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Las formas breves en Internet. Twitter y aforismos


  • “¿Gracias a Twitter, reviven los aforismos?” – Las formas breves en Internet
  • “Is Aphorism Reviving Thanks To Twitter?” – Short Forms on the Internet
DOI: 10.5354/0719-4862.2015.37442

Resumen

El presente trabajo trata sobre la influencia de Internet en el aforismo contemporáneo de habla hispana, preguntándose de qué manera las características de este suponen una adecuación con los medios digitales. Plantea la cuestión en términos de calidad artística y folclórica de las formas breves en la Red y de sus grados de interactividad e intermedialidad, refiriéndose tanto a microtextos de autores consagrados en el género como a creaciones breves de escritores o usuarios poco conocidos o, simplemente, desconocidos. Como se mostrará, las manifestaciones del aforismo en Internet dan un ejemplo de cómo la digitalización contribuye a deconstruir el concepto occidental moderno de literatura, no solo fragmentando, pluralizando y democratizando la autoría, sino también acercando lo culto a lo popular y la escritura a la tradición oral.

Palabras Claves

aforismo; medios sociales; interacción/interactividad; e-folklore; intermedialidad

Abstract

The article deals with the influence of the internet on contemporary aphorism in the Spanish language by asking how the characteristics of this genre show its adaptation to digital media. Based on micro texts created by both amateurs and known writers or users it answers this question in terms of the artistic and folk quality of short forms on the internet as well as their degree of interactivity and intermediality. As we will see, manifestations of aphorism on the web give an example of how digitalization contributes to deconstruct the modern Western concept of literature. This is not only done by fragmenting, pluralizing and democratizing authorship but also by connecting learned to popular culture and written to oral forms.

Keywords

aphorism; social media; interaction/interactivity; e-folklore; intermediality

1. ARTÍCULOS

“¿Gracias a Twitter, reviven

los aforismos?” – Las formas breves

en Internet

Miriam Lay Brander

Universität Konstanz, Alemania

miriam.lay-brander@uni-konstanz.de

Resumen: El presente trabajo trata sobre la influencia de Internet en el aforismo contemporáneo de habla hispana, preguntándose de qué manera las características de este suponen una adecuación con los medios digitales. Plantea la cuestión en términos de calidad artística y folclórica de las formas breves en la Red y de sus grados de interactividad e intermedialidad, refiriéndose tanto a microtextos de autores consagrados en el género como a creaciones breves de escritores o usuarios poco conocidos o, simplemente, desconocidos. Como se mostrará, las manifestaciones del aforismo en Internet dan un ejemplo de cómo la digitalización contribuye a deconstruir el concepto occidental moderno de literatura, no solo fragmentando, pluralizando y democratizando la autoría, sino también acercando lo culto a lo popular y la escritura a la tradición oral.

Palabras clave: aforismo, medios sociales, interacción/interactividad, e-folklore, intermedialidad.

“Is Aphorism Reviving Thanks To Twitter?” – Short Forms on the Internet

Abstract: The article deals with the influence of the internet on contemporary aphorism in the Spanish language by asking how the characteristics of this genre show its adaptation to digital media. Based on micro texts created by both amateurs and known writers or users it answers this question in terms of the artistic and folk quality of short forms on the internet as well as their degree of interactivity and intermediality. As we will see, manifestations of aphorism on the web give an example of how digitalization contributes to deconstruct the modern Western concept of literature. This is not only done by fragmenting, pluralizing and democratizing authorship but also by connecting learned to popular culture and written to oral forms.

Keywords: aphorism, social media, interaction/interactivity, e-folklore, intermediality.

De aparición antigua, el aforismo se ha convertido en las últimas dos décadas en un género de moda en diversas literaturas, y especialmente en el ámbito hispánico. El género también se propaga en Internet, canal alternativo para autores y editores al que el aforismo se adapta con mucha comodidad. Sobre todo, los así llamados medios sociales (social media) favorecen la difusión del aforismo, así como su transformación. Aparece en particular en los servicios de mensajería pública e instantánea consagrados a la brevedad y en los que Twitter sin duda es el líder destacado. Sin embargo, la tuiteratura (Moreno et al.) solo es uno de los medios digitales que favorece la difusión de aforismos conocidos o nuevos, de expertos y amateurs en el género. En las revistas y periódicos electrónicos, los blogs y páginas web personales, las redes sociales libres como Facebook o Diaspora* y hasta en Youtube se publican aforismos así como debates sobre el género, sin olvidar las ediciones electrónicas de libros de aforismos o de poesía visual de tipo aforístico. Además, en el ámbito hispanohablante, sitios como aforismos.net, proverbia.net o misfrases.com reúnen aforismos, proverbios, citas y frases célebres ordenadas por autores y temáticas. Algunos de esos sitios ofrecen una frase del día que se actualiza automáticamente y que el lector puede incluir en su propia web o blog. Si los servicios como el sitio portugués citador.pt reúnen categorías como citaciones, poemas y rimas, ensayos breves, proverbios, adivinanzas disponibles por temas, autores y palabras clave, otros sitios invitan a citar frases célebres (wikiquote) o a crear sus propios aforismos (elmalpensante.com/aforismos).

Finalmente, cabe precisar que la amplia difusión del aforismo en la Red viene acompañada por un creciente aparato teórico-crítico propagado a través de bitácoras, revistas digitales especializadas así como de suplementos culturales de las ediciones electrónicas de periódicos. Lo que Emilie Delafosse (72) constata con respecto al microrrelato, también puede aplicarse al aforismo: la creciente presencia y la divulgación por Internet de los aportes de los estudiosos sobre el aforismo contribuyen considerablemente a la popularidad del género.

Lo que todos esos textos tienen en común, a pesar de sus diferentes entornos y condiciones materiales-retóricas, es que su efimeralidad y su socialidad están mediadas por el lenguaje escrito. Teniendo en cuenta la fusión del texto e imagen en la Red, el presente artículo además extiende la perspectiva hacia los aforismos publicados en colecciones electrónicas de poesía visual contemporánea, lo cual permite trazar el desarrollo del aforismo hasta géneros que trascienden la escritura y muestran que el potencial transgenérico del aforismo se ve aumentado por la Red.

Aforismo y nanoblogueo

“Del aforismo al tuit” (Etxenike) o “Gracias a Twitter, reviven los aforismos” (Coronel): tanto los titulares en los suplementos culturales de los periódicos como los tuits mismos1 proclaman la continuidad entre el género cultivado por Marco Aurelio, La Rochefoucauld o Cioran y los textos breves de máximo 140 caracteres publicados en ese servicio de nanoblogueo. Sin embargo, no todos los 65 millones de textos que cada día se vuelcan en Twitter pueden considerarse aforismos. El hecho de que las noticias breves compartan una característica esencial –la brevedad– con este género no alcanza para vincular los tuits con la tradición de sentencias cultas, que dice remontarse a los teoremas medicinales de Hipócrates y lograr su plenitud en el ámbito de los moralistas franceses. Por ejemplo, con respecto a las protestas estudiantiles iniciadas el año 2012 en Chile, en Twitter se publicaron frases como las expuestas en las figuras 1-4.

 

Figuras 1-4. Tuits publicados en las etiquetas #Chile y #estudiantes

Las primeras dos frases difícilmente se pueden calificar de aforismos. Mientras que el primero relata un mero hecho, el segundo articula una opinión muy subjetiva sobre este. En cambio, las dos últimas frases sí se pueden reconocer como aforismos. Aunque se refieren indirectamente al hecho de las protestas estudiantiles, son observaciones que podrían aplicarse a una serie infinita de otras situaciones. He aquí nuestra definición del aforismo (género que, desde siempre, se ha mostrado esquivo a las definiciones): se trata de un enunciado conciso que resume una serie de experiencias y observaciones particulares2. Comprendido de esta manera, el aforismo es un género transversal que puede inserirse o participar en una serie de tipos discursivos y mediales. De ahí el eclecticismo del corpus que está en la base de este estudio, que va desde el proverbio popular hasta el aforismo elaborado, de la cita hasta la creación propia, de la publicación de aforismos en revistas literarias electrónicas hasta su aparición en los medios sociales como Twitter. Al mismo tiempo, esta definición permite constatar fácilmente que, en contra de muchas afirmaciones que equiparan el tuit con este género, los aforismos son bastante raros en relación con la totalidad de los mensajes que aparecen en los servicios de nanoblogueo. Pues, en general, los 140 caracteres no se utilizan para compartir verdades hasta cierto grado generalizadas, sino, en su mayor parte, para indicar hechos concretos y articular opiniones personales muchas veces superficiales y poco ingeniosas. Enunciar una opinión de manera breve no debe ser confundido con efectuar un acto de pensamiento. La estricta limitación de la expresión no es capaz, como quiere el blogger Antonio Moreno, de convertir “la habitual práctica del tuit en un ejercicio para agudizar el ingenio” (Moreno). Eso sí, cada tuit comparte un rasgo esencial con el aforismo: señala más allá de sí mismo. Mientras que el aforismo remite a la serie de experiencias u observaciones que él mismo resume, el tuit remite a contenidos más amplios dentro de un espacio tanto real como virtual. Luis Mora Vicente lo formula de la siguiente manera en un tuit colgado el día 30 de septiembre de 2010:

[Metatwitter, 3] No hablo de pensamientos de 140 caracteres, por cuanto sus enlaces remiten a otros contenidos más anchos (cit. en Mora 195).

Lo planteado anteriormente, también se aplica a las citas de aforismos ajenos muy comunes en los servicios de nanoblogueo. Usuarios que se llaman a sí mismos “Soy poesía” (https://twitter.com/soy_poesia) o “Aforismos” (https://twitter.com/aforysmos) coleccionan frases agudas de personajes célebres. El límite de caracteres que fija Twitter facilita las citas, las que a su vez permiten la apropiación legal de sabidurías articuladas por líderes políticos, religiosos o artistas. Quien cita un aforismo o una frase, en la mayoría de los casos no lleva a cabo un acto creador, sino que expresa su punto de vista con palabras ajenas. Estas las comparte no solo para comunicar su opinión, sino porque supone que también engloba los puntos de vista de sus seguidores y otros lectores potenciales. Así, la cita no solo comprende la propia experiencia u observación del usuario, sino que le sirve para formular una observación general capaz de incluir opiniones de otros usuarios.

Aunque, por consiguiente, haya que tener cuidado con la equiparación de los mensajes de nanoblogueo con el aforismo, lo que sí se puede decir es que los servicios como Twitter favorecen la creación y difusión de aforismos. Por ejemplo, gracias al afán de citar, Gabriel García Márquez, sobre todo conocido por sus novelas, parece convertirse en aforista el día de su muerte en Twitter. El 17 de abril de 2014, así como en los días que siguen a la fecha en que murió el escritor colombiano, son numerosos los tuits que citan sus frases célebres. Entre las más frecuentes destacan:

Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor.

No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.

Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.

No hay medicina que cure lo que cura la felicidad.

La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.

Un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse.

En la recontextualización de frases de las novelas de García Márquez, hay un alto grado de involucramiento y (re)creación por parte de los usuarios. La plataforma de nanoblogueo facilita una reescritura de los textos de autores conocidos por parte del lector, quien añade a la frase leída su propio sentido, refiriéndola en este caso a la muerte de García Márquez. Además, es la descontextualización y el reenmarcamiento de estas frases lo que las convierte en aforismos. Los usuarios de los servicios de nanoblogueo, al apropiarse de una frase leída en la obra de un novelista o de una cita de esta frase por otra persona (apropiación de una apropiación), la transforman en frase independiente que, siendo retuiteada una y otra vez, puede llegar a adquirir un carácter proverbial.

El deseo de rendir homenaje a García Márquez también inspira a algunos usuarios a escribir sus propios aforismos (Figuras 5-7).

Figuras 5-7. Aforismos tuiteros publicados en la etiqueta #GabrielGarciaMarquez en los días que siguen a la muerte del autor

Sin embargo, son escasos los ejemplos donde los usuarios se convierten en aforistas. La facilidad de publicar un tuit tiende a disminuir tanto la aplicabilidad general como la calidad estética de las frases. A pesar de ello, las condiciones genéricas del aforismo –concisión y abstracción generalizadora– se ven potenciadas por las especificaciones del nanoblogueo. Así, las normas de Twitter han contribuido a la creación de un nuevo género literario llamado aforismo tuitero: escritores como Francisco Hinojosa (twitter.com/panchohinojosah), Elena Poniatowska (twitter.com/Eponiatowska) y Juan Villoro (twitter.com/JuanVilloro56), traductor del aforista alemán Georg Lichtenberg, aprovechan Twitter como medio de difusión de sus aforismos3. Pero también se abren paso autores nuevos y se afirman como aforistas sin el soporte de intermediarios. Gracias a Internet, inmediatamente, los jóvenes aforistas alcanzan una gran cantidad de potenciales lectores. El argentino Lucas Worcel, por ejemplo, ganó 7.000 seguidores bajo el seudónimo Korochi (twitter.com/korochi) gracias a sus aforismos, los cuales han sido comparados por sus lectores con las greguerías de Ramón Gómez de la Serna (Fraguas). Tales ejemplos pueden considerarse pruebas de la idea acerca de que Twitter ha insuflado nueva vida al aforismo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al mismo tiempo que el género florece en los medios sociales, se multiplican las ediciones de libros de aforismos. Por su parte, el editor José Luis Gallero confiere la presente popularidad del aforismo, más allá de Internet, a su estado híbrido entre “filosofía, poesía y pensamiento moral”, lo que permite al lector un acceso al texto desde varias dimensiones de su vida (Fraguas). Además, el aforismo tuitero rompe con la soberbia del género: “El autor de aforismos quiere ofrecer una verdad cerrada en forma de apotegma. Twitter nos permite evitar esa solemnidad y ensayar o ensayarnos” (Fraguas), afirma Villoro. También se puede argumentar que el género del aforismo responde al gusto por la brevedad, que en nuestros tiempos se debe a una creciente aceleración de la comunicación influenciada por los medios electrónicos. En este sentido, el aforismo reconcilia la creación literaria y el pensamiento filosófico y moral con los requerimientos de la velocidad del mundo actual en que cada vez menos personas se toman el tiempo para leer una obra extensa. Esta idea de la lectura como pérdida del tiempo resuena en uno de los aforismos que el poeta Don Paterson publicó en la revista electrónica Letras Libres:

El aforismo es una breve pérdida de tiempo. El poema es una completa pérdida de tiempo. La novela es una monumental pérdida de tiempo (Don Paterson).

En otras palabras, “los aforismos parecen la vía ideal para alcanzar honduras filosóficas sin quemarse las pestañas” (Fraguas).

El aforismo entre soledad y práctica social colectiva

Gracias a los espacios electrónicos donde se crean, citan y comentan aforismos, el género antaño cultivado en la soledad se ha transformado en práctica colectiva. Ese carácter comunitario del aforismo no es una novedad. En el entorno de los moralistas franceses del siglo XVII, considerado por algunos teóricos como la cuna del aforismo literario moderno (Helmich; Fricke), escribir, leer y discutir sobre aforismos formaba parte de un juego social que Norbert Elias describió como “arte cortesano de la observación de los hombres”.

Este arte cortesano de la observación de los hombres está tanto más próximo de la realidad, cuanto que nunca se orienta a considerar al individuo por sí solo, como una esencia que recibe primariamente desde su interior, sus leyes y rasgos esenciales. Se contempla más bien dentro del mundo cortesano al individuo siempre en su imbricación social, como hombres en su relación con otros. Aun en esto se muestra la total vinculación social de los cortesanos (142).

Tal integración social del cortesano siempre preocupado por su posición dentro de la jerarquía del prestigio de la corte, requería de formas de descripción de los hombres que entrenaran la capacidad de observación tanto de sí mismo como de los demás. Aparte de las memorias, las colecciones de cartas y ciertos tipos de poesía, el aforismo formaba parte de los géneros correspondientes a las necesidades de la sociedad cortesana, ya que se originaba directamente en la conversación social. Por lo tanto, el aforismo no nace del placer de la actividad intelectual a la que el aforista se dedica a solas, sino de una necesidad social.

Mientras que Elias considera el aforismo parte de la comunicación cortesana, Isabelle Chariatte lo sitúa en los salones literarios que permitían a la nobleza cultivar sus actividades intelectuales en la lejanía de las presiones sociales de la corte. Pero también, en ese contexto, el aforismo nace de la interacción entre autores y lectores: “Estamos lejos del mito romántico del escritor solitario, retirado del mundo, inspirado del más allá y meditando sobre la existencia” (67).

A lo largo del siglo XVIII, el aforismo empieza a desprenderse del contexto social de la corte y los salones literarios. Sébastien Roch Nicolas Chamfort escribe sus máximas sin vinculación con la sociedad de los salones. Desde un punto de vista epistemológico, separa al hombre de su entorno cortesano y lo entrega a sí mismo (Jeanson 106-107). Esta soledad se convertirá en el siglo XIX en condición sociológica del aforista. Caracterizando al aforismo como “tan sociable como una piedra”, el novelista y filósofo francés Maurice Blanchot lo identifica como género del aislamiento por excelencia. Probablemente fue el Romanticismo que, glorificando la soledad como condición para que el espíritu se despliegue independientemente, contribuyó decisivamente al aislamiento social del aforista. Maximiliano de Habsburgo, entonces futuro emperador de México, lo formula de la siguiente manera en algunos aforismos que forman parte de sus Memorias publicadas en 1869 en México:

En la soledad es donde el alma alcanza pensamientos sublimes (225).

En la soledad se tiene ocasión de conocerse a sí mismo; punto al que jamás se llega en medio de la agitación del mundo (227).

En la soledad desaparecen las pequeñas preocupaciones, el pensamiento toma una dirección más elevada, y se mueve en un círculo más vasto y más libre (227).

Maximiliano puede ser considerado el precursor de una tradición aforística mexicana que se produce alrededor del Ateneo de la Juventud, fundado en 19094. Mientras que para Maximiliano el aislamiento culto constituía la base para una actitud razonable, Julio Torri, en su colección de aforismos y reflexiones, lo condena al terreno de la insociabilidad y la misantropía:

El solitario se alimenta de sí mismo, a sí mismo destruye. Su paisaje es siempre él mismo, su universo lleno está de sí mismo. Cuando viaja o frecuenta otros hombres inteligentes, tendrá que hacer muchas rectificaciones a sus juicios, ideas y percepciones, errores que proceden del vicio mental que se llama soledad y que ha estorbado el sano y libre desarrollo de su entendimiento, anquilosándolo en un monólogo infecundo. El romanticismo preconiza y exalta la soledad, pero el siglo XVIII, más sabio, ensalzaba la sociabilidad, “flor de la civilización”. Del romanticismo data una desproporcionada estimación del yo respecto de los demás. El romántico es a veces un actor genial en un teatro vacío. Él solo llena y rebasa el grande escenario que es el mundo. A menudo antójesenos el romanticismo como una galería de grandes insociables, grandes huraños, grandes egoístas, grandes solitarios (86).

Aunque Torri condena la soledad del escritor, esta desempeña cierto papel en la vida de los ateneístas, no con respecto al ideal solitario romántico, sino como un aislamiento intelectual condicionado por circunstancias extrínsecas. Después de que Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña hubieran salido del país, a Torri y otros escritores que habían escrito su obra bajo la tutela de Reyes los rodeaba una soledad que los convirtió en “desterrados en su propio país” (Zaitzeff 752) y que contribuía al hecho de que sus obras ocuparan un lugar marginal dentro de la literatura mexicana.

La soledad, tanto en el sentido de marginalidad como en el de la producción solitaria, es sintomática para una gran parte del aforismo moderno latinoamericano. Así, aforistas como el colombiano Nicolás Gómez Dávila (1913-1994) o el brasileño Murilo Mendes (1901-1975) consideran la soledad como precondición para el conocimiento. Mendes escribe en su colección de aforismos O discípulo de Emaús (1944) lo siguiente: “A saudade é uma lei espiritual – abstracão do espaço e do tempo” (826). De esta manera, relaciona la soledad erudita con una de las características formales más destacadas del aforismo. La soledad del aforista constituye la condición espiritual para el rasgo formal de aislamiento espacio-temporal que caracteriza al aforismo. Este tipo de soledad erudita encuentra su máxima encarnación en Gómez Dávila, cuyo libro de aforismos Escolios a un texto implícito, en alemán apareció bajo el título Einsamkeiten (soledades). La actitud solitaria de Gómez Dávila se expresa no solo en el hecho de que no entablara relaciones con otros escritores latinoamericanos, sino también en aforismos como el siguiente:

Canónigo obscurantista del viejo capítulo metropolitano de Santa Fe, agria beata bogotana, rudo hacendado sabanero, somos de la misma ralea. Con mis actuales compatriotas solo comparto pasaporte (385).

A lo cual Julieta Lomelí Balver responde en su blog: “Nicolás Gómez Dávila, si estuviera vivo seguro hubiese encontrado algún amigo interesante en las redes sociales, con quien compartir más allá que el pasaporte”.

El retiro de algunos aforistas se ve menos extremo en el caso de los escritores que, si bien es cierto, no participan en la empresa literaria de su tiempo, sí publican sus aforismos en revistas literarias y culturales. Aunque impidan así la recepción amplia de sus textos breves, por lo menos los hacen circular dentro de ciertas redes intelectuales. Una parte de los aforismos de Reyes, por ejemplo, se publicaron en periódicos y revistas (63), así como los Membretes de Oliverio Girondo, que en su gran parte aparecieron en la revista Martín Fierro. En las revistas vanguardistas el aforismo encuentra un nuevo entorno social, aunque restringido a un grupo determinado de escritores. De esta manera, se recupera en parte el carácter de práctica colectiva del aforismo, carácter que este género había perdido durante el Romanticismo. Sin embargo, los vanguardistas cultivan el aforismo no por necesidad social o por el placer de la observación de los hombres, sino más bien como campo de experimentación en busca de nuevas formas literarias. En la era digital, las revistas –ahora en parte electrónicas– siguen siendo un foro en el que los escritores todavía menos conocidos publican sus frases breves. Tal es el caso de la revista mexicana Letras Libres, heredera de la tradición y el espíritu de la revista Vuelta fundada por Octavio Paz, quien igualmente formaba parte de los aforistas del Ateneo5. Dado que en México hasta el día de hoy los círculos artísticos son bastante cerrados (Urrero 46), las revistas electrónicas facilitan el acceso de autores que todavía no forman parte de ellos. En otros países latinoamericanos también se van creando espacios virtuales que incluyen al amateur en la creación artística. Así, la versión electrónica de la revista colombiana El Malpensante reserva un espacio accesible por todos para la publicación de aforismos, creando así un marco artístico en el que se integran procesos sociales. En este sentido, no solo la recepción, sino también la producción del aforismo se abre hacia la colectividad.

Interacción e interactividad

La soledad en el sentido de la desconexión entre el autor y el lector no solo es una condición del aforismo literario moderno, sino del texto escrito en general. Desde el punto de vista científico del flujo de información, el texto escrito no permite ninguna respuesta directa de parte del lector. Así, la escritura tiene un efecto catalizador sobre la soledad, ya que, según el sociólogo alemán Niklas Luhmann, hace posible la comunicación sin interacción (Assmann 14). Desde una perspectiva tecnocrítica, la computadora no repara esta desconexión, ya que solo puede ofrecer un simulacro de interactividad sin un verdadero intercambio de información. Además, los tecnófilos olvidan lo que los tecnoescépticos enfatizan: que el texto impreso también funciona como vehículo comunicativo con cierto grado de interactividad. Sin embargo, esta comunicación en la mayoría de los casos queda implícita. Como nos ha enseñado la estética de la recepción (Robert Jauss y Wolfgang Iser, principalmente), el lector participa en la constitución de sentido del texto, pero solo una muy pequeña parte de los lectores toman la pluma para escribir una respuesta explícita en la forma de una reseña, crítica o una carta al director de un periódico o una revista. Así, lo nuevo del ciberespacio no consiste en la interacción entre el autor y el lector, sino en que esta interacción se vuelve mucho más rápida, frecuente y hasta simultánea. Asistimos en la Red a una aceleración de los procesos de intercambio de roles, mediante los que el lector se vuelve también escritor.

En los medios digitales, emisor y receptor se encuentran en un espacio virtual común: están conectados por las mismas máquinas y herramientas, escriben y leen al mismo tiempo una textura fragmentaria y dispersa por todo el mundo (Idensen 143). Texto, lector y escritor, mundo y sociedad constituyen en su conjunto una red rizomática, la que abre un nuevo espacio para procesos de intercambio textual, discursivo y conversacional (Idensen 155). La sensación de los usuarios de estar presentes en el lugar virtual que constituye esta red crece en la medida en que la experiencia en un contexto de comunicación mediado por el ordenador es interactiva (Lacabanne 147). En este lugar accesible desde todos los lugares, el origen temporal de un texto pierde su importancia. En Internet coexisten todos los textos, independientemente del momento cuando ingresaron en la memoria colectiva, como muestra el ejemplo de las citas de frases célebres de Gabriel García Márquez en Twitter.

En las ciencias de la comunicación se distinguen básicamente dos tipos de interactividad, por un lado, una que se refiere a las posibilidades de comunicación instantánea a distancia entre personas mediante los aparatos electrónicos y, por otra, la que concierne a los grados de control que el usuario puede ejercer en un proceso de comunicación dentro de posibilidades preestablecidas por el diseñador de un programa informático (Lacabanne). El primer tipo, también designado como interacción, tiene relevancia sobre todo para la comunicación entre personas, el segundo, para la conexión entre personas y aparatos.

En la base de esas dos vertientes podemos describir más detalladamente los grados y tipos de interacción o interactividad de las prácticas de buscar, leer, citar, escribir y comentar aforismos en Internet.

a. La interacción entre emisor(es) y receptor(es)

Un primer nivel de interacción consiste en las experiencias de lectura y categorías genéricas compartidas por el escritor y el lector. A través de la perspectiva abierta por la estética de la recepción se ha divulgado la idea de que cada autor también es un lector, en la medida en que escribe ante las expectativas formadas desde su experiencia lectora. Se trata de una interacción mínima que no excede el grado de interacción tradicional entre el autor de un texto impreso y su lector. Concierne, por ejemplo, a los libros electrónicos de aforismos sin opción de calificación o comentario por parte del lector. Estos tocan un segundo aspecto de igual manera característico de los medios masivos de comunicación tradicionales: la comunicación de una vía (one-way communication, Bretz).

Otras apariencias del aforismo en Internet trascienden en un primer paso el modelo de comunicación al que los géneros breves eran sometidos antes de la existencia de los nuevos medios: ofrecen la posibilidad de reaccionar a los aforismos publicados. Este tipo de “comunicación reactiva” (responsive communication, Bretz) se puede dividir en dos opciones: una implícita que permite al usuario compartir, por ejemplo, un enlace en su página de Facebook o en Twitter (elmalpensante.com), incluyendo un widget que se actualiza automáticamente cada día en su blog o página web (aforismos.net). La segunda opción reactiva consiste en la posibilidad de responder explícitamente a un aforismo y calificarlo escogiendo entre una señal de conformidad o disconformidad (elmalpensante.com), o crear un comentario en Facebook, Twitter, Google+, o también en un espacio que se abre bajo el aforismo tras haber hecho clic en el botón “comentar” (citador.pt, elmalpensante.com).

En un tercer nivel, la comunicación por aforismos en el espacio virtual se vuelve completamente interactiva (fully interactive communication, Bretz). En Twitter, los aforismos constituyen elementos de un discurso común multilateral, en el que A publica un aforismo, B (C, D…) responde a este, A tiene la posibilidad de responder a B (C, D…), etc. En el caso de este tipo de comunicación, se crea un entorno caracterizado por una sensación de lugar y que acerca el aforismo tuitero a los antiguos salones literarios. Así, el aforismo se beneficia del surgimiento de nuevas comunidades de carácter virtual, en una sociedad occidental en la que el sentido mismo de comunidad está en crisis (Cleger). Sin embargo, en los “salones virtuales” falta el componente de la oralidad inmediata. Aunque se constituya “un sentimiento de reunión pública” (Escandell Montiel 120), no todos los participantes están presentes al mismo tiempo y las conversaciones no están necesariamente vinculadas (Lessig 55, cit. por Escandell Montiel 120). En cambio, todas las informaciones son visibles para todos al mismo tiempo. Esta simultaneidad está estrechamente vinculada con la translocalidad de la Red que permite el acceso a informaciones de todos los tiempos desde todos los lugares. Por lo tanto, ya no es solamente decisión del autor lo que comparte en un cierto momento, sino que los usuarios pueden elegir los textos que quieren leer.

b. Interactividad entre usuario y programa electrónico

El danés Jens Jensen define la interactividad como “una medida de la capacidad potencial del medio para dejar al usuario ejercer una influencia en el contenido y/o en la forma de la comunicación mediatizada” (trad. por Lacabanne 144). En este sentido, los aforismos publicados en Internet se sitúan por lo menos en tres niveles de interactividad.

El primer nivel, el que Jensen llama interactividad de transición (transmissional interactivity), permite al usuario elegir “de un flujo de información en un medio unidireccional” (Lacabanne 145). Las páginas donde aparecen los aforismos contienen otros hiperenlaces, que llevan al usuario a otros textos. Un ejemplo serían las colecciones de aforismos y proverbios en Internet, donde el usuario puede escoger –además de enlaces publicitarios parpadeantes– entre diferentes categorías genéricas (citaciones, poemas y rimas, ensayos breves, proverbios, adivinanzas), así como entre temas, autores y palabras clave. En este caso, la actividad del usuario consiste en la exploración, es decir, en la selección de enlaces para determinar la próxima etapa de lectura, lo que le permite crear conexiones intertextuales y actualizar “el diálogo virtual entre los textos” (Delafosse 74).

Un segundo nivel, llamado por Jensen “interactividad de consulta” (consultational interactivity), entra en vigor cuando, en el tipo de páginas mencionado, el usuario puede plantear preguntas al sistema insertando palabras clave para obtener ciertos resultados de búsqueda.

El tercer nivel de interactividad consiste, finalmente, en que el usuario puede introducir contenidos propios citando (wikiquote.org, africultures.com) o creando (elmalpensante.com, Facebook, Twitter, blogs) aforismos él mismo y así codiseñar los contenidos del programa. Vemos que, desde el punto de vista de las ciencias comunicativas, la diferencia entre citar y crear aforismos no desempeña un papel primordial, ya que ambos se sitúan en el nivel más alto de la interactividad. Ambas opciones de interactividad tienden a convertir al lector de aforismos en línea en cocreador (Delafosse 75). De esta manera, las posiciones del autor y el lector se entremezclan más allá de lo que supone la estética de la recepción. En la Red, el lector no solo participa en la construcción de sentido de un texto, sino que está implicado en el proceso mismo de su producción. Los textos o corpus textuales se transforman mediante pequeños pasos, lo que deriva en un tipo de autoría que ya no puede ser atribuida de manera exclusiva a un individuo: se fragmenta y se colectiviza al mismo tiempo.

Figura 8. Encuadre de la página de aforismos de la revista electrónica

El Malpensante. (http://www.elmalpensante.com/aforismos, 19.03.2015)

La generalización de la autoría: formas breves y “e-folklore”

Los proyectos participativos, los que se localizan en el tercer nivel de interactividad, en principio están abiertos a todo usuario. No obstante, se mantiene la atribución de la autoría y la separación de los aportes individuales. Son iniciados por un individuo o un grupo de personas que determina el marco y controla los procesos, cuando por ejemplo la programación determina la estructura de las contribuciones.

Así, tales proyectos, en parte, siguen obedeciendo a los principios de la cultura libresca (Heibach 171). Sin embargo, las formas de colectividad creativa que encontramos en Twitter o en los espacios donde se pueden citar y crear aforismos libremente, burlan el modelo de autoría del libro. No entran en vigor los criterios artísticos que permiten a un autor la publicación de un libro mientras que a otro la niegan. El derecho a la autoría artística se convierte en bien común. Algunos jóvenes escritores aprovechan esta generalización de la autoría “como medio de experimentación literaria para hacer epigrama, poemínimo, microverso, poetuit, haikú, microcuento, aforismo, etcétera” (Moreno et al.). Otros, que carecen de creatividad propia, se transforman en aforistas citando a otros autores. Como comenta Margo Glantz:

Y no solo eso, tuitear constituye un gran desafío, permite caer de bruces en el narcisismo flagrante sin que los parámetros tradicionales de modestia nos ruboricen. Se puede publicitarse [sic] de manera desvergonzada y lícita; difundir, como si fueran aforismos, textos de nuestros escritores favoritos; lograr que el tuitero se convierta en un poeta japonés: ¿quién que es quién no intenta ser ingenioso, transgresor y pergeñar con 140 caracteres (con espacios) maravillosos haikus?

La generalización de la autoría de formas breves en la Red no solo concierne a las creaciones que se pueden calificar de artísticas. Aparte de la difusión de poesía propia o ajena, los medios sociales como Twitter permiten una reacción inmediata a nuevos fenómenos, problemas o acontecimientos, reacción que ya no queda reservada solo para los periodistas o críticos de cultura. Todo individuo que sepa escribir y que tenga acceso a Internet puede articular su opinión sobre asuntos políticos, sociales y culturales. Este tipo de intercambio de opiniones personales tiende a crear un nuevo género de folclore escrito, oral y visual que ha sido llamado “e-folklore” (Krawczyk-Wasilewska 248) o “netlore” (Frank)6.

Para los folcloristas tradicionales, el folclore refleja sistemas de valores, normas y estereotipos aceptados por un cierto grupo social, que se articulan en creencias, ritos, costumbres y géneros como los cantos y cuentos populares, proverbios, etc. Para los antropólogos culturales, el folclore, como parte de una cultura simbólica, revela las actitudes y cosmovisiones cotidianas de grupos sociales. En este segundo sentido, los medios sociales se revelan como una abundante fuente donde es posible observar un pensamiento cotidiano compartido por grupos de usuarios por medio de chistes, leyendas urbanas, fotografías modificadas, noticias falsas, declaraciones de prensa, parodias de canciones, poemas, publicidad política y comercial, caricaturas (animadas), películas breves efímeras (Frank 7) y citas o aforismos.

Ambas tendencias folclóricas, los sistemas de valores relativamente duraderos y las manifestaciones de un pensamiento cotidiano efímero, están presentes en la Red en forma de aforismos y proverbios. La primera tendencia sobre todo se manifiesta en las colecciones electrónicas de frases breves. Estas, sobre todo cuando están ordenadas por países, prolongan las colecciones de literatura oral (cuentos, fábulas, leyendas, proverbios, refranes, adivinanzas, preceptos, etc.) elaboradas por etnógrafos, administradores coloniales, maestros y misioneros a partir de finales del siglo XIX en las excolonias españolas, francesas y belgas (Lay Brander, “Transferts de ‘sagesse noire’” 81-92). Este afán de coleccionar proverbios de una comunidad nacional o social se ha mantenido hasta hoy, tanto en forma de libros como en forma digital. Lo que distingue las colecciones de frases breves en Internet de un Refranero Mexicano o de colecciones como Provérbios brasileiros y Contes, dictons, proverbes et devinettes du Cameroun et du Togo es la preponderancia del idioma sobre el origen nacional, étnico o genérico7. Así, una cita de Oscar Wilde traducida al español se encuentra al mismo nivel que un proverbio africano y por pocos clics se llega desde un aforismo del escritor español Wagenberg a una sabiduría confuciana. No es un secreto que además de borrar los límites entre naciones y grupos sociales creando un espacio virtual transnacional, la Red deconstruye las jerarquías establecidas por el canon. Mientras que el refrán formaba y sigue formando parte del habla popular –en http://www.aforismos.com los refranes son clasificados como “Máximas del acervo popular”–, el aforismo científico o literario se cultivaba exclusivamente en los círculos cultos: en los salones literarios, en las redes intelectuales o en los círculos de amigos más íntimos de algunos aforistas. En las colecciones electrónicas de microtextos coexisten en un mismo sitio las citas literarias con los refranes, las frases cultas con los dichos populares. Solo cuenta la capacidad de esos microtextos de adicionar experiencias y observaciones particulares más allá del tiempo y del espacio en que fueron creadas8. Así, las colecciones electrónicas de aforismos confirman el hecho de que Internet borra el límite entre oralidad y escritura establecido en el siglo XIX, cuando la literatura occidental se había formado como sistema social independiente. El hipertexto da sacudidas al concepto occidental tradicional de literatura no solo fragmentando, pluralizando y democratizando la autoría, sino también acercando lo culto a lo popular y la escritura a la tradición oral.

En cuanto al segundo fenómeno del folclore electrónico, sobre todo manifiesto en la circulación de citas y en la publicación y reenvío de microtextos en los medios sociales, da información acerca de las preocupaciones cotidianas de un gran público. Ninguna pieza de folclore se sigue transmitiendo si no expresa un punto de vista compartido. Así, la frase “Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía” de Gabriel García Márquez se ha tuiteado más de 500 veces entre el 19 de enero y el 19 de marzo de 2015. En cambio, la frase “Aunque se sufra como un perro, no hay mejor trabajo que el periodismo”, igualmente de García Márquez, solo se encuentra en un solo mensaje dentro del mismo período. Mientras que la segunda frase solo articula el punto de vista de un cierto grupo profesional, dentro del que probablemente no todos estarían de acuerdo con esta afirmación, la primera parece expresar preocupaciones ampliamente compartidas: el miedo a la soledad y a la ausencia de amor o erotismo. El hecho de que este aforismo toca algunas de las necesidades humanas más básicas (comunidad e intimidad), asegura su alta presencia en el mundo virtual.

Citados de memoria, como ocurre en el caso de “Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía”, algunos fragmentos circulan y se transforman hasta perderse en el anonimato. En este sentido, también se acercan al material folclórico cuyo origen ya no es verificable (Zaid). Como medio de difusión ilimitada, Internet contribuye a borrar el origen escrito de una serie de frases, así como el hecho de que muchas veces formaban parte de una obra más amplia. Así, nace en la Red un nuevo género de folclore que ya no corre de boca en boca, sino de post en post.

Multimedialidad e intermedialidad del aforismo en la Red

Además de facilitar la difusión de los aforismos, la Red promueve las formas multimediales del aforismo, es decir, su presentación en combinación con otros medios (visuales, indexicales, auditivos)9. Los aforismos ilustrados en videos y publicados en Youtube proporcionan un ejemplo10. Refiriéndose a la mera coexistencia de diferentes medios, la multimedialidad no tiene efectos transformadores sobre el aforismo: los aforismos citados o ilustrados en Youtube mantienen el orden secuencial del lenguaje y así se pueden entender perfectamente sin los medios que los rodean. En cambio, la intermedialidad ha sido descrita en términos de “fusión conceptual”, que se lleva a cabo cuando los diferentes medios se entremezclan hasta que ya no se pueden distinguir (Higgins 52-53). Esta fusión de diferentes medios, a diferencia de la multimedialidad, provoca un efecto de transformación (Heibach 94-95): los medios digitales favorecen el entrelazamiento del lenguaje con otros signos y así promueven la creación de nuevos géneros que se desprenden de un marco meramente literario. Para algunos críticos, la literatura digital sigue refiriéndose principalmente al “hipertexto”, el que se considera como un nuevo género literario que se ha adaptado a los requerimientos del medio mostrando características como el uso de frases y acápites más cortos y construcciones fragmentarias o no-lineales En los últimos años, sin embargo, el concepto de literatura digital se ha convertido en un recipiente que contiene una gama amplia de géneros, tales como: la poesía concreta kinética, las instalaciones interactivas, las novelas blog, etc. (Goicoechea 187).

El aforismo, por su naturaleza corta y fragmentaria, se corresponde perfectamente con las imposiciones del medio digital. Si Fernando Clemot explica la correlación entre el microrrelato y la Red “por el hecho de que ‘brevedad e inmediatez son características definitorias’ en ambas formas de expresión” (Delafosse 72), esto también es correcto en cuanto al aforismo. Este, cabe precisarlo, no solo se asocia fácilmente con los espacios hipertextuales, sino también con los géneros no discursivos. Ejemplo de ello son algunas obras de poesía visual que se han publicado en Internet y que comparten los rasgos principales del aforismo, las cuales resumen una serie de experiencias u observaciones particulares en un fragmento no solo textual, sino texto-visual (figuras 9 y 10). En el primer fragmento (figura 9), se combinan palabras sueltas, que permiten varias versiones de un aforismo (“Arte es lo que tú digas” o “Es arte porque tú lo digas”), con improntas de unos labios en movimiento. En el segundo ejemplo (figura 10), es la frase “No hay nada más peligroso que una mente cerrada”, la que “cae” en un paraguas puesto al revés. Sin entrar en los detalles de una interpretación de estas piezas de poesía visual, salta a la vista que el orden lineal del aforismo se disuelve sin que este pierda su agudeza.

Figura 9. Poesía visual mexicana 2/23
(http://www.poesiavisualmexicana.com.mx/volumen2.html, 19.03.2015)

Figura 10. Poesía visual mexicana 5/48
(http://www.poesiavisualmexicana.com.mx/volumen5.html, 19.03.2015)

El aforismo y la poesía visual provienen de tradiciones artísticas distintas, cuyos puntos de intersección cada vez más frecuentes, desde mi perspectiva, aún no han sido tematizados por la crítica. Además, el “aforismo visual”, por así llamarlo, no tiene su origen en Internet. Muchas piezas de poesía visual fueron presentadas en libros y exposiciones antes de ser publicadas de nuevo en páginas de Internet11. Sin embargo, la Red les ha otorgado una nueva vida tanto a la poesía concreta (Goldsmith 61-62) como al aforismo. Por lo tanto, no es de extrañar que estos dos géneros se fusionen sin problemas en este nuevo entorno privilegiado para ambos. Además hay que reconocer que la Red, por sus capacidades multimediales, constituye un espacio predilecto para la representación de obras intermediales. Por tanto, el carácter transgenérico y texto-visual del aforismo se ve potenciado en Internet. La presencia en la web no solo facilita la intermedialidad dentro de una obra, sino también la vinculación de obras provenientes de diferentes tradiciones artísticas con la ayuda de enlaces. Por ejemplo, en enero de 2004 se publicó en la versión electrónica de Letras Libres un ensayo de Gabriel Zaid titulado “Citas y aforismos”, que hace referencia a la obra Citas y aforismos 2112 (Figura 11) publicada en 2003 por Manuel Monroy en la misma revista. Sin ser el texto de Zaid un comentario crítico de la obra de Monroy, el hecho de enlazar las dos páginas y retomar parte del título de la obra de Monroy junto con insertarla en el texto, es una manera de vincular los géneros del aforismo y la poesía visual.

Aunque la obra de Monroy en principio no fue creada para su publicación digital, su inserción en el ciberespacio permite un diálogo entre ella y otras formas de expresión digitales. Lo que distingue este intercambio entre autores y obras en las revistas electrónicas del diálogo que se sostiene entre varios autores en las revistas impresas, es su vínculo por enlaces, cuestión que crea una relación dinámica e inmediata entre diferentes obras discursivas y artísticas, situándolas en un mismo espacio abierto y virtual. El espacio cerrado de la página impresa se abre a un espacio infinito compuesto de una red de “relacionalidades” potencialmente ilimitadas.

Conclusión

Las posibilidades y requerimientos que conllevan los medios digitales reviven o potencian ciertas características que el aforismo tenía en el pasado, al mismo tiempo que tienden a deconstruir o transformar otras. Ofreciendo nuevas formas de interacción, los medios sociales reaniman el carácter de recepción comunitaria que el aforismo tenía en el entorno cortesano del siglo XVII y XVIII en Francia y el que había perdido durante el Romanticismo. Por su brevedad, el aforismo fomenta la comunicación rápida e inmediata al mismo tiempo que, por su grado de abstracción, es capaz de englobar las opiniones de varios e, incluso, de una cantidad ilimitada de usuarios. En el último caso, el aforismo se convierte en un género de folclore electrónico, que transmite tanto un saber tradicional como las preocupaciones cotidianas de un gran público. Este fenómeno de e-folklore va de la mano de una fragmentación, pluralización y democratización de la autoría, que ya no queda reservada solamente al aforista-poeta, también presente en la web. Además, las posibilidades multimediales e intermediales de la Red potencian la transgeneridad y transmedialidad del aforismo, es decir, su capacidad de conectarse o fusionarse con otros tipos discursivos, artísticos o mediales y así libera al aforismo de la relación firme que contrajo con la escritura durante el siglo XIX. En suma, las manifestaciones del aforismo en Internet dan un ejemplo de cómo la digitalización contribuye a derribar las fortalezas del sistema moderno en el que se enmarca la literatura occidental, abriendo paso a un sistema dinámico e intermedial del género, que engloba espacios transociales y transculturales.

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Recepción: 06.04.2015 Aceptación: 14.05.2015

1 Para citar solo algunos ejemplos muy recientes: “twitter es un gran centro de aforismos, 140 caracteres para expresar una idea me parece genial y desafiante…” (20.02.15); “En 1860 Muere Manuel Carpio, poeta, político y médico, escribió aforismos, estilo de escritura que ahora renace en Twitter” (11.02.15), (faltas de ortografía en el original); “Arthur Schnitzler y Robert Musil no parecían en su día muy partidarios de los tuits, antes denominados ‘aforismos’” (09.02.15). Para citar solo algunos ejemplos muy recientes: “twitter es un gran centro de aforismos, 140 caracteres para expresar una idea me parece genial y desafiante…” (https://twitter.com/ezequielgiova/status/568649665194930176); “En 1860 Muere Manuel Carpio, poeta, político y médico, escribió aforismos, estilo de escritura que ahora renace en Twitter” (https://twitter.com/PRDLegislatura/status/565582262868385792, faltas de ortografía en el original); “Arthur Schnitzler y Robert Musil no parecían en su día muy partidarios de los tuits, antes denominados ‘aforismos’”(https://twitter.com/quintanapaz/status/564911987512340480).

2 Optamos por una definición básica basada en la que André Jolles ofrece de la locución, la que incluye una pluralidad de variaciones (máxima, sentencia, refrán, proverbio, apotegma, entre otros) de un género que, desde siempre, se ha mostrado difícil de definir (Jolles).

3 Estos autores figuran en la lista de “15 escritores hispanoamericanos para seguir en twitter” publicada en la revista electrónica Arcadia.

4 Al grupo le unía su admiración por la literatura europea, que adaptó a un contexto genuinamente latinoamericano. Una de las características más importantes de las obras del grupo es su afinidad con la perfección estilística que se articulaba en las formas breves como el aforismo, el ensayo breve y el poema en prosa. “Estos géneros –a veces híbridos– les permitían captar el germen de una idea sin tener que desarrollarla o agotarla, lo cual corresponde exactamente a su exigente concepto del arte. La brevedad, la concisión, la sugerencia, apuntan hacia un lenguaje que se podría llamar generacional” (Zaitzeff 755).

5 Por ejemplo, en febrero de 2015, se publicaron en esta revista veintinueve aforismos del poeta y músico escocés Don Paterson.

6 Mientras que el e-folklore incluye también formas de expresión orales (aunque sean puestas por escrito), “netlore”, según Frank, carece de oralidad: “Netlore, then, is not oral, it is not communicated face-to-face, is not passed from generation to generation and does not exhibit much variation” (9).

7 No obstante, algunas colecciones de proverbios ya anticipan este aspecto transnacional, sobre todo cuando, como en el caso de África, las fronteras lingüísticas no coinciden con las fronteras nacionales. Además, existe una serie de antologías de aforismos que reúnen fragmentos en diferentes lenguas traducidos al español.

8 Tampoco importa si se trata de un fragmento que se desprendió de una obra más amplia o de una obra en sí misma.

9 No hay que olvidar que el aforismo digital, como cada texto electrónico, es intrínsecamente intermedial por su materialidad técnica, siendo al mismo tiempo interfaz y programación (Goicoechea 200).

10 Así, se han realizado en pantalla aforismos de Pablo Picasso (www.youtube.com/watch?v=MFZXcmOJFIg, 13.03.15) y del director Robert Bresson (www.youtube.com/watch?v=723UQ2W7yQU, 13.03.15).

11 Eso también ocurre, por ejemplo, con los artefactos de Nicanor Parra, publicados en el sitio de la Universidad de Chile dedicado al autor (http://www.nicanorparra.uchile.cl/index.html).

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Las redes sociales pueden apoyar el éxito académico de los estudiantes


Social Networks Can Support Academic Success

2015-10-02

Social networks have been found to influence academic performance: students tend to perform better with high-performers among their friends, as some people are capable of inspiring others to try harder, according to Maria Yudkevich, Sofia Dokuka and Dilara Valeyeva of the HSE Centre for Institutional Studies.

Most sociologists recognise four factors affecting student academic performance, namely: 

  • the family’s socioeconomic status;
  • the time spent on independent learning and preparation for classes;
  • the time spent working on a job or practicing a hobby; and
  • the university or school environment.

However, recent empirical studies indicate that the role of the social environment may be underestimated, as classmates can greatly influence one another’s behaviour and academic success.

Yet the value of many such studies is limited due to serious design flaws – such as viewing a random group of classmates as one’s social network or assuming that a student’s position in his or her social network is static. Rather than being random, one’s social network is a product of conscious and dynamic choice. Social networks, particularly among college freshmen, can change considerably over time – e.g. a student can break up with an underachieving friend and seek the company of A-graders.

Using 2013-2014 data on the social networks of 117 first-year students of the Faculty of Economics at a Russian university,Yudkevich, Director of the Centre for Institutional Studies, and junior research fellows of the same Centre Dokuka andValeyeva examined whether students consider academic success in choosing friends among their classmates and whether friends influence each other’s academic performance.

They analysed the data using stochastic actor-based modeling to address the dynamics and other nuances of social group members’ behavior and presented the findings in the paper Co-Evolution of Social Networks and Student Performance inEducational Studies, issue 3, 2015.

Friends Can Help with Studies

According to the authors, in choosing friends, students do not usually consider academic performance, but over time – often in the middle of the academic year – all members in a peer group tend to perform at about the same level.

Thus, most students who surrounded themselves with high-achievers improved their performance over time. The opposite was also true – those who befriended underachievers eventually experienced a drop in grades.

According to the authors, while underachievers have a stronger influence on their networks, high performers tend to gain popularity and expand their influence over time, particularly by helping other students with their studies.

Men were found to have larger networks than women, and all students were more likely to be friends with those whom they had known before college, classmates of the same gender, and members of their study group.

Las redes sociales pueden apoyar el éxito académico

Traducción google

02/10/2015

La mayoría de los sociólogos reconocen cuatro factores que afectan el rendimiento académico de los estudiantes, a saber:

-la situación socioeconómica de la familia;
-el tiempo empleado en el aprendizaje autónomo y la preparación de las clases;
-el tiempo dedicado a trabajar en un trabajo o practicar un hobby; y
-universidad o la escuela medio ambiente.
Sin embargo, los estudios empíricos recientes indican que el papel del entorno social puede ser subestimada, como compañeros de clase pueden influir mucho el uno al otro de la conducta y el éxito académico.

Sin embargo, el valor de muchos de estos estudios es limitado debido a graves defectos de diseño – como la visualización de un grupo aleatorio de los compañeros de clase como uno de la red social o el supuesto de que la posición de un estudiante en su red social es estática. En lugar de ser al azar, el uso de la red social es un producto de elección consciente y dinámica. Las redes sociales, especialmente entre los estudiantes de primer año de universidad, pueden cambiar considerablemente con el tiempo – por ejemplo, un estudiante puede romper con un amigo de bajo rendimiento y buscar la compañía de un par.

El uso de 2013-2014 los datos en las redes sociales de los 117 estudiantes de primer año de la Facultad de Economía en una universidad rusa, Yudkevich, Director del Centro de Estudios Institucionales y becarios de investigación junior del mismo Centro Dokuka andValeyeva examinaron si los estudiantes consideran  el éxito académico  en la elección de amigos entre sus compañeros de clase y si los amigos influyen en el rendimiento académico de cada uno.

Se analizaron los datos mediante modelado basado en el actor estocástico para abordar la dinámica y otros matices de comportamiento los miembros del grupo sociales y presentaron las conclusiones en el documento Co-Evolución de las Redes Sociales y Rendimiento Estudios inEducational Estudiantiles, Número 3, 2015.

Los amigos pueden ayudar con los estudios

Según los autores, en la elección de los amigos, los estudiantes no suelen tener en cuenta el rendimiento académico, pero con el tiempo – a menudo en el medio del año académico – todos los miembros de un grupo de compañeros tienden a realizar más o menos al mismo nivel.

Por lo tanto, la mayoría de los estudiantes que se rodearon de alta triunfadores mejoraron su desempeño en el tiempo. Lo contrario también es cierto – los que se hizo amigo de bajo rendimiento con el tiempo experimentaron una caída en los grados.

Según los autores, mientras que bajo rendimiento tienen una mayor influencia en sus redes, de alto rendimiento tienden a ganar popularidad y ampliar su influencia a través del tiempo, en particular ayudando a otros estudiantes con sus estudios.

Se encontró que los hombres tienen redes más grandes que las mujeres, y todos los estudiantes tenían más probabilidades de ser amigos con los que ellos habían conocido antes de la universidad, compañeros del mismo sexo, y los miembros de su grupo de estudio.

Authors: Ekaterina ShohinaContributors: Maria Yudkevich Sofia Dokuka Diliara Valeeva

El colonialismo en los medios de comunicaciones – La verdad oculta


Fort Apache – El colonialismo en los medios de comunicaciones – La verdad oculta.

En Fort Apache, analizaremos el colonialismo y los procesos de descolonización y liberación nacional. Para ello contamos con la presencia de: Abuy Nfubea – Editor wanafrica.net Heriberto Cairo – Profesor de Geopolítica UCM Marga Ferre – Izquierda Unida J.M.Querol – Experto colonialismo Pepe Gutierrez- Experto en cine Miguel Urbán – Izquierda Anticapitalista
Leer más en: http://www.laverdadoculta.com.ar/2014/03/fort-apache-el-colonialismo-en-los.html
En Fort Apache, analizaremos el colonialismo y los procesos de descolonización y liberación nacional. Para ello contamos con la presencia de: Abuy Nfubea – Editor wanafrica.net Heriberto Cairo – Profesor de Geopolítica UCM Marga Ferre – Izquierda Unida J.M.Querol – Experto colonialismo Pepe Gutierrez- Experto en cine Miguel Urbán – Izquierda Anticapitalista
Leer más en: http://www.laverdadoculta.com.ar/2014/03/fort-apache-el-colonialismo-en-los.html

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Bx4aab05UMc

Propaganda es una forma de comunicación que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto de alguna causa o posición. La propaganda es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia. Un documento que recoge evidencias y reflexiones para el pensamiento critico. Una serie de videos recogidos de Youtube y organizados armonicamente para intentar motivar el pensamiento critico . Evidencias de la manipulación y secuelas del sistema impiden muchas libertades y condicionan los conportamientos . La manipulacion de los medios y la televisión no impiden que cada vez mas gente, vea el elefante en el salón. El documental esta hecho gracias al excelente trabajo de diferentes videos y documentales recogidos de la red. Confiio que despierte el pensamiento critico y las ganas de pensar que esto aun tiene arreglo. Digamos no, a la manipulation site-mica y la propaganda.No al nuevo orden mundial.
Leer más en: http://www.laverdadoculta.com.ar/2014/03/la-propaganda-del-sistema.html

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=HcckhjUVqLo

Social TV en Chile: Hábitos y tendencias


VTR
Facultad Comunicaciones UC – TrenDigital
Social TV en Chile: Hábitos y tendencias
Investigador Daniel Halpern
Medimos el ruido social y analizamos por primera vez este fenómeno en Chile

Social TV en Chile: Hábitos y tendencias
Este reporte tiene como principal objetivo dimensionar el fenómeno de Social TV en nuestro país. Por Social TV entendemos la influencia que ejerce en las conductas televisivas la interacción social que se produce entre usuarios a través de dispositivos móbiles y redes sociales, así como contenidos online generados por otros usuarios. Para estudiar este fenómeno se realizó una encuesta online a 2.705 usuarios de internet.
La primera área del estudio concluyó que hoy el 74,5% de los usuarios con acceso a Internet están más de la mitad del tiempo que están despiertos frente a una pantalla. Esto ha creado una nueva realidad en la que gran parte de los usuarios interactúan con distintas tecnologías, lo que permite que fenómenos como el de Social TV puedan desarrollarse.

2 de cada 3 usuarios online han comentado sobre TV en las redes sociales. Dentro de los principales géneros en los que han comentado destacan las películas con un 40,3%, las noticias con un 38,7% y las series con un 38,4%.
Mientras un 38,9% de los hombres ha comentado sobre deportes, el 19,6% de las mujeres lo ha hecho, pero ellas comentan mucho más sobre teleseries (25,7%) que los hombres (10,3%).
En las razones por las que comentarían también se encontraron diferencias significativas: mientras el 9,9% de los hombres comentaría una escena de sexo, sólo el 4% de las mujeres lo haría.
68,9%
Cuando aparece algo interesante que les gustaría compartir
Resumen ejecutivo
Comentan TV
Un alto porcentaje de usuarios hoy comentan sobre lo que ven en TV
Se influencian
Al leer lo que otros usuarios comentan y han cambiado el canal según comentarios
Nunca comentaría
Programas de farándula, es el contenido que tiene el rechazo más alto
65,1%
37,9%
69,8%
Resumen Ejecutivo
Las tres principales razones por la que los usuarios comentan en programas
62%
Cuando detectan un error o una información falsa
47,1%
Cuando ven un chascarro o equivocación
Redes sociales y TV
Principales diferencias entre géneros

01
Multipantallas
El fenómeno de Social TV no puede entenderse sin explorar primero el uso simultáneo de pantallas
02
Perfil usuarios
Luego se describió el perfil del usuario para revisar si el uso de las pantallas es complementario
03
Redes y TV
Al ver que el teléfono y computador se complementan con la TV, se midió el uso de redes
05
Hábitos y tendencias
Finalmente se determinaron las principales tendencias de este fenómeno
04
Social TV
Luego se cuantificó el fenómeno de Social TV al ver que los usuarios comentaban sobre TV
Lógica detrás del estudio
Resumen ejecutivo

Ver artículo completo PowerPoint Presentation 36 págs.

Brasil: Una herida latinoamericana que continúa abierta. Sociedad brasileña dividida, adormecida y avergonzada,


50 años del golpe militar

Brasil: Una herida latinoamericana que continúa abierta

Oriana Miranda | Lunes 31 de marzo 2014 – 17:18 hrs. | 1

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Hace cincuenta años, Brasil vivió un golpe militar que desencadenaría una dictadura de más de dos décadas, en la que se experimentarían los mecanismos de intervención y represión posteriormente aplicados en el resto de América Latina. La simbólica fecha coincide con una sociedad brasileña dividida, adormecida y avergonzada, ante los tímidos avances judiciales en la región que denotan aun más la impunidad en la que han permanecido sus crímenes durante medio siglo.

La campaña de desestabilización de un gobierno democráticamente electo, la manipulación mediante los medios de comunicación, la presión de Estados Unidos. Las detenciones, desapariciones, la tortura, los muertos. Pese a haberse anticipado en nueve años, la dictadura brasileña y la chilena tienen más de un elemento en común.

Fue la noche del 31 de marzo de 1964 cuando las tropas de Sao Paulo y Minas Gerais se abalanzaron sobre Río de Janeiro, a cuyas costas habían arribado navíos y portaaviones del ejército de Estados Unidos.

Desde la elección del presidente João Goulart en 1961, la Casa Blanca puso en marcha un operativo de inteligencia que posibilitara su derrocamiento, ante la negativa de aceptar la consolidación de otro gobierno “comunista” en occidente.

Goulart viajó a Brasilia y luego a Porto Alegre en la búsqueda de fuerzas leales que le permitieran resistir el golpe, en un infructuoso esfuerzo que no pudo evitar que el 2 de abril el Congreso aprobase su destitución, la que lo forzó a exiliarse en Uruguay el 4 de abril.

A cincuenta años del quiebre institucional, la sociedad brasilera continúa profundamente dividida. Mientras el sábado 22 de marzo los nostálgicos de la dictadura salieron a las calles en una nueva versión de la “Marcha de la Familia con Dios por la Sociedad”, que reunió a cerca de mil personas en un país con más de 200 millones de habitantes, este martes se realizarán diversos eventos en contra de la conmemoración del golpe.

“No existe ningún otro hito en la historia de Brasil que genere una pasión política tan grande como el golpe del 64”, manifiesta Maurício Santoro, asesor de derechos humanos de Amnistía Internacional, sede Río de Janeiro.

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Incluso la fecha de conmemoración es materia de disputa, ya que quienes apoyaron el golpe celebran el 31 de marzo, sin embargo, los brasileños que se oponen y se opusieron, las víctimas de una dictadura de más de dos décadas, protestan cada año el 1 de abril.

Una triste herencia

El submarino y el pau de arara son algunos de los métodos de tortura que comenzaron a ser aplicados desde el día del golpe a cerca de cincuenta mil brasileños, considerados “elementos opositores” que debían ser eliminados. Más de una centenar de ellos son hasta el día de hoy detenidos desaparecidos.

Estas prácticas se extendieron durante los años siguientes a las dictaduras cívico-militares que se sucedieron en el Cono Sur, sin ser Chile la excepción. “Existen varios relatos de brasileños que fueron presos en Chile, llevados al Estadio Nacional, que comienzan a distinguir el idioma portugués de parte de los propios torturadores, porque policías y militares brasileños ayudaron a montar aquel aparato represivo. La cooperación internacional no necesariamente es algo positivo, puede en cambio ser algo muy ruin”, reflexiona Santoro.

pinochet geisel

Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, explica la evidente relación entre la dictadura brasileña y la serie de violaciones a los derechos humanos que comenzó a llevarse a cabo en América del Sur años después. “La implementación y ejecución de los golpes militares en Latinoamérica fue programada por Estados Unidos con el objetivo de impedir el desarrollo de los gobiernos democráticos que se llevaban adelante, que en muchos países poseían programas muy avanzados, acordes a los derechos de las personas. Por eso hubo esta escalada de feroces dictaduras que implementaron el terrorismo de Estado en la forma más terrible”, afirma.

Treinta mil detenidos desaparecidos en Argentina, mil doscientos en Chile, 150 en Uruguay. Ante este panorama, la visión de la sociedad brasileña sobre los crímenes acontecidos en su propia dictadura es bastante desalentadora. A juicio de Maurício Santoro, “lo que acontece en Brasil es muy perverso, porque cuando se hace la comparación con las otras dictaduras de la región la gente tiene una tendencia a menospreciar la violencia aquí acontecida, a hacer un conteo de cadáveres, quién mató más, quién mató menos, eso también entre personas de izquierda”.

Tareas pendientes

A fines de 2011, la presidenta Dilma Rousseff anunció la creación de la primera Comisión Nacional de la Verdad, con el objetivo de investigar las violaciones a los derechos humanos de la dictadura. Pese a haber sido instaurada 26 años después del retorno a la democracia y a no tener ningún efecto punitivo contra los represores y sus cómplices, debido a la ley de Amnistía que los protege, la impresión entre las agrupaciones de familiares de víctimas del terrorismo de Estado fue positiva, con la esperanza de que la investigación permitiese dar un paso hacia la apertura de procesos judiciales.

La mañana de este lunes, la comisión emitió una declaración con el objetivo de homenajear a las víctimas de la dictadura, criticando la falta de colaboración de las instituciones y defendiendo el trabajo de revisión del pasado y la reparación de los crímenes. En un clima de extraña normalidad, poco a poco la prensa, la clase política, las instituciones, comienzan a dar señales de que esta semana no es como las demás.

Es el único país del Cono Sur donde no se ha juzgado a ninguno de los represores de la dictadura, donde algunas escuelas continúan enseñando el golpe de Estado como “la revolución”, el diagnóstico es claro: “Brasil está muy atrasado en términos de los esfuerzos de otros países que atravesaron por dictaduras, como Chile, Argentina, Uruguay y Perú”, expone Santoro, para quien la sociedad brasileña “tiene mucho que aprender y pocas cosas que colocar como ejemplo”.

LA “MEMORIA HISTÓRICA” COMO FUENTE PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA. NUEVAS PERSPECTIVAS PARA EL ESTUDIO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIOPOLÍTICOS POPULARES DURANTE EL PERÍODO DE LA UNIDAD POPULAR


Revista Divergencia ISSN: 0719-2398

N°2 / Año 1 / julio diciembre 2012 / pp 111-123

LA “MEMORIA HISTÓRICA” COMO FUENTE PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA. NUEVAS PERSPECTIVAS PARA EL ESTUDIO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIOPOLÍTICOS POPULARES DURANTE EL PERÍODO DE LA UNIDAD POPULAR

 

*

Cristian Suazo Albornoz

Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía en la Universidad de Concepción, Chile. Correo electrónico: cristisuazo@udec.cl

RESUMEN:

El presente artículo tiene como principal objetivo justificar sistemáticamente la importancia que posee la “memoria histórica” –en tanto recurso historiográfico– para la reconstrucción de la historia de los movimientos sociopolíticos populares durante el período de la Unidad Popular. Para el cumplimiento de tal propósito, serán considerados los aportes de diversos historiadores que han profundizado –y debatido– sobre la potencialidad de esta fuente histórica, articulando estas contribuciones a una sistematización que integra los siguientes criterios analíticos: significado, características, y función/funcionalidad. Con esta propuesta se pretende posicionar científicamente a la “memoria historia” en el necesario proceso contra hegemónico de reconstrucción del pasado de las clases subalternas en nuestro país, especialmente, sus experiencias de movilización social y política durante la “vía chilena de transición al socialismo”.

Palabras clave: Memoria histórica – movimientos sociopolíticos – sujetos históricos – clases subalternas – recurso historiográfico.

ABSTRACT:

The main purpose of this article is to justify systematically the importance that the ”historical memory” has – among historiographic resources– for the reconstruction of the history of popular socio-politic movements during the ”Unidad Popular” period. In order to achieve the purpose, it will be considered several historians’ contributions, who have gone further in –and discused– the potential of this historical source, articulating these contributions to a systematization which integrates the following analytic criteria: meaning, characteristics, and function/functionality. Through this proposal, it is expected to set scientifically the ”historical memory” in the necessary counter-hegemonic process of reconstruction of the past subaltern classes in our country, specifically their experiences in social and political movements during the ”Chilean way of transition to socialism”.

Keywords: Historical memory – sociopolitic movements – historical subjects – subaltern classes – historiographic resources.

Recibido: 17 de septiembre de 2012

Aprobado: 11 de diciembre de 2012

Cristian Suazo Albornoz

I. INTRODUCCIÓN

Si revisamos y analizamos profundamente la mayoría de los estudios sobre el pe­riodo de la Unidad Popular, nos daremos cuenta que a nivel general existe una ausencia considerable de conocimiento sobre la historia de los sectores populares, especialmente acerca de aquellos movimientos sociopolíticos que formaron signi­ficativamente parte de la compleja dinámica social del periodo. Si bien existe una extensa producción bibliográfica con respecto a la experiencia de la Unidad Popular, los intentos para tratar de reconstruir la experiencia de los sujetos histó­ricos subalternos que protagonizaron muchos de sus acontecimientos son escasos, y en consecuencia, la historia de los diversos movimientos sociales de la época a lo largo y ancho del país (movimiento obrero, movimiento de pobladores, movimiento campesino –chileno y Mapuche–, entre otros) ha sido estudiada débilmente –incluso omitida en muchos casos– por la ciencia histórica.

A la hora de reflexionar sobre las causas de esta situación y problematizar la carencia de conocimiento histórico, emerge inevitablemente la siguiente pregunta: ¿por qué existen omisiones con respecto a la historia de los movimientos sociales populares en la mayoría de los estudios sobre la Unidad Popular? Es curioso el hecho de que a pesar de la vasta producción bibliográfica sobre este periodo exista poca referencia a los movimientos sociopolíticos generados por los sectores populares, los cuales innegablemente fueron sujetos históricos protagonistas de la “vía chilena al socialismo”. En este sentido –siguiendo los planteamientos de Mario Garcés y Sebastián Leiva– afirmamos que las omisiones se deben principalmente a la perspectiva utilizada por gran parte de los autores (periodistas, sociólogos, políticos, historiadores, etc.) para observar y analizar el periodo en cuestión:

La tendencia de la mayoría de los estudios ha sido, hasta ahora, constituir en objeto de análisis casi exclusivamente a los actores políticos ‘formales’, es decir, los partidos políticos, las temáticas vinculadas a ellos (progra­mas, tácticas, alianzas) y los ámbitos donde estos concentraban su accio­nar (sobre todo los diversos espacios del aparato estatal). (2004, p. 3).

De acuerdo con lo expresado, se otorga poca importancia a los sectores populares y los movimientos sociales durante el periodo de la Unidad Popular, recibiendo un débil tratamiento en las investigaciones sobre la historia reciente y omitiendo el protagonismo político que asumieron en los acontecimientos. Es más, la gran mayoría de las investigaciones orientan su análisis hacia lo que ocurrió dentro del sistema político de partidos, priorizando únicamente la política institucionalizada en el Estado. Desde este enfoque reduccionista la historia de la UP se limita al sistema político, los partidos y el Estado, existiendo –por tanto– una invisibilización de los sectores populares y de los movimientos sociopolíticos en que éstos estuvieron invo­lucrados (2004, p. 3).

Existen algunos trabajos que forman parte de la excepción y escapan de cierta

manera a la regla general, pero no es nuestra intención ni tampoco el objetivo del presente artículo profundizar en cada una de ellos (Gaudichaud, 2004; Cancino, 1988; Garcés, 2000; Winn, 2004), sino más bien, reconocer la carencia de investi­gaciones referente a los movimientos sociales durante la Unidad Popular, y demos­trar cómo la memoria histórica representa un recurso historiográfico significativo e indispensable para superar esta situación. Porque tal como señala Hugo Cancino, “el rescate de esta memoria colectiva es parte fundamental de la reconstrucción de la historia del movimiento popular chileno”. (1988, p. 12)

II. MEMORIA HISTÓRICA E HISTORIOGRAFÍA

La “memoria histórica” representa un valioso recurso historiográfico para la recons­trucción de una experiencia histórica determinada, a través de la cual el historiador se relaciona con aquella parte del pasado colectivo que se propone redescubrir y dotar de sentido histórico para construir conocimiento. Teniendo en cuenta esta apreciación, consideramos necesario sistematizar el análisis con respecto a la “me­moria histórica”, con el propósito de profundizar tanto en los argumentos de su utili­dad historiográfica, como en su relación concreta con los grupos sociales populares. Por lo tanto, para justificar la importancia de la “memoria histórica” se realizará la estructuración del análisis en base a tres aspectos: significado, características y función/funcionalidad.

1. Significado

Profundizando en su contenido, la “memoria histórica” representa un conjunto de recuerdos y recreaciones del pasado que forman parte de los “hechos vividos” o experiencias significativas del sujeto histórico protagonista o testigo de los hechos que se pretenden reconstruir. Por consiguiente, la síntesis resultante de esta relación con el pasado se convierte en fuente de información significativa para el historia­dor, quien la procesa cognitivamente para incluirla de forma rigurosa en un relato histórico. “Se trata de una narración construida desde el presente, con fines de in­terpretación del pasado a partir de criterios normativos y valorativos, seleccionan­do por su significación los recuerdos de hechos vividos o recibidos por transmisión social” (Erice, 2008, p. 2).

Desde este punto de vista, la “memoria histórica” se convierte en un pilar fun­damental de cualquier intento por reconstruir la historia de las clases populares durante la UP, ya que, a juicio de Sergio Grez, “la memoria constituye una cantera valiosísima de donde podemos extraer material para el trabajo historiográfico, sobre todo para aproximarnos a las percepciones que tienen las personas y grupos sobre ciertos hechos y el significado que ellos mismos les atribuyen” (2010, pp. 31- 32). Por tal motivo es imprescindible considerar las percepciones de los sujetos his­tóricos populares sobre los hechos experimentados en dicho periodo, además del significado que ellos mismos le otorgan a su participación en los acontecimientos.

A partir de lo mencionado anteriormente, la “memoria histórica” representa una materia prima para la historiografía, es decir, una fuente que complementa y enri­quece la labor del historiador. En palabras de Mario Garcés:

(…) la memoria, crecientemente, está siendo reconocida por los historia­dores como una nueva ‘fuente’ para sus estudios y elaboraciones sobre el pasado, es decir, una vía que hace posible acceder al pasado de un modo nuevo –con sus propias aportaciones y límites– en especial para conocer del pasado de grupos sociales populares o subordinados que dejan pocos o no dejan testimonios escritos (documentos) de su experien­cia histórica. (2002, p. 12)

En este sentido la “memoria histórica” posibilita al investigador relacionarse con aspectos subjetivos como las visiones, los discursos y las expectativas de los pro­tagonistas, así como también con las percepciones acerca de su participación en la dinámica social del periodo, a las cuales difícilmente podría acceder de otra manera (Rosemberg y Rosende, 2009, pp. 42-44).

En su estudio sobre la importancia de la memoria colectiva para los historiado­res, Peter Burke plantea que aquella debe ser entendida desde dos perspectivas distintas, en primer lugar, como una fuente histórica sometida a su debido proceso de contrastación con las otras fuentes, y en segundo lugar, como un fenómeno pro­piamente histórico que debe ser rigurosamente analizado debido a la flexibilidad y selectividad del recuerdo. Ahora bien, en concordancia con la problemática his­toriográfica que estamos planteando, entendemos la “memoria histórica” desde el primer enfoque propuesto por el investigador británico, afirmando que los his­toriadores deben “estudiarla como fuente histórica para llegar a una crítica de la fiabilidad del recuerdo en la línea de la crítica tradicional de los documentos históricos” (2011, p. 69).

La “memoria histórica” al ser estudiada como fuente favorece el acceso –por medio de los sujetos históricos– a los acontecimientos que intentamos rescatar desde olvi­do, pero siempre teniendo en cuenta las limitaciones que se nos pueden presentar. Esto último es muy importante desde el punto de vista metodológico, ya que la “memoria histórica” –en cuanto fuente de información– debe cumplir requisitos al igual que todas las demás, cuyos requerimientos más importantes son los siguientes: “identificación como fuente idónea, contrastación, contextualización temporal, rela­tivización, objetivación y construcción de un discurso metodológicamente fundamen­tado” (Aróstegui, 2004, p. 165).

Finalmente para concluir con el significado que le estamos atribuyendo a la “me­moria histórica” como una fuente disponible para el historiador, es decir, como una herramienta de investigación (un medio, y no un fin), destacamos la necesidad de recurrir a todas las fuentes posibles para contribuir a la reconstrucción historiográfica de un determinado fenómeno histórico. Porque, como lo establecen Mario Garcés y Sebastián Leiva, “el mayor desafío del historiador es aprender de cada una de sus fuentes, reconociendo su naturaleza, su carácter, sus alcances y sus lími­tes” (2005, p. 6).

2. Características

La subjetividad es una de las principales características de la “memoria histórica”, ya que se encuentra inherentemente vinculada con la experiencia humana y el recuerdo. No obstante, este aspecto no le resta veracidad ni fiabilidad desde el punto de vista científico, ya que toda fuente histórica presenta elementos subjetivos impregnados por sus propios autores y/o instituciones, además, “nadie puede ase­gurar que los documentos escritos –a los cuales rinde culto la historia tradicional– no hayan sido manipulados, escritos ex profeso, o no den cuenta de la subjetividad de sus autores” (Garcés y Leiva, 2005, p. 6).

Como segundo atributo reconocemos el carácter político de la “memoria histórica”, cuya presencia en la problemática que estamos desarrollando es innegable, ya que se encuentra vinculada directamente con un proyecto político de transformación so­cial impulsado también “desde abajo” por medio de la movilización popular, y en la que se vieron involucrados además los partidos políticos. En este sentido, cobra mucha relevancia lo planteado por Mario Garcés al expresar que “la memoria en Chile es política, además, porque se relaciona con los proyectos históricos que organizaron la lucha social y política del siglo XX” (2002, p.8). Sin embargo, es necesario profundizar aún más en el carácter político de la “memoria histórica”, ya que no es tal por el simple hecho de estar vinculada con proyectos políticos de tendencia revolucionaria, sino que más específicamente aún, estas experiencias se encuentran “depositadas” en sujetos históricos que fueron a su vez protagonistas y militantes de una revolución y –consecuentemente– víctimas de una brutal represión militar. Así, la “memoria histórica” es política porque se materializa históricamente en los protagonistas de los cambios sociales y políticos acontecidos durante el pe­riodo de la Unidad Popular, que posteriormente fueron víctimas de los ataques de la dictadura militar pinochetista. Ahora bien, la victimización de los sujetos históricos por sí sola no permite dimensionar políticamente –y en su cabalidad– la militancia que desarrollaron en el periodo, contrariamente, “si junto a la víctima se reconoce al militante y se elabora el significado de sus militancias, en el contexto de luchas por el cambio social, probablemente se enriquezca la memoria y con ella las lectu­ras que hacemos del pasado” (Garcés y Leiva, 2005, p. 20).

Finalmente, y como tercera característica de la “memoria histórica”, destacamos su dinamismo en el proceso de recreación y reconstrucción de experiencias. Esta movi­lidad consiste en la circulación de recuerdos que forman parte activa en el proceso dinámico de recreación de experiencias por parte de los protagonistas. El carácter dinámico de la “memoria histórica” ha sido descrito y desarrollado por Gabriel Salazar, indicando que:

(…) no es una memoria estática o congelada, sino dinámica, que se re­vuelve en la subjetividad de los individuos y en la inter-subjetividad de los grupos afectados por el sistema fáctico, que busca su salida lateral, su reconstitución colectiva para, una vez consolidada en lo ancho, inicie un movimiento hacia lo alto, contra la memoria oficial, y para reconquistar no sólo la ‘memoria pública’, sino también –sobre todo– la legitimidad del sistema social (o sea, su reconstrucción histórica). (2002, p. 9)

Es importante señalar –y añadir– que el carácter dinámico de la “memoria históri­ca” tiene un origen empírico, es decir, este movimiento profundo de recreaciones se fundamenta concretamente en la experiencia misma, la cual se encuentra deposita­da, en forma de recuerdos, en las memorias de los militantes-protagonistas de los movimientos sociales del periodo.

3. Función/funcionalidad

La “memoria histórica” también es significativamente útil para la reconstrucción del movimiento popular durante la UP a partir de esta dualidad que estamos plan­teando: función/funcionalidad. Esta doble dimensión analítica, que pudiese ser una, se explica porque la “memoria histórica”, por un lado posee una función por sí sola de acuerdo a su propia naturaleza, y por el otro, responde a distintos requerimien­tos y propuestas, ya sea desde la misma disciplina histórica como también de la sociedad en general, es decir, es funcional a intereses sociopolíticos externos a su propia naturaleza.

Antes de comenzar a reflexionar sobre la función de la “memoria histórica”, quere­mos dar a conocer una idea expuesta por Peter Burke que consideramos fundamen­tal tener en cuenta para continuar con el análisis: “Una de las funciones más impor­tantes del historiador es la de recordador” (2011, p. 85). Esta frase que parece tan simple y lógica, es fundamental para nuestro análisis, debido a que precisamente en esta función del historiador propuesta por Burke –la de recordador– se inserta la función específica de la “memoria histórica” que consiste en recrear y reconstruir las experiencias de vida a partir de los recuerdos almacenados en los sujetos que fueron protagonistas de determinados fenómenos históricos. En suma, para cumplir la función de recordador, el historiador indispensablemente debe hacerlo recu­rriendo a la “memoria histórica” (por lo menos en investigaciones sobre historia reciente, como la que hemos propuesto).

Al profundizar aún más en esta función reconstructora del pasado, nos encontramos con un fenómeno asociado indiscutiblemente a este rol de la “memoria histórica”, el cual consiste específicamente en una “resignificación del pasado”, cuyas propie­dades y atribuciones la transforman en una función de esta fuente de información. Existe una relación directa entre memoria y resignificación, en el sentido de que esta última se desenvuelve como función de aquella, ya que:

cuando hablamos de memoria estamos refiriéndonos no a la evoca­ción objetiva de lo que aconteció, sino más bien a la reconstrucción que, desde el presente, se hace en un momento determinado de acuerdo a unos intereses concretos. Estaríamos, en consecuencia, ante un constructo social de significados, por tanto, cambiantes en el tiempo. La memoria, en este sentido, es siempre una memoria historizada, una resignificación del pasado. (Azkarate, 2007, p. 1)

Así, al contribuir en la reconstrucción histórica de los movimientos sociopolíticos populares durante “la vía chilena al socialismo”, a partir de las experiencias depo­sitadas en las memorias de sus militantes, simultáneamente estamos descubriendo el significado histórico de sus manifestaciones e injerencias en la estructura de clases del periodo, es decir, preservando en el tiempo y rescatando desde el olvido el sentido y valor histórico que aquellos idearios sociopolíticos –plasmados en proyec­tos histórico-revolucionarios– representaban.

Las funciones que presenta la “memoria histórica” –recreación y resignificación del pasado– aportan significativamente en la comprensión y reconstrucción histórica de la movilización social impulsada “desde abajo” por las clases populares durante el gobierno de Salvador Allende. Pero también es de gran importancia, para tales propósitos, el carácter funcional que presenta esta fuente historiográfica, es decir, su capacidad para responder a funciones externamente determinadas, ya sea des­de la disciplina historiográfica misma como desde el ámbito sociopolítico.

La “memoria histórica” es funcional a dos fenómenos de mucha importancia en la actualidad de la disciplina historiográfica, nos referimos a la “batalla de la memoria” y la “historización de la experiencia”. La primera ha sido desarrollada principalmente por María Angélica Illanes, quien plantea el surgimiento y desen­cadenamiento de esta “batalla de la memoria” desde una perspectiva historio­gráfica, pero que es consecuencia directa de la represión ejercida por la acción de las armas sobre los sujetos históricos que intentaron llevar adelante un proyecto histórico de profunda transformación social en el periodo de la Unidad Popular. Así, la “batalla de la memoria” consiste en una:

(…) batalla necesaria, cuya dialéctica confrontacional tiene el poder de romper la parálisis traumática provocada por la acción de las armas, posibilitando la restitución del habla de los ciudadanos, re-escribiendo su texto oprimido, especialmente cuando estas armas han violado brutal­mente su cuerpo. (2002, p. 12).

Cuando la historiadora menciona que esta “batalla de la memoria” hace posible la restitución del habla de los ciudadanos y la re-escritura de su texto oprimido, comprendemos la importancia de la función que cumple la “memoria histórica”, ya que precisamente es a través de la re-escritura crítica de ésta, que podemos con­tribuir en la reconstrucción del proyecto histórico que representaba el movimiento social del pueblo organizado a comienzos de la década de 1970 y que fue poste­118 Revista Divergencia / ISSN: 0719-2398 N°2 / Año 1 / julio diciembre 2012 / pp 111-124 Cristian Suazo Albornoz riormente aniquilado por represión militar pinochetista. Por tanto, la reconstrucción de estos hechos se circunscribe necesariamente en esta “batalla de la memoria”, que “al mismo tiempo que realiza el acto de la re-escritura de la memoria, debe dar a conocer las claves de su trama, abrir el debate acerca de su contenido, rea­brir el proceso de su historicidad” (2002, p. 12). De esta forma, la “batalla de la memoria” adquiere mucho valor para el propósito de estudiar los acontecimientos vinculados a la compleja dinámica de agitación social durante la UP, y reconstituir sistemáticamente su historia, ya que esta “lucha” supone una re-escritura del pro­yecto histórico que representaban esos “muertos”, superando el olvido y la “amne­sia historicista”,

(…) porque, si no se enseña ese proyecto, si no se le re-escribe, si no se debate crítica y abiertamente en torno al ideario social y político que esos textos y esos cuerpos mutilados representaban, la batalla cultural no tiene sentido ni significación futura. (2002, p. 16)

Por consiguiente, junto a esos nombres y cuerpos, es importante rescatar del olvi­do también el proyecto histórico político que encarnaban, adquiriendo así mucha relevancia la relación histórica entre este proyecto de transformación radical de la estructura de clases y el consiguiente genocidio que negó e impidió su completa realización.

En segundo lugar, la “memoria histórica” es funcional al fenómeno conocido como “historización de la experiencia”, propuesta historiográfica desarrollada princi­palmente por Julio Aróstegui y que se basa en una objetivación de la memoria, proceso que implica racionalizar la memoria previamente a su inclusión en una narrativa historiográfica y convertirla en historia. Por lo tanto la historización de la experiencia finalmente es una historización de la memoria, ya que según Aróstegui “para que la memoria trascienda sus limitaciones y sea el punto de partida de una historia, es preciso que se opere el fenómeno de su historización, o, lo que es lo mismo, de la historización de la experiencia” (2004, p. 165). Es de esta manera que podemos percatarnos de la importancia que adquiere la “memoria histórica” en este proceso, ya que el recuerdo es determinante para historizar la experiencia en el sentido de hacer presente lo pasado. Asimismo, “(…) la historización, a través de la memoria, «integra» al individuo particular en la experiencia social, colectiva, de la historia (…)” (2004, p. 184), por lo que el sujeto comprende que sus expe­riencias de vida forman sistémicamente parte de un contexto histórico más amplio.

Lo anterior permite advertir la existencia de una directa relación entre memoria e historicidad, sin la cual sería imposible desarrollar esta “historización de la ex­periencia”. Esta vinculación es fundamental porque la historicidad impregna de sentido a las experiencias depositadas en las memorias de los sujetos históricos, transformándose en una “(…) atribución humana que da sentido a la «vuelta sobre el pasado» para comprenderle como un presente, para comprender el pasado como un «presente que fue»” (2004, p. 171), configurando a dichas experiencias como aspectos históricamente reales. De esta forma, historizar la experiencia, y porlo tanto la memoria, implica someterla a un análisis histórico crítico, vinculándola simultáneamente a los acontecimientos que se pretenden reconstituir.

Si bien la “memoria histórica” es funcional a fenómenos pertenecientes a la discipli­na historiográfica, también lo es a aquellos de carácter socio-político, específica­mente a los procesos de transformación social y de disputa por el poder. El recono­cido historiador medievalista Jacques Le Goff aporta con importantes reflexiones sobre el carácter funcional de la “memoria histórica”, expresando lo siguiente:

La memoria colectiva ha constituido un hito importante en la lucha por el poder conducida por las fuerzas sociales. Apoderarse de la memoria y del olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas. Los olvidos, los silencios de la historia son reveladores de estos mecanismos de manipulación de la memoria colectiva.(1991, p. 134)

En este sentido la “memoria histórica” no es percibida ni compartida de la misma manera por todos los grupos sociales, es decir, no se configura homogéneamente en la sociedad, sino que responde a intereses tanto de los grupos dominantes como de los grupos dominados o en condición de subalternidad. Desde la perspectiva dominante, a través de diversos métodos y mecanismos se intenta manipular la memoria colectiva, específicamente aquellos recuerdos, experiencias y representa­ciones de fenómenos históricos que implicaron transformaciones sociales y políticas. Lo anterior mantiene un nexo con el carácter instrumental de la “memoria histórica”, debido fundamentalmente a que ésta representa un mecanismo e instrumento de poder funcional al dominio del recuerdo y de la tradición, es decir, a la manipula­ción de la memoria social en beneficio del conservadurismo. La preocupación por el dominio de la memoria, vinculada a la ya referida lucha por el poder, responde a la necesidad de mantener el status quo por parte de los sectores hegemónicos, quienes procuran proteger sus intereses históricos y su posición en la estructura social-clasista a partir de la manipulación de la “memoria histórica”, sobre todo de aquellos fenómenos que representaron una amenaza a dichos intereses. Ahora, el hecho de interesarse por la instrumentalización de la “memoria histórica”, ya sea manipulándola o manteniéndola en el olvido, es producto de la importancia que ésta representa en la lucha por la conservación del poder, porque como justamente sostiene Francisco Rodríguez: “La representación del pasado modeliza el presente y el futuro” (2001, p. 3), lo que permite a los grupos dominantes configurar el tipo de sociedad que sea correspondiente con sus respectivos intereses.

Por el contrario, para los sectores populares el hecho de preocuparse por sus “me­morias históricas” responde a la necesidad de rescatar del olvido las experiencias que contribuyeron en la configuración de sus propias identidades, las cuales se ven amenazadas y perturbadas por esta “ausencia de memoria colectiva”. Fenómeno conocido también como “amnesia historicista”, que según Patricio Quiroga constitu­ye “(…) una grave perturbación que en la medida que se extiende a la memoria colectiva perturbará la identidad colectiva” (1997, p. 140). Porque los recuerdos ylos conocimientos que los protagonistas poseen depositados en su “memoria histó­rica” en forma de experiencias, forman parte también de su constructo identitario, tanto a nivel individual como colectivo. En este sentido, y relacionada con el objeto de estudio que hemos propuesto, la “memoria histórica” de los grupos populares es funcional al esfuerzo por vencer y superar el olvido, el ocultamiento y la “amnesia historicista” de las experiencias de organización y lucha en Chile durante el perio­do señalado, los cuales –inherentemente– forman parte de la identidad colectiva de los mencionados sujetos históricos. De lo contrario, Sergio Grez advierte que “aquellos grupos carentes de una sólida memoria colectiva corren peligro de des-construirse, perder su fisonomía, diluir sus identidades en modelos propuestos por actores más fuertes y pujantes”(2008, p. 3), quienes mediante la política y el so­porte de la “historia oficial” procuran silenciar y olvidar las experiencias históricas de las luchas sociales y políticas de los sectores populares.

De este modo, reconstruir historiográficamente fenómenos históricos de esta índole, interrogando y recordando el pasado, involucra necesariamente un proceso de profundización y ruptura de hegemonías, es decir, una confrontación dialéctica por el recuerdo entre la memoria y la desmemoria.

Enfrentar el pasado es desnudar el poder que ya ha construido su relato narrándonos todo a todos. Por tanto es evidente que resistir es un impe­rativo, una forma válida de ejercer memoria contra-hegemónica, más aún cuando, como lúcidamente lo señala Benjamin, para los oprimidos su historia es un permanente estado de excepción. (Castro, 2009, p. 35).

Finalmente, para culminar con el análisis acerca de la utilidad que la “memoria histórica” representa en la reconstrucción de la historia de los movimientos sociopo­líticos durante el periodo señalado –proceso innegablemente dialéctico y contra hegemónico–, dejamos expresada una excelente reflexión desarrollada por Jacques Le Goff:

La memoria, a la que atañe la historia, que a su vez la alimenta, apun­ta a salvar el pasado sólo para servir al presente y al futuro. Se debe actuar de modo que la memoria colectiva sirva a la liberación, y no a la servidumbre de los hombres. (1991, p. 183).

III.CONCLUSIONES

Mediante un análisis sistemático hemos dado a conocer la importancia que posee la “memoria histórica” en el –necesario– proceso de reconstrucción histórica de las clases y grupos populares durante la UP, particularmente, de las diversas expre­siones colectivas que dotaron de dinamismo social y político a la denominada “vía chilena de transición al socialismo”. La omisión de los movimientos sociopolíticos populares en los análisis e investigaciones sobre este proceso, estimula la invisibi­lización de los sujetos históricos que protagonizaron las transformaciones sociales del periodo, generando de esta manera una “historia sin sujetos”. Al respecto, el excelente historiador Sergio Grez plantea lo siguiente:

(…) no se puede olvidar la historia plurisecular de pobreza, marginación, opresión y explotación de las grandes mayorías, que no es posible ocul­tar el estado de permanente desgarramiento de la nación, la profunda escisión entre sus componentes sociales, étnicos y culturales; que no se puede evacuar del análisis la reiterada historia de frustraciones popu­lares, promesas no cumplidas y esperanzas siempre postergadas que llevaron a muchos a tratar de “tomarse el cielo por asalto” a fines de los 60 y comienzos de los 70. (2008, p. 3)

Para redescubrir este pasado colectivo mediante la disciplina historiográfica, es ne­cesaria la consideración de las diversas memorias colectivas de los sujetos históricos involucrados. Por tanto, y evitando cualquier tendencia excesivamente subjetivista, estimamos que las experiencias de los que protagonizaron aquellos acontecimien­tos –depositadas en forma de recuerdos– representan fuentes de información signi­ficativamente útiles para comprender la dinámica del periodo en cuestión. De esta forma, la “memoria histórica” permite aproximarnos a aquellos elementos subjeti­vos que difícilmente de otra manera podríamos acceder, sobre todo si se trata de clases sociales que –producto de una represión dictatorial– no dejaron testimonios escritos de sus experiencias revolucionarias.

Romper con la hegemonía del olvido implica una confrontación dialéctica con la “historia oficial”, que intenta situar la política única y exclusivamente en el aparato estatal, desconociendo que los sujetos históricos populares durante la UP también protagonizaron –“desde abajo”– fenómenos políticos de transformación social. Precisamente, en este proceso contrahegemónico de reconstrucción del pasado, la memoria histórica ocupa un lugar fundamental, siendo cada vez más reconocida por los historiadores como una fuente histórica.

BIBLIOGRAFÍA

Aróstegui, J. (2004). La historia vivida. Sobre la historia del presente. Madrid: Alianza Editorial.

Azkarate, A. (2007). Memoria y Resignificación. Apuntes desde la gestión del patrimonio cultural. Consulta 18 de Agosto de 2012: http://www. fundacionfernandobuesa.com/pdf/20070718_ponencia_a_azkarate.pdf

Burke, P. (2011). Formas de historia cultural. Madrid: Alianza Editorial.

Cancino, H. (1988). Chile: La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al socialismo, 1970-1973. Dinamarca: Aarhus University Press.

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de las diversas memorias colectivas de los sujetos históricos involucrados. Por tanto, y evitando cualquier tendencia excesivamente subjetivista, estimamos que las experiencias de los que protagonizaron aquellos acontecimien­tos –depositadas en forma de recuerdos– representan fuentes de información signi­ficativamente útiles para comprender la dinámica del periodo en cuestión. De esta forma, la “memoria histórica” permite aproximarnos a aquellos elementos subjeti­vos que difícilmente de otra manera podríamos acceder, sobre todo si se trata de clases sociales que –producto de una represión dictatorial– no dejaron testimonios escritos de sus experiencias revolucionarias.

Romper con la hegemonía del olvido implica una confrontación dialéctica con la “historia oficial”, que intenta situar la política única y exclusivamente en el aparato estatal, desconociendo que los sujetos históricos populares durante la UP también protagonizaron –“desde abajo”– fenómenos políticos de transformación social. Precisamente, en este proceso contrahegemónico de reconstrucción del pasado, la memoria histórica ocupa un lugar fundamental, siendo cada vez más reconocida por los historiadores como una fuente histórica.

BIBLIOGRAFÍA

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Cancino, H. (1988). Chile: La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al socialismo, 1970-1973. Dinamarca: Aarhus University Press.

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