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EL MITO DE LAS REDES SOCIALES. Carlos Romeo.


EL MITO DE LAS REDES SOCIALES

Carlos Romeo, Cuba

Por Carlos Romeo
Tengo 84 años y he escrito algunos libros y unos cuantos artículos. Pero toda mi producción intelectual está sesgada por mis concepciones y en particular por mis ideas en materia política. Vivo en Cuba desde hace muchos años a pesar de ser de origen chileno-francés, lo que significa que resido en este país porque me da la gana.

Aclaro estos antecedentes personales por que así y todo estoy literal e implacablemente sometido a un bombardeo diario e inevitable por Internet, por algo llamado Facebook que me propone día a día establecer contactos epistolares, fotográficos y hasta por videos, con personas que no conozco pero que según el mensaje recibido dicen querer ser amigos míos, o me sugiere que establezca comunicación con ellos a riesgo de” perderme muchas cosas que han pasado recientemente”.

Tengo una opinión, seguramente desmedida, de mi significación en la vida y por consiguiente de mi importancia como uno de los 7500 millones de seres que actualmente habitan en el mundo. No obstante, no es lo suficientemente delirante como para creer que tanta gente que no conozco insistan en establecer relaciones de amistad conmigo vía Facebook y beber de mis escritos que, como ya señalé, tienen un muy fuerte sesgo político izquierdista como corresponde a alguien que se considera de formación marxista.

Mis conocimientos de computación, solo culturales, me sugieren que hay una “inteligencia” oculta detrás de esa virtual agresión constante a mi intimidad. Desde luego que es la de quienes concibieron ese procedimiento moderno para que todo ser humano que acceda a Internet pueda vivir y experimentar la sensación de que no está solo, situación aborrecible y contra natura para todo homo sapiens, y para que pueda comunicarse con otros seres de su especie que tengan un idioma común.

Más aún, para instrumentar ese designio debe haber un gigantesco reservorio de archivos correspondientes a personas debidamente clasificadas según ciertos parámetros y un algoritmo que logra relacionar patrones personales aparentemente comunes para seguidamente enviarles la invitación correspondiente para que se ponga en contacto a través de la denominada WWW.

La cifra astronómica a la que se cotiza Facebook en la bolsa de valores de Nueva York da una idea del acierto con que, desgraciadamente, interpretó la necesidad de comunicación del homo sapiens con sus semejantes eliminando las distancias que los separan y dándoles la impresión de realizar acciones voluntarias e íntimas.

En honor a la verdad, cabe plantear la duda de si mi respuesta tan negativa a las insistentes ofertas de Facebook no se corresponde con las de un ser humano que se ha quedado detenido en el siglo XX ante el desarrollo de las comunicaciones que según dicen, está revolucionando el mundo, poniendo en crisis a los medios públicos de comunicación como son los periódicos, radios y televisoras, y permitiendo que las masas oprimidas por regímenes totalitarios, como obviamente se considera al cubano, accedan a la verdad que se les oculta mediante informaciones parciales, distorsionadas y tendenciosas. A mi juicio, esa es una de las grandes falacias inventadas por quienes no comprenden algo elemental y es que nada que incide en sus vidas se le puede ocultar a quienes conocen la realidad objetiva que les proporciona su modo de existencia en donde tiene lugar. Uno de los grandes mitos al respecto es el de que el pueblo alemán bajo el nazismo no sabía lo que le estaban haciendo a los judíos en su propio país, cuando no se puede ocultar que una de las piedras fundamentales de la ideología nazi que fue abrazada por la inmensa mayoría del pueblo alemán era el antisemitismo, por lo cual nunca reaccionaron ante la sistemática desaparición física de los judíos alemanes.

No fueron lo que se llama hoy en día las redes sociales las que precipitaron el derrumbe del socialismo en la URSS y en las denominadas Democracias Populares europeas toda vez que se produjo años antes de que aparecieran. Fueron sus errores de diseño y de implementación. Y en donde esos regímenes, catalogados de irracionales y contra natura, continúan existiendo es por que funcionan, con sus éxitos y fracasos como toda experiencia humana, particularmente si es innovadora.

Favor de no confundir una simple necesidad innata de comunicación de los hombres, con el artilugio que pondrá fin a al socialismo en donde sigue gozando de buena salud.

La Habana, junio del 2017

Tantas raíces tiene el árbol de la rabia (¿y qué hacemos?)


María Eugenia Dominguez

 *

Doctora en Comunicación, Académica ICEI, Universidad de Chile y Universidad de Valparaíso

En estos días la discusión pareciera establecerse en los límites de las redes sociales de los y las jóvenes militantes o ex militantes. En términos de contenidos, el testimonio, el comentario, la individualización de los agresores y sobre todo el imperativo a las pares para abandonar la militancia bajo el argumento del feminismo y combatir al machismo.

Foto: Agencia Uno

Pero yo que estoy limitada por mi espejo
además de por mi cama
veo causas en el color
además de en el sexo
y me siento aquí preguntándome

cuál de mis yo sobrevivirá
a todas estas liberaciones.

                                                          Audre Lorde[i]

Partir esta reflexión con un trozo del poema de Audre Lorde  (feminista, negra, lesbiana y militante) tiene – para mí- sentido en su vigencia y en los debates que se reabren hoy en torno a la brutalidad de la opresión patriarcal.

La “hermana marginada” y la “fugitiva” aparecen – especialmente en las redes sociales- interpelando el machismo en sus expresiones más directas en, y sobre todo, los colectivos políticos. En ese sentido se acusa, desde el desgarro, a la organización.

La pregunta que me hago, y que nos hacemos muchos, es si esta indignación que aún particular es transversal, podrá encontrarse y tejerse con otras. Me refiero a la indignación más allá de la denuncia y que puede ser traducida en estrategia y acción política frente a la homofobia, el racismo, pero también el capitalismo como el terreno más fértil para la perpetuación de todas estas formas de dominación y deshumanización.

Y es que en estos días la discusión pareciera establecerse en los límites de las redes sociales de los y las jóvenes militantes o ex militantes. En términos de contenidos, el testimonio, el comentario, la individualización de los agresores y sobre todo el imperativo a las pares para abandonar la militancia bajo el argumento del feminismo y combatir al machismo.

El problema es que allí se cierra toda oportunidad de conversación y debate, mientras la organización, el instrumento de liberación deviene la “casa del amo “y sus miembros, todo sexo confundido, cómplices; quienes acusan, reducidas al plano moral, en la apelación estetizante al tribunal público devienen sólo víctimas. Un escenario y una línea de fuga que termina eludiendo, apartando y desvinculando nuestras reivindicaciones del conjunto de las luchas sociales y revolucionarias. Audre escribió que las “herramientas del amo no destruyen la casa del amo”. En otros términos, la denuncia, por sí misma y por sí sola, sólo permite la sanción individual y en la estrategia – limitada al comentario- de las redes sociales, se termina ejerciendo un poder sobre otro. Es decir, un pronto límite para la transformación. Se reproducen así, en el mismo agente colectivo que busca transformar, las prácticas que se busca desterrar.

Reducida a los límites del universo virtual, concebida sólo como baluarte de unas y no de todxs, la lucha feminista, pierde sentido de existir.

Si los y las militantes de las organizaciones políticas –hayan sido interpeladas o no- asumen el camino de la reflexión y la autocrítica, por dura que sea, habrán ganado un trecho que las generaciones precedentes no pudimos avanzar. Si la organización revolucionaria no asume la reflexión, la autocrítica y la acción educadora, pierde – a la larga- sentido.

Es preciso hoy educarse para la emancipación, asumiendo que el sexismo, el racismo, la homofobia, el clasismo son parte de nuestra herencia individual y colectiva y se hacen presentes en nuestros discursos y en nuestras relaciones cotidianas. Necesitamos las luchas por un mejor ser, por relaciones políticas y también sexuales que sean ante todo humanas y respetuosas, es decir transformadoras.

Necesitamos que las luchas críticas y revolucionarias se enraícen en los territorios individuales y colectivos en donde se produce la explotación, la dominación, la discriminación, pero también necesitamos que esas luchas se encuentren, dialoguen entre sí, se retroalimenten y se desarrollen en el marco de una acción global y políticamente certera que se encarne en sujetos individuales y colectivos que serán resultado de ese aprendizaje de lucha social y personal. Para emanciparnos y no sólo sobrevivir a cada liberación por sí sola-

[i] Audre Lorde  fue una escritora afroamericana, feminista, lesbiana y militante por los derechos civiles. Su obra trató en gran medida los derechos civiles, el feminismo y la exploración de la identidad femenina negra. Fue, junto con Angela Davis y Bell Hooks, una de las voces fundamentales del feminismo afroamericano, precursora, desde los márgenes de la academia, desde la legitimidad que le da su propia historia, de la llamada crítica decolonial. Su obra más conocida es La hermana, la extranjera, un libro de ensayo que contiene varios de sus textos más influyentes de las luchas contra el racismo, el machismo y la opresión heteronormativa como son “No hay jerarquías en la opresión” y “Las herramientas del amo no destruirán la casa del amo”.

Post 500 - La hermana, la extranjera

*La profesora Domínguez enfatiza quela Universidad no puede reproducir en su interior la desigualdad que critica en la sociedad chilena. Desigualdad tanto en lo económico como en la valoración de sus saberes, de la diversidad de sus integrantes en razón de su género, origen étnico o sus capacidades diferentes”.http://www.icei.uchile.cl/noticias/112222/la-universidad-no-puede-reproducir-la-desigualdad-que-critica

 

Germán, hijo de Carlos Berger y Carmen Hertz… por amor a la memoria llevaré siempre sobre mi cara la cara de mi padre…


 

Atención, hijos e hijas de desaparecidos y ejecutados: Lee aquí la palabra de Germán, hijo de Carlos Berger y Carmen Hertz, ayer en el Memorial, sepultando a su padre asesinado en 1973.
“Bertolt Brecht escribió
“íbamos cambiando de país como de zapatos, desesperados cuando en alguna parte solo había injusticia, pero no indignación. También el odio contra la bajeza desfigura las facciones. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Ustedes, sin embargo, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, piensen en nosotros con indulgencia”
Y así es, la voz se nos ha puesto ronca, desesperados e indignados seguimos hoy frente a la impunidad y la ignominia que ha campeado en nuestro querido país. Hemos lidiado contra la ira, contra la soledad de la pérdida. La indignación y las convicciones nos han mantenido en pie, algunos han podido incluso luchar gracias a ella, otros hemos tratado solo de sobrevivir.
Querida familia, queridos Petxis, Mama eterna luchadora, hijitas mías, Elsita, Ricardo, Vivi, Jorge, Manuel, tíos, primos, queridos Sadá… Amigos todos, hermanos de ruta, esos que forman parte de la familia electiva que la vida suele darnos.. En este día, donde estamos homenajeando a mi padre asesinado, quiero dar las gracias por acompañarnos hoy aquí, gracias por acompañarnos siempre y ser tan indulgentes con nosotros…
Mi tio Eduardo me dijo una vez que si hubiésemos tenido un cuerpo, si hubiésemos podido enterrarlo, quizás habríamos podido hablar más de la muerte de Carlos…pero nunca lo hicimos y el silencio se impuso entre nosotros. El presente y el pasado de mi familia se partieron ahí, con la devastadora muerte de mi padre…y el futuro ya no volvería a ser el mismo para ninguno de nosotros. Su muerte y la desaparición de su cuerpo nos dejó un dolor seco, incapaz de ser expresado, un dolor casi prohibido…fue como si toda su existencia nunca hubiese existido, la pena era oculta, cada uno cargaba con su propio dolor. Lamento que Eduardo ya no esté con nosotros para participar de esta ceremonia.
Querido viejo,
Es extraño estar hoy aquí .., enterrando unos restos que el desierto nos devolvió de tu cuerpo, es difícil porque el horror de tu crimen y la angustia de saberte desaparecido ya son heridas indelebles en nuestras almas…
Pero aquí estamos y estaremos siempre, una y otra vez. Aquí está tu familia, aquí están tus amigos, aquí están los familiares que siguen buscando, aquí están también las almas de tus compañeros asesinados, aquí esta parte de ese país que alguna vez soñaste con cambiar… Aquí estamos todos, celebrando tu ceremonia 40 años después de tu muerte..
Recuerdo que cuando era niño soñaba casi todas las noches que tu regresabas, que habías estado escondido y volvías a nuestro lado.. Me explicabas cosas, escuchaba tu voz por primera vez, acariciaba tu rostro por primera vez y sentía tus labios en mis mejillas por primera vez…las fantasías inundaban mi mente y mi cuerpo de niño. La cronología de la infancia no está hecha de líneas sino de sobresaltos. La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos.. intentar recordar es tan desesperante como intentar recuperar un sueño que nos ha dejado una sensación, pero ninguna imagen, una historia sin historia, vacía, de la que queda solamente un vago estado de ánimo… Las imágenes se han perdido.. Los años, las palabras, los juegos, las caricias se han borrado, y sin embargo, de repente repasando el pasado, algo vuelve a iluminarse en la obscura región del olvido. Casi siempre se trata de una esperanza mezclada con alegría, y casi siempre está la cara de mi papa, tu cara, pegada a la mía. Como la sombra que arrastramos o que nos arrastra…
Fue difícil todo, tolerar mi innata mezquindad y conducirla por causes menos dañinos, aprender a contener mi sed de venganza, no es que a uno le enseñen a ser bueno, sino que le enseñan a no ser malo… Nunca me he sentido bueno, pero debo reconocer que gracias a la benéfica influencia de mi papa, he podido ser un malo que no ejerce, un cobarde que se sobrepone con esfuerzo a su cobardía y un avaro que domina su avaricia…y lo más importante, si hay algo de felicidad en mi vida, si tengo alguna madurez, si casi siempre me comporto o trato de comportarme de una manera decente y mas o menos normal, si no soy un antisocial y he soportado suicidios, penas, muertes violentas y todavía sigo siendo pacifico, creo que fue simplemente porque mi padre era Carlos Berger Guralnik.
Yo quise a mi papa con locura, con un amor que nunca volví a sentir hasta que nacieron mis hijas. Cuando nacieron ellas lo reconocí, porque es un amor muy parecido en intensidad, aunque distinto, y en cierto sentido opuesto. Yo sentía que a mi nada me podía pasar si estaba con mi papa, aunque fuera de aquella manera onírica. Y siento que a mis hijas nada les puede pasar si están conmigo… Todo esto es una cosa muy primitiva, ancestral, que se siente en lo más hondo de la conciencia, en un sitio anterior al pensamiento…
Hoy es un día de homenaje, este funeral es una fiesta de la memoria… la tristeza nos embragara siempre y nunca será suficiente.. Sin embargo debemos levantarnos y ser capaces de reír, de amar y de bailar…… Hoy es un día donde la memoria triunfa por un instante, porque nos atrevemos a recordar, porque pensamos en lo mucho que hemos sufrido, porque soñamos otra vez con un país mas justo, más inclusivo.. Porque incluso por instantes somos capaces de luchar por ello… Hoy es la fiesta de mi padre, de todos los compañeros y compañeras asesinadas, hoy es la fiesta de mi patria, de mi pueblo… de un país que se levanta y es capaz de soñar…
Y para terminar quiero decir que la historia es triste pero no desesperada…
Ahora tengo 41 años y acompañado por mi esposa Elsa y mis hijas Greta y Amalia luchamos por hacer una vida nueva, sana, limpia de rencores y de odio, no queremos eternizar el luto, No tratamos el tema como una tragedia…la tragedia de muchos, la tragedia de un pueblo. Estamos hoy aquí para contarles a nuestras hijas de donde ellas vienen, quienes eran y cómo fueron sus ancestros… No hay tono quejumbroso, no se busca provocar el llanto, solo quiero que mis hijas conozcan esa parte de la saga de su familia…del país.
Hijas mías, vuestro padre desea que se coman la vida, que no sufran…, ustedes asoman al mundo repartiendo alegría, encarnan la esperanza de una vida nueva… ustedes representan el triunfo de la vida…
Y como dijo el poeta, por amor a la memoria llevaré siempre sobre mi cara la cara de mi padre…

Brasil: Una herida latinoamericana que continúa abierta. Sociedad brasileña dividida, adormecida y avergonzada,


50 años del golpe militar

Brasil: Una herida latinoamericana que continúa abierta

Oriana Miranda | Lunes 31 de marzo 2014 – 17:18 hrs. | 1

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Hace cincuenta años, Brasil vivió un golpe militar que desencadenaría una dictadura de más de dos décadas, en la que se experimentarían los mecanismos de intervención y represión posteriormente aplicados en el resto de América Latina. La simbólica fecha coincide con una sociedad brasileña dividida, adormecida y avergonzada, ante los tímidos avances judiciales en la región que denotan aun más la impunidad en la que han permanecido sus crímenes durante medio siglo.

La campaña de desestabilización de un gobierno democráticamente electo, la manipulación mediante los medios de comunicación, la presión de Estados Unidos. Las detenciones, desapariciones, la tortura, los muertos. Pese a haberse anticipado en nueve años, la dictadura brasileña y la chilena tienen más de un elemento en común.

Fue la noche del 31 de marzo de 1964 cuando las tropas de Sao Paulo y Minas Gerais se abalanzaron sobre Río de Janeiro, a cuyas costas habían arribado navíos y portaaviones del ejército de Estados Unidos.

Desde la elección del presidente João Goulart en 1961, la Casa Blanca puso en marcha un operativo de inteligencia que posibilitara su derrocamiento, ante la negativa de aceptar la consolidación de otro gobierno “comunista” en occidente.

Goulart viajó a Brasilia y luego a Porto Alegre en la búsqueda de fuerzas leales que le permitieran resistir el golpe, en un infructuoso esfuerzo que no pudo evitar que el 2 de abril el Congreso aprobase su destitución, la que lo forzó a exiliarse en Uruguay el 4 de abril.

A cincuenta años del quiebre institucional, la sociedad brasilera continúa profundamente dividida. Mientras el sábado 22 de marzo los nostálgicos de la dictadura salieron a las calles en una nueva versión de la “Marcha de la Familia con Dios por la Sociedad”, que reunió a cerca de mil personas en un país con más de 200 millones de habitantes, este martes se realizarán diversos eventos en contra de la conmemoración del golpe.

“No existe ningún otro hito en la historia de Brasil que genere una pasión política tan grande como el golpe del 64”, manifiesta Maurício Santoro, asesor de derechos humanos de Amnistía Internacional, sede Río de Janeiro.

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Incluso la fecha de conmemoración es materia de disputa, ya que quienes apoyaron el golpe celebran el 31 de marzo, sin embargo, los brasileños que se oponen y se opusieron, las víctimas de una dictadura de más de dos décadas, protestan cada año el 1 de abril.

Una triste herencia

El submarino y el pau de arara son algunos de los métodos de tortura que comenzaron a ser aplicados desde el día del golpe a cerca de cincuenta mil brasileños, considerados “elementos opositores” que debían ser eliminados. Más de una centenar de ellos son hasta el día de hoy detenidos desaparecidos.

Estas prácticas se extendieron durante los años siguientes a las dictaduras cívico-militares que se sucedieron en el Cono Sur, sin ser Chile la excepción. “Existen varios relatos de brasileños que fueron presos en Chile, llevados al Estadio Nacional, que comienzan a distinguir el idioma portugués de parte de los propios torturadores, porque policías y militares brasileños ayudaron a montar aquel aparato represivo. La cooperación internacional no necesariamente es algo positivo, puede en cambio ser algo muy ruin”, reflexiona Santoro.

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Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, explica la evidente relación entre la dictadura brasileña y la serie de violaciones a los derechos humanos que comenzó a llevarse a cabo en América del Sur años después. “La implementación y ejecución de los golpes militares en Latinoamérica fue programada por Estados Unidos con el objetivo de impedir el desarrollo de los gobiernos democráticos que se llevaban adelante, que en muchos países poseían programas muy avanzados, acordes a los derechos de las personas. Por eso hubo esta escalada de feroces dictaduras que implementaron el terrorismo de Estado en la forma más terrible”, afirma.

Treinta mil detenidos desaparecidos en Argentina, mil doscientos en Chile, 150 en Uruguay. Ante este panorama, la visión de la sociedad brasileña sobre los crímenes acontecidos en su propia dictadura es bastante desalentadora. A juicio de Maurício Santoro, “lo que acontece en Brasil es muy perverso, porque cuando se hace la comparación con las otras dictaduras de la región la gente tiene una tendencia a menospreciar la violencia aquí acontecida, a hacer un conteo de cadáveres, quién mató más, quién mató menos, eso también entre personas de izquierda”.

Tareas pendientes

A fines de 2011, la presidenta Dilma Rousseff anunció la creación de la primera Comisión Nacional de la Verdad, con el objetivo de investigar las violaciones a los derechos humanos de la dictadura. Pese a haber sido instaurada 26 años después del retorno a la democracia y a no tener ningún efecto punitivo contra los represores y sus cómplices, debido a la ley de Amnistía que los protege, la impresión entre las agrupaciones de familiares de víctimas del terrorismo de Estado fue positiva, con la esperanza de que la investigación permitiese dar un paso hacia la apertura de procesos judiciales.

La mañana de este lunes, la comisión emitió una declaración con el objetivo de homenajear a las víctimas de la dictadura, criticando la falta de colaboración de las instituciones y defendiendo el trabajo de revisión del pasado y la reparación de los crímenes. En un clima de extraña normalidad, poco a poco la prensa, la clase política, las instituciones, comienzan a dar señales de que esta semana no es como las demás.

Es el único país del Cono Sur donde no se ha juzgado a ninguno de los represores de la dictadura, donde algunas escuelas continúan enseñando el golpe de Estado como “la revolución”, el diagnóstico es claro: “Brasil está muy atrasado en términos de los esfuerzos de otros países que atravesaron por dictaduras, como Chile, Argentina, Uruguay y Perú”, expone Santoro, para quien la sociedad brasileña “tiene mucho que aprender y pocas cosas que colocar como ejemplo”.

Memoria desclasificada.. 39.500 archivos , 407 fichas de víctimas de crímenes de lesa humanidad.


Presidente de la Corte Suprema debe autorizar que 39.500 archivos de la ex Colonia Dignidad se entreguen

7 abril, 2014 7:02 pm

Declaraciones las realizó director de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, integrante de la “Mesa de la Mesa de Trabajo Colonia Dignidad”, Higinio Espergue, luego que el Ministro en Visita Jorge Zepeda desclasificara 407 fichas de víctimas de crímenes de lesa humanidad. Llamó a las Fuerzas Armadas a que “colaboren y entreguen toda la información de que disponen”. Teresa Izquierdo, Secretaria de la corporación llamó a los familiares a que se acerquen a los sitios de memoria a ver las fichas de sus familiares y mostró la de su marido detenido desaparecido: Hugo Daniel Díaz Videla. Juan René Maureira de Londres 38 señaló que las fichas podrán “aportar al esclarecimiento de muchos de los de casos de las víctimas de la dictadura”.

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La mesa de trabajo Colonia Dignidad informó hoy en el Palacio de los Tribunales de Justicia sobre la entrega de 407 fichas del archivo del ex reducto alemán, correspondientes a detenidos desaparecidos y ejecutados políticos que pasaron por los centros de tortura y exterminio de Villa Grimaldi, Londres 38, José Domingo Cañas y Venda Sexy durante la dictadura..

Los documentos fueron entregados por el juez Jorge Zepeda, quien lleva las causas por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Región del Maule, a solicitud formal de representantes de dichos sitios espacios de memoria.

Los documentos forman parte de un archivo integrado por 39.000 fichas incautadas en 2005 en el predio alemán, y que se han mantenido en reserva por el secreto del sumario en la causa que lleva Zepeda por asociación ilícita.

Las fichas entregadas corresponden a 229 personas que estuvieron en Villa Grimaldi, 93 en Londres 38, 59 en José Domingo Cañas y 26 en la casa de Irán con Los Plátanos (Venda Sexy), quienes se encuentran detenidas desaparecidas o fueron ejecutadas por la Dina.

La fichas entregadas son 407 y constituyen y quedan 38.500.

Al respecto, Margarita Romero, de la mesa de trabajo de Colonia Dignidad, dijo que el juez Zepeda le explicó que “las fichas están a resguardo y además están dentro de una causa que lleva y que todavía está en estado de sumario, por lo tanto, terminada la causa también nos manifestó la posibilidad de que estas fichas se hicieran públicas para conocer el contenido”.

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Por su parte, Higinio Espergue, director de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi y sobreviviente de ese centro manifestó que “para nosotros es muy importante esta información que se nos ha entregado, pero queremos que se nos garantice por parte del Presidente de la Corte Suprema que los 39.500 archivos sean entregados a la comunidad, sean abiertos y también nos interesa que las Fuerzas Armadas de una vez por todas colaboren y entreguen toda la información de que disponen, porque han entregado parcialmente información, hubo informe Rettig, informe Valech, Mesa de Diálogo y siempre ha sido parcial y a goteras. Tienen que de una vez por todas entregar toda la información al país”.

Espergue destacó que “ésta fue una dictadura cívico militar, a todos los civiles que estuvieron involucrados, que hoy tienen cargos, responsabilidades, es un deber entregar la información para esclarecer la verdad y la justicia. Y si sólo hoy sabemos esto es porque ha habido impunidad y un pacto de silencio y eso no lo podemos permitir, por eso apoyamos esta campaña por desclasificar toda la información”.

En la oportunidad Teresa Izquierdo, secretaria de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, esposa del detenido desaparecido Hugo Daniel Díaz Videla, mostró la ficha de su marido, la única que pudo ser mostrada, dado que las organizaciones de derechos humanos decidieron no hacerlas públicas hasta que no sean vistas primero por los familiares de las víctimas.

Teresa expresó que “las fichas estarán en los respectivos sitios de memoria para que cada familiar los vaya a consultar, en la ficha de mi marido hay antecedentes de su detención, hay fotocopias de prensa y no hemos tenido tiempo para estudiarlas, es un tema bastante delicado, nosotros pensamos que vamos a tener antecedentes como para reabrir procesos”.

“Las fichas hablan de la detención, de testigos de la detención, de lo que le sucedió cuando estaba en la Villa Grimaldi y posteriormente habla que a él lo sacaron de ahí con destino desconocido. Habemos muchos familiares que pensamos que fueron a la Colonia Dignidad, por eso es que es tan importante esta desclasificación”, indicó Izquierdo.

Consultada que significaba para las familias tener acceso a esta información que sabían que existía, Izquierdo se mostró emocionada y expresó “no tengo palabras para manifestarlo. Estoy un poco bloqueada, es una emoción fuerte, porque van a ser 40 años desde que fue detenido, tenía 21 años, era un joven hermoso y bueno, uno siempre se está reencontrando con la historia y siempre aparece. Estas fichas se encontraron el año 2005 y esto nos permite acercarnos más a la verdad”, expresó visiblemente emocionada”.

“Es conmovedor, es duro, pero también puede abrir una puerta, el caso de mi marido está abierto en este momento porque él es parte de la lista de los 119 de la “Operación Colombo” y se acaba de reabrir acerca de los civiles que participaron en el terrorismo de Estado, porque esto también fue un montaje periodístico”, señaló.

“Mi marido fue detenido en la calle un 14 de febrero un día especial para las parejas y lo que yo supe después es que lo llevaron a la Villa Grimaldi, a él lo balearon, llegó baleado a la Villa Grimaldi, pero se recuperó según los testigos y a fines de ese mes fueron llevados encadenados con un grupo hacia un destino desconocido. Nunca más tuve noticias de él, la verdad es que él estaba en la resistencia, luchando contra la dictadura, era un hombre maravilloso, estaba lleno de energía, de fuerza de pasión”, recordó.

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“Yo creo que la mayoría de los familiares de los detenidos desaparecidos siempre se les ha cruzado por la cabeza que a lo mejor terminaron en la Colonia Dignidad. Esto es un aporte importante, porque siempre andamos buscando el destino final, saber qué pasó”, concluyó.

Por su parte, Juan René Maureira representante del sitio de memoria Londres 38 indicó que esto se enmarca dentro de un esfuerzo que estamos haciendo las organizaciones de derechos humanos y sitios de memoria “exigiendo la reapertura de los archivos que tienen que ver con la represión. Respecto al secreto de Estado y razones de seguridad nacional, nosotros hemos sostenido desde hace varios años que cuando se trata de crímenes de lesa humanidad las convenciones internacionales y las mismas organizaciones de derechos humanos han señalado que no puede haber secreto de Estado, ni mucho menos invocar razones de seguridad porque se trata de información súper relevante para el país, para la sociedad entera. A cuarenta años del golpe de Estado es un momento en que la sociedad tiene derecho a exigir que se abran estos archivos para conocer la realidad sobre cómo operó el terrorismo de Estado en Chile”.

Maureira agregó que las fichas “dan cuenta del grado de coordinación que tenía la Dina con Colonia Dignidad y otros organismos de seguridad y de inteligencia de la dictadura”.

“Esto demuestra que los archivos de la represión existen, o sea Colonia Dignidad acumuló 39 mil fichas sobre casos de detenidos desaparecidos y ejecutados y no sabemos quizás si además hay otra información relevante sobre la represión y por lo tanto nos permite sostener que así como existen archivos en Colonia Dignidad, perfectamente pueden existir archivos en otros organismos del Estado como las Fuerzas Armadas, los organismos de la policía y ministerios”, puntualizó.

“En el caso de las Fuerzas Armadas se sigue sosteniendo que esa información no existe – aseguró el representante de Londres 38-, y en ese caso nosotros queremos saber bajo que amparo legal se eliminó esa información y quienes son los responsables de esa eliminación”.

“Consideramos que el pleno conocimiento de los documentos encontrados en Colonia Dignidad podrá aportar al esclarecimiento de muchos de los de casos de las víctimas de la dictadura y de la práctica del terrorismo de Estado al que fue sometido nuestro país”, consignó la mesa de trabajo de Colonia Dignidad en una nota de prensa.

La instancia anunció que adhiere a la campaña de apertura de archivos de Londres 38, Espacio de Memorias, que también incluye la desclasificación de los documentos de las Fuerzas Armadas y de las Comisiones Rettig y Valech, entre otros, y reconoce los esfuerzos que han realizado otros sitios de memoria y las agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos en pro de la apertura de archivos, incluido el de Colonia Dignidad.

“Los integrantes de la mesa de trabajo valoramos la entrega de las fichas por parte del juez Zepeda y reiteramos nuestro compromiso de seguir pugnando por la apertura de las fichas de miles de personas que fueron víctimas de la represión, así como la totalidad de los documentos, de los que se desprende la profunda complicidad que existió entre la Dina y los jerarcas de Colonia Dignidad, quienes hasta ahora no han sido condenados por los delitos de lesa humanidad en los que participaron”, declaró la entidad.

En tanto, Hilda Garcés, de la Casa de Memoria José Domingo Cañas señaló que desde hace un año “llevamos una investigación, al principio habían 50 detenidos desaparecidos de este lugar y con esta investigación que realiza un investigador nuestro llevamos 58 detenidos desaparecidos”.

Sadi Arenas, historiador del sitio memoria José Domingo Cañas explicó que las fichas estaban en Colonia Dignidad “porque los jerarcas de Colonia Dignidad actuaban prácticamente como un sitio de inteligencia. Este es un método que provenía de la Segunda Guerra Mundial en que se fichaban a todos los que eran susceptibles o ser o enemigos”.

Contacto
Carlos Antonio Vergara
9 573 85 69
Encargado de comunicaciones
Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi

Una familia chilena. Mario Silva Iriarte, Sonia Silva Iriarte,Rosa Silva


grito

Rosa indomable. Rosa Silva y su espina dolorosa

 

Rosa Silva Álvarez, ha hecho  de su  lucha por la verdad y la justicia su sentido y razón de vivir. Los militares mataron a su padre y desde entonces, protestar es su hábito. La policía le quitaba y rompía sus carteles, la golpeaban, la llevaban presa, la encerraban en los calabozos, pero ella seguía y seguía. Lo mismo, todos los días. Su sangre aún hierve.

 

En Antofagasta, a mediados de octubre de 1973, los militares asesinaron a su padre; Héctor Mario Silva Iriarte, un abogado de 38 años, Gerente de la Corporación de Fomento, Corfo y Secretario Regional del Partido Socialista. Antes, había sido regidor de Chañaral.

En la oscuridad de la noche

El 11 de septiembre de 1973, a pocas horas del golpe militar, los militares lo requieren públicamente, según dijeron para que respondiera algunas preguntas. Estaba en Santiago,  cumpliendo una comisión de servicios. Sin pensarlo dos veces, desechando una propuesta de asilo a México, viaja al norte, desplazándose en su propio vehículo, incluso en horas de toque de queda. Había solicitado un salvoconducto especial.

En Antofagasta,  a primera hora, se presenta voluntariamente. Antes de partir, a su esposa, Graciela Álvarez, le dijo que no tenía nada que ocultar porque sus  manos estaban limpias. Así es que partió confiado.

Creía que no tenía nada que ocultar.

Lo interrogaron, o encarcelaron en los cuarteles militares y después lo metieron en la cárcel pública. Allí, estuvo junto a dirigentes políticos, académicos y estudiantes; todos apresados de un día a otro por sus pertenencias a los partidos políticos declarados ilegales y haber sido parte del gobierno de la Unidad Popular, también declarado ilegal.

Entonces, Graciela, madre de Rosa, por esos días cada mañana acude a la cárcel. A su marido le lleva alimentos y ropa limpia. Un día consigue una visita para verlo… estaba arrinconado en una celda, sentado en el suelo, mirando hacia un punto fijo, lleno de heridas y llagas ensangrentadas.

No la reconoció, no supo que era ella.

La mañana del 19 de octubre, como siempre, llevando ropa limpia y alimentos, en la puerta de la cárcel, uno de los vigilantes de turno le recibe el paquete como ya acostumbraba cada día. Estaban en ello cuando un hombre, a quién no conocía y no había visto nunca, se le acercó, diciéndole:

– Señora ¿No se enteró de lo que pasó ayer? (18 de octubre 1973)

-No, respondió, ella.

-Los mataron a todos, los mataron a todos, repite. Graciela se desmaya en el acto. Era el Fiscal Militar quien le informaba lo sucedido.

Por esos días, la prensa regional , bajo el titulo “Fusilan a tres extremistas”,  da a conocer un comunicado firmado por el departamento de Relaciones Públicas de la Jefatura de la Zona en Estado de Sitio. Al día siguiente, otro comunicado decía lo mismo. Ambas informaciones oficiales daban cuenta de la ejecución de seis prisioneros políticos, argumentando eran órdenes de la Junta de Gobierno.

Según, estas versiones, ellos habían intentado huir.

Después, se supo que no eran seis, sino que 14, entre ellos un alcalde, un gobernador, dos gerentes de empresas públicas, dirigentes estudiantiles, sociales y trabajadores.

Los asesinaron en la oscuridad de la noche. Cuarenta tiros de rifles y ametralladoras, vendados sus ojos, amarrados, masacrados, muertos sin proceso, sin sentencia ni defensa alguna. El comienzo del fin.

Sello firmado con sangre

La mañana siguiente, un capellán y un soldado visitan a Graciela en su hogar. Venían de la cárcel.Le traían – en una cajita- su billetera, su reloj, su documentación personal y un mensaje verbal: retirar su cuerpo, sepultarlo en silencio, y  lejos de la ciudad. Así lo hicieron.

Escoltado por militares con tenidas de combate y armamentos como si fueran a una guerra, lo llevaron en un ataúd sellado a Vallenar,  la ciudad de procedencia de Graciela y su familia

En Vallenar, no les permitieron velatorio, ni funerales, ni misa, ni responso.  Su tumba quedó sin nombre y sin flores. Allí quedó como un nadie, como un NN.

Sus hijos, Libertad, Amanda, Patricia, Mario y Rosa, tenían entre 4 y 15 años. Hasta entonces, vivían felices.

Eran una familia unida. Cada noche, les traía libros, juguetes o chocolates. Cuando ya estaban dormidos, se las dejaba bajo sus almohadas…los despertares eran una fiesta.

Los fines de semana, los llevaba al cine, y por las noches les contaba historias de la llegada de los españoles a Chile y de cómo los mapuche los enfrentaban. Les relataba la historia de Chile, metiéndose él en los relatos… por lo general él era un ayudante de los personajes más importantes.

El final de la historia tenía ahora un punto final, o quizás comenzaba.

Residiendo en Vallenar, Graciela, procura mantenerse entera. Prepara día a día a sus hijos frente a la vida. Quiere que ellos sean dignos y con la frente en alto. Sentía que a ella la mataron con él, pero sobrevivía porque sus hijos la necesitaban ahora más que nunca.

“No tenemos derecho a llorar”, les decía siempre. Tenían derecho a querer a su padre, a amarle, a recordarle y gritarle, pero no a llorar.

La urgencia era levantarse del suelo, mantenerse unidos, ser una familia en pie. Graciela pensaba que llorar significaba rendirse al dolor. Y ello no podían permitirlo. Tenían que seguir enteros y en pie para denunciar lo ocurrido, esclarecer la verdad,  identificar las responsabilidades y que los culpables sean encarcelados.

Un día, reunidos todos, la familia sella un pacto, proponiéndose inmortalizar a su padre; sellan un pacto de luchar por siempre por la verdad, la justicia y por la lealtad a su memoria. Y lo hacen, asumiendo sus ideales, su utopía social, sus compromisos.

Así fue como se encauzan hacia caminos sociales y políticos. Mario, el único hijo hombre, milita en el partido socialista. Es dirigente nacional. Una de las hijas no quiso saber nunca más nada. Las otras tres, al igual que su hermano,  integran  la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), dedicándose de manera incansable por la verdad y la justicia, la vida, la libertad y el retorno a la democracia.

Florece Rosa indomable

En los años 80, tras terminar sus estudios secundarios, Rosa, se radica en Santiago.  Aquí se une al  movimiento por la defensa y promoción de los derechos humanos y a la lucha por el fin del régimen militar.

Desde sus 17 años, cada mañana, Rosa se levanta, toma desayuno y sale a la calle a protestar. La protesta es su sentido de ser. En una ocasión, casi la mataron. En medio de una manifestación, un policía la apuntó, pasando las balas de su fusil. No ocurrió lo que pudo haber sido el fin de sus días. Estando a punto de disparar, uno de sus compañeros – al darse cuenta de la maniobra – desvía el arma, dando un manotazo.

En este arduo caminar, es una convencida  de que la única batalla que se  pierde es la que se abandona. Quizás por ello nunca tuvo miedo a los fusiles, metralletas, tanques, botas, ni balas; quizás porque no ha podido llorar como Dios y el universo manda, menos aún vomitar la rabia que tiene hacia quienes mataron a su padre y a quienes buscan silenciar y echar todo al olvido.

Nunca ha bajado los brazos En plena dictadura militar, en los pasillos del palacio de los Tribunales de Justicia, enfrentó en la propia cara al general Sergio Arellano Stark. En una oportunidad le escupió el rostro y en otra, frente a frente, mirándole desafiante, y directo a los ojos,  lo increpa con estas palabras: “Soy hija de Mario Silva, un hombre que usted mandó a matar”. Quiero consultarle ¿cómo se siente ahora?… Mírelo, véalo en esta foto, criminal, asesino, criminal”.

En octubre de 1973, el general del ejército Sergio Arellano Stark, dirigió una comitiva de once altos oficiales, quienes desplazándose en un helicóptero, de norte a sur, sacaron, desde las cárceles, a un total de 116 prisioneros políticos. A todos, los acribillaron y a varios, los hicieron desaparecer, los enterraron clandestinamente o bien los lanzaron al mar.

En este caso, en los expedientes de los hechos en Antofagasta, un general declara que inicialmente él no quería entregar a los familiares los cuerpos para su sepultura. Dice que le daba “vergüenza” porque se descubriría la bárbara forma en que los mataron.

El historial reconstruido menciona que antes de fusilarlos, los masacraron, los despedazaron con cuchillos corvos y en la morgue del hospital, los médicos, tuvieron que dejarlos presentables y de nuevo bonitos, entregándolos en urnas selladas a sus familiares.

El caso se conoce como “Caravana de la muerte”.

Los familiares de las víctimas, consideran que esta fue una operación de exterminio, despliegue del terror y señal de guerra.

Las fuerzas armadas creían salvar al país del comunismo; hicieron lo que hicieron, según ellos, por honor a la patria. Rosa, recuerda que su padre no sabía disparar ni siquiera pistolas de agua.

 

Chile retorna la democracia

En los años 90, a Héctor Mario Silva Iriarte, le rinden homenajes y le organizan un funeral simbólico. No había muerto, ni féretro, pero era como si. Había banderas rojas, consignas partidarias, discursos, aplausos, claveles rojos, y gritos en una manifestación masiva: Camarada Héctor Mario Silva…presente. Compañero… ahora y siempre.

Fue el funeral que no fue.

Ahora, su nombre quedó escrito en su tumba y en los memoriales dedicados a las víctimas de la represión de Antofagasta y Vallenar. Instalados a un costado del cementerio, en uno de ellos se lee: “Frente a mi ausencia obligada, un legado invita a vivir”.

Proponiéndose dejarlo en una tumba bajo tierra para siempre, años más tarde, la familia, toda reunida, abrió su ataúd sellado para cambiarlo a otro.

Rosa, ve a su padre como si hubiese muerto ayer. Sus facciones, su pelo, su ropa… dice que estaba todo intacto como si el tiempo no hubiese pasado.  Ante a él, arrodillada, acaricia su rostro…

Ninguno lloraba, recordando las palabras que su madre les inculcó por años y años. Libertad, su hija, rompe el pacto con un llanto desgarrado. Había descubierto las amarras que ataban sus manos. Fue ella misma, Libertad, en nombre de la Libertad quien lo desamarra y lo deja libre.

 

En 1998, la familia Silva Álvarez, interpone la primera querella criminal contra el general Augusto Pinochet. Lo acusan de  homicida. No logran juzgarlo, pero logran someterlo a juicio. El no se declara inocente, pero los jueces no lo condenan ni encarcelan. Argumentan, no estaba en su sano juicio.

Lo mismo dicen del general Arellano Stark: demencia y locura temporal, reduciendo su condena y arresto domiciliario. Los mandos medios se defienden, acogiéndose a cláusulas de obediencia debida; ósea, hicieron lo que hicieron por órdenes de sus jefes.

Rosa, afirma que en Chile los asesinos caminan libres, dice que aún no se conoce toda la verdad, y que solo han habido limosnas de justicia, pero ha sido el pueblo chileno y el mundo entero los que han sentenciado y condenado: “Culpables”.

Las autoridades priorizan la verdad y la reconciliación. Relegan la justicia a la medida de lo posible, hablan de perdón nacional. Rosa, se siente traicionada. Los años pasan, sus  sienes se tornan nevadas, pero ella sigue en las calles, esta vez, su nueva demanda es: “Ni perdón, ni olvido”. “No a la impunidad”.

Tras el retorno a la democracia, decepcionada parte a Nicaragua, uniéndose a los sandinistas y su revolución. Al caer el poder popular, regresa a Chile, aislándose un par de meses. La puerta de su casa tiene cándados hasta que decide estudiar. Ser abogado.

Y lo logra. Entre libros, marchas y reuniones se une a los equipos que  llevan los casos de violaciones de derechos humanos. Recorre salas de juzgados y cortes, ingresa antecedentes y nuevas diligencias para que se reanuden, continúen y no prescriban en el tiempo.

Como abogada trabaja en un municipio y ejerce independiente. Tramita problemas de la gente pobre.No le dan ni una moneda, a cambio les pide reponer cañerías, llaves y remover planchas del techo para que no siga lloviéndose su cama.

La casa donde vive se la presta un amigo; es un espacio abierto, cálido, generoso. Es ella.

Protestar es uno de sus hábitos

 

Viviendo casi más de la mitad de su vida, Rosa, no tiene hijos, marido, ni casa. Su todo son su madre, hermanos, compañeros y su causa de lucha. Quiere cambiar este mundo de abusos e injusticias.

Denunciando su historia, y lo que le tocó vivir, sus pies dibujaron las calles.

Ahora está enferma. A veces, tiene que estar en silla de ruedas. A veces, su mirada es débil, y se muestra cansada, pero aún sigue con sus brazos en alto. Siempre va a las marchas y actos de denuncia. 

No tiene miedo a morir, dice que no le debe nada a la vida. Ha hecho todo lo que quiso y creyó…  quiere que su funeral sea una fiesta, que corra vino, carne asada, cumbias salseras.

Uno de sus amigos tiene una lista de los que tienen prohibición de asistir.

Quiere que la incineren y arrojen sus cenizas a la calle Ahumada, corazón de Santiago de Chile. Y es que dice que ahí ha vivido sus días más felices… solo allí se daba permiso y se ha permitido soñar; ser una rosa sin ninguna espina dolorosa. Protestando,  la golpeaban, removían su dolor. Resistía solo con su puño cerrado al aire y su rezo diario: “aunque los pasos toquen mil años, no borrarán la sangre de los caídos”…

Entonces veía las grandes alamedas abiertas, el hombre libre, como dijo antes de morir el presidente Allende, Chile volcado a las calles, venciendo y naciendo país libre, solidario y justo. Soñaba hasta por quienes ya no están. Vive y ha vivido, habla y ha hablado por  su padre, y por todos los que ya no están.

Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie).

Fotografias color: José Durán.

Fotografía discusión con Carabineros y detenciones. Archivo Fortín Mapocho. DIBAM.

Fotografías: álbum familiar:  Héctor Mario Silva, segundo de izquierda derecha, la familia reunida días previos a la tragedia. Rosa es la pequeña junto a su madre, lado izquierdo (foto 3).

Santiago, Chile, mayo 2012.

17 luchadores por el Tikun Olam asesinados por la Dictadura Militar.


Homenaje a judíos víctimas de la dictadura

 

 

Diana Arón,Raúl Pellegrin,Juan Carlos Perelman.

Emotivos homenajes a las 17 víctimas de origen judío asesinadas por la dictadura militar tuvieron lugar en diciembre. En el Cementerio Israelita de Conchalí se inauguró un memorial, y en el Parque por la Paz Villa Grimaldi se instaló una placa conmemorativa. Los actos fueron organizados por B’nai B’rith, Círculo Israelita de Santiago, Fundación Salvador Allende, Hashomer Hatzair y el Centro Progresista Judío-Meretz Chile.
En la inauguración del memorial habló Sara Stoulman Pessa, cuyos padres -Jacobo y Matilde- fueron secuestrados en el aeropuerto de Buenos Aires el 29 de mayo de 1977, y se encuentran desaparecidos. Dijo: “Han pasado 40 años, al igual que la travesía de nuestro pueblo por el desierto descrita en la Tora. Transitamos por un largo camino de dolor, desesperanza y sufrimientos, pensando una y otra vez a dónde llegaron nuestros llantos, las súplicas a Dios que no fueron atendidas, nuestras voces sin eco y sintiendo que todo esto chocaba con un muro: el de la indolencia de las personas, la falta de empatía, la deshumanización. No es casual que este número de 40 años se repita. Después de tanto tiempo transcurrido, ya se generó la conciencia necesaria en la sociedad para entender y aceptar reconocer este espantoso pasado y mirarlo desde el sufrimiento del prójimo”.

LAS VICTIMAS
Las 17 víctimas de origen judío asesinadas por la dictadura militar son: Abraham Muskatblit Eidelstein, comunista; Mario Bernardo Lejdermann Konujowska, sin militancia; Boris Weisfeiler Bernstein, sin militancia; Carlos Berger Guralnik, comunista; David Silberman Gurovich, comunista; Diana Frida Arón Svigilsky, mirista; Ernesto Traubmann Riegelhaupt, comunista; George Klein Pipper, comunista; Jacobo Stoulman Boertnik, sin militancia; Jorge Hernán Müller Silva, mirista; José Joaquín Valenzuela Levi, FPMR; Juan Carlos Perelman Ide, mirista; Luis Alberto Guendelman Wisniak, mirista; Manuel Elías Jana Santibáñez, socialista; Matilde Pessa Mois, esposa de Jacobo Stoulman, sin militancia; Raúl Alejandro Pellegrin Friedmann, FPMR y Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky, FPMR. 
Sara Stoulman Pessa expresó en la inauguración del memorial: “Cuando se nos mostró el proyecto y nos expresaron el sentimiento de que veían la necesidad de saldar una deuda moral con los familiares de las víctimas, tal vez no vieron que -a la vez- se estaba saldando una deuda con las propias víctimas y, a su vez, con la comunidad entera. Esto era necesario para todos, porque significa reconocernos en todas nuestras etapas como sociedad. Reconocer el pasado permite estar de pie en un sólido presente y poder gestar un futuro promisorio, como comunidad”.
Entre los asistentes a la inauguración del memorial se encontraba la profesora universitaria Ana María Arón, hermana de Diana Arón, detenida desaparecida desde 1974. La memoria de Diana ha sido honrada en la Villa Grimaldi, donde fue torturada, y en el Instituto Hebreo, del que fue alumna. El año pasado la Universidad Católica le otorgó el título póstumo de periodista.
En entrevista con la periodista Michelle Hafemann, Ana María recordó la vida de su hermana desaparecida. Entre otras cosas en ese diálogo se dijo:
“Conversé con la historiadora Valeria Navarro-Rosenblatt que trabaja su tesis doctoral sobre los judíos de Izquierda, y ella planteaba que los que se incorporaban a los movimientos de Izquierda en las décadas de los 60 y 70 lo hacían muy motivados por su propios valores judaicos. En el fondo, que en su identidad judía se sentían llamados a participar de procesos como el de la Unidad Popular. ¿Sientes que en el caso de Diana influyeron este tipo de factores?
‘Yo creo que sí, porque mi familia no era una familia involucrada en el pensamiento de Izquierda, en términos de política partidista; mi abuelo, como muchos judíos que llegaron de Europa, llegó arrancando del comunismo. A mi abuelo le decías la palabra ‘comunista’ y escupía al suelo. Los valores que se transmitían en mi casa eran valores comunitarios, absolutamente. Todo el tema de ayudar a la comunidad, de justicia social, eran temas muy presentes todo el tiempo. Y yo pienso que mi hermana lo tuvo de la misma manera que lo tuve yo, desde otra trinchera. Nunca he sido militante de ningún partido, pero obviamente que lo que yo hago está bien para la Izquierda, y tiene que ver con defender a los pobres, a los abusados, a los oprimidos. Y eso yo lo aprendí en mi casa. No solamente es conmoverte con el sufrimiento de los otros, sino que ayudarles, porque una está en una posición más privilegiada. Creo que eso tiene que ver mucho con el judaísmo. En el caso de Diana: en mi casa la política no era tema; ella empezó a saber de política cuando entró a la Universidad Católica que, además, es como una paradoja, porque la Universidad era un bastión de lo más conservador y, después, fue el marco teórico de la dictadura. Y en Periodismo, precisamente, se empezaron a formar y a estudiar la ideología. Ahí empezaron a tener una formación política más disciplinada. Pero en mi casa, nunca’”.

UNA CRITICA CERTERA
Por su parte, Claudio Mandler, del Centro Progresista Judío-Meretz Chile, señaló: “Entre los 17 nombres que engrosan la lista, muchos eran jóvenes comprometidos con su entorno, que buscaban y luchaban por el Tikun Olam: por cambiar esta sociedad, por mejorarla, por convertirla en una sociedad ejemplar según sus ideales. Durante la época más oscura en la historia de nuestro país, hay que reconocerlo de una vez, el liderazgo comunitario no hizo lo suficiente para ayudar a los perseguidos ni a sus familiares, y no estuvo a la altura de las circunstancias. Muchas puertas, demasiadas, fueron cerradas en la cara de aquellos que las tocaron pidiendo asistencia. Podemos pensar, quizás, en varias razones por las cuales nuestros dirigentes, en ese difícil contexto, decidieron actuar de esa manera. Ninguna de ellas justifica esta falta de integridad y la nula responsabilidad por el prójimo -otro concepto tan ‘nuestro’- que tristemente demostraron”.
Más adelante, Mandler sostuvo: “No basta con el memorial, tenemos que exigir más. No basta hablar solamente de la memoria y de los ideales que guiaban a las víctimas. Hay que investigar la verdad, hay que perseguir la justicia y exigirla…Hoy en día la comunidad tiene suficiente influencia política para hacer cosas muy positivas que todos aplaudimos, fruto de un muy buen manejo de nuestro liderazgo en los últimos años: viajes educativos de políticos y personeros sociales y culturales a Israel, conmemoraciones y festejos comunitarios en instancias gubernamentales, ministros de Estado, un capellán en La Moneda, etc. Si realmente queremos demostrar respeto por esa tradición de la cual estamos tan orgullosos, tenemos que hacerlo no sólo mediante ceremonias simbólicas: hay que enfrentar nuestra memoria reciente con sinceridad, hay que perseguir la justicia a rajatabla, y hay que hacer ambas cosas activamente. Hay que usar esa influencia política, también, para exigir respuestas a las autoridades nacionales, hay que reclamar que se siga investigando las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, hay que exigir saber la verdad sobre lo que pasó con nuestros hermanos y los otros detenidos desaparecidos a nivel nacional, y hay que demandar que se juzgue hasta el último de los crímenes de lesa humanidad. Es, en pocas palabras, algo parecido a lo que hace, por ejemplo, el Instituto Wiesenthal hasta hoy: los crímenes de lesa humanidad no pueden prescribir”.

Pedro Fernández

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 797, 10 de enero, 2014)

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