Comisión Calificadora de Marina y uno de los primeros y más entusiastas socios del Círculo Naval, creado el año 1885.
El 22 de julio de 1886, ascendió al grado de Vicealmirante y el 12 de septiembre de ese mismo año falleció, a la edad de 69 años, de los cuales, sirvió en la Armada de Chile.
El Vicealmirante José Anacleto Goñi Prieto, casó con la señora Carmela Simpson Baeza, hija del Almirante Roberto Simpson. Sus hijos, Luis Alberto y Roberto Anacleto Goñi Simpson, siguieron al igual que su padre la carrera naval.
El otro hijo varón del Vicealmirante José Anacleto Goñi Prieto, Juan de Dios Goñi Prieto, (mi abuelo)casó con la señora Rafaela Álvarez de Araya, teniendo los siguientes hijos: Felipe, Amanda, Luisa, Dominga, Anacleto y Juan Oscar.
De éstos tenemos que destacar a los dos últimos varones:
1.- Anacleto Goñi Álvarez de Araya, quien casó con una dama de apellido Torres, teniendo entre otros hijos a Anacleto Goñi Torres, quien a su vez casó con Mercedes Carrasco, padre del actual Ministro de Defensa Nacional, Don José Goñi Carrasco. Por lo tanto, Anacleto Goñi, abuelo del Ministro de Defensa, era hermano del héroe de la “Esmeralda”.
2.- Juan Oscar Goñi Álvarez de Araya
Hijo de Juan de Dios Goñi y de la señora Rafaela Araya. Nació el 10 se septiembre de 1853. El 9 de agosto de 1875, a los 21 años, fue nombrado Contador Segundo interino y destinado a la corbeta “Chacabuco” al mando del Capitán de Fragata Oscar Viel Toro, zarpando hacia el norte, para permanecer de estación en el puerto de Mejillones, que en ese tiempo estaba bajo la jurisdicción de Bolivia, con el objetivo de cuidar los interese de los numerosos chilenos residentes en la zona. En abril de 1876 regresó al Departamento, Valparaíso, tocando en la isla de Juan Fernández llevando víveres para sus habitantes. En julio de ese, siempre a bordo de la “Chacabuco”, se dirigió a la zona del Estrecho de Magallanes, permaneciendo de estación, en un periodo de tensión entre Chile y Argentina por problemas limítrofes en la Patagonia. Al año siguiente regresó a Valparaíso y el 10 de noviembre trasbordó a la corbeta “O’Higgins”, que se encontraba al mando del Comandante Jorge Montt Álvarez, zarpando al Estrecho de Magallanes, para sofocar el motín realizado por la guarnición de la colonia penal de Punta Arenas, encabezada por Cambiazo.
El 25 de febrero de 1879, regresó al Departamento de Marina ubicado en Valparaíso, lo que en el día de hoy corresponde a la Comandancia en Jefe de la Armada, pasando a servir en la Comisaría General de Marina.
Al año siguiente, 1879, en el mes de febrero, se embarcó en la corbeta “Esmeralda”, zarpando al norte debido a los problemas surgidos con Bolivia. Participó en la ocupación del litoral boliviano y el 3 de abril, la Escuadra al mando del Contralmirante Juan Williams Rebolledo se dirigió a Antofagasta, desde donde se dirigió al puerto de Iquique, iniciándose a partir del 5 de abril el bloqueo de ese puerto, con el objetivo de forzar a la Escuadra peruana a enfrentarse con la chilena, ya que por Iquique, el Perú realizaba un importante comercio de exportación salitrera, base de la economía de ese país. Al no dar resultado el plan del Almirante Williams, se tomó la decisión de que la Escuadra atacara directamente en El Callao, razón por la cual se dejó manteniendo el bloqueo de Iquique a las dos naves más viejas de la Escuadra, la “Esmeralda” y la “Covadonga”.
De esta manera el Contador Goñi participó en el combate naval más glorioso de cuantos registra la historia naval de Chile. Pocas horas antes del hundimiento de la gloriosa corbeta, fue encargado por el Comandante Prat de destruir la correspondencia oficial, para lo cual él la arrojó al mar lastrada con un proyectil.
Sobreviviente del combate, fue rescatado del mar por los tripulantes del blindado “Huascar”, hecho prisionero y posteriormente trasladado con los otros oficiales de la “Esmeralda” al pequeño pueblo de Tarma, ubicado en el departamento de Junín, interior del Perú. Estando prisionero recibió el ascenso a Contador de Primera Clase, por Decreto Supremo Nº 0696, fechado el 27 de junio de 1879.
Una vez capturado el “Huascar” en la Batalla Naval de Angamos, el 8 de octubre de 1879 y la “Pilcomayo”, el 20 de noviembre, se firmó un protocolo para intercambiar prisioneros de guerra, de esta manera fue canjeado por el contador del “Huascar” Juan Alfaro, siendo recibido con grandes honores en Valparaíso por las principales autoridades de Gobierno, recibiendo en esa solemne ocasión la medalla conferida por el Gobierno a los sobrevivientes del Combate Naval de Iquique y otra entregada por la Ilustre Municipalidad de Valparaíso a aquellos participantes en la Guerra que tenían residencia en la ciudad.
Una vez terminados los merecidos homenajes, se embarcó en el blindado “Huascar” que se encontraba al mando del Comandante Manuel Thomson, dirigiéndose al norte, hasta Pisagua, donde formó parte del convoy que condujo al Ejército Expedicionario sobre Tacna. Luego, participó en la toma de posesión de Ilo y Pacocha, el 24 del citado mes, pasando luego a reforzar el bloqueo de Arica. Así, el 27 de febrero de 1880, se encontró presente en el combate que sostuvo el “Huascar” con el monitor “Manco Capac” y las baterías de Arica, en donde encontró la muerte el valiente Comandante Thomson.
Por problemas de salud tuvo que regresar a Valparaíso, quedando a partir del 13 de abril prestando servicios en la Comisaría General del Ejército y Armada.
Posteriormente, el 20 de noviembre de 1882, se embarcó en la corbeta “Chacabuco” de guarnición en Paita. En febrero del año siguiente, regresó a El Callao y en marzo participó en el bloqueo de Lomas y Chalas, permaneciendo en ese lugar hasta el 15 de junio, en que fue llamado a Valparaíso a prestar servicios a la Comisaría General de Marina, donde se mantuvo hasta el 16 de octubre de 1884, fecha en que por Decreto Supremo es llamado a calificar servicios, por problemas de salud, los que lo llevaron a dejar el servicio. Con posterioridad, en 1885, se le concedieron 10 años de abono, con lo que completó 23 años de servicios en la institución. Superados sus problemas de salud, es reincorporado al servicio desempeñándose en la Comisaría General de Marina.
Al iniciarse la Guerra Civil de 1891, apoyó el bando Presidencial o Balmacedista, derrotado éste en las Batallas de Con – Con y Placilla y terminado el conflicto, es llamado a retiro con efecto retroactivo a contar del 1 de enero de 1891.
El 16 de julio de 1896, fue reincorporado al servicio y destinado nuevamente a la Comisaría General de Marina, siendo ascendido el 21 de enero de 1897 al grado de Contador Mayor de Segunda clase.
Por Decreto Supremo sección 1º Nº 01938, del 22 de junio de 1900 se le extendió cédula de retiro absoluto de la institución.
Una vez retirado del servicio se radicó en la ciudad de Quillota donde falleció el 27 de noviembre de 1919 a los 66 años de edad.
Había casado con la señora Edelmira Urquiza, de la cual enviudó, sin descendencia.
Además de las medallas mencionadas anteriormente, recibió la medalla de oro correspondiente a la Primera Campaña de la Guerra del Pacífico, con las barras correspondientes al Combate Naval de Iquique y la del Combate Naval de Arica.
Roberto Anacleto Goñi Simpson, como se indicó anteriormente, era hijo del Vicealmirante José Anacleto Goñi Prieto, ingresó a la Escuela Militar en 1875, siendo nombrado Aspirante de la Armada el 2 de agosto de 1879, siendo embarcado en el blindado “Blanco Encalada”. El 4 de octubre estuvo presente en el ataque sobre Arica y el 8 tuvo una destacada participación en la Batalla naval de Angamos, teniendo el honor de cambiar la bandera peruana por la bandera chilena en el mástil del blindado “Huáscar”, recién capturado. Posteriormente estuvo en la captura de la cañonera peruana “Pilcomayo” en Punta Chacota, destacando en su acción por controlar el fuego que los propios tripulantes de la nave peruana habían provocado para evitar que la nave cayera en poder de los chilenos, acción reconocida por el propio Comandante en Jefe de la Escuadra, Contra almirante Galvarino Riveros Cárdenas.
Posteriormente pasó a servir al Ejército, distinguiéndose en Ite, Chorrillos y Miraflores, donde escapó de la granizada de balas enemigas. Terminada la guerra ascendió cada grado del escalafón del Ejército.
Entre sus más destacadas comisiones realizadas, destacó en la que al mando del Capitán de Fragata Ramón Serrano Montaner, debía reconocer la cordillera de los Andes y fijar la línea anticlinal en el territorio de Magallanes.
Iniciada la Guerra civil de 1891, formó parte del Ejército congresista, participando en las Batallas de Concón y Placilla.
Posteriormente, en 1894, fue adicto militar en Italia y formó parte de la comisión de adquisición de armamentos, municiones y equipos en Alemania y Austria.
Se retiró del Ejército el 4 de enero de 1913 con el grado de General de División.
Era casado con la señora Josefina Molina. No se tiene información sobre su descendencia.
*******************
fotografia, tomada en Iquique, aparecen de izq a der: Vicente Palacios, Roberto Goñi, Luis Alberto Goñi y Florencio Baeza
Saludos
Jonatan Saona

Tomado del blog de Jonatan Saona http://gdp1879.blogspot.com/2011/08/roberto-y-alberto-goni.html#ixzz2vroPwcjJ

http://www.laguerradelpacifico.cl/Heroes%20y%20Biografias/Chile/Anacleto%20Goni.htm

http://www.armada.cl/prontus_armada/site/artic/20090703

http://historico.armada.cl/site/tradicion_historia/historia/biografias/178jgoni.htm

/pags/20090703112036.html

12 de marzo de 2014

El monumento triste al almirante Merino y el eterno agradecimiento

http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/03/12/el-monumento-triste-al-almirante-merino-y-el-eterno-agradecimiento/

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Profesor de Derecho Laboral Universidad Diego Portales

La joya del Pacífico tiene una mancha.

En medio de esa belleza, desorden y encanto que la ciudad regala a quien la frecuenta,  hay –como dice una canción– un símbolo de invierno.

Es la mancha de un monumento triste.

Y es que en unos de sus paseos más encantadores –el 21 de Mayo–  hay que, de golpe, encontrarse con algo que parece ficción, salido de la pluma de un cuento de realismo mágico del peor tercermundismo: un monumento de más de tres metros a un dictadorcillo, financiado por un puñado de ricos.

O, lo que es lo mismo, un monumento a Merino.

La escultura es fea hasta la perfección. Pero eso no es lo relevante: es un monumento triste. Y no por la figura estéticamente en ella reflejada, sino por la violencia que ese monumento produce en el alma –y no sólo de sus víctimas–: la exaltación del desprecio por el otro.

Tres metros de una escultura puesta a la entrada del Museo Marítimo, financiada, según la placa a sus pies, por hombres de negocios. Apunte a los amigos de Merino: Bernardo Matte, Ricardo Claro, Wolf Von Appen, Felipe Lamarca, Gonzalo Vial, Jorge Claro, Andrés Concha, Roberto Kelly, entre otros.

¿Qué hace, a los ojos de este exclusivo grupo de empresarios, a Merino un hombre tan digno de consideración, incluso por sobre Pinochet? De hecho, no existe un monumento igual para el dictador.

¿De dónde sale el eterno agradecimiento?

Una posibilidad es decir que este sigue siendo un país bananero, donde un grupo de ricos decide honrar a sus propios héroes por favores concedidos, y que todo el resto de los chilenos debemos, sin derecho a decir nada, ponerles el escenario público a su disposición, incluyendo, por supuesto, los museos de la Armada.

Merino, un marino de condiciones intelectuales más bien limitadas, no sólo tiene el mérito conocido de haber sido el motor del golpe de Estado de 1973, sino que –especialmente a los ojos de la elite que erige su monumento– fue un soporte básico para el establecimiento de la sociedad que ese grupo buscaba para Chile: un modelo neoliberal en lo económico y un modelo conservador en lo cultural.

De hecho, según lo destaca su biografía en la propia página web de la Armada, Merino “como miembro de la Junta de Gobierno estuvo a cargo del sector económico del país y presidió el Comité Económico de Ministros, donde nacieron las medidas económicas que el Poder Ejecutivo puso en ejecución. Además, allí se elaboraron todos los decretos leyes que sobre las materias debía dictar la Junta de Gobierno para regular el sector económico. Desde el Comité Económico de Ministros, impulsó, como primeras medidas económicas del Gobierno Militar, la liberación de precios de bienes y servicios; se fijó una sola área cambiaria, se redujo el gasto fiscal y se liberaron las tasas de interés para dar inicio a un mercado de capitales; se reorganizaron las empresas del Estado, normalizando a su vez las empresas intervenidas. Fue iniciativa del Almirante Merino el estudio del Estatuto para inversionistas extranjeros, que dio lugar a la posterior dictación del Decreto Ley Nº 600”.

Y si esto fuera poco, fue el principal promotor en 1980 del D.L 3500, que creaba el sistema de ahorro previsional privado y las AFP y, como señala –en una cómica descripción– uno de sus fervientes admiradores –José Piñera–, fue un aliado fundamental para la dictación del Plan Laboral, “ya que el almirante era un hombre práctico, cuya fe en la empresa privada no tenía antecedentes librescos, sino vitales” (La revolución laboral, página 41).

¿Algún otro merito que merezca el reconocimiento público de todos y no de un puñado de eternos agradecidos?

Ninguno que se sepa. Quizás su patético humor, del que reían únicamente los esbirros que lo acompañaban. Es que, en un país que vivía la noche de la dictadura, Merino destacaba por un humor de un calibre tal, como dividir a los chilenos en “humanos” y “humanoides” (los marxistas). O tratar a nuestros vecinos como “auquénidos metamorfoseados que aprendieron a hablar, pero no a pensar”.

En resumen, un marino cuya acción principal fue ejecutar un golpe de Estado, ayudar en una represión brutal contra sus propios compatriotas y exponer a la Armada a heridas difícilmente reparables, como utilizar la Esmeralda y otros buques en torturas y vejaciones a compatriotas. Y, de paso, ayudar a un grupo de empresarios –curiosamente los financistas de su monumento– a establecer, por fin y sin las incomodidades propias de la democracia, el modelo que ellos habían decidido sería el que debía imponerse a toda costa para el futuro del país.

Entonces, la pregunta es obvia:

¿Por qué la Armada acepta y ubica en un recinto público, como es el Museo Marítimo, el homenaje a un personaje que no tiene la categoría de héroe nacional –sólo decirlo incomoda–, sometiendo a un vejamen a la propia institución y, por rebote, a todo el resto de los ciudadanos? ¿Por qué el resto de los ciudadanos debemos aceptar que un agradecimiento privado se transforme en una agravio público?

Porque, como es obvio, ese Museo es un espacio público que pertenece a cada generación de chilenos, donde deben, como también es obvio, exhibirse exaltaciones de ideas y personas que sean consideradas valiosas para toda la comunidad.

No es necesario aclarar que no es el caso de Merino, obviamente.

¿Es importante preocuparse por un monumento si, al fin y al cabo, no deja de ser un amasijo de fierro?

Por supuesto, detrás del fierro late el recuerdo. Y, en este caso, el dolor que se les inflige, por parte de un puñado de empresarios y de la propia Armada, a las víctimas de la dictadura y a todos los chilenos que condenamos ese doloroso periodo.

Así, por lo demás, lo han visto en otros países que tuvieron dictaduras. En España, la Ley de Memoria Histórica (2007) establece que los “escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva del levantamiento militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura” deberán ser retiradas de los edificios y espacios públicos”.

En fin, difícil la tendrán en adelante los profesores para explicar a algún estudiante inquieto, en los tradicionales paseos escolares, quién es el héroe al que se le rinde homenaje con tamaña escultura. Ni que hablar de los guías de turismo, cuando algún extranjero preguntón exija saber qué acción heroica hizo ese personaje que le hizo merecedor de lucir en uno de los principales paseos de la ciudad puerto.

Una posibilidad es decir que este sigue siendo un país bananero, donde un grupo de ricos decide honrar a sus propios héroes por favores concedidos, y que todo el resto de los chilenos debemos, sin derecho a decir nada, ponerles el escenario público a su disposición, incluyendo, por supuesto, los museos de la Armada.

Como fuera, será un monumento que seguirá produciendo lo mismo: algo de tristeza y algo de vergüenza.  Nada de orgullo.

Relacionado

http://chile-almirante-merino.blogspot.com/2011/05/hace-5-anos-lo-httpdespiertachile.html

http://chile-almirante-merino.blogspot.co.at/2013/05/homenaje-de-la-armada-de-chile-al.html

 

Lógicas emergentes de acción colectiva y prácticas colaborativas de investigación. Apuntes para una Antropología junto y con los movimientos sociales


Lógicas emergentes de acción colectiva y prácticas colaborativas de investigación. Apuntes para una Antropología junto y con los movimientos sociales
Emerging logic in collective action and collaborative research practices: notes for an Anthropology with and for social movements

RESUMEN
Este artículo es una reflexión sobre la relación entre la Antropología y el estudio de los movimientos sociales. En primer lugar, presento la aparición de lógicas y prácticas emergentes en el campo de la acción colectiva, nuevos protagonismos sociales cuyas características difieren de la imagen clásica de un actor político organizado. Después paso a explicar las razones por las que considero que la Antropología está mejor preparada para captar este tipo de procesos que los enfoques hoy dominantes en el estudio de los movimientos sociales, ya que la el trabajo de campo etnográfico permite aprehender estas dinámicas emergentes según se están construyendo y desplegando. Y finalmente planteo las discusiones epistemológicas y metodológicas que me llevan a defender la etnografía colaborativa -investigar junto y con los movimientos sociales y no sobre los movimientos sociales- como la aproximación que, a la vez que nos sirve para producir conocimiento en torno a estas experiencias emergentes, permite que nuestros proyectos resulten relevantes para los sujetos con quienes trabajamos.
ABSTRACT
This work analyses the relationship between Anthropology and the study of social movements. First I introduce the emergence of new types of logic and practices in the field of collective action, which sharply differ from our previous images of organized political actors. Then I explain why Anthropology is particularly suitable to grasp these types of processes, much more so that the dominant approaches in Social Movement Studies, since ethnographic fieldwork enables us to apprehend emerging dynamics as they are being built and deployed. I conclude the article by bringing collaborative anthropology into the discussion, emphasizing the epistemological and methodological features that make this proposal appropriate for implementing research projects simultaneously relevant for the academia as well as for the subjects and social movements that we are working with.
PALABRAS CLAVE
antropología colaborativa | movimientos sociales | compañeros epistémicos | reflexividad | acción colectiva emergente
KEYWORDS
collaborative Anthropology | social movements | epistemic partners | reflexivity | emerging collective action

Introducción

Estamos asistiendo en los últimos años a transformaciones profundas en las lógicas y prácticas de la acción colectiva. Emergen nuevos protagonismos sociales a partir de la diversificación y redefinición de los sujetos, espacios y demandas políticas (Norris 2002), así como de las formas organizativas, los discursos y los repertorios de acción que orientan y expresan la (re)invención de unos movimientos sociales que no se ajustan ya -si es que alguna vez lo hicieron- al modelo clásico de entidades unitarias y homogéneas claramente delimitadas. Hoy nos encontramos más bien ante estructuras reticulares complejas y áltamente heterogéneas, cuyos contornos se muestran imprecisos, desordenados y cambiantes; entramados y circuitos de solidaridad que difieren profundamente de la imagen de un actor político organizado (Diani 2003, Mendiola 2003). No hablaríamos, por lo tanto, de totalidades cerradas sino de una topología compleja de redes enredadas, constelaciones dinámicas de prácticas, afectos, herramientas y sentidos compartidos, cuyo carácter abierto -poroso, indefinido, discontinuo- no se entiende como un obstáculo para la acción colectiva, sino como uno de los elementos constitutivos de las formas de pensar, imaginar y hacer otra política hoy.

Este carácter difuso no remite únicamente a la forma o la estructura de estas experiencias novedosas, también sus criterios de pertenencia están poco codificados; su propuesta no pasa ya por (re)crear identidades colectivas fuertes ni por proponer posicionamientos ideológicos muy marcados, al considerase que en lugar de facilitar la construcción de movimiento estos acaban convirtiéndose en un obstáculo para la acción colectiva (1), sino que se busca (aprender a) intervenir políticamente -producir ideas y vínculo social, trabajar en conexión con otros y otras- sin que para ello haya que pensar igual: experimentar la cooperación entre diferentes sin negar las diferencias, hacer proliferar las prácticas organizativas sin centralizarlas, sentirse y saberse parte de procesos comunes sin construir para ello identificaciones rígidas. Estaríamos así ante lógicas de afinidad, “formas de coordinación de singularidades que constituyen sumas que no totalizan sus propios elementos” (Lazzarato 2006: 65). Y desde estas premisas se está abriendo paso un modelo de acción colectiva que podríamos denominar post-identitaria y post-ideológica, siempre que entendamos que estas categorías no remiten a una propuesta post-política o antipolítica, sino al deseo compartido de producir colectivamente otra política, donde la diversidad no es tomada como problema sino como punto de partida, horizonte y desafío. De este modo, en el marco de la sociedad red la gramática de las luchas (el conflicto social) se despliega cada vez más en términos de complejidad, afinidad, conexión y cooperación entre singularidades, una situación que nos lleva a tener que problematizar la idea de un ‘nosotros’ claramente diferenciado como precondición necesaria para la acción (Mcdonald 2002, Chesters y Welsh 2006, Flesher 2010).

Se trata de un panorama novedoso que aún estamos aprendiendo a nombrar; redes difusas que conforman una ecología de interrelaciones complejas y cambiantes (Holmes 2006: 92), y que se componen desde la construcción de vínculos -políticos y afectivos- que deben producirse y reproducirse, cuidarse y tejerse en la materialidad y en la inmanencia de las prácticas y luchas cotidianas. Estaríamos aquí ante un desplazamiento fundamental. No hablamos ya de una arquitectura de los grandes diseños o relatos políticos que se despliegan en planes ideales (ingeniería social, saberes expertos, teorías de vanguardia); sino que estamos, en su lugar, ante una concepción de la política como artesanía (Osterweil y Chesters 2007), una experimentación abierta y siempre en construcción donde el encuentro y las prácticas no derivan ya, como he dicho antes, de los corpus ideológicos o las identidades fuertes, sino de articularse en torno a problemas y malestares sociales compartidos y concretos que se expresan y se viven en ese ámbito cotidiano. Es importante insistir en esta idea: si lo cotidiano es el plano espacio/temporal central para la reproducción de las relaciones sociales capitalistas y para la vivencia de sus consecuencias más concretas -hoy, por ejemplo, la experiencia encarnada de la precariedad- parece lógico entonces que se convierta también en el campo privilegiado de las luchas, las resistencias y los proyectos colectivos de (re)invención de otras maneras de vivir y convivir. Estamos así ante una política de la vida cotidiana, un marco que debería ser también, por lo tanto, el plano en el que despleguemos nuestras investigaciones.

Un buen ejemplo de estas dinámicas emergentes que vengo señalando son las manifestaciones celebradas el 15 de mayo de 2011, y los sucesos de las semanas y meses posteriores (Castells 2012, Taibo 2011 y 2012, Cruells e Ibarra 2013, Calle 2013) (2), que denominaré como el acontecimiento/movimiento 15M. En esta línea, Fernández-Savater nos proponía pensar dicha experiencia en clave de “identidades no identitarias” (Fernández-Savater 2012: 678) y como “movimientos sociales que no son movimientos sociales” (Fernández-Savater 2012: 669). Reflexionando en clave de continuidades y discontinuidades, podríamos decir que estos elementos -estas formas novedosas de imaginar y reinventar la política desde abajo- ya estaban presentes, ya estaban siendo pensados y puestos a trabajar en diversos proyectos que venían experimentando en los últimos años en torno a las formas de hacer y a la redefinición de los dispositivos y las prácticas, pero se trataba de procesos aún muy minoritarios (3); y será en el contexto del acontecimiento/movimiento 15M cuando se expresen de manera multitudinaria. El 15M materializaba muchas de esas intuiciones políticas, pero lo hacía a una escala, un ritmo y una velocidad mucho más amplias; lo que había sido minoritario, devenía en las calles y plazas el sentido común compartido por muchos y muchas: la auto-organización, la producción de una política que no pase por la ideología o la identidad, la problematización de los malestares cotidianos, los espacios de encuentro entre diferentes, etcétera. De hecho estas ideas atravesaban el manifiesto de convocatoria de la movilización del 15 de mayo de 2011, que alejándose de los discursos militantes al uso, decía:

“Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.

Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos. Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros. Por la indefensión del ciudadano de a pie.

Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor” (Democracia Real Ya! 2011) (4).

Y fue este tipo de planteamiento el que produjo la interpelación masiva que posibilitó la apertura de un nuevo escenario en aquellas semanas, una interrupción inesperada de la normalidad que abría nuevas posibilidades para el pensamiento y la acción, y que situaba en el centro del debate preguntas y opciones que no estaban dadas de antemano. En ese sentido, es importante destacar que el acontecimiento/movimiento 15M sucedió por afuera de los movimientos sociales organizados y de los circuitos activistas tradicionales, pasó por otro(s) lado(s), hablándonos así de esas formas emergentes de la acción colectiva que se constituyen como un espacio de cualquiera (Fernández-Savater 2012: 678). Como hemos visto, desde su inicio la convocatoria para la movilización remitía con fuerza a un imaginario y un lenguaje muy inclusivos, y presuponía así la posibilidad de una comunidad abierta; los lemas que circulaban eran transversales, llamaban a muchos y muchas e invitaban a producir colectivamente esa otra política. Potencialmente cualquiera podía sentirse interpelado por una protesta contra el bajo perfil de la democracia española: una ley electoral discutible, altos niveles de corrupción, poca transparencia, ausencia de canales de participación, etc.; y también cualquiera podía sentir que había que dar alguna respuesta a la creciente precarización de nuestras vidas, y en ese sentido incidía en esa idea de dar prioridad a los problemas concretos y cotidianos, sentidos en primera persona, por encima de los planteamientos de corte más ideológico e identitario. Y esto es algo que hemos podido ver también en las diversas mareas contra los recortes presupuestarios y de derechos en educación, sanidad, etc., así como en la experiencia de la Plataforma de Afectados/as por la Hipoteca, que en la actualidad es tal vez el proyecto más sólido y con mayor capacidad de incidencia; son dinámicas de intervención más específicas que el acontecimiento/movimiento 15M pero que funcionaban desde esas mismas lógicas emergentes (la política como artesanía). Y nuestras investigaciones, nuestras preguntas y maneras de analizar no pueden permanecer ajenas a estos cambios.

¿Cómo mirar? Hacia una antropología de los movimientos sociales

En este marco de transformación de las lógicas y las prácticas de la acción colectiva es importante plantearnos algunos interrogantes. No es fácil pensar ni comprender estos procesos emergentes a partir de las categorías e imágenes que hasta ahora nos permitían reconocer a los movimientos sociales, ya que “la constitución actual de lo común no pasa por ninguna de las figuras de lo común que están instaladas en nuestro imaginario” (Pelbart 2009: 12). ¿Están sucediendo cosas que no vemos -no podemos ver- con los instrumentos, categorías y preguntas de que disponemos?, ¿nos sirven los mapas que tenemos para aproximarnos a fenómenos que implican una ruptura -una asimetría- con lo ya conocido? Si esa otra política de los movimientos sociales no está vinculada a una ideología o a una identidad compartidas a priori, entonces ¿cómo se construyen, cómo se tejen y se sostienen los vínculos que hacen posible la acción colectiva?, ¿cómo toman cuerpo esa otra política y esos otros protagonismos sociales que actúan desde y hacia la heterogeneidad? ¿Qué instrumentos, qué herramientas de análisis necesitamos para dar cuenta de procesos abiertos, de lógicas en movimiento, de configuraciones cambiantes?, y ¿cómo afecta esto al trabajo de campo y a las lógicas de representación?, ¿cómo organizar las imágenes, los discursos, las metáforas que expresan la complejidad de estos fenómenos?, ¿cómo aprehender -sin cosificarlas- sus características, sus innovaciones y continuidades?

Mi propuesta en este artículo es que los estudios hegemónicos sobre movimientos sociales presentan cierta rigidez a la hora de captar estos procesos que están en construcción. La aparición de lo que Melucci definía críticamente como un “mercado académico mundial en el campo de la investigación sobre movimientos sociales” (Melucci 1989: 195) (5) provocó que la producción de conocimiento en este área gire ahora, mayoritariamente, en torno a los problemas, discusiones y preguntas internas de la propia subdisciplina, imponiendo así las categorías analíticas del propio campo sobre los sujetos investigados, en una lógica autorreferencial que ha provocado que los estudiossobremovimientos sociales hayan perdido en gran medida su capacidad de diálogo con los movimientos sociales (Cox y Flesher 2009, Croteau et al. 2005).

Esto no siempre fue así. En su origen, el proceso de elaboración y acumulación teórica y empírica que posibilitó el surgimiento del estudio de los movimientos sociales como subdisciplina se produjo -en el ámbito norteamericano, que devendría eventualmente hegemónico- en el contexto marcado por las luchas sociales de las décadas de 1960 y 1970, el movimiento por los derechos civiles, feminista, estudiantil, o el movimiento anti-imperialista y contra la guerra de Vietnam, cuando académicos y académicas que tenían fuertes vínculos con estos procesos, o que eran directamente activistas, desafiaron las interpretaciones que en ese momento eran dominantes en el análisis de la acción colectiva. Ésta se entendía principalmente como la expresión de conductas irracionales y anómicas, lo que despolitizaba por completo su carácter y su sentido, y fue gracias a este gran impulso colectivo que pudo comenzar a analizarse desde una mirada que subrayaba el papel de los movimientos como agentes centrales en la transformación social y política de nuestras sociedades. Por ejemplo Doug McAdam, una de las figuras clave en el desarrollo de estos estudios, contaba así su propia experiencia:

“Mi primera exposición al estudio académico de los movimientos sociales tuvo lugar en 1971 cuando, para mi sorpresa, el profesor de la clase de Psicopatología dedicó varias semanas a la discusión de este tema. Digo ‘sorpresa’ porque, como participante activo en el movimiento anti-guerra, ciertamente fue una noticia saber que mi implicación en la lucha era debida a una mezcla de patología personal y desorganización social. Pero esos fueron, reflejando las teorías dominantes en aquel momento, los dos factores que se subrayaron en el curso.” (McAdam 2003: 281) (6).

El cambio que se produjo en ese contexto de efervescencia política y social fue extraordinario, e hizo posible abrir nuevos horizontes y programas de investigación. Sin embargo, mi sensación es que más allá de lo logrado -que es mucho- en este proceso de institucionalización y profesionalización los estudios sobre movimientos sociales han ido perdiendo progresivamente esa relación intensa entre academia y activismo que sí estaba presente en su origen, generándose así un distanciamiento creciente que ha bloqueado la posibilidad de elaborar preguntas compartidas (Bevington y Dixon 2005, Meyer 2005, Goodwin y Hetland 2009). Así por ejemplo, Richard Flacks afirmaba que

 ”Era posible imaginar, si estabas implicado en el campo de los estudios sobre movimientos sociales, que tus clases, tu asesoramiento y tu participación directa, así como tus esfuerzos de investigación, podían tener alguna relevancia para las prácticas y los puntos de vista de los activistas políticos. En algún punto a lo largo del camino, sin embargo, esa promesa de relevancia retrocedió (se esfumó) y una definición de objetivos mucho más ‘profesional’ y ‘disciplinaria’ pasó a primer plano” (Flacks 2004: 136) (7).

De este modo, dicha subdisciplina se fue transformando en una ciencia sedentaria, auto-referencial, que no se interesa ya por acompañar aquello que de movimiento tienen los movimientos, y que convierte en objetos a los sujetos con quienes trabaja, a los que trata como materia prima para su propia reproducción (8). Y en ese sentido, la inercia de su aparataje conceptual y teórico -que circula y se reproduce en las revistas y conferencias académicas especializadas- es en cierto modo un obstáculo para percibir y analizar dinámicas que están emergiendo.

¿Qué puede aportar en este contexto la antropología? Cartografiar lo emergente implica focalizar la mirada en los procesos según se producen y se despliegan, y para eso hay que situarse al interior de esas redes de relaciones, escuchar los discursos, conocer las prácticas, percibir la textura, el ritmo y las tonalidades de esas tramas de sentido que se construyen colectivamente. Y eso se logra a través de la inserción en el tiempo y el espacio de lo cotidiano que caracteriza al trabajo de campo etnográfico, donde como investigadores o investigadoras observamos qué sucede, escuchamos, preguntamos, sentimos, dialogamos y participamos en mayor o menor medida (9). La combinación metódica entre lo diacrónico y lo sincrónico, la atención privilegiada al proceso y a lo relacional, a lo micro-político, a esa (re)producción y transformación de los vínculos y los sentidos compartidos, es lo que va a hacer posible acercarnos a la multidimensionalidad inherente a estas experiencias reticulares y difusas; y ahí la etnografía es clave porque nos invita a mirar de manera diferente, prestando mayor atención a la contingencia, la diversidad, el dinamismo y la complejidad de los factores que se (re)combinan de maneras inesperadas. De este modo, por su carácter de disciplina indisciplinada (Comaroff 2010), y por el enorme potencial que tienen sus técnicas de producción de conocimiento para abrir nuevos horizontes de investigación y percibir lo que está por llegar, lo que está naciendo, la antropología puede jugar un papel fundamental a la hora de detectar y analizar este tipo de procesos emergentes (Hannerz 2010).

Por otro lado, he señalado cómo estas redes se conforman como entramados heterogéneos, abiertos, compuestos por una multiplicidad de niveles y cuya topología no viene dada de antemano. En este sentido, Latour afirmaba que ante este tipo de procesos donde los límites no están claramente definidos y donde las dimensiones a considerar fluctúan, la tarea del investigador o investigadora no sería imponer a priori algún tipo de orden, limitando la forma, el tamaño o el carácter de las conexiones, sino “seguir a los propios actores” (Latour 2005: 12), es decir, que sean los propios sujetos -los y las integrantes de los movimientos sociales en este caso- quienes tracen la particular geografía variable de su campo. Y aquí de nuevo la etnografía se nos muestra como una herramienta extremadamente útil, ya que no pretende sobre-codificar los discursos de los sujetos desde las categorías disciplinares, sino abrir el espacio necesario para que sean esos sujetos quienes definan el sentido (los sentidos) de sus prácticas, y propongan, desplieguen y ordenen sus propios conceptos, análisis y mapas de relaciones (Auyero y Joseph 2007, Hammersley y Atkinson 1994, Schatz 2009).

Además, y como último punto, la antropología aporta también su preocupación particular por los elementos culturales, y esto es especialmente importante si entendemos que uno de los planos fundamentales de acción de los movimientos sociales es (re)nombrar el mundo de maneras alternativas, creando y resignificando códigos e imaginarios -relatos, ideas, mitos, figuras- y ampliando así el campo de lo posible y lo pensable. Las redes subterráneas de movimientos sociales funcionan como espacios de experiencia y experimentación en los que, “se plantean nuevos problemas y preguntas, y en los que se inventan y ensayan nuevas respuestas” (Melucci 1989: 208) (10), y operan por lo tanto como “laboratorios de innovación cultural” (McAdam 1994: 55), activando un trabajo cotidiano en torno a las representaciones sociales, a la producción simbólica y a los procesos y dispositivos de subjetivación, que aparecen hoy como un ámbito clave de intervención para la acción colectiva (Escobar y Osterweil 2009).

Por todo esto, la antropología sería un enfoque privilegiado para aproximarnos a este tipo de dinámicas emergentes. Sin embargo, y a pesar de las características que acabo de mencionar, la Antropología -en comparación con la Sociología, la Historiografía o la Ciencia Política- ha tenido hasta ahora un papel bastante limitado en este campo de análisis. Hace más de dos décadas, Arturo Escobar lamentaba en un texto ya clásico la invisibilidad de los movimientos sociales en la antropología, afirmando que la investigación de algo tan heterogéneo y complejo como los movimientos sociales contemporáneos suponía de hecho un desafío que podía ayudar a profundizar la autocrítica de la disciplina, teniendo implicaciones importantes para el trabajo de campo y para la dimensión política de la escritura etnográfica, es decir, para quién escribimos y cómo; y planteando así cuestionamientos epistemológicos y metodológicos que podían ser muy fructíferos en términos de cruces innovadores entre teoría y práctica, conocimiento y acción (Escobar 1992: 419). Y más adelante, Javier Auyero (2005: 122) insistía en esta ausencia, destacando que hay mucha reconstrucción pos facto de la protesta pero que la producción de etnografía in situ sigue siendo escasa.

Esta invisibilidad, que por supuesto nunca fue completa, parecería no obstante estar cambiando a lo largo de la última década, y con mayor intensidad aún al calor de los movimientos sociales que han surgido en los últimos años. Así, por citar algunos ejemplos, puede destacarse la creación de una red de investigadores e investigadoras en antropología de los movimientos sociales dentro de la European Association of Social Anthropologists (11); la presencia creciente de esta temática en congresos de antropología, y la publicación de manuales específicos como el caso de Nash (2005), Grimberg, Macedo y Manzano (2011), o Juris y Khasnabish (2013); la edición del monográfico “Etnografías de la indignación” coordinado en 2013 por Fernández de Rota y Diz en la Revista de Antropología Experimental(12); los múltiples materiales de la carpeta “Occupy, Anthropology, and the 2011 Global Uprisings”, publicada por Cultural Anthropology en 2012 (13); los trabajos de Estalella y Corsín en torno al 15M en el proyecto Prototyping (14); así como algunos de los artículos editados por la revista Collaborative Anthropologies(15), o los presentados por el Berkeley Journal of Sociology en su foro “Understanding the Occupy Movement: Perspectives from the Social Sciences” (16). Creo que este breve recuento nos da una idea de cómo los investigadores e investigadoras parecen estar buscándose desde la necesidad y el deseo de debatir sobre intereses y problemáticas compartidas.

Un paso más allá. La dimensión colaborativa: de la relación sujeto/objeto de investigación a un diálogo de reflexividades

Sin embargo, y junto a estos elementos que vengo subrayando, creo que es importante dar un paso más allá en el análisis de las formas emergentes de la acción colectiva (17). Si no hay un trabajo epistemológico fuerte que oriente explícitamente nuestros diseños metodológicos en otra dirección, es probable que acabemos practicando por defecto etnografía sobre los movimientos sociales, y en ese caso estaremos dejando sin problematizar -y por lo tanto, reproduciremos- la asimetría y la subordinación que componen y atraviesan la relación sujeto/objeto de investigación (18). Para evitar que esto suceda es clave situar las preguntas ¿para qué? y ¿para quién? en el centro de nuestros proyectos; y en ese sentido Escobar (2008) enfatizaba la importancia de desarrollar nuestros trabajos pensando junto y con los movimientos sociales, tomando como punto de partida sus localizaciones epistémicas y políticas, y no únicamente los intereses académicos o disciplinarios. Es central además reconocer el papel de los movimientos sociales como productores de conocimiento, en un contexto en el que para muchas experiencias la producción y sistematización de saberes -situados, encarnados, creados colectivamente, surgidos en y desde las prácticas- no se piensan como un complemento o como un momento separado de la política, no son propuestas que tengan sentido aisladas: el pensamiento colectivo, la investigación militante, la experimentación política y la producción de movimiento son entendidos y vividos como hilos de un mismo tejido (Casas-Cortés, Osterweil y Powell 2008, Santucho 2012).

Ese gesto que nos propone Escobar permitiría articular investigaciones que, además de para la academia, fueran útiles para los sujetos con quienes trabajamos. Esta afirmación no esconde ningún proyecto normativo: la relevancia no puede definirse por fuera de cada situación específica, y debe ser negociada y definida colectivamente por los diferentes actores implicados; pero sería deseable que cada investigador o investigadora tuviera presente -sin dogmatismos, pero con honestidad- las cuestiones de para qué y para quién sirven los proyectos que desarrollamos. Y me estoy refiriendo aquí a la relevancia de la investigación como proceso, y no únicamente como resultado, que es como se piensa habitualmente: un texto-herramienta (o de un conjunto de ellos) que da a conocer una experiencia, que visibiliza prácticas, y genera o alimenta debates relevantes para los y las activistas. Y todo eso es necesario, pero lo que me interesa pensar -como pregunta fuerte- es cómo lograr que la investigación sea útil como proceso, y no únicamente como producto final, un gesto que nos obliga a discutir, negociar y articular intereses y definiciones que sean -al menos parcialmente- compartidos en relación al diseño y al desarrollo de la investigación. En mi opinión hacer posible este modelo de relevancia, darle cuerpo, pasa necesariamente por afirmar la reflexividad de los grupos con quienes trabajamos, e intentar que nuestras investigaciones se conecten y se recombinen de un modo creativo y productivo con sus propias conversaciones. No se trataría de “enseñar” nada al movimiento desde una posición de “experto”, sino que, como señalaba Juris, “el conocimiento etnográfico producido de manera colaborativa busca facilitar procesos de (auto)reflexión activista que ya están en marcha en relación a los objetivos, las tácticas, las estrategias o las formas organizativas de un movimiento” (Juris 2007: 165) (19); y en ese marco la tarea del investigador o la investigadora es acompañar -aprender acompañando y siendo acompañado/a-, abriendo un espacio de reflexividad dialógica y co-análisis.

Esto conlleva diversos desplazamientos. El primero es pasar de una relación de investigación sujeto/objeto a una relación entre sujetos en proceso, donde se toma como punto de partida la condición de productores de conocimiento de los grupos con quienes trabajamos; como señalaban Holmes y Marcus.

“Dentro de las comunidades epistémicas que buscamos explorar, nuestros sujetos son perfectamente capaces de hacer magníficas etnografías en sus propios idiomas. En los términos de sus propios discursos situados, la función descriptiva básica de la etnografía es muy probable que ya se esté ejerciendo. A modo de artefactos, libros y memorias emergen cada día desde el interior de las mismas, por así decirlo, y explican con gran agudeza crítica cómo los procesos, instituciones y organizaciones contemporáneas más complejas y estratégicas operan y tienen sus propias culturas. No son necesarios los antropólogos para añadir ‘crítica’, orden moral o un significado superior a dichos relatos. (…) nosotros debemos, por lo tanto, reaprender nuestro método a partir de nuestros sujetos tomados como compañeros epistémicos, desde la evaluación cuidadosa de cómo ellos se involucran intelectualmente con nuestro mundo y nuestro tiempo.” (Holmes y Marcus 2008: 84) (20).

En este sentido, y como segundo desplazamiento, no estamos ya ante la categoría clásica del informante, el nativo o la nativa que proveen de información al experto, que será quien realice el análisis complejo que ellos y ellas supuestamente no podrían hacer; sino ante un escenario poblado por actores hiper-reflexivos, compañeros/as epistémicos/as, cuyas prácticas están atravesadas por el mismo ethos experimental que las del investigador, y que ponen en juego y despliegan lo que Holmes y Marcus han denominado como para-etnografía.

“Para nosotros, la figura del para-etnógrafo cambia fundamentalmente las reglas de juego de la colaboración, así como la mediación de ideas y sensibilidades englobadas por y en el intercambio etnográfico. No nos interesa la colaboración como una ‘división del trabajo’ entre los investigadores o investigadoras que controlan el diseño de un proyecto, ni como la base para combinar saberes expertos académicos o como un gesto hacia la interdisciplinariedad canónica. La idea es, de nuevo, integrar completamente la agudeza analítica y las percepciones de nuestros sujetos para definir las temáticas que se ponen en juego en nuestros proyectos, así como los medios a través de los cuales vamos a explorarlas” (Holmes y Marcus 2008: 86) (21).

No estaríamos por lo tanto ante el imaginario de la investigación etnográfica como caza o captura del que hablaba Malinowski, sino ante una lógica de cooperación, pensada en clave de un caminar compartido (22). Una idea que se ha venido planteando desde diferentes escenarios: la conexión entre diversos elementos de la Investigación Acción Participativa y la antropología (Greenwood 2000), las propuestas de la sociopraxis (Villasante 2006), la etnografía doblemente reflexiva (Gunther Dietz 2011), o los aportes de la antropología feminista y las metodologías decoloniales son algunos de los enfoques y herramientas que nos permiten acercarnos a ese horizonte colaborativo que vengo señalando, y cuyas principales características voy a detallar a continuación.

En primer lugar, las propuestas colaborativas implican repensar/resignificar la práctica de colaboración -que es por definición inherente a la etnografía- para situarla deliberada y explícitamente como la columna vertebral que oriente y dé sentido al diseño de todas y cada una de las fases de la investigación: desde la formulación del proyecto hasta el trabajo de campo, el análisis y la escritura, poniendo en discusión con los sujetos con quienes trabajamos las representaciones que serán elaboradas a partir de los datos producidos (Lassiter 2005: 132). La colaboración se entiende, por lo tanto, como producción conjunta e implica idealmente un proceso continuo de diálogo, ensayo y (re)negociación de una agenda compartida y de los objetivos -no siempre coincidentes- de los diferentes actores.

En este sentido, situar las prácticas colaborativas como eje del proceso de investigación modifica profundamente el carácter del trabajo de campo, que pasa de ser un espacio/tiempo de producción o recolección de datos, anterior y separado del momento del análisis, a ser un espacio/tiempo en el que se despliegan dinámicas colectivas (talleres, cartografías, etc.) de co-teorización y co-conceptualización (Vasco 2002, Rappaport 2007 y 2008) que serán los que den lugar a la producción de conocimiento. Por eso no tiene sentido hablar, como sí hacen otras propuestas, de una fase posterior de devolución del análisis elaborado por el investigador/experto, sino que nos estamos situando en otro plano, en una lógica de la investigación como artesanía, en la que lo importante es pensar juntos y juntas: abrir espirales de “acción-reflexión-acción” en las que la reflexión colectiva sobre la práctica vaya construyendo nuevas reflexividades y posibilidades de acción más creativas. Un escenario, por lo tanto, en el que es central el cuidado del proceso, y donde nuestra tarea como investigadores e investigadoras es situarnos en clave de transducción, entendiendo que el análisis es compartido y que ésa es justamente la mayor riqueza de estos proyectos.

Es fundamental señalar, además, que al abrir espacios y tiempos de codecisión en el diseño y análisis de la investigación, la etnografía colaborativa desestabiliza la asimetría de poder (la violencia simbólica) implícita en la relación sujeto investigador/objeto investigado, estableciendo una situación en la que “para que los sujetos de la investigación tengan un grado adicional de control real, el investigador o investigadora tendrán que delegar una parte significativa de su propio control” (Hale 2008: 15) (23).

Y creo que es importante entender esta pérdida de control más como una oportunidad que como un problema; se trata de una propuesta desde la complejidad, sin garantías, experimental y que no está -no puede estar- exenta de tensiones (Leyva y Speed 2008), pero que nos permite situar con fuerza la cuestión de la relevancia (la utilidad para las personas con quienes trabajamos) en el centro del proyecto, a la vez que producimos análisis académicos más ricos y profundos al acceder a planos de acción a los que resultaría difícil llegar desde otras aproximaciones. Cuanto más puedan apropiarse del proyecto los sujetos con quienes trabajamos, aunque sea parcialmente, más rico va a ser el análisis compartido, y mayores nuestras opciones de observar -en su producción material y concreta- los procesos de construcción y redefinición colectiva de las categorías, los sentidos y las nociones comunes sobre las que se asienta y se despliega la acción colectiva. Entiendo que esa pérdida de control deja al investigador o investigadora en una posición ambigua, en algún lugar indefinido -entremedias- de la academia y de los movimientos, y que habitar y sostener esa situación puede activar tensiones que son difíciles de gestionar. Realizar un trabajo que resulte creíble y sólido en los dos ámbitos, el académico y el de los movimientos sociales, es tal vez la más destacada y hay un riesgo evidente en intentar mantener esta doble lealtad: acabar por no hacer bien ninguna de las dos cosas, no cumplir con las expectativas, las demandas ni los criterios de aceptación y validación de estos dos ámbitos. Pero a la vez insisto en que esa incomodidad y esa ambigüedad pueden abrirnos posibilidades inesperadas si somos capaces -junto y con los sujetos con quienes trabajamos- de aprender a habitar creativamente esa tensión e intentamos declinarla de manera productiva (Hale 2008: 23).

En este sentido, Rappaport (2008: 23) planteaba una serie de condiciones ideales para la realización de una etnografía colaborativa: en primer lugar, el compromiso de sostener un diálogo a largo plazo, lo que no siempre es posible; en segundo lugar, un grado significativo de confianza entre las partes que generalmente nace de una relación construida durante años; y como tercer factor, la presencia de un grupo de interlocutores que puedan asumir y liderar el proceso de co-teorización. Fuera del cuerpo de su artículo, como una nota al final del texto, la autora presentaba una cuarta condición, afirmando que afrontará mejor el reto de la investigación colaborativa quien ya sepa cómo hacer una buena etnografía. No obstante, tiene que quedar bien claro que el trabajo colaborativo no debe entenderse como la “nueva manera correcta” de hacer etnografía (Field 2008: 42); simplemente es una lógica y una herramienta, o combinación de herramientas, que se adaptan mejor a cierto tipo de situaciones de investigación y que pueden responder mejor a determinadas preguntas, pero no es una receta. Ni siquiera hay una única forma de hacer etnografía colaborativa; hay etnografías colaborativas en plural, y en cada caso habrá que buscar las estrategias específicas que mejor se adapten al contexto particular. Lo fundamental es mantener en el centro de nuestras investigaciones el cuestionamiento sobre los modos de producción y validación del conocimiento: para qué y para quién se produce, cómo se produce, y cuáles son los criterios para considerar un determinado saber como legítimo (o como ilegítimo, no importante, desechable), y desplegar las estrategias metodológicas que nos permitan abrir otros horizontes para y desde nuestros proyectos.

Conclusiones

El objetivo de las propuestas colaborativas, apoyándose en ese desplazamiento central que supone pasar de una relación sujeto/objeto a una relación entre sujetos en proceso, es romper con las asimetrías propias de las situaciones de investigación, desbordar las lógicas disciplinarias auto-referenciales y lograr que nuestros proyectos sean útiles y relevantes para las personas con las que trabajamos. Insisto en que estas propuestas no van a ser aplicables a todas las situaciones de investigación, pero considero que en el caso concreto del estudio de la acción colectiva son sin duda una herramienta de gran valor.

Frente a la inercia auto-referencial de los estudios sobre movimientos sociales, pensar y producir conocimiento junto y con los movimientos sociales demanda reconstruir espacios de diálogo y colaboración, y situar en el centro de la investigación los temas y las preguntas que emerjan de dicho diálogo. Es obvio que ambas dimensiones son distintas, academia y movimientos sociales no son lo mismo y no tienen porqué serlo, pero sin duda es posible articular procesos de escucha y conversaciones que permitan crear proyectos parcialmente compartidos. Estaríamos participando así en ese reto epistemológico y metodológico para la antropología que, como decía Escobar más arriba, remite a la dimensión política de la escritura etnográfica: para quién y cómo escribimos.

Por otro lado, quiero reiterar que situar la relevancia en el centro de nuestros proyectos, intentar que sean útiles para la gente con la que estamos trabajando, y hacer una etnografía de calidad, que pueda aportar respuestas y -sobre todo- preguntas inteligentes, no son incompatibles. No hay que elegir entre estas dos opciones. Todo lo contrario; pensar junto y con las personas que están dando cuerpo a esos nuevos protagonismos sociales es la mejor manera posible de alcanzar una comprensión más rica de estos fenómenos. Si nuestras propuestas están integradas dentro de las dinámicas internas de los movimientos, eso nos permitirá participar en situaciones de discusión y análisis colectivo que multiplicarán la riqueza y la complejidad de nuestras investigaciones. Tomarse en serio el carácter de compañeros epistémicos de las personas con las que trabajamos implica poner en el centro los momentos en los que ellos y ellas reflexionan colectivamente sobre sus propias categorías de sentido, y en los que las redefinen y resignifican. En unas redes y experiencias donde la reflexión conjunta sobre la práctica política es entendida en sí misma como una práctica política, estos encuentros son un contexto de máximo interés para comprender la reinvención de la acción colectiva, ya que es ahí donde se reactivan los procesos de experimentación en torno a las formas de hacer. Ése es el laboratorio donde se tejen las lógicas y los dispositivos emergentes: conversaciones, relaciones, conflictos y decisiones en las que se elaboran y se ponen en circulación categorías -formas de percibir y nombrar el mundo- que intentan catalizar la movilización y que son centrales para entender cómo ésta toma forma, se hace visible y va cambiando. Un proceso siempre en transformación mediante el que los movimientos construyen sentido. Ahí es donde tenemos que situarnos escuchando, acompañando y aprendiendo, en esa reflexividad creativa y compartida, en esa lógica de la artesanía de la política y de la investigación. Es ahí también donde seremos capaces de plantear preguntas con las que no solo la academia, sino también los y las protagonistas de estas experiencias, agentes reflexivos en permanente redefinición, quieran seguir caminando.

Hemos visto como el modelo dominante en el estudio de la acción colectiva ha ido perdiendo esta conexión, y al hacerlo ha profundizado las asimetrías que he tratado de problematizar en estas páginas: sujeto/objeto, teoría/práctica, saberes expertos/saberes cotidianos, etc. Hemos destacado también lo que la antropología puede aportar a este campo de análisis, y sabemos además que está empezando a hacerlo con mayor intensidad; como he mencionado proliferan los espacios de encuentro y la producción de textos en este sentido, y justamente por eso estamos en el mejor momento para replantear la discusión sobre las lógicas y prácticas colaborativas de investigación. Perder cierto grado de control sobre los proyectos en los que nos implicamos no solo no es un problema, sino que nos sitúa ante una oportunidad extraordinaria: imaginemos una etnografía sobre las formas emergentes de acción colectiva que resultara desbordada -llevada más allá de sus propios límites epistemológicos y metodológicos- por esas mismas prácticas emergentes de acción colectiva, ¿qué más podríamos pedir como investigadores e investigadoras?


Notas

1. Me refiero obviamente a estas formas emergentes de la acción colectiva; para otros actores y otro tipo de reivindicaciones las identidades fuertes siguen siendo fundamentales. Por poner un ejemplo cercano, tan solo hay que pensar en los diferentes proyectos de carácter nacionalista que están en disputa en el estado español, para los que la cuestión identitaria es absolutamente clave. Esto no invalida mis argumentos, sino que remite a la imposibilidad de explicar la heterogeneidad de los movimientos sociales desde una perspectiva o teoría unitaria (Santos 2001: 180).

2. Ver el trabajo de Fernández-Savater en http://blogs.publico.es/fueradelugar/tag/apuntes-de-acampadasol y http://www.eldiario.es/interferencias/ficcion-politica-15-M_6_71452864.html. Así como los materiales producidos por el programa Sociedad Civil y Comunicación de la UOC http://civilsc.net; y el grupo de investigación DatAnalysis15M http://datanalysis15m.wordpress.com.

3. Es el caso de V de Vivienda, o de la red de Oficinas de Derechos Sociales. Sin embargo, y por señalar antecedentes en un sentido más amplio, creo que es importante destacar el papel jugado por el despliegue del movimiento global, que marcó un punto de no retorno en relación a la primacía de las formas de organización en red, horizontales, flexibles, descentralizadas y sin una estructura ni un sujeto político (ni una ideología ni una identidad cerradas) que pudieran sobre-codificar los procesos de coordinación autónoma de las iniciativas que daban vida a ese heterogéneo movimiento de movimientos (Wainwright et al. 2007). Por otro lado, junto a las semejanzas hay también diferencias notables; el movimiento global tenía un carácter eminentemente nómada, los y las militantes se desplazaban de un lugar a otro del planeta señalando los centros políticos, económicos y militares de la gobernanza transnacional -las cumbres del G8, el Banco Mundial, el FMI, la OTAN, la OMC, la UE, etc.- o para asistir a los encuentros del propio movimiento: el Foro Social Mundial o los múltiples foros regionales. Por el contrario, en el ciclo actual las protestas están claramente territorializadas, y retoman además como objetivo prioritario de intervención las instituciones y los actores estatales y locales; esto no quiere decir que no haya referencias a otros niveles, como vemos en los países del sur de Europa en relación a las medidas adoptadas por el BCE, la Comisión Europea y el FMI, pero cada una de las luchas -la llamada Primavera Árabe, o las protestas de distinta intensidad en Islandia, Portugal, Grecia, México, Senegal, Turquía, Reino Unido, Israel, España, Estados Unidos o Brasil- respondían a la especificidad de sus propias coordenadas estatales (eso no impide, por otro lado, que se reconozcan a sí mismas como parte de una ola global más amplia, en cuyo interior las influencias son obvias y circulan -a través principalmente de las redes sociales- con gran rapidez de unas experiencias a otras).

4. Consultar el manifiesto completo de Democracia Real Ya! en http://www.democraciarealya.es/manifiesto-comun

5. En inglés en el original, traducción propia.

6. En inglés en el original, traducción propia.

7. En inglés en el original, traducción propia.

8. Las principales revistas en lengua inglesa en el campo de estudio de los movimientos sociales siguen esta pauta, en especial Mobilization, fundada en 1996, y considerada como la más importante en este ámbito. La excepción a la regla es la revista Interface: a journal for and about social movements, activa desde 2009 y que nace con el objetivo explícito de romper con esa auto-referencialidad disciplinaria; ver http://www.interfacejournal.net/who-we-are/

9. Esto no debería entenderse como una defensa de las fronteras disciplinares; considero que toda investigación en ciencias sociales debe ser transdisciplinar. Es únicamente un llamamiento a desestabilizar las posiciones hegemónicas en el estudio de la acción colectiva, y un intento de mostrar lo que la antropología podría aportar en ese proceso.

10. En inglés en el original, traducción propia.

11. Más recientemente, se constituyó el grupo temático Antropología y Movimientos Sociales, dentro del Instituto Madrileño de Antropología, que en marzo de 2013 organizó el seminario “Entre la participación y la reflexividad: antropología y movimientos sociales”, con contenidos similares a los que intento poner en discusión en este artículo. Ver http://antropologiaymovimientossociales.wordpress.com/2013/03/03/entre-la-participacion-y-la-reflexividad-antropologia-y-movimientos-sociales/

12. Ver http://www.ujaen.es/huesped/rae/

13. Ver http://culanth.org/fieldsights/63-occupy-anthropology-and-the-2011-global-uprisings

14. Ver http://www.prototyping.es/tag/15m.

15. Ver http://muse.jhu.edu/journals/collaborative_anthropologies/toc/cla.1.html

16. http://bjsonline.org/2011/12/understanding-the-occupy-movement-perspectives-from-the-social-sciences/

17. Estas reflexiones surgen a partir del trabajo de campo realizado durante mi tesis doctoral, actualmente en fase de escritura, y que ha consistido en una aproximación etnográfica a la red de Oficinas de Derechos Sociales (ODSs), creada en la segunda mitad de la década del 2000, pero que tenía su origen al interior de redes y comunidades de activismo que compartían una amplia trayectoria previa de proyectos comunes en torno a la precariedad, a la cuestión de las migraciones y el régimen de fronteras, y a la experimentación en torno a las formas de hacer política desde los movimientos sociales. A nivel metodológico, el trabajo de campo de la investigación se desarrolló en 10 nodos de la red situados en Málaga, Zaragoza, Terrassa, Sevilla, Pamplona/Iruña, Barcelona y Madrid; y se basó en: los materiales elaborados por los y las integrantes de la red (informes internos, correos electrónicos, textos de reflexión, etc.); episodios de observación participante en múltiples contextos; una primera fase de entrevistas en profundidad realizadas en los distintos nodos; y por último, y aquí es donde tomaba forma la dimensión colaborativa, en una segunda fase de talleres de discusión y análisis colectivo, diseñados y elaborados (tanto a nivel metodológico como de contenidos) junto y con los y las activistas de la red a partir de los materiales producidos en la primera fase de trabajo de campo. Sobre investigaciones desarrolladas desde la etnografía colaborativa, ver también los trabajos de Leyva y Speed (2008), Vasco (2002), y el proyecto InterSaberes coordinado por Gunther Dietz en la Universidad Veracruzana, Mexico, http://www.intersaberes.org/

18. De hecho, el giro producido en el estudio de la acción colectiva hacia propuestas más dinámicas y relacionales ha hecho que un número creciente de autores y autoras reconozca y enfatice la importancia de la etnografía en el estudio de los movimientos sociales, debido a su capacidad para brindar acceso a los procesos políticos según se despliegan (McAdam 2003, McAdam, Tarrow y Tilly 2008), pero incluso cuando se comparte la herramienta el uso que se hace de la misma y la lógica desde la que se emplea son muy diferentes. Ni los objetivos, ni las preguntas ni las preocupaciones son coincidentes, y ésa es la razón por la que me parece importante alejarse de las orientaciones dominantes en el estudio de los movimientos sociales.

19. En inglés en el original, traducción propia.

20. En inglés en el original, traducción propia.

21. En inglés en el original, traducción propia.

22. Fueron los grupos estudiados por la antropología quienes, cansados ya de ser pensados y tratados como objetos, y de ver negada su capacidad y su legitimidad para construir sus propios relatos sobre sí mismos, empezaron a cuestionar de manera insistente el derecho (¿tú quién eres y por qué vienes a investigarme?) y las intenciones (¿para qué, para quién y cómo vas a hacerlo?) de los investigadores e investigadoras, exigiendo un mayor control tanto del proceso de construcción como del contenido de las representaciones que la antropología elaboraba en torno a sus formas de vida. Esta ‘rebelión’ de los sujetos subalternos/subalternizados, en la que tuvieron un papel fundamental las luchas anticoloniales y feministas, ya desde la década de 1960, ejerció un impacto incuestionable sobre la disciplina, problematizando y desestabilizando la autoridad -los discursos de verdad- de la antropología, y exigiendo la articulación de relaciones y prácticas más igualitarias, recíprocas y negociadas, diálogos compartidos (no exentos de conflictos, como toda relación social) frente a una antropología tradicionalmente extractiva y colonial. Este conjunto de críticas y debates se fue desarrollando tanto fuera como dentro de la academia, debido por un lado al empuje de esos movimientos, que lograban crear o conquistar espacios contrahegemónicos al interior de la universidad, y por otro al compromiso de científicos y científicas sociales que rechazaban la hegemonía de un canon que consideraban eurocéntrico, colonial y patriarcal. La combinación de estos factores impulsó la reflexión y experimentación en torno a metodologías que pudieran desbordar o revertir la división entre teoría y práctica, sujeto y objeto de investigación, etc.

23. En inglés en el original, traducción propia.


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Memoria EnRedada. Una Voz. Domingo Cadin


Domingo Cadin | Vie, 09/11/2007 –Detenido-Desaparecido, palabra que empezó a conocerse bajo la tiranía pinochetista, igualmente los aparatos represivos de la DINA-CNI, junto con las ejecuciones sumarias de la Caravana de la muerte, las muertes arbitrarias en los Consejos de Guerra al amparo del Estado de Sitio.Detenidos Ejecutados, quemados, degolllados, etc., etc. todas estas situaciones eran en los tiempos del dictador que robó y masacró a un pueblo indefenso en los 17 largos años de apagón cultural. Por ello, debe haber memoria histórica aunque moleste a algunos despistados e insensibles al dolor de miles de chilenos que vivieron estas experiencias traumáticas.

El exilio obligado, el destierro de miles de chilenos, la relegación, el arresto domiciliario y tantas porquerías arbitrarias de estos milicos indeseables, con la bendición de la derecha de la UDI y Renovación Nacional, pero también con algunos derechistas de la Democracia Cristiana.

Los milicos trajeron el terrorismo de Estado y malearon a toda una generación, con tantas y tantas indescreptibles torturas, que ahora salen a la opinión pública, aunque ya las sabíamos y conocíamos desde el 11 de septiembre de 1973. La prensa de entonces se volvió cómplices de lo ocurrido y también debe enjuiciárceles como criminales de la tragedia, del holocausto pinochetista

  • Domingo CadinImagen de Domingo Cadin
    Domingo Cadin | Vie, 09/11/2007En Argentina se derogaron las leyes de Punto Final y Obediciencia debida, ratificadas po el nefasto neoliberal Carlos Saúl Menem luego de ser enjuiciados los jerarcas de la represión en la época del gobernante de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín.Las Madres de Playa de Mayo siguen adelante, junto con las abuelas, recuperando bebés robados a las madres torturadas y muertas en cautiverio, etc., y muchos niños recién nacidos estaban dados en adopción a los milicos torturadores. Hasta dónde llegó la mentalidad maquiavélica de estos asesinos de los aparatos represivos de la Operación Cóndor.

    La ESMA (Escuela Mecánica de la Armada, donde mataron y torturaron a 5 mil argentinos y sólo sobrevivieron 100 prisioneros políticos.

    Los vuelos de la muerte, de donde lanzaban al mar, dopados, a los presos políticos, y para esto está el juez español Baltazar Garzón enjuiciando a Adolfo Scilingo, quien se entregó voluntariamente a la Audiencia Española, por lo que fue condenado a cárcel de por vida

    Domingo CadinDomingo Cadin | Vie, 09/11/2007 –

    Cárceles a todos los genocidas, que ninguno quede impune. Que vayan a verdaderas cárceles.

    Es fácil querer olvidarlo pero para los que sufrieron no debe haber borrón ni cuenta nueva. Justicia ya, ni olvido ni perdón.

    Más de 30 mil sobrevivientes de horrendas torturas deben seguir recuperando la memoria histórica de la época represiva pinochetista.

    Faltan los compañeros muertos antes de crearse la Comisión Valech, como Aníbal Muñoz, Hernán Tobar Chelén, Pablo Muñiz Ledesma, Mario Mallol, el chico Ojeda, el compañero Villarroel, uno de los hermanos Seguel muerto atropellado en una de las calles de México, recién llegado; Rosetta Pollini, el Nani Vergara y tantos compañeros que murieron y que se escapan en la memoria.

    Muchos compañeros que murieron sin retornar nunca a la querida y recordada patria chilena ya que estaban prohibidos de volver por órdenes del tirano. Está el caso doloroso del la hermana de Salvador Allende, la querida Laurita, diputada socialista, que murió de cáncer en los huesos


    Domingo Cadin | Mié, 07/11/2007 –

    Recuerdan a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, quemados por militares chilenos. Él murió y ella sobrevivió con graves quemaduras en la cara, 62 % de la piel quemada.

    Memoria para que no se repita en Chile

  • Domingo Cadin | Mié, 07/11/2007 – Decía Jacobo Timerman que la magnitud del drama chileno ha conmovido en los países democráticos, y la ferocidad de los militares ha reabierto, especialmente en Europa, los traumas provocados por el salvajismo nazi.La experiencia política chilena fue atípica en América Latina. Una sociedad pluralista que intentó por métodos democráticos y constitucionalistas una vía pacífica al socialismo; un partido comunista que siempre aceptó ese pluralismo, rechazó la violencia e incluso enfrentó las políticas fijadas por el Kremlin en episodios como la invasión a Checoslovaquia o las garantías que debían admitirse para afirmar la seguridad del Estado de Israel

    Domingo Cadin | Mar, 06/11/2007 –

    Manuel Guerrero, dice Jacobo Timerman, salió de Chile en 1977, exiliado con destino a Suecia por intermedio del Comité Intergubernamental de Migraciones Europeas (CIME). Retornó a Chile cinco años después, en 1982. En una entrevista declaró: “Fue el momento del reencuentro con Chile, pero con tres Chiles. Uno es el del suelo suculento que vive en los últimos días de Pompeya. También con el Chile que sufre el zarpazo de la pobreza y trata de disfrazarla con el silencio. Y el Chile mayoritario que se debate en la miseria, escondido, tratando de vender un chocolate, un peine, un espejo, y que se prolonga a la periferia, donde la juventud se hunde en el vacío de la droga o de la prostitución precoz”.

    Tres años después de su retorno, en marzo de 1985, Manuel Guerrero fue arrestado en la puerta del colegio Latinoamericano de Santiago mientras recibía a los alumnos en la mañana del viernes 29. Era inspector de enseñanza. Apareció degollado en la noche del sábado 30 en un descampado en las afueras de Santiago, junto con otros dos chilenos que nunca habían salido al exilio. En Chile regía en ese momento el estado de sitio para que el Gobierno pudiera garantizar la seguridad de los habitantes del país.

    Los chilenos dudan en escapar al exilio porque no saben qué les espera. Y los exiliados tratan de volver aun cuando lo que les espera es, para los dirigentes políticos de la oposición, el peligro de muerte, y para los demás, una larga y traumática etapa. Dicen los psicólogos: “Al volver se experimenta un proceso de regresión que está vinculado al encuentro con una realidad que ha sufrido cambios importantes, de la cual se ha estado separado por muchos años y que, por tanto, plantea el desafío de un nuevo aprendizaje para poder desenvolverse en ella”

    Aprender a desenvolverse enfrentado a la agresión de Pinochet o el silencio, la falta de solidaridad, de la sociedad en su conjunto.

    Después que se secaron las lágrimas de la emoción, los abrazos del reencuentro, la familia comienza a buscar trabajo, vivienda y un colegio para los hijos. Es difícil. Muchas veces la vivienda está en las miserables poblaciones marginales; el colegio para los niños, en alguna iglesia luterana o metodista, y el trabajo, en Santiago, a 20, 30 o 40 dólares por mes: limpiar las calles, lavar las veredas, podar las plantas, regar el césped de los parques.

    Otra miníma bibliografía a las antes citadas:

    En el país prohibido. Sin el permiso de Pinochet. Autor Volodia Teitelboim, notable comunista, escritor e intelectual comprometido con las luchas populares. Editorial Plaza y Janés. Barcelona.

    El paso de los gansos. Ediciones Puelche, Nueva York, E.U. Autor Fernando Alegría, cuyo poema “Viva Chile mierda, es de su autoría.

    Importunar a los muertos. Manuel S. Garrido, Editorial Grijalbo, México.

    Chile: legisla el fascismo, Editorial Progreso, Moscú. Autores: Pável Grisháev y Stanislav Chibiriáev.

    El asesinato de Orlando Letelier. El brazo asesino de Pinochet llega hasta Washington. Autor: Rafael Rodríguez Castañeda, editado por Proceso, de México.

    Chile al rojo, de Eduardo Labarca, Ediciones de la Universidad Técnica del Estado, hoy Universidad Santiago.

    La formación social latinoamericana (1930-1978), de Luis Vitale, Editorial Fontamara. Barcelona.

    Chile. El galope muerto, de Jacobo Timerman. Ediciones El País, Madrid, 1987

  • Domingo CadinDomingo Cadin | Lun, 05/11/2007 –Cagancho: la concordancia está en su justa explicación sobre lo inexplicable e indefendible, pero, sinceramente, el silencio se volvió cómplice del pasado, y más aún, no hay argumentos para explicar el genocidio de los golpistas, que destruyeron a una generación completa de chilenos, pero que han sabido salir adelante con las terapias adecuadas de salud mental. El exilio forzoso luego de tormentos, cárceles, de compañeros desaparecidos, caídos en la lucha frontal contra el fascismo chileno, se pudo contarrestar a pesar del odio sistemático de unos ambiciosos generales, que ahora pagan sus fechorías en cárceles de cinco estrellas
    Domingo CadinDomingo Cadin | Dom, 04/11/2007 –

    Memoria y Cagancho: Qué debo decir, lo que Uds. dicen. Agradezco las palabras y los malos recuerdos de los que aún no toman verdadera conciencia del grave daño a más de 30 mil personas que sobrevivieron al genocidio pinochetista.

    Se mofaban, se burlaban y lo siguen haciendo desgraciadamente, como no dándole importancia a la tragedia. Si en Argentina, en la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada) desaparecieron a 5 mil argentinos y sobrevivieron sólo 100, de los 30 mil detenidos desaparecidos.

    Habrán leído o escuchado a Adolfo Pérez Esquivel o al profesor paraguayo Martín Almada, el que encontró los archivos del terror del tirano más antiguo de América Latina, el occiso Alfredo Stroessner, amigo cercano del que no se movía ninguna hoja sin su permiso, el narco-asesino Pinochet, más de cien cuentas bancarias, y para remate, barras de oro en Hong Kong.

    Sabrán de los vuelos de la muerte de Adolfo Scilingo, que cumple pena perpetua en una cárcel española, a petición del juez Baltazar Garzón, quien también tiene penas pendientes a chilenos represores, etc.

    Sabrán del etnicidio en Guatemala tras el derrocamiento del gobierno popular de Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, denunciado por la Premio Nobel de la Paz y candidata presidencial, Rigoberta Menchú Tum. Estarán al corriente de todo esto, lo dudo, porque no creo que se burlen de las miles de víctimas de las dictaduras que asolaron los años 70 y 80.

    La triple AAA junto a Patria y Libertad llevaron la guerra sucia en contubernio con los castrenses locales en la Operación Cóndor y para ello hay que hacer un recuento doloroso de la Memoria Colectiva, como lo hacen en Brasil, Argentina y en la misma España, en donde el Opus Dei jugó un nefasto papel, y es más, el actual Papa beatificó a curas franquistas dejando de lado a los republicanos. Grave error del Vaticano ya que sería como santificar al satanás Asbún. Es para la risa que ocurran estos hechos vergonzantes. O santifiquen a la Iglesia Católica argentina cuando fue cómplice de todas las Juntas Militares argentinas, etc., etc

    Domingo CadinCagancho | Vie, 02/11/2007

    Muy de acuerdo con el compañero Cadín, hay que hacer la memoria colectiva del pasado vergonzoso de los fascistas asesinos del Cono Sur pues fueron represivos cobardes contra pueblos indefensos. Fueron cobardes que iban en patotas a detener a los compañeros izquierdistas; los torturaban vendados de los ojos y les ponían otro trapo encima para evitar que se les soltaran las vendas, es decir, eran cobardes y patoteros; fueron asesinos a sueldo, sin la menor humanidad con los detenidos polìticos.

    Me pregunto ahora porque no abren la boca el tal

    Gonzalo Plaza y su discípula fascista Huenul, están calladitos. Recuerdo cómo se burlaba del compañero Cadín y me sigo pregunto es qué no tomaron conciencia del grave daño ocasionado a más de 30 mil chilenos sobrevivientes del genocidio pinochetista.

    Nazis y fascistas reconocidos dentro y fuera de Chile, desgraCIAdamente: Gonzalo Plaza, la alumna Huenul, seguidora del tatarabuelo y el chistoso y archiconocido desequilibrado Oscar Alarcón.

    Los fachos deben ser casatigados como vulgares criminales, además de que el tal Plaza jugó un papel muy sucio en la universidad cuando recién se imponía la bota pinochetesca y cobarde de los milicos.

    Nunca MÁS los fascistas y nazis reciclados ahora en defensores de no sé qué chamullo hasta hace poco.

    Los fachos deben ser reconocidos por todos los chilenos, sobre todo, lo tengo muy presente, cuando se burlaba de las torturas a un semejante. Pero no abre la boca para nada, igual su alumna becada por el asesino, qué gran profe será, qué bonito destino chileno

    Domingo Cadin | Sáb, 20/10/2007 –

    Asesinato en Washington. El caso Letelier. Autores John Dinges y Saul Landau, Lasser Press, Mexicana, s.a.

    (Transcribo literalmente)...Los periódicos de todo el mundo reportaron el insólito caso: Orlando Letelier, ex Embajador de Chile en los Estados Unidos y su secretaria, la norteamericana Ronni Moffitt habían perecido, víctimas de un brutal atentado. Con este cruel asesinato, un “amistoso” gobernante extranjero cometía un acto sin precedentes en el territorio norteamericano.

    La muerte de Orlando Letelier fue otra más de una larga serie de asesinatos políticos después de la caída sangrienta del gobierno de Salvador Allende. El servicio secreto chileno se dedicó a exterminar a todo opositor de la Junta Militar. Vio en Letelier a un enemigo y contrató los servicios del asesino profesional Michael Townley, ciudadano norteamericano, quien reclutó a varios asilados cubanos como cómplices del homicidio.

    Asesinato en Washington es un pormenorizado reporte de los acontecimientos que conmovieron a la opinión pública internacional.

    Ese fue el día en que el terrorismo internacional explotó bajo el sol norteamericano.

    El 21 de septiembre de 1976, estalló una bomba en un automóvil que circulaba por las calles de Washington, causando la muerte a dos de sus tres ocupantes: Orlando Letelier, ex Embajador de Chile en los Estados Unidos y su secretaria Ronnie Moffitt, de 25 años de edad

  • Domingo CadinEl FBI realizó una minuciosa investigación que condujo hasta Michael Townley, estadounidense expatriado nacido en Waterloo, Iowa, y asesino profesional al servicio de la policía secreta de Chile. Townley fue testigo de cargo del proceso en el que se condenó a dos exiliados cubanos. El director y dos oficiales de la policía secreta de Chile fueron sometidos a proceso aunque no a extradición para el juicio. Los investigadores autores de esta obra, presentan una extraordinaria y auténtica reconstrucción de la siniestra cadena de acontecimientos que permitieron a “amistoso” gobierno extranjero, montar un acto de terrorismo sin paralelo en la capital de los Estados Unidos y poner al descubierto los secretos que, por propia conveniencia, había pasado por alto la investigación gubernamental.Orlando Letelier, ex Embajador en Estados Unidos y ministro durante el gobierno socialista de Salvador Allende, no fue el primer chileno connotado en el exilio, asesinado fuera de su país. Pero incluso quienes conocían el historial y señalaban como responsable al régimen de Pinochet, se sintieron impresionados y confundidos ante un asesinato tan cruel y sin precedentes, dentro de los confines de los Estados Unidos donde no han sido frecuentes los asesinatos de esta índole
    Domingo CadinEl libro está dedicado a Alejandro Ávalos Davidson, maestro, y a Jorge Müller, cineasta, dos amigos chilenos que desaparecieron.

    Lista de personajes

    Salvador Allende. Presidente electo de Chile en septiembre de 1970; derrocado y muerto en septiembre de 1973.

    Lawrence E. Barcella. Asistente del Procurador de los Estados UnIdos.

    Orlando Bosh. Terrorista cubano exiliado.

    George Bush. Director de la CIA, quien recibió informaciones acerca de la acción de espionaje chilena.

    Inés (Mariana) Callejas. Esposa de Michael Townley y agente de la DINA.

    Ricardo Canete. Antiguo miembro del Movimiento Nacionalista Cubano, quien después se convirtió en informador del FBI.

    Juan Manuel Contreras. Coronel y luego general; fundador y cabecilla de la DINA, pavorosa policía secreta de Chile

    L. Carter Cornick. Agente especial del FBI, quien coordinó la investigación.

    DINA (Dirección de Inteligencia Nacional). Policía secreta chilena.

    Robert Driscoll. Oficial del buró de Chile ante el Departamento de Estado, quien fue informado acerca de la presencia de agentes de la DINA.

    Kenneth Enyart. Nombre ficticio usado por Michael Townley.

    Pedro Espinoza. Coronel encargado de las operaciones de la DINA.

    Armando Fernández. Capitán del ejército chileno que trabajaba para la DINA.

    Benito Guanes. Coronel, jefe de la policía secreta paraguaya.

    Instituto de Estudios Políticos (IEP). Centro de investigación de Washington, donde trabajaban Orlando Letelier y Ronni Moffitt.

    George W. Landau. Embajador de Estados Unidos en Paraguay, en 1976, y en Chile, en 1977.

    Bernardo Leigton. Exiliado chileno demócratacristiano, herido en un atentado en Roma, en 1975.

    Margarita Isabel Letelier. Esposa de Orlando Letelier.

    Orlando Letelier. Líder de la resistencia de los exiliados chilenos al general Pinochet, en Estados Unidos; asesinado en la calle de las embajadas.

    Michael Moffitt. Compañero de Orlando Letelier en el IEP, esposo de Ronni Moffitt.

    Ronni Karpen Moffitt. Miembro adjunto del IEP; asesinada en la calle de las embajadas.

    Rolando Mosqueira. Capitán del ejército asignado a la DINA.

    Movimiento Nacionalista Cubano (MNC). Organización terrorista anticastrista, de tendencia fascista.

    Guillermo Novo. Jefe de la zona norte del MNC

    Guillermo Novo. Jefe de la zona norte del MNC.

    Ignacio Novo. Hermano de Guillermo y miembro del MNC.

    Rolando Otero. Exiliado terrorista cubano, infiltrado en la DINA.

    Conrado (“Teruco”) Pappalardo. Paraguayo, principal asistente del ex dictador Stroessner.

    Virgilio Paz. Terrorista del MNC.

    Hans Petersen Silva. Nombre usado por Townley para entrar a los Estados Unidos, en 1976.

    Augusto Pinochet. Dictador chileno que condujo el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

    Carlos Prats González. Predecesor de Pinochet en la Comandancia en Jefe del Ejército de Chile; asesinado en Buenos Aires en septiembre de 1974.

    Eugene Propper. Asistente del Procurador de los Estados Unidos.

    Felipe Rivero. Fundador del Movimiento Nacionalista Cubano.

    René Riveros. Oficial de la DINA

  • Alejandro Romeral Jara. Nombre usado por Fernández en Paraguay y por Mosqueira en Washington.Alvin Ross. Terrorista del MNC.Robert Scherrer. Agente del FBI, agregado legal en Buenos Aires.

    René Schneider. Comandante en Jefe del Ejército de Chile, asesinado en 1970.

    José Dionisio Suárez. Terrorista del MNC.

    Jay Vernon Townley. Hombre de negocios, padre de Michael Townley.

    Michael Vernon Townley. Nacido en Waterllo, Iowa. agente de la DINA con habilidades especiales.

    Larry Wack. Agente especial del FBI.

    Vernon A. Walters. Director adjunto de la CIA. Informado acerca de la acción secreta chilena.

    Juan Rose Williams. Nombre usado por Townley en Paraguay y por Riveros en Washington.

    Andrés Wilson Silva. Falso nombre de Michael Townley en el interior de la DINA.


    Domingo Cadin | Vie, 19/10/2007 –

    El poema negro de Chile, Efraín Barquero, poeta chileno, editorial Siglo XXI, México.

    De su libro, extracto Bando 87 y Bando 91:

    Comunicamos que pueden retornar a su patria

    todos los despojados por el Gobierno de Allende:

    la Kennecott, la Anaconda, la ITT, la Petroquímica

    Dow,

    los compatriotas a quienes robaron provincias

    enteras,

    la familia Edwards diezmada por el mundo,

    Viaux, Enrique Marshall, Pablo Rodríguez,

    la Empresa Zing-Zang, la Colonia Chilena de

    Colombia,

  • los heroicos grupos de Patria y Libertady los patriotas que eliminaron a Schneider.Bando 91

    Para evitar la confusión de las informaciones

    se han dejado circular sólo aquellos órganos de

    prensa

    de más larga trayectoria en el país:

    El Mercurio, La Segunda, Las Últimas Noticias, etc.,

    cuyos directores exhiben una intachable hoja

    delictual

    y han soportado la vida democrática con paciencia

    y toda suerte de caprichos de los mandatarios cons-

    titucionales.

  • El único cambio que hemos introducido en estos

    diarioses designar en ellos nuestros propios correctores de pruebas
    Domingo CadinDomingo Cadin | Vie, 19/10/2007 – 15:25

    Óscar Arros Yáñez, estudiante de ingeniería en Lota, muere a consecuencia de las torturas de la DINA.

    Excelente camarada y un gran familiar pues éramos primos pero desgraciadamente llega la represión en el centro minero del carbón.

    Santiago Araya Cabrera, “el chico Araya”, había sido presidente del Centro de Alumnos del INSUCO N°2 y cae detenido por la DINA y está desaparecido desde entonces

    Domingo Cadin | Jue, 18/10/2007 –

    Operación Colombo” en el cual desaparecen “119 chilenos, entre ellos Juan Chacón Olivares, Eduardo Lara Petrovich, Joel Huaiquiñir Benavides, Alvaro Vallejos Villagrán, entre los meses de junio y septiembre de 1974, a manos de la siniestra Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), de Manuel Contreras Sepúlveda (alias El mamo)

  • Domingo Cadin | Jue, 18/10/2007 –Lonquén. Toda la verdad. Editado por la Casa de Chile en México.La Iglesia y la Junta militar de Chile. (Documentos), de Tierra Nueva-Colección Proceso, Buenos Aires, Argentina.

    Introducción al fascismo chileno, de José Rodríguez Elizondo, Editorial Ayuso, 1976, México.

    Grandes Alamedas. El combate del presidente Allende. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974.

    Allende. Cronología, Eduardo Valle, Fondo de Cultura Económica, 1974.

    Las fuerzas armadas y la política en Chile, Hernán Ramírez Necochea, Secretaría de Educación Pública y Casa de Chile en México, 1984.

    La luz entre las sombras, Jorge Montes, ex senador de la República, del Partido Comunista de Chile.

    Tras la huella de los desaparecidos, de mi amigo profesor de historia, León Gómez Araneda, editado por Caleuche, en Chile

  • Domingo Cadin | Jue, 18/10/2007 –Juicio y castigo a los genocidas, que no quede ninguno sin recibir su merecido castigo.Que sigan todas las funas para que la sociedad en su conjunto los conozca y las conozca porque hay varias mujeres en la represión, muerte y tortura del asesino Pinochet

    Domingo CadinDomingo Cadin | Mié, 17/10/2007 – 17:05

    Muchos ex compañeros presos políticos han muerto de cáncer y de otras enfermedades, secuelas de las torturas sicológicas, físicas, morales, etc..

    En México, Mario Mallol, Hernán Tobar Chelén, Pablo Muñiz Ledesma, Aníbal Muñoz, Alvaro Poblete y otros muchos compañeros, lamentablemente.

    Algunos tienen enfermedades detectadas por las golpizas y tormentos del pasado

    Domingo Cadin
    Domingo Cadin | Mié, 17/10/2007 –
    ¿Cuántos degollados, quemados? ¿A cuántos les aplicaron la ley de fuga para justificar los crímenes?

    Era la democracia controlada por los milicos.

    Fue la inteligencia con los rectores militares en las universidades, confiscando libros subversivos, la pira de libros. Los cabezas cuadradas dirigían la cultura de la muerte.

    Fue el resplendor en el panorama internacional. No estaban aislados para nada pues era campaña del comunismo internacional …jajajajajaja. Respetaban los derechos humanos plenamente. jajajaja. Son para la risa estos gorilas que defienden a sus asesinos. Se daban la mano con Stroessner, Bánzer, Videla, Garrastazu Médici, etc.

    Estaban aislados que hasta el filipino Ferdinando Marcos se burla y les dice que no vayan a su país a medio camino de vuelo. Los querían mucho en el mundo, pero para meterlos a la cárcel

  • Domingo CadinDomingo Cadin | Mar, 16/10/2007 – El Opus Dei, como la Iglesia católica argentina, cómplice de las muertes de 30 mil argentinos desaparecidos, etc.El cura argentino que ayudaba a los torturadores a confesar a los detenidos en la ESMA y otros sitios de tormentos. Los capellanes de la muerte con las Juntas asesinas, con la espada y la cruz a la vez mientras bendecían cinícamente.

    Qué dirá el santo padre que estaban degollando a los comunistas Parada, Nattino y Guerrero. Eran los de la DICOMCAR, del general rastero César Mendoza que ocupó el lugar de José María Sepúlveda Galindo, quien no se plegó al putsch fascista pinochetista.

    Los capellanes del ejército, me acuerdo, nos visitaban en Tres Álamos, para traernos no sé que mensaje cristiano mientras afuera seguía aumentando la represión. Era el año 1974 en que mataban, detenían, torturaban, etc. bajo el Estado de Sitio, toque de queda, con todas las prohibiciones nunca vistas en Chile

  • Domingo CadinDomingo Cadin | Mar, 16/10/2007 – 12:13Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, de Anagrama, Barcelona, una escalofriante novela durante la Unidad Popular y la época pinochetista de las policías represivas
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