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“Tramas Digitales”. Acciones violentas en las redes sociales.


Universidad Nacional de Rosario – Facultad de Psicología

28 de Noviembre de 2016


 


Insultar, burlarse, discriminar mediante Whatsapp, Twitter o Facebook son las acciones de violencia en la red más comunes entre estudiantes. Una investigación pretende conocer en profundidad la problemática para concientizar. Entre los objetivos del trabajo se cuenta la idea de cubrir la ausencia de trabajo institucional de orden preventivo que reúna a docentes y directivos en un mismo espacio para trabajar la temática y definir líneas de acción y formación en conjunto.

Hostigamiento, maltrato, filmación y difusión de videos que vulneran los derechos de otras personas mediante el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, forman parte de una serie de acciones violentas existentes en las redes sociales, según define la doctora en Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, Valentina Maltaneres, coordinadora del programa “Tramas Digitales”, del ministerio de Educación de Santa Fe.

Con el objetivo de conocer las percepciones, evaluaciones morales y juicios que realizan los estudiantes de escuelas primarias y secundarias respecto de estas acciones, la investigadora desarrolla el proyecto “Significados de la violencia en la red entre estudiantes de escuelas santafesinas”.

En una primera etapa, indagó la perspectiva de los educadores, a través de una encuesta a 687 docentes pertenecientes a escuelas de la provincia, distribuidas en los cinco nodos: Rosario, Rafaela, Reconquista, Santa Fe y Venado Tuerto. Los resultados dieron cuenta de que una cuarta parte de estos profesores manifestó conocer episodios de violencia que ocurren en escenarios virtuales entre sus alumnos. Los hechos más referidos fueron intercambios de mensajes o contenidos orientados a insultar, hostigar, maltratar, burlar, discriminar tanto a docentes como a compañeros o alumnos de otras escuelas mediante Whatsapp, Twitter o Facebook.

En segundo lugar, apareció específicamente la difusión de fotos (de compañeros, de no compañeros o de docentes) sin pedirles permiso, ya sea sacándolas de sus Facebooks personales o bien tomándolas directamente en la escuela o en otros espacios, y luego interviniéndolas.

En tercer lugar, se ubicó la filmación de peleas y su divulgación en las redes. Vinculado a esto, “los docentes refieren tener conocimiento acerca de que los alumnos usan las redes sociales para organizar peleas con otros”, explicó a Argentina Investiga la doctora. Finalmente, en menor grado, se mencionaron acciones deshonestas tales como robos de celulares o su uso para copiarse en exámenes.

En cuanto a la reacción de los docentes frente a estos episodios, la encuesta arrojó que el 54% expresó haber intervenido con algún tipo de acción. Dentro del abanico de estrategias, la que más mencionaron fue la de “toma de conciencia” a través de la conversación sobre el tema con los alumnos para lograr acuerdos. También hicieron referencia a las reuniones con padres y la implementación de charlas sobre convivencia, diversidad, seguridad y privacidad.

Un 11% de los profesores consultados dio intervención a tutorías u otros programas que lleva adelante el ministerio de Educación, tales como el de Educación Sexual Integral o las Ruedas de Convivencia.

“Sancionar, amonestar o prohibir y llamar la atención individualmente al alumno son estrategias poco utilizadas, así como también dar parte a las autoridades de la escuela, a preceptores y menos aún al equipo socioeducativo provincial por estos temas”, comentó Maltaneres. De manera aislada se mencionaron estrategias tales como hacer que borren los videos, obligar a pedir disculpas al “agresor” por Facebook, reparar de alguna manera el daño ocasionado, transmitirles valores, calmar y consolar a la persona agredida.

“El hallazgo más significativo en esta etapa de investigación fue advertir que de los educadores que admitieron conocer episodios de violencia en las redes de sus alumnos, más de la mitad dijo haber realizado alguna acción al respecto. Vale decir, que no les resultó indiferente”, evaluó la especialista. “Lo más destacado, quizás, sea la ausencia de trabajo institucional de orden preventivo que reúna a docentes y directivos en un mismo espacio para trabajar la temática y definir líneas de acción y formación en conjunto”, reflexionó.

En conclusión, sostuvo que los primeros resultados de investigación no sólo dan prueba de la existencia de la problemática en el contexto de la escuela secundaria santafesina, sino que permiten una primera caracterización de ésta gracias a las descripciones docentes. Los datos obtenidos fueron de suma utilidad para la elaboración de las preguntas y consignas que se realizarán en el transcurso de este año a los alumnos, en lo que constituye la segunda etapa de la investigación.

Tales entrevistas fueron diseñadas bajo la metodología de escenarios también llamados “viñetas”, que son descripciones cortas de una persona o situación social concreta, elaboradas sistemáticamente. Según la psicóloga, constituyen un recurso muy apropiado para identificar de manera más confiable la opinión de los sujetos sobre temas controvertidos o delicados, que las simples preguntas abstractas típicas de los cuestionarios de opinión. Son historias o narraciones hipotéticas alrededor de un personaje central, el cual se encuentra ante una encrucijada dilemática o de conflicto ético-moral. El grupo entrevistado es el que debe resolver el problema propuesto y brindar los argumentos que sostengan dicha solución. Las historias tienen formato multimedial y las entrevistas serán sometidas a procesos de desgravación y análisis de contenido.

“Dada la naturaleza y las características del problema de investigación, el presente estudio no aspira a alcanzar representatividad estadística, ni generalizar los hallazgos, sino que se propone generar un conocimiento significativo y en profundidad que aporte a la comprensión específica de la violencia mediada por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación”, sostiene Maltaneres. Y más aún, “pretende ir delineando una nueva agenda de trabajo con los educadores, orientada a repensar el oficio en relación a la formación de ciberciudadanos”, puntualizó.

Victoria Arrabal
vicarrabal@hotmail.com
Secretaría de Comunicación y medios Dirección de Prensa

Documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia 24 de marzo 2014


HIJXS . VOCES | Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web..

martes, 25 de marzo de 2014

Documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia 24 de marzo 2014

24 DE MARZO – 2014

Saludamos la multitudinaria marcha convocada por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia donde una vez más, levantamos las banderas de nuestros 30000, presentes en todas las luchas de ayer y de hoy.
A continuación reproducimos el documento consensuado entre las más de 300 organizaciones de DDHH, estudiantiles, trabajadoras, sociales y partidarias y que fuera leído en el día de hoy.
30000 COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS PRESENTES!!!!!

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos
Documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia

24 de marzo 2014
Compañeros  y compañeras:
Hoy,  a 38 años del  24  de marzo de 1976, estamos en esta plaza para repudiar el golpe genocida más brutal  en la historia de nuestro pueblo.
Como todos los años esta es la cita con la Memoria, la  Verdad y la Justicia.
Nuestra cita es con la Memoria que no se deja domesticar, con la memoria queque no estafa, con la memoria que rinde homenaje a nuestros 30000 compañeros detenidos desaparecidos y a sus sueños y se compromete con las luchas obreras y populares del presente.
Este 24 de marzo nos encuentra luchando contra la impunidad de los genocidas, contra las impunidades del presente, contra la represión y la criminalización de la protesta, contra el ajuste a los trabajadores y el saqueo del país.Por eso en este acto denunciamos que el genocida Milani, fue  nombrado Jefe del Ejército por la presidenta de la Nación. No nos olvidamos de los soldados conscriptos que desaparecieron bajo su mando, ni olvidamos las torturas sufridas y denunciadas por aquellos que fueron secuestrados y después torturados por el entonces teniente Milani,  que era en aquellos años tan joven como el famoso genocida Astiz. Porque el genocidio por el que exigimos castigo cubrió todo nuestro país y los crímenes cometidos en la provincia de La Rioja fueron los mismos que se cometieron en todo el país.
En este acto, reivindicando la lucha  de los 30000 detenidos desaparecidos, repudiamos el discurso del 1 de marzo de la presidenta Cristina Fernández, en el que llamó a reglamentar el derecho a manifestarse, agredió a los maestros en conflicto y festejó el fallo aberrante que basado en testimonios arrancados bajo tortura condenó a cuatro trabajadores de Las Heras a cadena perpetua.
El discurso de Cristina Fernández se presenta como un serio   avance sobre las libertades democráticas de nuestro pueblo y  anuncia mayor criminalización de las luchas con la vista puesta en hacer pasar el ajuste. Por eso  Milani, por eso  Berni, por eso perpetua para los trabajadores de Las Heras, por eso la ley antiterrorista, por eso el proyecto equis y por eso luchadores populares presos y procesados.
Compañeros y compañeras:
Como  cada 24 de marzo, repudiamos a la  dictadura que, a costa de la  sangre de nuestro pueblo,  impuso la entrega y el endeudamiento, la explotación y el hambre.

Repudiamos la  brutal represión, racional y planificada  contra  nuestro pueblo,  que tiene  un nombre  preciso: genocidio. Genocidio que impuso la desaparición de  hombres, mujeres, jóvenes  , niños,  para sembrar el terror y  que  tuvo como objetivo  aniquilar el amplísimo movimiento obrero y popular que se proponía  conseguir profundas transformaciones en la Argentina. Por esto se buscó destruir todas las formas de organización de los trabajadores y el pueblo.
Repudiamos los  campos de concentración, la  desaparición, el asesinato, la  cárcel, el  exilio,  el secuestro, la  tortura y el robo  de niños, que destruyó miles de familias.
Denunciamos también los crímenes contra el pueblo que  comenzaron  a ensayarse antes del  golpe, en el Operativo Independencia de Tucumán y en el  accionar de la Triple  A y demás bandas  fascistas en todo el país.
Estamos  aquí para  repudiar  a los grupos del poder económico  que planificaron y financiaron el golpe a favor de  una  política  que  los beneficiara a costa  de  la miseria   sistemática  para nuestro pueblo.
Denunciamos  también  a las  patronales y dirigentes sindicales traidores que entregaron  cuerpos de  delegados, como en Ingenio Ledesma, Mercedes Benz, Ford; a la mayoría de la jerarquía de la Iglesia que los bendijo, a los jueces que los  ampararon, a los  políticos que  los  avalaron y  a los grandes medios de  comunicación  que  les  lavaron la cara a todos ellos.
Por todos y  cada uno  de  los compañeros desaparecidos, por cada uno de los atropellos que sufrió  nuestro pueblo: ¡ denunciamos  y  exigimos justicia!!
El camino iniciado con el heroísmo de las madres plantadas frente a la dictadura y la resistencia antidictatorial de nuestro pueblo, con las miles de solidaridades que la sostuvieron, tuvo su continuidad en estos casi 40 años de presencia en las calles en los que varias generaciones expresamos nuestra voluntad inquebrantable, de conseguir castigo a los genocidas.
Nuestro pueblo luchó incansablemente  contra las infames leyes de impunidad de Alfonsín y el indulto de Menem.   La  rebelión popular del 19 y 20  de  diciembre del 2001,  golpeó al régimen político que amparaba la impunidad y   posibilitó la anulación de estas  leyes y la reapertura de las causas.
Hoy, a 10 años de la reapertura de las causas, hemos logrado que se realicen juicios en diferentes lugares de nuestro país, con un resultado de 468 represores condenados, 61 absueltos y 6 de ellos muertos antes de escuchar sentencia.
Esto quiere decir que sólo alrededor del 30% del total de los 2.100 procesados desde 2003 fue llevado a juicio. Tomando como dato los 600 Centros Clandestinos de Detención y Exterminio que funcionaron en todo el país durante la dictadura, sólo 468 están condenados.
A  10 años de anuladas las leyes, menos de 1 represor condenado por Centro Clandestino de Detención. 

Por eso afirmamos que  la impunidad de la dictadura de ninguna manera ha llegado a su fin.
Cada día de atraso en el juzgamiento de los crímenes cometidos por la dictadura es un día ganado por la impunidad biológica: 320 son los represores que en el transcurso de estos diez años murieron impunes  antes de llegar a la justicia.
Hay más de 60 represores prófugos y casi la mitad de los genocidas imputados en todo el país gozan del beneficio de la prisión domiciliaria.
Las causas siguen siendo en su inmensa mayoría fragmentadas, parcializadas, y funcionales a ocultar la magnitud del genocidio.
Denunciamos a los jueces y fiscales cómplices de los genocidas que entorpecen y demoran las causas, y denunciamos al Poder Ejecutivo, que tuvo y tiene la posibilidad de impulsar las  medidas necesarias para  acelerar los juicios y no lo hace. Los genocidas que hoy son juzgados son solamente aquellos que formaban parte de la cadena de mandos o los pocos que fueron reconocidos por los sobrevivientes a pesar de sus condiciones de detención. El Estado no ha entregado hasta ahora las listas de los genocidas que actuaron en cada Campo de Concentración.
Por eso desde la anulación de las leyes de impunidad hemos luchado porque se realicen juicios contra todos los genocidas que actuaron en cada campo de concentración, y por todos los delitos que cometieron contra todos nuestros compañeros.
Exigimos la apertura de todos los archivos de la dictadura, con los nombres, las fotos y los legajos de todos los genocidas. Esos archivos que hasta hoy la política oficial no abre, y que contienen la información sobre el destino de todos y cada uno de nuestros 30.000 compañeros y compañeras detenidos-desaparecidos y de sus hijos apropiados.
Luchamos por la identidad de los hijos de nuestros compañeros, secuestrados con ellos o nacidos en cautiverio y apropiados por los represores y sus cómplices.
Los jóvenes que recuperaron su identidad hasta el momento son 110  y la cantidad de grupos de familia con muestra genética en poder del Banco Nacional de Datos Genéticos sólo son 246 y estas no alcanzan para la restitución de la  identidad de las restantes 400 personas denunciadas y apropiadas como botín por la dictadura.
La política oficial continúa siendo que quienes tengan dudas sobre su identidad se ocupen de buscarla, poniendo nuevamente la carga de la prueba en las víctimas.
El oficialismo intenta transferir el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) desde su histórico ámbito en el Hospital Durand, a la órbita del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva por lo cual perdería su autonomía. Este traslado convertirá al Banco Nacional de Datos Genéticos en la plataforma de un “Instituto de Genómica Humana” en sociedad con laboratorios y capitales privados. Este despojo fue producto de un nuevo acuerdo del gobierno nacional con el macrismo.
CARCEL COMÚN Y EFECTIVA A TODOS LOS GENOCIDAS
APERTURA  y PUBLICACIÓN DE TODOS LOS ARCHIVOS DE LA DICTADURA.
RESTITUCIÓN DE LA IDENTIDAD DE LOS JOVENES APROPIADOS.

Nuestros compañeros Julio López, secuestrado en el 2006 y Silvia Suppo, asesinada en el 2010 en Santa Fe,  que testimoniaron y lucharon contra la impunidad de los genocidas, son símbolos de la continuidad del aparato represivo de la dictadura y la política de impunidad y olvido que el gobierno nacional y los gobiernos provinciales quieren imponer sobre estos nuevos crímenes. Sus causas están plagadas de encubrimiento e impunidad y demuestran hasta donde llegan las concesiones del poder político para asegurarse la gobernabilidad sobre las fuerzas represivas.
En los juicios contra los genocidas no sólo buscamos la condena, también damos pasos en la construcción de una memoria que no olvida las luchas e intereses populares. Por  eso los Centros Clandestinos de Detención deben ser espacios de denuncia de los crímenes  contra  el pueblo y de construcción de memoria. Una memoria  que  recupere la historia,  las luchas, las banderas y sueños por los que lucharon los 30000 compañeros detenidos desaparecidos.
Por el contrario,  el gobierno pretende “resignificar” los ex Centros Clandestinos de Detención    como si se tratara de cualquier galpón cultural, o usarlos como premio a los que apoyan su proyecto político, o bien como jugosos emprendimientos inmobiliarios públicos o privados. Esto es lo que sucede con la ESMA, el Olimpo, el Atlético y el  BIM 3 en La Plata. El acuerdo entre el gobierno nacional y el de Macri en la ciudad de Buenos Aires, con el traspaso a la nación de los Centros Clandestinos de Detención,  concreta el objetivo del kirchnerismo de hacerse dueño de los sitios de memoria y manipularlos a su favor.
La famosa re-significación que se basa en generar proyectos y actividades que dicen “poner vida donde antes hubo muerte”, no es otra cosa que un intento de clausurar el proceso de memoria iniciado hace más de 30 años por nuestro pueblo, de encerrar en una vitrina las luchas de los desaparecidos, de borrar esa memoria sublevada que apoyó la rebelión popular del 2001, de ocultar las violaciones actuales a los derechos humanos. Es una pieza más del rompecabezas que el oficialismo está armando para un nuevo proyecto de reconciliación.
El gobierno nacional, que se apropió de la ESMA y la usa para innumerables actividades proselitistas como  la presentación del proyecto de YPF, la realización de  congresos de agrupaciones afines, la adjudicación de una oficina al juez Garzón, hoy pretende reformar el Casino de Oficiales, el único edificio de este inmenso Centro Clandestino de Detención que no fue modificado hasta el momento.
Nos oponemos a este proyecto, porque queremos que nuestro pueblo pueda debatir HOY lo que allí sucedió y porque queremos que las futuras generaciones puedan recorrer y conocer ese sitio, saber qué fue el Casino de Oficiales y saber cuál es la verdadera cara de su enemigo cuando se muestra sin disfraces.
El  acuerdo entre Macri y Cristina le permite al gobierno de la ciudad arrasar con el Atlético. Con la excusa de hacer el metrobus se perdería la posibilidad de encontrar el 70 % de las pruebas entre ellas importantes elementos de la salas de tortura y celdas.
En el mismo sentido de destrucción de las pruebas y de la memoria histórica se pretende lotear el predio de Campomar, donde los vecinos han denunciado la existencia de un Centro clandestino de Detención.
Por todo ello decimos:BASTA DE BANALIZAR LOS EX CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCIÓN.NO A LA MANIPULACIÓN DE LA MEMORIA
Compañeros y compañeras:Los trabajadores y el pueblo enfrentamos hoy el ajuste que aplican  el gobierno nacional y los gobiernos provinciales.  A la creciente inflación y la brutal devaluación,  que agravaron a niveles insostenibles el aumento de los precios de la canasta familiar, se suma el aumento del transporte y el anunciado tarifazo en los servicios públicos.  Como si esto fuera poco una creciente recesión está provocando suspensiones y despidos.El intento de que los trabajadores firmen paritarias a la baja, la licuación de los ingresos de los trabajadores precarizados, de los jubilados y de los que son beneficiarios de planes sociales, completan este cuadro que está provocando un grave deterioro de las condiciones de vida del pueblo.Las razones de este tremendo ajuste son claras: el gobierno decidió profundizar la entrega del país y que la crisis la paguen los que menos tienen. Benefician a las multinacionales y banqueros imperialistas, pagando la fraudulenta deuda externa, incorporando acuerdos con los fondos buitres y el Club de Paris, profundizando su pacto con las petroleras como Chevron y Repsol. Contaminan nuestra aguas y suelos con la megaminería a cielo abierto y los transgénicos y pesticidas de Monsanto y las multinacionales del agro negocio.Para imponer estas medidas contra el pueblo, la presidenta Cristina Kirchner sinceró en cadena nacional su voluntad de enfrentar con medidas represivas  a los que luchan contra su plan de hambre.¡No hay ajuste, sin impunidad y sin represión!
La impunidad ha dado en el último año un salto gigantesco. Después de décadas en las que logramos impedir la promoción de aquellos pocos miembros de las fuerzas armadas denunciados por haber participado en el genocidio, el gobierno cerró filas y nombró al genocida Milani como Jefe del ejercito. No importaron las denuncias hechas hace ya más de 30 años frente a la CONADEP, no importaron los testimonios de sobrevivientes que lo acusan, ni los de los presos políticos interrogados por él. Milani es un ejemplo de los miles de represores que permanecen en las fuerzas de seguridad sin ser juzgados por sus crímenes durante la dictadura.
En el año 1976 el teniente César Milani revistió como oficial de inteligencia en el batallón de Ingenieros de Construcción 141, donde funcionaba un centro clandestino de detención y torturas. Está probado que la función de los oficiales de inteligencia en los centros clandestinos de detención y Exterminio era la de  obtener información y que la principal herramienta que utilizaban para obtener era la tortura.  Por eso afirmamos que Milani debe ser encarcelado por genocida y no premiado con un ascenso.
La única razón que hay para designar como jefe del ejército a un oficial de inteligencia, represor y torturador de la última dictadura, miembro del Batallón 601, en un momento en que miles de trabajadores se organizan para enfrentar el ajuste, es involucrar a las fuerzas armadas en tareas de inteligencia y represión contra las organizaciones populares.
El coronel Berni, Secretario de Seguridad,  fue el elegido para aplicar la llamada  política de “seguridad” y de represión de la protesta y se presenta ante los medios de comunicación como vocero cotidiano de esa política tratando de ganar consenso favorable para su accionar. En el último año hemos conseguido su procesamiento  por haber reprimido un corte en Panamericana y trasladado a Campo de Mayo, donde funcionó un Centro Clandestino de detención durante la dictadura, a hombres, mujeres y hasta niños.
Por eso exigimos:
DESTITUCIÓN YA Y CASTIGO DEL GENOCIDA MILANI!!FUERA BERNI!!!
Así se corona la denominada “década ganada en derechos humanos”.Cristina Fernández designa al genocida Milani, respalda a Berni, criminaliza la protesta y avala la sentencia a los 9 trabajadores de Las Heras.  Cuatro trabajadores fueron condenados en primera instancia a cadena perpetua, acusados de la muerte del policía Sayago en el marco de una lucha contra el impuesto al salario y contra la tercerización, que desencadenó una pueblada en el año 2006.
Esta condena es el golpe más brutal, hasta el momento, de la criminalización de la protesta.Durante el trascurso del juicio y en los alegatos, los abogados defensores de los trabajadores (amenazados constantemente por este tribunal y sancionados) demostraron que no existían pruebas contra los trabajadores. En cambio, sí quedaron demostradas las torturas, los apremios ilegales, las vejaciones y las amenazas que sufrieron acusados, familiares y testigos, a manos de  la policía provincial durante todo este proceso. Denunciamos al Tribunal Oral de Caleta Olivia que llevó adelante el juicio y luego condenó usando los testimonios arrancados bajo torturas.
En el marco del acuerdo con CHEVRON y con REPSOL, las palabras de la presidenta aplaudidas de pie por el macrismo,  respaldando esta condena, cuando la sentencia está siendo apelada, agrava la situación de los compañeros.
Casi inmediatamente después de este discurso fueron detenidos y permanecen presos seis trabajadores petroleros en la localidad de Las Heras por realizar un reclamo gremial.
Por eso:Exigimos la Absolución de los Trabajadores de Las Heras y la libertad de los delegados y trabajadores detenidos recientemente.
Denunciamos que en esta década la existencia de presos políticos ha sido una constante. Siguen presos los  cinco compañeros de  Corral de Bustos  detenidos después de una pueblada, los seis trabajadores petroleros de Las Heras sobre los que acaba de caer el dictamen de prisión preventiva, los dos trabajadores detenidos en Misiones después de participar en una marcha contra el ajuste, Fernando Esteche y Raúl Lescano condenados por escrachar a Sobisch en repudio al asesinato del maestro Fuentealba.
Exigimos  la inmediata libertad de todos los presos políticos!!!!!!!
Desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia reivindicamos  la lucha de los trabajadores y el pueblo contra el ajuste y el saqueo. Respaldamos la lucha por tierra y vivienda, contra la tercerización, por los derechos de  los pueblos originarios,  en defensa de la salud y la educación.
Saludamos la ejemplar lucha de los docentes  que recorre la Argentina y marca con claridad la respuesta necesaria a la política del ajuste , enfrentando la campaña de descalificación impulsada por el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y sectores de la oposición.El mismo camino han tomado los  trabajadores estatales,  de la salud, de las empresas automotrices.
Nos solidarizamos con  la comunidad QOM y los campesinos de Chaco que exigen agua, asistencia sanitaria y alimentos y que fueron brutalmente reprimidos como parte del genocidio planificado de los pueblos originarios.
Decimos basta! a la represión directa y parapolicial contra las comunidades originarias y los campesinos que defienden sus tierras contra el avance de los pulpos agroexportadores protegidos por los gobiernos provinciales y el gobierno nacional.
Nos solidarizamos también con los docentes del Chaco y Santiago del Estero, con los docentes y trabajadores estatales de Misiones, con los trabajadores de Kronberg y los municipales de Jujuy, que en su lucha contra el ajuste fueron brutalmente reprimidos .
Denunciamos la represión de la gendarmería y otras fuerzas de seguridad a la Jornada por la Absolución de los trabajadores de Las Heras, el 27 de febrero en Panamericana y en Liniers.
Nos solidarizamos con el pueblo de Malvinas Argentinas en su lucha contra el pulpo imperialista MONSANTO.
Apoyamos la lucha por vivienda y urbanización de la Villa 20 en los terrenos de Cruz y Pola. Desde esta plaza damos todo nuestro apoyo al legítimo reclamo de tierra y vivienda. Repudiamos el dictamen de la cámara del jueves 20 y la amenaza de desalojo de Berni y Macri, a quienes hacemos responsables por la vida de cada uno de los ocupantes.
El discurso de la presidenta atacando los cortes y las movilizaciones, aplaudido de pie por la bancada del PRO, da el sostén político a estas represiones. Intentan ahora sumar, en nombre de la “convivencia” , nuevos proyectos de ley que buscan regimentar y criminalizar la protesta, o directamente atacar el derecho a huelga, como el intento del vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, avalado por Scioli de prohibir los paros docentes. Lo mismo sucede con el gobernador De la Sota en Córdoba.
La tan mentada reforma del Código Penal deja intacto el artículo 194 del código actual que define como delito los cortes de ruta, y que es utilizado cotidianamente en todo el país para procesar luchadores.

El número de procesados por luchar aumenta con cada conflicto, mientras permanecen impunes los responsables de crímenes contra el pueblo, como el escandaloso caso de De la Rua.
De cada lucha surgen nuevos dirigentes y militantes procesados. Las causas abiertas en todo el país suman ya más de 5000.
La ley antiterrorista es el instrumento legal con el que se amenaza a todos los que se movilizan por sus derechos.
Denunciamos la infiltración y el espionaje sobre las organizaciones y militantes obreros y populares a través del proyecto X de la Gendarmería, del accionar de la SIDE y de todos los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de seguridad.
Denunciamos la persecución a los trabajadores por parte de burocracias sindicales, asociadas a las patronales y a las patotas, que cuentan con el aval oficial. Este es el caso de la patota de la UOCRA, dirigida por el ex agente del Batallón 601 Gerardo Martínez.

Exigimos  el cierre de las  causas  y  anulación de las  condenas  a los más de 5000 luchadores populares  procesados y la  sanción  inmediata del proyecto de ley  contra  la criminalización  de  la protesta!!Exigimos la derogación de la ley antiterrorista y la anulación de toda la legislación represiva.Basta de infiltración y espionaje a las organizaciones populares.

José Pedraza y los principales autores del crimen de Mariano Ferreyra fueron condenados en primera instancia. Esta condena  fue arrancada gracias a la enorme movilización popular .Advertimos sobre las maniobras operadas desde el poder político para atenuar las condenas y hasta absolver a Pedraza y los suyos para preservar el régimen mafioso y fraudulento que el gobierno K montó para la administración de los ferrocarriles junto a los empresarios Roggio-Romero-Cirigliano y la burocracia sindical.
 Exigimos: Perpetua a Pedraza, castigo a todos los responsables políticos, empresarios y sindicales del crimen de Mariano Ferreyra!
Exigimos Castigo a todos los responsables políticos y materiales del asesinato de luchadores populares!!

A 20 años del atentado a la AMIA seguimos exigiendo justicia. Repudiamos ese ataque criminal y nos solidarizamos una vez más con las víctimas. Como lo venimos denunciando de año en año, el gobierno de los Kirchner lleva ya 11 años promoviendo políticas que, en nombre del esclarecimiento del atentado, nos condujeron deliberadamente y terminaron en la impunidad reinante.Hace pocos días, la presidenta Kirchner le pidió a los “opositores” políticos, los mismos que fundaron y sostuvieron tantos años de impunidad y encubrimiento, que le acercaran nuevas propuestas para renovar la misma política de impunidad y seguir acusando a una supuesta conexión internacional sin tener mayores pruebas. Así buscan sacarse de encima la responsabilidad criminal y encubridora que el propio Estado nacional ya reconoció por decreto.
Para superar la impunidad y hacer justicia:Exigimos que se abran los archivos secretos vinculados al crimen de la AMIA y la formación de una Comisión Investigadora Independiente.
Denunciamos las reformas al Código Civil propuestas por el kirchnerismo. Eliminan la responsabilidad del Estado en las acciones realizadas por empresas privadas que tercerizan servicios, deja desprotegidos a millones de  usuarios y trabajadores, consagrando la impunidad de funcionarios y ministros. Además, atacan gravemente los derechos conquistados por la lucha de las mujeres y su pelea por un aborto legal, seguro y gratuito.
La lucha de los familiares de la Masacre de Cromagnon, logró el justo castigo de algunos de los altos responsables de la tragedia. A diez años de la masacre seguimos denunciando la impunidad de la mayoría de los funcionarios y empresarios responsables de la muerte de 194 jóvenes.
Exigimos juicio y cárcel a todos los responsables y cómplices.Justicia por los pibes de Cromagnon.
El 18 de marzo a dos años de la tragedia de Once, comenzó el juicio a los responsables. Expresamos nuestra más profunda solidaridad con las víctimas y sus familiares. Dolorosamente denunciamos este crimen contra el pueblo largamente anunciado, producto de la política de transporte privatista del  gobierno nacional, de los grandes negociados con  TBA, los Cirigliano y la burocracia sindical.
 Exigimos Justicia por las  52 Víctimas de la tragedia de Once.
Denunciamos la criminalización de la pobreza y la discriminación de las barriadas y de los más humildes, que se cobra cotidianamente la vida de numerosos jóvenes. La represión, el encierro y el control por parte de diferentes fuerzas de seguridad aumenta el número de víctimas por gatillo fácil, desapariciones, trata de personas, drogas y armado de causas falsas. Desde 1983 hay más de 4000 muertes por gatillo fácil y más de 200 desapariciones. La década ganada lleva cobradas más de 2300 vidas.Con la excusa de combatir la llamada inseguridad, se pretende bajar nuevamente la edad de imputabilidad, impulsar las policías comunales y reforzar el aparato represivo. El gobierno y sectores de la oposición discuten cuánto y cómo penalizar pero ocultan el problema de fondo. Denunciamos que la causa fundamental se encuentra en la participación y complicidad del aparato policial, judicial y político en relación al  narcotráfico y el delito organizado.El “mano dura ” Granados ha reintegrado a la bonaerense  a los ocho policías que participaron en la desaparición de Luciano Arruga. El juez que lo habilitó es el mismo que, con un fallo administrativo, pretende terminar con el paro docente en la provincia de Buenos Aires. El señor juez es un ex comisario inspector retirado de la Provincia y miembro jerárquico de la división de Asuntos Jurídicos de la Policía Bonaerense de los años de la dictadura, cuando la dirigía el genocida Camps.La impunidad de ayer y de hoy se presenta así con toda su brutalidad.
Exigimos  la aparición con vida de  Luciano  Arruga  y el  castigo  de  todos los responsables. Basta de gatillo  fácil, basta de  asesinar a  los  pobres y los jóvenes!!!    
Compañeras y compañeros:La dictadura genocida que estamos repudiando en esta plaza se propuso terminar con la lucha de nuestro pueblo por conquistar un país con pan, trabajo, tierra, salud, educación, vivienda para todos, por una niñez y una vejez protegidas, por una juventud con futuro.

Por nuestros 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, por el país que soñaron y soñamos,por una Argentina sin opresión y sin explotación,desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia   decimos Presente!!
30.000 compañeros detenidos desaparecidos Presente!!! 
Publicado por Casapueblos – AEDD en 0:41

 

Narrativas de la Memoria -“Ejemplos de escrituras de la memoria en torno a la movilización y la represión.”


Narrativas de la Memoria – http://www.narrativas-memoria.com.ar/
Citar como:
Falchini, Adriana – “Ejemplos de escrituras de la memoria en torno a la movilización y la represión.” En Memoria e Historia del pasado reciente, Problemas didácticos y disciplinares, Luciano Alonso-Adriana Falchini (editores), Santa Fe, UNL, 2009. Edición en línea en http://www.narrativas-memoria.com.ar/, agosto de 2010.
Ejemplos de escrituras de la memoria en torno a la movilización y la represión
por Adriana Falchini
La decisión de tomar la palabra e intervenir en el discurso sobre lo sucedido en nuestro país en la décadas del „60 y el „70 instituye investigadores que se proponen no sólo dar cuenta de de quiénes y qué fuimos o somos sino también de qué podríamos haber sido y qué queremos ser. “Un acontecimiento vivido puede considerarse como terminado y como mucho encerrado en la experiencia vivida mientras que el acontecimiento recordado no tiene ninguna limitación puesto que es en sí mismo la llave de todo cuanto acaeció antes y después del mismo” 1. Estas consideraciones de Benjamin refieren a una dimensión del tiempo que no es cronológica, hay hechos breves en su duración temporal que no cesan de actuar en la memoria colectiva y que se actualizan de diferentes formas en el presente. Los modos de elaborar, transformar e interpretar esos hechos refieren a la larga y diversa duración y formas de la memoria. Un hecho puede ser recordado de diferente manera y perspectiva. Un escrito de memoria crea un tiempo propio construido en la dialéctica del presente y el pasado. Un texto que no podrá ser nunca lineal porque el presente, pasado y futuro se superponen inevitablemente. Elizabeth Jelin conceptualiza esta cuestión al referirse a una temporalidad compleja “ubicar temporalmente a la memoria significa hacer referencia al ―espacio de la experiencia‖ en el presente. El recuerdo del pasado está incorporado, pero de manera dinámica, ya que las experiencias incorporadas en un momento dado pueden modificarse en períodos posteriores”2.
Así, un mismo hecho puede ser relatado de diferentes formas en distintos tiempos y fines. Contrastar, cotejar, armar otro relato entre ellos da cuenta de una lucha por construir memorias emblemáticas cultural y políticamente incluyentes. Es una lucha para crear ciertos puentes entre la experiencia y el recuerdo personal y suelto por un lado, y la experiencia y el recuerdo emblemático y colectivamente significativo por otro lado3. La escuela puede propiciar y promover este tipo de memoria que posibilita relaciones dinámicas entre la memoria “suelta” y la memoria emblemática; lo que va definiendo una “memoria colectiva” que tiene un sentido social, comunitario. A partir de uno o varios casos que constituyen experiencias personales, familiares o grupales se tienden puentes hacia procesos o hechos históricos, virajes o rupturas trágicas que definieron parte de la historia de la historia del presente. Esas historias singulares se convierten en secuestros, desapariciones, muertes, exilios políticos. Y del mismo modo, las luchas, resistencias, sueños, proyectos sociales y políticos dan cuenta de tramos de la historia donde las “revueltas sociales” son historizadas política y socialmente.
En un proyecto de trabajo compartido se debe pensar cuáles son los nudos convocantes en el recuerdo colectivo. Hay hechos que no sólo provocan la memoria sino que la exigen y la demandan. Esos nudos son los marcos de organización de las memorias concretas y sus sentidos que luego, pueden constituirse también marcos de debate. Los marcos emblemáticos permiten desarmar la idea de episodios de la historia aislados, inconexos o fortuitos. Se trata entonces, de puentes entre lo que se vivió o escuchó personalmente y las ideas o conceptos más generales que permiten comprensiones y
1 Walter Benjamin, “Por un retrato de Proust”, en Vanguardia y Revolución, Turín, Einaudi, 1933, p. 28.
2 Elizabeth Jelin, Los trabajos de memoria, Madrid, Siglo XXI, 2002, p. 13.
3 S. Stern, “De la memoria suelta a la memoria emblemática: hacia el recordar y el olvidar como proceso histórico (Chile, 1973-1998)”, en Memoria para un nuevo siglo, Chile, Colección Sin Norte,1998.

UNA PÁGINA DOLOROSA DE LA HISTORIA ARGENTINA. A 40 años de la masacre de Ezeiza y el regreso de Perón


UNA PÁGINA DOLOROSA DE LA HISTORIA ARGENTINA

20 de junio de 1973: A 40 años de la masacre de Ezeiza y el regreso de Perón

MUCHOS DE LOS ASESINOS DE EZEIZA SIGUEN IMPUNES: NO OLVIDAR, NO PERDONAR

:: La vuelta del líder justicialista al país quedó empañada por el violento accionar de grupos de derecha del peronismo

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Muchedumbre en Ezeiza. Más de tres millones de personas se agolparon para recibir y escuchar al líder peronista exiliado en España durante 18 años.
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Armados. Ganarse el palco oficial representaba demostrar quién mandaba.

 

El 20 de junio de 1973, un día que debía ser una fiesta con la llegada definitiva de Juan Domingo Perón a la Argentina, luego de 18 años de exilio, se convirtió en una matanza indiscriminada de la gente que había ido a recibir y escuchar al líder y ex presidente justicialista.
Los sangrientos tiroteos que se registraron ese día, fueron producto de una auténtica emboscada tendida por grupos de la derecha política y sindical del peronismo, en contra de los cientos de miles de militantes del peronismo revolucionario que peleaba por una Patria socialista.
El objetivo final fue el que se esperaba desde un comienzo: desplazar definitivamente a los grupos de izquierda del escenario peronista, y que el propio Perón lo pudiera ver y avalar. La derecha peronista logró apoderarse del poder y posicionarse definitivamente como dueña del movimiento.
Ezeiza contiene los gérmenes del gobierno de Isabel y López Rega, de la triple A y de lo que a partir de 1976 se convertiría en la peor dictadura de la Argentina.


Cámpora al gobierno, Perón al poder
En 1972, la denominada Revolución Argentina de la dictadura de Onganía llegaba a su fin, y el general Lanusse decidió llamar a elecciones. Ese año, en un efímero regreso de Perón al país, organizó junto con otras fuerzas políticas el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) y definió la fórmula presidencial Cámpora-Solano Lima, la única alternativa que el peronismo tenía, ya que su líder estaba proscripto e impedido de ejercer la política.
El 25 de mayo de 1973, Cámpora asumió la presidencia y la muchedumbre esperanzada gritaba en la Plaza de Mayo a los militares salientes: “¡Se van, se van, y nunca volverán!”
El nuevo gobierno, con tendencia de centro-izquierda conformó un equipo con dirigentes de la derecha y de la izquierda peronista, como una maniobra para lograr consensos dentro del heterogéneo partido.
Sin embargo, esto no lograría aplacar los ánimos y los enfrentamientos seguirían sucediéndose. Las tomas de fábricas, las constantes movilizaciones y los sangrientos enfrentamientos entre la izquierda y la derecha generaron un clima que alcanzó su climax ese 20 de junio.
Después de los hechos de Ezeiza, en, julio Cámpora y su vicepresidente deciden renunciar y asume la presidencia el titular de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega, Raúl Lastiri. Luego se llamaría a elecciones nuevamente, y en 1974 sería electo por tercera vez, Juan D. Perón. 

Los grupos
Las dos facciones opuestas del peronismo estaban bien definidas, estrictamente organizadas y en muchas ocasiones, armadas. 
El peronismo revolucionario estaba en abierta oposición a los que manejaban la estructura partidaria y sindical. Sector que, por esa época, se insertaba decididamente en las masas populares y contaba con un apoyo masivo en universidades, barrios, villas y fábricas. Eran aquellos grupos que reivindicaban el proyecto de un país nuevo, más justo, más libre y decididamente más soberano.
Los grupos de derecha, como la Juventud Sindical, asociados al peronismo burocrático y verticalista, perseguían objetivos de facción, y los unía el odio a la irrupción arrollante de Montoneros en la escena política.
Para la izquierda más radicalizada, la vuelta de Perón al poder era la llave para una “revolución socialista”. 

Los hechos
El puente 12 de la autopista de Ezeiza fue el escenario de la masacre. A partir del día 19 las caravanas empezaron a arribar en micros y a pie. Muchas de ellas solamente iban allí a presenciar un acto y a escuchar al líder peronista, ajenos a las confrontaciones intrapartidarias.
Los grupos se fueron perfilando, demostrado por las inmersas pancartas que se levantaban sobre la muchedumbre. Montoneros y la Juventud Peronista (JP) movilizaron a millones de personas para demostrar al líder que retornaba, que aquellos que habían peleado duramente en 18 años de resistencia, estaban a su lado pero exigiendo definiciones superiores para la toma del  poder.
La organización había estado a cargo de gente allegada al gobierno y sobre todo a López Rega y su entorno más intransigente. 
Ya desde el día 19, civiles armados de la ultraderecha peronista ocuparon posiciones cercanas al palco, con el firme propósito de impedir que se acercaran las columnas de la JP, Juventud Trabajadora Peronista (JTP), Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Montoneros. Estos grupos de choque estaban integrados por la vieja guardia sindical más radicalizada y el Comando de Organización (C de O).
Los alrededores del palco era el objetivo de muchos manifestantes.  Para la gran mayoria de los jóvenes peronistas era la oportunidad que tanto habían esperado, era su oportunidad de mostrar a Perón su fuerza política y lograr que éste se decidiera a ponerse al frente de la Revolución nacional y social.
Grupos armados organizados por el coronel Osinde, un militar cercano a López Rega y al peronismo tradicional, reprimieron a las columnas de la JP.
El arribo de Perón estaba previsto para las 16.30. Alrededor de la 14.30, el nerviosismo comenzó a crecer cuando los grupos ligados a la izquierda peronista se aproximaron al palco y los enfrentamientos empezaron a suceder. Los primeros disparos se dieron desde el palco, donde varios sujetos hacían alarde de armas largas, y las columnas se desbandaron en varias direcciones.  Del palco continuaban los tiroteos, con armas largas y ametralladoras, mientras Leonardo Favio, el encargado de presidir la ceremonia, desde los altavoces instaba a la gente a que se calmara. 
Cerca de las 17, cuando se supo que el avión de Perón había aterrizado en la base naval de Morón, se reanudaron los disparos más intensamente, y los pistoleros de derecha incluso usaron los altavoces para demostrar cuántos hombres habían matado del bando contrario e insultar a los militantes de la JP.
A partir de las 18, el tiroteo cesó definitivamente en la zona del palco y sus proximidades, y una hora después la gente fue retirándose del lugar totalmente desconcertada y asustada por todo lo que había vivido en esa tarde negra.
La cifras dieron un saldo de trece personas muertas y nunca se pudo saber el número exacto, ya que no existieron boletines oficiales sobre las  víctimas, que habrían llegado realmente a los 200. Pero se sabe que hubo muchos más muertos, además de un gran número de desaparecidos, de torturados y de heridos que sobrepasaron las 350 personas.

 

La masacre de Ezeiza

Autor: Adaptación del libro Lo pasado pensado, de Felipe Pigna, Buenos Aires, Editorial Planeta, 2005.

El 25 de mayo de 1973, asumía la presidencia del país el médico odontólogo Héctor J. Cámpora, quien había ganado como candidato del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) las primeras elecciones sin proscripciones desde 1955. Un mes más tarde, el 20 de junio de 1973, Perón retornaba a la Argentina desde Madrid tras 18 años de exilio. En los bosques de Ezeiza se había preparado un palco y unas dos millones de personas aguardaban la llegada del líder. El lugar estaba custodiado por el coronel retirado Jorge Manuel Osinde quien tenía la orden de impedir el acercamiento de la izquierda peronista. Cuando las columnas de la FAR y Montoneros intentaron ingresar, fueron sorpresivamente atacadas a tiros desde el palco por los hombres de Osinde. Hubo 13 muertos y 365 heridos. Del libro Lo pasado pensado, hemos seleccionado algunos extractos de los protagonistas de la jornada que fueron entrevistados por Felipe Pigna.

Horacio Verbitsky: Un hecho que a mi juicio resulta fundamental para todo lo que vino después fue el enfrentamiento que se produjo en Ezeiza un mes después de que Cámpora asumiera la presidencia. Hay para el regreso de Perón una concentración en Ezeiza, en donde todo el aparato sindical y político antiguo del peronismo armó una emboscada. Se montó un verdadero arsenal de armas en el palco y, cuando se acercaban las columnas de Montoneros y de la juventud peronista, fueron baleados desde el palco. Eso distorsionó el sistema político, el equilibrio interno de fuerzas dentro del peronismo y se produjo un fenómeno incontrolable para todas las partes involucradas.

Martín Caparrós: Los montoneros ese día pecaron por ingenuos. Pensaron que con esa movilización de cientos de miles de personas alcanzaba, y la derecha los esperaba con unos cientos de ametralladoras y la logística militar bastante mejor establecida, y los corrieron a balazos. Al día siguiente, Perón los condenó como autores de ese enfrentamiento, cosa que no fueron. De los montoneros, algunos pocos iban armados, pero infinitamente menos que la derecha. Me parece que a partir de ese día todo empezó a degradarse; por un lado había como una justificación clara para aquellos que decían que las armas eran más útiles. Los sectores más militaristas, más fierreros, como se decía de los Montoneros, tuvieron un argumento muy difícil de contrarrestar. Y creo que ahí, el día del supuesto apogeo, todo empezó a degradarse.

Eduardo Duhalde: De ese día tengo memoria muy fragmentaria. Había corridas, había que ayudar porque había mucha gente que estaba lastimada, herida y nos metimos en unas ambulancias que habíamos llevado nosotros de la municipalidad. Nadie sabía bien cómo había sucedido. Después nos fuimos enterando.

Mario Firmenich: Nos fuimos realmente de Ezeiza sin saber qué había pasado, porque todo ocurrió atrás del palco. Lo que recuerdo de aquel acto es la desazón más increíble del acto más grande que haya visto en la Argentina y fuera de la Argentina, sin orador, sin nada. Una multitud de gente. Millones, muchísima gente, hasta el horizonte de gente. Y la gente se fue con una tristeza y una desazón que no olvidaré jamás.

Miguel Bonasso: No hubo una confrontación en Ezeiza, como ha dicho toda la prensa canalla de la República Argentina. Nuestra gente fue desarmada. No hubo confrontación, hubo asesinato, hubo masacre.

¿Qué querían mostrarle a Perón?

Mario Firmenich: Nuestra decisión política era mostrarle a Perón un poderío de masas, de opinión pública, para decirle: “Vea, General, el proceso va por acá. No va por la vieja burocracia sindical. El proceso político argentino, éste que lo ha traído a usted, viene por esta base de masas, que es esta juventud que opina esto, que se organiza de esta forma y que tiene esta bandera”. Y por eso llevamos enormes banderas de 50 metros de largo que decían Montoneros. Era un hecho histórico y nosotros teníamos la voluntad política de dejar constancia de que había una dirección transformadora del proceso que estaban marcando las nuevas generaciones. Por eso movilizamos a toda la gente que pudimos del interior y de Buenos Aires. Hicimos el máximo esfuerzo de movilización con banderas claras. No había consignas. Simplemente la presencia. Yo creo que esto también sorprendió a los organizadores del acto. A veces pienso que la masacre no estaba premeditada. A lo mejor, así como para nosotros era absurdo pensar que hubiera una banda de mercenarios enquistada en el palco dispuesta a tirar, también para ellos habrá sido absurdo pensar que estos jovencitos pudieran copar el acto más grande de la historia argentina. Lo copamos. El acto más grande de la historia argentina fue un acto, no digo montonero, un acto peronista dominado políticamente por al expresión de los montoneros.

Usted habla de triunfo pero Perón en su discurso fue muy duro con ustedes.

Mario Firmenich: Sí, fue muy claro. Nos echó la culpa. Perón abandonó el discurso del Socialismo Nacional. Concretamente, separó en silabas la palabra justicialista: “Somos jus-ti-cia-lis-tas. Y los viejos peronistas saben lo que estoy diciendo”. Ahí marcó un cambio de rumbo. Eso está muy claro.

LOS PISTOLEROS FASCISTAS QUE OCUPARON EL PALCO DESDE EL QUE MASACRARON A LA MULTITUD                                        Este joven fue asesinado a golpes por los fascistas
 

Editorial firmada por Dardo Cabo, director de la Revista El Descamisado Nro. 6, 1973

CARTA DEL DIRECTOR

Compañeros:

En esta revista no se firman notas. Como responsable de lo que aquí se dice quiero publicar esta carta.

Soy un viejo militante del peronismo. Tengo conmigo muchos años de lucha en que la cárcel y la persecución fueron comunes en mi vida. Y estoy orgulloso de que así sea. Y creo que la merecí muchas veces más de lo que la sufrí.

No tengo ningún puesto partidario ni soy funcionario del gobierno, ni he aspirado ni luchado un solo día para eso. Soy un militante más, uno entre los millones de peronistas que ha luchado por este ideal de patria y justicia que todos soñamos.

También soñé como todos con esa vuelta del General donde se concreta esa sentencia nuestra que mantuvimos durante 18 años: PERON VUELVE dijimos, mordimos, gritamos e insistimos con persistencia durante todos estos años, contra todo y contra todos. Soñé como todos con el regreso de Perón, con verlo levantar los brazos frente a nosotros y decirnos ¡Compañeros! me hubiera enloquecido después de esto como todos ustedes, hubiera gritado Perón durante una hora seguida y llorado frente a la vuelta de mi jefe frente a ese hombre que quiero tanto que ni puedo decirlo. Quería ser hermano en la alegría y el triunfo junto a los cuatro millones de compañeros que estábamos allí en Ezeiza.

Y me jodieron. Volví triste, amargado, sin saber qué pasaba. Ví a mis compañeros igual que yo, mirando el piso, sin fuerza para gritar ya, casi sin mirarnos; volver sin ver a Perón, sabiendo que él también estaría triste.

Por esos compañeros, esta tristeza se me ha vuelto bronca quiero ver a los culpables. Quiero que los veamos todos, y sepamos por que no pudimos ver al General. Si en este número de la revista hay parcialidades, la motiva la bronca peronista que comparto con ustedes. Pero lo que vimos todos: esos tipos tirando con fusiles desde el palco donde debía hablar nuestro general, nuestros compañeros muertos y la gente que era feliz hasta ese momento desbandada y triste, eso lo vimos y es cierto.

Por eso lo decimos. Porque queremos estar con nuestro jefe. Porque ellos son los infiltrados con sus fusiles y su salvajismo.

Nos quieren engrupir con el cuento de los infiltrados, cuando durante 28 años nos comimos cuantos infiltrados trataron de meterse con nosotros. Son ellos los infiltrados los que no quieren que el peronismo siga con la revolución que anunció el General en 1945. Porque quieren seguir con sus negocios, con el poder que les da ser jerarcas y el privilegio que pase a manos de ellos. Y nosotros queremos el poder para Perón y para nuestro pueblo. Ellos nos quieren frenar porque están tranzados con el enemigo. Por eso no quieren que nos encontremos con nuestro General, para no quedar en la evidencia de su debilidad. A ver si alguno de esos que el 20 tiraban contra nosotros es capaz de subirse a un palco y ser escuchado.

Aquí no se trata de gritar una consigna, porque veo hoy a muchos gritar por la patria peronista, con 18 años de traición detrás. Aquí se trata de hacer una revolución, la revolución peronista que empezó Perón, que quería Evita y que todos estamos forjando. Por eso vamos a seguir gritando desde aquí lo que sabemos. Aunque tengamos que andar con el “fierro” en la mano para defendemos de estos salvadores del peronismo.

Porque nuestro general no ha sonreído ni una sola vez desde que llegó. Porque queríamos ver a Perón levantando los brazos diciéndonos ¡compañeros! y nos jodieron.

DARDO CABO

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Masacre de Ezeiza: 
 
El discurso de Perón posterior a la masacre

Acusó a la izquierda peronista de ser los culpables de lo sucedido el 20 de junio

“Deseo comenzar estas palabras con un saludo muy afectuoso al pueblo argentino, que ayer desgraciadamente no pude hacerlo en forma personal por las circunstancias conocidas. Llego desde el otro extremo del mundo con el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto más álgido.

“Por eso al hablarle a los argentinos lo hago con el alma a flor de labios y deseo también que me escuchen con el mismo estado de ánimo.

“Llego casi desencarnado. Nada puede perturbar mi espíritu porque retomo sin rencores ni pasiones como no sea la que animó toda mi vida: servir lealmente a la patria, y sólo pido a los argentinos que tengan fe en el gobierno justicialista porque ése ha de ser el punto de partida para la larga marcha que iniciamos. “Tal vez la iniciación de nuestra acción pueda parecer indecisa o imprecisa. Pero hay que tener en cuenta las circunstancias en las que la iniciamos. La situación del país es de tal gravedad que nadie puede pensar en una reconstrucción en la que no deba participar y colaborar. Este problema, como ya lo he dicho muchas veces, o lo arreglamos entre todos los argentinos o no lo arregla nadie. Por eso deseo hacer un llamado a todos, al fin y al cabo hermanos, para que comencemos a ponernos de acuerdo. “Una deuda externa que pasa los seis mil millones de dólares y un déficit cercano a los tres billones de pesos acumulados en estos años, no han de cubrirse en meses, sino en años. Nadie ha de ser unilateralmente perjudicado, pero tampoco ninguno ha de pretender medrar con el perjuicio o la desgracia ajena. No son estos días para enriquecerse desaprensivamente, tino para reconstruir la riqueza común, realizando una comunidad donde cada uno tenga la posibilidad de realizarse.

“El Movimiento Justicialista, unido a todas las fuerzas políticas, sociales, económicas y militares que quieran acompañarlo en su cruzada de Reconstrucción y Liberación del país, jugará su destino dentro de la escala de valores establecida: primero, la Patria; después, el Movimiento, y luego, los hombres, en un gran movimiento nacional y popular que pueda respaldarlo.

“Tenemos una revolución que realizar, pero para que ella sea válida ha de ser una reconstrucción pacífica y sin que cueste la vida de un solo argentino. No estamos en condiciones de seguir destruyendo frente a un destino preñado de acechanzas y peligros. Es preciso volver a lo que fue en su hora el apotegma de nuestra creación: de casa al trabajo y del trabajo a casa, porque sólo el trabajo podrá redimimos de los desatinos pasados. Ordenemos primero nuestras cabezas y nuestros espíritus.

“Reorganicemos el país y dentro de él, al Estado, que preconcebidamente se ha pretendido destruir, y que debemos aspirar que sea lo mejor que tengamos para corresponder a un pueblo que ha  demostrado ser maravilloso. Para ello elijamos los mejores hombres, provengan de donde provinieren. Acopiemos la mayor cantidad de materia gris, todos juzgados por sus genuinos valores en plenitud y no por subalternos intereses políticos, influencias personales o bastardas concupiscencias. Cada argentino ha de recibir una misión en el esfuerzo de conjunto. Esa misión será sagrada para cada uno y su importancia estará más que nada en su cumplimiento.

“En situaciones como las que vivimos todos pueden tener influencia decisiva y así como los cargos honran al ciudadano, éste también debe ennoblecer a los cargos.

“Si a las Fuerzas Armadas de la República cada ciudadano, de general a soldado, está dispuesto a morir en la defensa de la soberanía nacional como del orden constitucional establecido, tarde o temprano han de integrarse al pueblo, que ha de esperarlas con los brazos abiertos como se espera a un hermano que retoma al hogar solidario de los argentinos.

“Necesitamos la paz constructiva, sin la cual podemos sucumbir como Nación. Que cada argentino sepa defender esa paz salvadora por todos los medios, y si alguno pretendiera alterarla con cualquier pretexto, que se le opongan millones de pechos y se alcen millones de brazos para sustentarlas por los medios que sean precisos. Sólo así podremos cumplir nuestro destino.

“Hay que volver al orden legal y constitucional como única garantía de libertad y justicia. En la función pública no ha de haber cotos cerrados de ninguna clase y el que acepte la responsabilidad, ha  de exigir la autoridad que necesita para defenderla dignamente. Cuando el deber está de por medio, los hombres no cuentan, sino en la medida que sirven mejor a ese deber. La responsabilidad no puede ser patrimonio de los amanuenses. “Cada argentino, piense como piense, y sienta como sienta, tiene el inalienable derecho de vivir en seguridad y pacíficamente.

“El gobierno tiene la insoslayable obligación de asegurarlo. “Quien altere este principio de la convivencia, sea de un lado o de otro, será el enemigo común que debemos combatir sin tregua, porque no ha de poderse hacer ni en la anarquía que la debilidad provoca o la lucha que la Intolerancia desata.

“Conozco perfectamente lo que está ocurriendo en el país. Los que crean lo contrario se equivocan. Estamos viviendo las consecuencias de una posguerra civil que aunque desarrollada embozadamente no por eso ha dejado de existir, a lo que se suman las perversas intenciones de los factores ocultos que desde las sombras trabajan sin cesar tras designios no por inconfesables menos reales. Nadie puede pretender que todo esto cese de la noche a la mañana. Pero todos tenemos el deber ineludible de enfrentar activamente a esos enemigos si no queremos perecer en el infortunio de nuestra desaprensión e incapacidad culposa. “Pero el Movimiento Perónista, que tiene una trayectoria y una tradición no permanecerá inactivo frente a tales intentos, y nadie podrá cambiarlos a espaldas del pueblo, que las ha afirmado en fechas muy recientes y ante la ciudadanía que comprende también cuál es el camino que mejor conviene a la Nación Argentina. Cada uno será lo que deba ser o no será nada. Así como antes llamamos a nuestros compatriotas en la Hora del Pueblo, el Frente Cívico de Liberación y el Frente Justicialista de Liberación para que mancomunados nuestros ideales y nuestros esfuerzos pudiéramos pujar por una Argentina mejor, el justicialismo, que no ha sido nunca ni sectario, ni excluyente, llama hoy a todos los argentinos, sin distinción de banderías, para que todos solidariamente nos pongamos en la perentoria tarea dé la reconstrucción nacional, sin la cual estaremos todos perdidos. Es preciso llegar asi, y cuanto antes, a una sola clase de argentinos, los que luchan por la salvación de la Patria, gravemente comprometida en su destino por los enemigos de afuera y de adentro. “Los peronistas tenemos que retomar á la conducción de nuestro Movimiento, ponerlo en marcha y neutralizar a los que pretenden deformarlo desde abajo y desde arriba. Nosotros somos justicialistas, levantamos una bandera tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. No creo que haya un argentino que no sepa lo que ello significa. No hay nuevos rótulos que califiquen a nuestra doctrina y a nuestra ideología.

“Somos los que las veinte verdades peronistas dicen. No es gritando la Vida por Perón que se hace patria, si no manteniendo el credo por el cual luchamos. Los viejos peronistas lo sabemos. Tampoco lo ignoran nuestros muchachos que levantan banderas revolucionarías. “Los que pretextan lo inconfesable aunque cubran sus falsos designios con gritos engañosos o se empeñan en peleas descabelladas no pueden engañar a nadie. Los que no comparten nuestras premisas si se subordinan al veredicto de las urnas tienen un camino honestó que seguir en la lucha que ha de ser para el bien y la grandeza de la patria y no para su desgracia. Los que ingenuamente piensan que pueden copar nuestro Movimiento o tomar el poder que el pueblo ha reconquistado se equivocan. Ninguna simulación o encubrimiento por ingeniosos que sean podrán engañar a un pueblo que ha sufrido lo que el nuestro y que está animado por una firme voluntad de vencer.

“Por eso deseo advertir a los que tratan de infiltrarse en los estamentos populares o estatales que por ese camino van mal. Así aconsejo a todos ellos tomar el único camino genuinamente nacional: cumplir con nuestro- deber de argentinos sin dobleces ni designios Inconfesables. Nadie puede ya escapar a la tremenda experiencia que los años, el dolor y el sacrificio han grabado a fuego en nuestras almas y para siempre. “Tenemos un país que a pesar de todo no han podido destruir, rico en hombres y rico en bienes. Vamos a ordenar el Estado y todo lo que de él dependa que pueda haber sufrido depredaciones u olvido. Esa será la principal tarea del gobierno. El resto lo hará el pueblo argentino, que en los años que corren ha demostrado una madurez y una capacidad superior a toda ponderación.

“En el final de este camino está la Argentina potencia, en plena prosperidad con habitantes que puedan gozar del más alto standard de vida, que la tenemos en germen y que sólo debemos realizarla. Yo quiero ofrecer mis últimos años de vida a un logro que es toda mi ambición. Sólo necesito que los argentinos lo crean y nos ayuden a cumplirlo.

“La inoperancia en los momentos que tenemos que vivir es un crimen de lesa patria. Los que estamos en el país tenemos el deber de producir por lo menos lo que consumimos. Esta no es hora de vagos ni de inoperantes.

“Los científicos, los técnicos, los artesanos y los obreros que están afuera del país deben retornar a él a fin de ayudarnos en la reconstrucción que estamos planificando y que hemos de poner en ejecución en el menor plazo. Finalmente deseo exhortar a todos mis compañeros peronistas para que obrando con la mayor grandeza echen a la espalda los malos recuerdos y se dediquen a pensar en la futura grandeza de la patria que bien puede estar en nuestras propia» manos- y en nuestros propios esfuerzos.

“A los que fueron nuestros adversarios que acepten la soberanía del pueblo, que es la verdadera soberanía. Cuando se quieran alejar los fantasmas del vasallaje foráneo siempre más indignos y más costosos. A los enemigos embozados y encubiertos- o- disimulados, les- aconsejo que cesen en sus intentos porque cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento. Dios nos ayude si somos capaces de ayudar a Dios. La oportunidad suele pasar muy queda, guay de los que carecen de sensibilidad e imaginación para no percibirla. Un grande y cariñoso abrazo para todos mis compañeros y un saludo afectuoso y lleno de respeto para el resto de los argentinos.”

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TESTIMONIOS
Masacre de Ezeiza: Emboscada y Matanza

Tras la primera confusión, la posibilidad de saber; tras el asesinato del pueblo, surge la férrea voluntad de conocer quién fue y porqué; luego de las primeras mentiras, la provocación y la falsedad, la mano del pueblo nos conduce a la verdad.
Todo esto es lo que contiene este informe especial que con huellas de dolor, presenta nuestra revista. Este 20 de junio jamás será negociado.

• TESTIMONIO 1

“A LOS DEL BRAZALETE VERDE NO LOS REVISEN.”
Horacio, acompañado de su esposa María del Carmen, nos presentamos ante miembros del Consejo Superior de la Juventud Perónista a efectos de dar testimonio fehaciente de hechos y procederes de lo cual fueron testigos durante las horas que permanecieron en el lugar planeado para celebrar la recepción del líder del justicialismo, el Tte. Graf. Perón en ocasión de su retorno a la patria.
Por la capacidad de María del Carmen, que realizó estudios de auxiliar de enfermería, nos presentamos en el Ministerio de Bienestar Social para incribirnos como voluntarios. Fuimos aceptados de inmediato y remitidos al puesto sanitario instalado en Sto. Mayor Luche y Ricchieri.
Llegados al lugar, el día 19 en las últimas horas de la tarde, y al no encontrar el puesto sanitario, las averiguaciones nos orientaron hacia un puesto montado por SMATA, a la derecha del palco, donde existia una ambulancia de ese gremio, desprovista de elementos de atención.
Un enfermero, de apellido Gentiie nos relacionó con el jefe del grupo sindical, un tal Cardozo, quien aceptó nuestra colaboración, puesta de inmediato en práctica al atender a un herido en un pie, con elementos que levábamos para nuestra atención personal.
Pronto nos pusimos en contacto con otros miembros del grupo que nos recomendaron no cruzar las “barreras” (cables y alambres que cercaban sectores del predio) con carteles identificadores de los gremios que los ocupaban con “exclusividad” (Carne, SMATA y UOM). Uno de los dirigentes nos indicó que estaban armados para defenderse e impedir la infiltración de otros sectores, y que los emponchados que cercaban el acceso al puente eran gente de ellos que estaban armados con metralletas para “recibir a los que se quieren infiltrar… a los zurdos que gritan «patria socialista»”.
La gala que hacían de armas y un espíritu que no anunciaba nada bueno nos decidió apartarnos de ese grupo y tuvimos contacto con un encargado de una ambulancia de los Municipales ubicada debajo del palco. Con este personaje conversamos y cuando preguntó de qué gremio veníamos, mi esposa le señaló que era “gráfica”, lo cual motivó una expresión despectiva y el Juicio: “allí está la cueva de los troscos”.
Al propio tiempo, tenía expresiones de disgusto contra la gente del interior que llegaba a las que manifestaba su desprecio y señalando que el problema que crean al venir a Buenos Aires es que no quieren irse y después hay que despacharlos en los vagones jaulas para ganado a sus pagos de origen…”.
Por cierto que tampoco allí parecía haber espíritu de servicio para atender las necesidades del pueblo, lo cual nos obligó a buscar mejores compañeros.
Ya cerca de las 22 horas nos conectamos con un grupo de médicos y enfermeros del Ministerio de Bienestar Social correspondientes a las obras sociales de Alimentación y UOCRA. Nos recibieron con buen espíritu y aceptaron la colaboración. Allí quedamos. Recordamos que une de los médicos, el doctor Avalos, fue quien ordenó inscribirnos en un registro que llevaban para sus informes posteriores. Durante toda la noche estuvimos colaborando en aquello que nos solicitaban: María del Carmen con las enfermeras y yo en la custodia del predio que se había asignado el grupo sanitario. Sobre esta hora, por radio se solicitó la presencia del teniente coronel Osinde o la “compañera” Norma Kennedy y casi de inmediato apareció un señor Iglesias (entendemos que secretario del primero de ios, nombrados) que se dirigió directamente hacia la loma de la derecha del palco y conversó con los “emponchados”. Poco tiempo después, el grupo de la guardia fue reforzado por más gente armada.
En el sector de la izquierda del puente apareció otro grupo que se autodenomina-ba “Halcones” e iban armados con escopetas de doble caño recortadas. Informaban que estaban allí para evitar que alguien pudiera poner explosivos en el palco. Los comandaba un tal “Cacho”.
Durante nuestra estada en ese sector debieron atenderse heridos de bala (uno de ellos presumiblemente muerto con dos balazos en la espalda y la cabeza destrozada). Este caso ocurrió alrededor de las 3 de la mañana y ocasionó una de las tantas avalanchas de gente sobre el cordón de seguridad del puesto sanitario. Un disparo de escopeta de uno de los “Halcones”, ubicado en la torre de los altoparlantes desató una grita y pedrea de la gente que luego parecía identificar al puesto sanitario con los sectores de la Juventud Sindical. Un estandarte clavado dentro del predio reservado al grupo sanitario perteneciente a ese sector juvenil “institucionalizó” esa presunción. Por otro lado, el jefe de la custodia, un tai Vázquez, vestido con guardapolvo de médico, dio órdenes  que a la gente con “brazalete verde” no se la palpara de armas “porque es la gente que colabora”. En cambio esa actitud no se tenía con los que venían a solicitar atención médica.
Con la llegada de los ómnibus que traían a los “lisiados peronistas” se originó uno de los hechos de violencia que produjo numerosos heridos de bala y contunsiones. Paralelamente con estos hechos era notoria la presencia dé grupos de jóvenes y adolescentes en estado de total ebriedad que al ser atendidos en el puesto sanitario expresaban que habían venido para “defender al General de los enemigos… y que los vamos a matar”.
El citado “Cacho”, jefe de los Halcones informa que traerá un grupo de “su gente proveniente de Quilmes para reemplazar la custodia del puesto sanitario, ingresando al mismo alrededor de 50 adolescentes. ..
Sobre las primeras horas de la mañana en una recorrida realizada en los alrededores del puesto, encontramos que los accesos laterales al puente estaban custodiados y no se permitía el acceso sino bajando a la rotonda de la ruta 205.
Durante todo el tiempo, la guardia armada en el sector del puente estuvo comandada por un tal “Juan”, que disponía de centenares de elementos armados que eran organizados por tandas con relevos cada 2 ó 3 horas.
Este testimonio es informado a efectos de demostrar que la Juventud Sindical estuvo elaborando y preparando su acción durante las horas previas al día 20: impedir el acceso de los sectores juveniles peronistas (a los que calificaban repetidamente de “zurdos”) al lugar.

• TESTIMONIO 2

INFORME DE LA COLUMNA SUR DE LA JUVENTUD PERONISTA.
La columna Sur de Juventud Perónista se concentra en la rotonda de Ltavailol (Antártida Argentina y Camino de Cintura) a las 10 hs. integrada en este orden por: Juventud Perónista de Berísso, La Plata, Mar del Plata y de Zona Sur (Lanús, Lomas, Fcio. Várela, Esteban Echeverría, Cañuelas, Avellaneda, Quilmes y Berazategui) totalizando alrededor de 60.000 compañeros que avanzan encolumnados y en perfecto orden por Antártida Argentina do-blando por ruta 205 que empalma al barrio N? 1 en el sector de atrás del palco encaramado sobre el puente.
Una pauta del orden de la columna la da el hecho de haber dejado librado en todo su recorrido (7,5 Km) el tránsito sobre la banquina izquierda para el paso de ambulancias y coches oficiales.
La columna Siego a Sa zona del puente aproximadamente a las 12 horas y comienza a acceder a la gran olla en perfecto orden, debido a la intensidad de la columna, ésta se concentra en las inmediaciones y se divide en dos; en ese momento, aproximadamente a las 14 horas, se comienza a disparar desde el puente con armas largas (carabinas, escopetas y ametralladoras) sobre la columna, integrada por Juventud Perónista, mu ¡eres, niños y ancianos.
Esto provoca un primer desbande general hacia las lomas cercanas, visualizando a hombres armados que se deslizan desde el puente y el palco y comienzan a perseguir a tiros a los compañeros en desbande.
Por otra parte desde coches estacionados en 3, también se dispara sobre los manifestantes. Los que agredían portaban brazaletes argentinos con signos C.D.O. (JP – Comando de Organización) y brazaletes verdes, de comité de vigilancia.
Finalizado este primer tiroteo se levantan en las ambulancias y puestos sanitarios gran cantidad de compañeros heridos, luego de esto, alrededor de las 16 horas, se produce el segundo tiroteo cuando por los parlantes se anuncia que había gente en los árboles y se les intima a que en cuatro minutos debían bajar de los mismos.
Podemos dejar expresa constancia que en toda esta zona y en los montes cercanas habían coches apostados con francotiradores que disparaban por airas sobre los manifestantes en desbandada.
A continuación un grupo que se presume de seguridad con armas largas empuñadas matoneaba a compañeros protegidos tras los árboles, compañeros de JP con brazaletes identificatorios intentan persuadirlos y tranquilizarlos son ametrallados a mansalva, junto a columnas de la UES y de JP de Quilmes que estaban en las adyacencias, este tiroteo se prolonga durante 50 minutos, continuando la persecución sobre los bosques y montes cercanos.
Los compañeros de JP Lanús vieron a un hombre armado con brazalete verde de Juventud Sindical Perónista, que en un shock nervioso les dijo que su delegado de fábrica, le entregó la noche anterior un revólver con la consigna de que a toda columna que se acerque de JP con carteles de Montoneros se disparase contra la misma.
Cabe destacar que el Policlinico de Ezeiza, hospital base Nº 1, y la morgue de Ezeiza están desde hace días copados por el Comando de Organización y el Policlinico Evita de Lanús por un Comando
Juventud Perónista y gente del Cdo. de Organización que no pertenecen a las estructuras orgánicas de JP y que no garantizan la seguridad de los compañeros heridos asistidos en esos hospitales.
Extraofícialmente corrió la versión de que a compañeros de JP heridos, antes de llevarlos al hospital fueron rematados en los bosques cercanas, presumiblemente esta sería la situación del ero. Horacio Simona de la JP de Esteban Echeverría.
Como agregado, desde el palco oficial se instaba a detener de cualquier manera a las columnas que alcanzaban hacia alli, solicitándose la presencia del conocido delincuente Giovenco, Alejandro.

• TESTIMONIO 3

“MONTONERO, TE VAMOS A MATAR”
Comenzaron los disparos desde la izquierda del palco y del lado derecho, de los dos extremos, cruzando el fuego. No se podía correr pero lo consegui hacer hacia los chalets, allí había gente que se refugiaba. En ese momento agarraron a un joven de unos 25 años, que estaba escondido, me imagino, por los disparos. Estaba con su madre y con su hermana, explicó que venta del interior, pero por poco lo linchan igual. Le reventaron la cara y le hicieron un taje de atrás hacia adelante en el cuello y sangraba mucho.
Otras dos personas que estaban escondidas detrás de una cerca, quisieron linchar a uno de ellos, pero los jefes de los organizadores lo salvaron; le pegaban igual y le gritaban: “Montonero hijo de puta, te vamos a linchar”. No sé qué pasó después con él.
Rompieron cámaras a rolete, a otros le sacaban rollos. Yo me salvé porque les dije que era de la Juventud Sindical. Más o menos me creyeron y me dijeron “que no sacara más fotos porque me iban a sacar la cámara”.

• JORGE OSINDE

Viejo conspirador, se ha dado a la tarea de frenar a la Juventud Perónista y a todos los sectores del Movimiento leales a Perón. Sus permanentes contactos con los militares lo ubican como un hombre enlace entre el enemigo y el Movimiento. Representante cabal del reformismo dentro del peronismo jamás ha dejado de ser un agente de los servicios.
En noviembre, cuando el segundo regreso del General, fue quién se preocupó per-manentemente de aislar al conductor de la gente. Le molestó este contacto. Llenó la casa de Gaspar Campos con agentes de Coordinación Federal; sus estrechos lazos con 1a policía en aquel entonces lo llevaron a concertar con ella la represión contra los manifestantes frente a la casa de Perón.
Esta vez estuvo a cargo de la fuerza que, compuesta por hombres fuertemente armados, reprimió á las columnas que pretendían lógicamente ingresar al acto. Se encargó de reclufar a los “halcones”. Desde una seudo Secretaría de Deportes se encarga de armar grupos comandos destinados a participar en la lucha interna- del Movimiento Perónista, grupos para-policiales provistos de fuerte armamento e instrucción militar. Con él colaboran varios militares retirados, oficiales y suboficiales que le siguen como a un jefe indiscutido. Tiene negocios con agencias particulares de investigaciones y es amigo y camarada de hombres despreciados por el peronismo, (ver carta de Moorh Koenig).
Asegura, para reclutar gente, que el General Perón le ha encomendado misiones como la de limpiar de “boiches” al peronismo.
Es responsable directo de las muertes de compañeros y heridos el 20 de junio. Pero por sobre todo es el culpable de que el pueblo no se haya encontrado con su Jefe y conductor ese día. Con sólo ver el diagrama organizativo, los preparativos, las exclusiones que hizo Osinde se advierte en este plan de batalla cuáles eran sus intenciones: arruinar ese encuentro.
El firmante de esta carta, el coronel Moori Koenig es uno de los responsables directos del secuestro y tráfico del cadáver de Evita. Aquí llama a Osinde “cama-rada y amigo” un tratamiento que ningún peronista por dignidad podría soportar siquiera. Pero también le pide “una mano”
en un negocio de protección para la Empresa Nacional de Telecomunicaciones. La carta termina, de puño y letra del siniestro personaje, por augurar éxito a Osinde por sus nuevas responsabilidades. El bando de Moori Koenig y el de Osinde parece ser el mismo. Por lo menos nadie desea el éxito del enemigo cuando éste tiene responsabilidades en la guerra.

• NORMA KENNEDY

El comunicado de Juventud Perónista la marca como una simuladora de ortodoxia combativa, que esconde en realidad una historia de vieja provocadora dentro del movimiento peronista. Su oportunismo la hizo caer en varias contradicciones. Cuando se jugaba la candidatura del Frente Justicialista llevó su combatividad a coincidir con Rogelio Coria en el Congreso del Partido Justicialista; esta ortodoxa combativa invitaba a movilizarse contra la candidatura del compañero Cámpora oponiéndole la aparente posición dura de “Perón Presidente” cuando ya el General había  indicado cuál debía ser el candidato. Junto con Coria trataron de perturbar el Congreso poniéndose la camiseta de ser más peronista que Perón, un recurso viejo que ha encubierto siempre la traición al General.
La va de apretadora, impresiona con una verborragia indetenible y confusa y siempre ha estado prendida en posiciones nada claras. Con todos sus desplantes de “mujer de fibra” ha engañado a más de uno. Sus alianzas con la burocracia partidaria y las trenzas de café son sin embargo su práctica cotidiana. Exhibe sus heridas de guerra permanentemente, mezclada con un lloriqueo que apela a su condición de señora cuando sus arremetidas son contestadas con virulencia.
Esta vez se encargó, desde la Comisión de Organización, de impedir la entrada de la Juventud Perónista en esa comisión. Acaparó transportes, diagramó rutas, fijó puntos de concentración que tenían como único motivo el entorpecimiento de la movilización de Juventud Perónista. Es una de las responsables de los enfrentamientos del día 20 le junio. En alianza con Brito Lima demostró una permanente actitud sectaria y excluyente que no tiene justificación ante la tremenda importancia de la vuelta del General Perón donde toda competencia y enfrentamiento deben ser dejados de lado.

• ALBERTO BRITO LIMA

Un eterno dirigente de Juventud Perónista, o mejor del Comando de Organización, una estructura que gira a su alrededor. Su cualidad mayor son los discursos frente a los muertos, especialmente aquellos caídos en la lucha interna. No ha dejado de enunciar un solo juramento de venganza sobre la tumba de sus compañeros. Jamás vengó a nadie por otra parte. Por el contrario. En la acción del 20 de junio compartió posiciones junto a Alejandro Giovenco, uno de los presuntos culpables de Emilio Castro, un compañero del Comando de Organización arrastrado por Bri-to a una acción suicida. También en su tumba juró la correspondiente venganza, para un año después ubicarse con Giovenco en la misma trinchera.
Por el C. de 0. ha pasado gran parte de los actuales militantes del peronismo, muchos saben que Brito juega a la suya, personal, sectaria y totalmente excluyente. Su política es su persona, por lo tanto le da lo mismo un lado que otro.
Las opiniones de los compañeros que han pasado por el C. de 0. confluyen en señalar el manipuleo que Brito hace de la gente. Por eso se diferencia a su persona del resto de esa organización donde militan compañeros de base de gran valor.
Durante los días previos a la vuelta del General se dedicó sistemáticamente a trabar la posibilidad de que otros grupos consiguieran transportes para la movilización. Fijó puntos de concentración jugando a oponerlos a los de Juventud Perónista para desarticular la marcha de la J.P. Sus capitanes y otros compañeros sin experiencia junto con la CNU y la gente de Osinde iniciaron el tiroteo a  la columna que venía del sur.

• PROHIBIDO NOMBRAR A EVITA

—Nada de nombrar a Evita, sólo se enfoca a Perón, a Isabel y a López Rega, a nadie más. ¿Estamos? Ustedes se encargarán de la transmisión hasta Ezeiza, de ahí en adelante la manejo yo, ustedes no hablan más. Hasta ahí el gobierno, luego estamos nosotros, los de organización.
Parecía un zar este Leonardo Favio apoltronado en un sillón de la confitería del Aeropuerto Internacional dando las órdenes a los muchachos del Canal 7 para la transmisión del acto del 20 de junio.
—Vos sabes que yo estoy en esta cosa, en la organización con Norma (Kennedy) y el Tte. Coronel. Así que ya sabes, las órdenes sobre la transmisión las doy yo. ¿Quedamos así negro?, ¿en? Ustedes enfocan y nada más, ¿eh?
Sin embargo esta petulancia se le fue al piso a Leonardo Favio 48 horas después del 20 de junio. Antes, los mismos que dieron orden de fuego contra los peronistas, los que torturaron, los que apalearon y remataron heridos o los dejaron desangrar, esos mismos fueron los jefes de Leonardo. De ellos recibió órdenes y una ametralladora que llevó para cubrirse cuando se fue hasta el aeropuerto de Ezeiza. De ellos también escuchó una frase que repetiría como loro: “La culpa la tiene el inconsciente de Righi…”
Este Leonardo que luego quiso disculparse, fue el mismo que cuando el campo estaba sembrado de compañeros muertos y heridos él se preocupaba de que no le pisotearan el coche y se hacía el gracioso desde el micrófono.
Sin embargo esa certeza para culpar y la gracia también se le esfumaron. En conferencia de prensa y una charla que pidió con Juventud Perónista, parecía un asustado y con la cola entre las piernas. Balbuceaba tratando de explicar que él no sabía nada, que le eran ajenos los sectores e intereses del Movimiento Perónista.
Fue la primera vez que Favio tuvo alguna participación en la actividad peronista, si se descuenta alguna que otra aparición en los últimos tiempos para poner la cara y hacer alguna morisqueta de niño terrible por televisión. Y la hizo mal, porque entró por una puerta muy dudosa. Incluso, debe haber advertido que una cosa son
los desplantes y las trompaditas histéricas por cosas del ambiente artístico, y otra cosa es meterse en algo muy serio como es la militancia peronista.
Luego de ese exabrupto contra el ministro que él creyó por un momento que caía (así se lo dijeron por teléfono sus amigos el día 21) por sus declaraciones, recogió la línea y trató de ubicarse.
Reconoció que “Los carteles de los Montoneros se confundían con ese pueblo que había hecho posible la vuelta de Perón”. Y para compensar descubrió que “esa gente (los montoneros) es emergente de ese pueblo mismo”. Estaban felices y cantaban y ninguno de los letreros que frente a mí estaban fueron perturbados por ningún tipo de lucha”.
“El primer disparo ignoro de qué punto vino. Yo rogué por los micrófonos que la columna que venía se mantuviera en su lugar, pues su entusiasmo podía ser tomado como una agresión.”
Ahí era el momento para Leonardo de darse cuenta entre la diferencia de esa alegría y esa fiesta con el gesto fruncido de sus jefes armados hasta los dientes.
—La columna —continúa— que llegaba por la ruta 205 venia con sus cánticos felices. Ignoro desde qué punto llegaron los disparos…”
—Que nadie utilice la imagen de Leonardo Favio para usarla a su favor. La Juventud Perónista en un comunicado ha dicho que yo llamé por los micrófonos a un personaje al que no conozco y que por los «informes que tengo es un personaje de triste fama (se refiere a Alejandro Giovenco). Yo me remitía a leer los papeles que me pasaban desde abajo. Es posible que yo haya nombrado a alguna persona indeseable. Leía lo que se me indicaba.
Así es todo el tono de las declaraciones posteriores de Favio. Que ha de meditar ahora que para nada sirven las paradas de televisión y que en vez de maldecir como un histérico primero hay que fijarse de quién se recibe órdenes. Aunque él las cumplió, ni una vez nombró a Evita.

 
VIDEOS “EZEIZA,  LA MASACRE”

 

Poesía, memoria y comunidad nacional Chile y Argentina en postdictadura. Alicia Salomone


  • Poesía, memoria y comunidad nacional Chile y Argentina en postdictadura
DOI: 10.5354/0718-9990.2011.10605

1 Universidad de Chile

Resumen

Este trabajo analiza, a través de un conjunto de textos poéticos de mujeres de Chile y Argentina, cómo se piensa la nación en el escenario demarcado por el tránsito que va desde los regímenes dictatoriales a las sociedades de las postdictaduras. Ello supone, por una parte, observar cómo se hace presente esa idea nacional entre aquellos miembros de la colectividad que, por motivos de género, clase y/o etnia, han padecido distintas exclusiones dentro de la comunidad imaginada o se han situado a distancia de las narrativas oficiales. Por otra parte, implica indagar en la relación que liga a la poesía con la reflexión sobre la identidad nacional, evidenciando que la poesía de mujeres, a la vez que genera nuevos lenguajes y estéticas, asume posiciones diversas frente a los distintos contextos de los cuales emerge. Para realizar este trabajo se consideraron textos de las poetas argentinas Diana Bellessi y Roberta Iannamico, y de las poetas chilenas Elvira Hernández y Alejandra del Río.

Palabras Claves

Memoria; Identidad Nacional; Poesía de Mujeres; Género; Postdictadura en el Cono Sur.

Abstract

This paper aims to analyze, through a series of poetic texts by women in Chile and Argentina, how nation was defined in texts produced during the military regimes as well as during democratic transitions. It means, first, to observe how the idea of nation is presented in the writing of persons who suffered exclusions within the imagined community or have located away from official narratives. On the other hand, it means to explore the relationship that links women’s poetry with reflections on national identity in a critical period. In this frame, we would like to demonstrate that, while generating new languages and aesthetics, women’s writing also assumes different positions regarding the context in which it emerges. For this study, were considered texts by poets Diana Bellessi and Roberta Iannamico, from Argentina, and by Elvira Hernández and Alejandra del Rio, from Chile.

Keywords

Memory; National Identity; Poetry of Women; Gender; South Cone during Postdictatorship

 

La comunidad nacional, el género-sexual y la poesía

 

¿Cómo podemos pensar la nación en el marco del doble desafío que suponen, por lado, el despliegue de la globalización neoliberal contemporánea y, por otro, la difusión de perspectivas postmodernas que cuestionan el valor de ese nexo simbólico que liga a quienes se congregan en países o regiones; y que, en el caso de los países del Cono Sur, vincula a un universo humano, ciertamente heterogéneo, que ha permanecido junto, al menos, por dos centurias de vida en común? Por otra parte, ¿cómo se hace presente esa idea nacional o regional en la escritura de aquellos miembros de la colectividad que, por motivos de clase, etnia o género-sexual, han padecido distintas exclusiones dentro de la comunidad imaginada o se han posicionado a distancia de las narrativas construidas desde los núcleos que detentan el poder social y simbólico? También, ¿cuáles son las herramientas que pone en juego la poesía y cuáles sus tretas en los albores del nuevo milenio; cuál es el papel que quiere ocupar este género que la crítica hegemónica y el mercado, en buena medida, dejan al margen? Y finalmente, ¿cómo podemos pensar la relación entre poesía y comunidad nacional desde una producción, como lo es la poesía escrita por mujeres, que suele transitar por los bordes del canon cultural y literario?

 

Desde estas preguntas, me interesa indagar cómo ciertas escrituras de mujeres de Chile y Argentina crean lenguajes, que, a la vez que dan cuenta de configuraciones estéticas particulares, suponen tomas de posición frente al contexto de producción del cual emergen, y que, en el caso que estamos considerando, anclan en el período postdictatorial. Debo decir, por otra parte, que con este concepto aludo a ese largo ciclo histórico que se inicia con las dictaduras de los años 70 y que se prolonga hasta la actualidad. Período al que me parece pertinente observar de conjunto, no por disminuir el papel que tuvieron las transiciones democráticas tanto en lo que concierne a la recuperación de las libertades públicas y derechos políticos como a los intentos por hacer justicia respecto de las violaciones de derechos humanos, sino porque cada vez queda más claro que la vuelta a los regímenes constitucionales, incluso considerando las diferencias que se advierten en cada país, no representó un quiebre radical frente al proyecto de sociedad impuesto por los militares, cuyas líneas estructurantes, sobre todo en lo económico y social, en buena medida, fueron mantenidas por los nuevos gobiernos.

 

Observando el mismo escenario desde el campo de la literatura, el crítico brasileño Idelber Avelar (2000) ha propuesto una hipótesis productiva en la que sostiene que ciertas textualidades producidas en la postdictadura, a contrapelo de las incitaciones estatales y las demandas del mercado globalizado, no pueden ocultar su huella postraumática. Una condición que se deja ver mediante la incorporación reflexiva, en el sistema de determinaciones de los textos, de la derrota inflingida por las dictaduras a los proyectos de transformación radical que se impulsaron en la región entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta. Desde esta condición intempestiva, entonces, ciertos textos resultan inasimilables a la lógica dominante en la medida que se resisten a circular como productos de una memoria sin restos ni fisuras, “memoria de mercado” la llama él, que genera lo nuevo desde un descarte de lo viejo, apuntando, en cambio, hacia un pasado que exige una reposición. De este modo, retomando las propuestas benjamineanas relativas al impacto que una historia traumatizada genera sobre la capacidad y las modalidades de la narración, afirma: “la mercancía anacrónica, desechada, reciclada o museizada, encuentra su sobrevida en cuanto ruina” (Avelar, 2000: 14).

 

Por su parte, la poeta y crítica argentina Alicia Genovese (2010), refiriéndose a la inscripción literaria de este tipo de memorias, contrasta las posibilidades que entregan los llamados géneros referenciales, como los testimonios, los diarios íntimos o las cartas, con las que ofrece la producción poética. Al respecto, sostiene que si aquellos géneros han resultado fundamentales para instalar las demandas de justicia en el Cono Sur y, asimismo, para apoyar los argumentos que a estos mismos fines se levantaron desde las ciencias sociales o la historia, sin embargo, tampoco puede dejar de advertirse que los discursos testimoniales siempre traslucen aporías o lagunas, evidenciando que hay algo que no puede ser dicho y que, por ende, necesita ser recuperado desde sus silencios. Por su parte, la poesía, al eludir la literalidad o referencialidad directa, en la medida en que la imagen se articula desde lo oblicuo y lo sesgado, permite vincular las percepciones inmediatas con otro cúmulo de estratificaciones de sentido, y, por esa misma vía, abre el deseo hacia una deriva de la subjetividad, hacia su reflexión o cambio de dirección, dando espacio a todo un potencial de proyección y afirmación de futuro. Como si mirar de costado la muerte o la sordidez de la prisión, dice Genovese, hiciera posible, al mismo tiempo, conectarse con el enorme reservorio vital que subyace en la existencia humana y que, sin embargo, es pocas veces percibido (Genovese, 2010: 70).

 

Como mencioné antes, mi interés se concentra en la labor poética de una serie de escritoras de Chile y Argentina, particularmente, en cómo se pone de manifiesto en sus textos aquella resistencia o residuo indigerible a que se refería Idelber Avelar; el que, desde Alicia Genovese, también deberíamos pensar como una posibilidad de resilencia, entendida ésta como la capacidad humana que hace posible sobrevivir a las más difíciles circunstancias de la vida e incluso salir fortalecidos y transformados por ellas1.Esto supone, a su vez, dar cuenta de la confluencia de dos dimensiones que se entrecruzan en las escrituras. Por un lado, desde su conexión con la memoria política, los textos que analizaré pueden ser leídos como representaciones acerca de los avatares de la comunidad nacional en un período crítico, donde se pone en tela de juicio la capacidad inclusiva del concepto de nación, pero donde, a la vez, pueden emerger configuraciones alternativas. Por otro lado, desde su clivaje sexogénerico, los textos del corpus permiten observar una tensión frente a los códigos androcéntricos que desde el lenguaje penetran en la cultura, entendida desde Raymond Williams como “totalidad de la vida” (Williams, 2001: 10), condicionando la constitución de las identidades y subjetividades. Ahora bien, desde mi perspectiva, ambas dimensiones están relacionadas en estas escrituras y, por eso mismo, operan conjuntamente, modelando las respectivas revisiones críticas de la memoria y los discursos identitarios.

 

 La comunidad en disolución: Bandera de Chile (1981) y Tributo del mudo (1982)

 

Elvira Hernández, en Chile, y Diana Bellessi, en Argentina, producen dos textos poéticos, en 1981 y 1982 respectivamente, que son expresivos de eso que, en palabras de Raymond Williams (1980: 150-158), podríamos definir como una “estructura de sentimiento” común. La que se plasma no sólo en estéticas que guardan estrecha afinidad sino en visiones de mundo coincidentes, que dan cuenta de la experiencia límite vivenciada por las hablantes durante los años duros de las dictaduras militares de nuestros países, cuya ferocidad represiva, más temprano o más tarde, según el caso, abrió paso a la imposición del neocapitalismo contemporáneo.

 

Esa política siniestra, sin embargo, no logró desactivar en ciertas personas la necesidad de ofrecer respuestas ante esas crisis nacionales, y ello se hace particularmente visible en el caso de Bellessi y Hernández, quienes toman en sus manos una tarea casi imposible: la de instalar un lugar enunciativo que, apelando a complejas estrategias, no sólo logra eludir la voracidad mortífera del terrorismo de Estado sino que hace posible la rehabilitación de un habla (rebelde, crítica, popular) que había sido violentamente confiscada. Ello les permite, por una parte, enunciar una palabra poética que, a la vez que deja asentado un cierto testimonio político, se interna en la búsqueda de un nuevo lenguaje representacional. Y, en ese mismo gesto, visibiliza a un sujeto femenino que se pronuncia contra los múltiples autoritarismos acoplados a los que se ha visto sometido, sean éstos de índole política, social y/o sexo-genérica. Así, tomando la proposición de Germán Cossio (2008) en un estudio reciente sobre las autoras, se puede afirmar que los textos de Bellessi y Hernández van dando forma a una auténtica “poética de la crisis”, que logra poner en escena las torsiones que sufre el lenguaje cuando es sometido a constreñimientos brutales, a la vez que deja a la vista las posibilidades expresivas de las “hablas políticas” que ambas poetas instalan2.

 

Como afirma Jorge Monteleone (2002), leyendo la poesía argentina de los años ochenta desde un argumento que también es válido para Chile, no hay duda de que la dictadura trastornó la discursividad social y el régimen de la mirada, impactando hondamente en el lenguaje de la comunidad, el que de algún modo se vio comprometido con la lógica imperante de persecución y de silencio. La poesía escrita en esos años, dice Monteleone, debió trabajar con esa lengua culpable y desde allí opuso una resistencia que se afincó en la reconfiguración de la mirada y de su capacidad enunciativa, dando forma a una estética crítica; la que traspone a la escritura un ojo concentrado hasta tal punto en la observación de los objetos que llega a producir la ilusión de transformar a la poesía en su propio objeto.

 

No es casual, entonces, que la dimensión visual de la palabra cobre tanta importancia en los textos de Hernández y Bellessi, lo que se evidencia, en el primer caso, en el particular despliegue estratégico que asumen los grafemas dinámicamente instalados sobre el soporte textual, y que se manifiesta de modo inverso en Tributo del mudo, aunque con el mismo énfasis desestabilizador, mediante un juego de aquietamiento y fijación observante en los objetos cotidianos, que reduce al mínimo el movimiento y la intensidad sonora de la palabra, a la vez que tonaliza en rojo sangre la mirada que se posa sobre el entorno. Estas dos perspectivas, por otra parte, no pueden sino remitir a unas hablantes que perciben los peligros que se ciernen sobre ellas y también sobre las comunidades en las que se referencian. Al respecto, dice Bellessi:

 

 

En el profundo silencio de la noche

cae una rama pequeña;

 

reposan los pensamientos

y el sonido se hace audible

en avalancha

 

Me uno al coro.

 

Una polilla

crepita en la llama de la lámpara (Bellessi, 2009: 176)

 

(…)

 

Navegábamos por un mar de arena.

El sol, espectralmente rojo teñía la aureola

De polvo que seguía a la nave. Un cielo de oro

Sin una nube, sin un pájaro dándole vida (Bellessi, 2009: 185)

 

Como ha explicado Monteleone (2002), Tributo del Mudo asume un proyecto discursivo que desplaza el uso de un lenguaje degradado para materializar el vacío en que había caído la significación. Desde allí, desfamiliariza el mundo perverso en el que surge la escritura, operando desde un movimiento de ida y vuelta entre el ojo y el objeto que termina por producir una resignificación del entorno cotidiano. Se trata de una praxis que concentra su ejercicio en la captura del detalle, y que posibilita reapropiar el espacio textual, redefiniéndolo como el lugar donde aun cabría esperar cierta misteriosa epifanía, como sugiere en una entrevista la propia Bellessi3.

 

Ahora bien, junto con esa estrategia de extrañamiento frente a una lengua común que se ha tornado extraña, el texto también pone en acto otro tipo de modalidades enunciativas, particularmente el desplazamiento del discurso desde el cronotopos en el que se encuentra instalada la hablante a otro muy distante en términos del tiempo y del espacio, como es la sociedad de la antigua China4. Mediante este artificio, la hablante puede acoplar una discursividad crítica, tanto en términos políticos como de género-sexual, refractándola sobre un escenario aparentemente muy alejado de la realidad propia. De este modo, ella logra iluminar indirectamente su contexto en un movimiento que entrelaza su voz con otras voces que traslapan su protesta desde aquel escenario distante hasta el lugar en que está instalada la hablante, instalando alianza que se textualiza, de manera alegórica, en las figuras duplicadas de la hablante y la fugitiva, y en la del río. Esta última, una imagen que condensa una multiplicidad de significaciones, donde se unen, por un lado, una semántica femenina que deriva de la condición acuática del río, y por otro, una simbólica que lo define como un espacio liminar, de tránsito y frontera. Un lugar móvil en el que se pueden vincular, como en un presente continuo, las dos mujeres mencionadas en el texto: la fugitiva, escapando a través del río Amarillo, y la hablante, también perseguida, ocultándose en algún rincón ignoto del Delta del Paraná, en la Argentina.

 

 

El río,

el río avanza

sin volver a remontar sus aguas,

como vos,

señora fugitiva,

los hombros apoyados

en el respaldar de madera,

y un libro de pinturas

sobre el regazo (Bellessi, 2009: 159)

 

La Bandera de Chile, por su parte, construido desde una dicción abiertamente polémica, en la que la ironía cobra un papel central como estrategia de enunciación, procede desde una puesta en escena diversa de la del texto anterior, haciendo eje en lo que Germán Cossio ha llamado un ejercicio de violencia simbólica sobre el lenguaje oficial (Cossio, 2008). Un procedimiento a través del cual la hablante se toma la palabra para llevar a cabo una impugnación explícita de los pilares ideológicos del discurso militar-patriarcal chileno, mediante el cuestionamiento de su nacionalismo conservador y excluyente, tanto en términos políticos como clase social y de género-sexual. De este modo, operando sobre el soporte textual como sobre un espacio a ser disputado palmo a palmo al enemigo, el poema de Elvira Hernández da curso a su particular apropiación del pabellón patrio: a su “toma de la bandera”, tal como nos dice el poema en una dedicatoria probable a los pobladores de la barriada homónima que se insinúa en el texto. Un signo que la crítica chilena Karem Pinto (2008) lee como la materialización de la alianza simbólica que el poema establece entre una sujeto-mujer que se apropia de su voz y de su cuerpo, y un sujeto social emergente, el movimiento poblacional, que en 1980 irrumpe en el espacio público en abierto desafío al autoritarismo militar5:

 

 

                No se dedica a uno

                                               la bandera de Chile

                se la entrega a cualquiera

                                               que la sepa tomar.

 

                                                               LA TOMA DE LA BANDERA (Hernández, 1991, s/n)

 

Así, instalada en esta política insurreccional frente a los signos, que se textualiza de múltiples formas en el espacio de la página: con hoyos y silencios, con indicaciones de movimiento, con reiteraciones léxicas de sentido irónico, con duros sarcasmos y hasta figuras grotescas, la hablante se hace cargo de esa imagen-sinécdoque de la patria, la bandera, con el objeto de arrebatarla a las manos militares y de resignificarla como el símbolo más representativo de la marginación social, política y sexo-genérica de las grandes mayorías, a la vez que como el emblema por excelencia de una resistencia que de ahí en más ya no sería acallada. En este escenario y apelando a esta voz poética enrarecida, ella hablará para (re)presentar a una otrabandera de Chile, la de los perseguidos y humillados, quienes suelen semantizarse en femenino, al igual que el sujeto-mujer. Bandera que la hablante exhibe como la contracara siniestra de esa tela prolija que es forzada a acompañar los actos oficiales, y que, en el final del poema, termina optando por el silencio, asumiendo a éste como el modo más radical de resistir ante un lenguaje culpable que, sólo en su negatividad resistente, en sus huecos (como se trasluce en la disposición gráfica del texto), deja fluir todo su potencial contestatario:

 

La Bandera de Chile no se vende

                   le corten la luz la dejen sin agua

                   le machuquen los costados a patadas

La Bandera tiene algo de señuelo que resiste

                   no valen las sentencias de los jueces

                   no valen las drizas de hilo curado

 

 

La Bandera de Chile al tope                                          

(Hernández, 1991: 30)

 

(…)

 

La Bandera de Chile es usada de mordaza

                   y por eso seguramente por eso

                   nadie dice nada

 

 

La Bandera de Chile declara                dos puntos

                                           su silencio                 

(Hernández, 1991: 33-34)

 

La comunidad en recomposición: Santiago Waria (1992) y El jardín(1993)

 

¿Qué ha ocurrido con estas poetas que han logrado sobrevivir a la hecatombe?, ¿cómo reconfiguran la comunidad tras la derrota y el derrumbe de los proyectos colectivos?, ¿cómo la nombran, y se nombran, en un escenario en que el neoliberalismo y sus secuelas teóricas parecen poner dificultades insalvables al rearmado del tejido social, negando cualquier posibilidad de un proyecto futuro que ancle en la herencia de un pasado que se quisiera clausurado para siempre?

 

 Santiago Waria, el libro que Elvira Hernández entrega al inicio de la transición chilena, en 1992, ofrece ciertas claves para pensar esas interrogantes desde la experiencia de una sujeto que, al igual que la que había emergido en La Bandera de Chile, no duda en situarse a distancia de las incitaciones amenazantes que recibe desde  el poder. Un poder que, más allá del recambio de personal político operado con la vuelta a la democracia, y de los arreglos cosméticos con los que intenta camuflar su cara añeja, no puede ocultar su deuda con la dictadura que le dio origen, y que, en buena medida, permitió su consolidación. Frente a este nuevo emprendimiento transformista, sin embargo, la hablante se niega a bajar la guardia y, una vez más, asumirá una postura resistente y a cara descubierta. La que, en este caso, se visibiliza en el ejercicio impugnador de una voz proferida desde una trinchera poético-política que vuelve a posicionar a la ironía y al sarcasmo como las estrategias privilegiadas de su enunciación:

 

Recientemente ha llegado un comunicado a mi posición. […] Se me ordena levantar la Retaguardia y abandonar el armamento. […] Se me recomienda no ir a la zaga y visitar a la familia; conocer y reconocer un mundo que progresa día a día. Me aseguran que si me integro y firmo la tranquilidad no tendré problemas a la Derecha de Dios.

 

Mis armas son mi vida,

Elvira Hernández (poema “Zaga y final”, s/n)

 

Armada con su dignidad y con apenas unas ropas pobretonas enfundándole el cuerpo, la hablante del poemario (a veces, Elvira; a veces Teresa, la sola, la vieja, la sabia: contracara del seudónimo que utiliza la autora y que funciona como otra figura que multiplica su voz)6 se lanzará a deambular por Santiago, la capital de un país que pareciera anhelar mirarse en una imagen próspera y moderna, que no registrara rastro alguno de un pasado conflictivo7. Esta imagen latente, sin embargo, nunca será convalidada en el discurso de la hablante, pues, por el contrario, lo que ella observará en su recorrido es una urbe que está entrando en una etapa nueva, y no menos tortuosa, de una historia centenaria. Una historia que es aludida en el mismo título del libro: Santiago Waria, 1541-1991; el que, tanto desde su doble registro lingüístico, el castellano y el mapuche, como desde su alusión al peso que el legado de la Conquista endosa sobre la actualidad, configura el referente trágico desde el cual el presente de la ciudad debiera ser pensado.

 

Por esas calles andará la hablante, delineando su trayecto, por lo general solitario y siempre auto-reflexivo, a través del cual descubrirá a la urbe y se reconocerá en ella, espejeándose en los múltiples fragmentos que le ofrece esta ciudad caída, poblada de seres vacíos y asediados:

 

 

[Santiago:]            

 

Alto contraste /

Estilo Callampero y Bursátil (“Xerografía santiaguina”),

 

Robótica y Mendicante (“Letras & Letrinas”),

 

Una ciudad que ha perdido toda señal de identidad, donde conviven sin contradicción el lujo del penthouse y la sordidez de la pelea callejera (“Karate Kafkiano”), la Cityfinanciera el cité donde no se esconde la miseria (“Poema Santiago Waria”). Un espacio en el que, sin embargo, la hablante aun escucha el murmullo de la presencia/ausencia de los que ya no están: sean éstos los mudos rostros mapuches que observan a Santiago waria desde el fondo de la historia o los espectros más recientes de los desaparecidos que también la rondan.

 

Así, auscultando la ciudad a contrapelo, desde una mirada sospechosa que persigue huellas y signos por entre los pliegues ruinosos de las formas llamativas y las frases altisonantes, la hablante irá poniendo una palabra cáustica en las llagas que aquéllas quisieran ocultar. Una praxis que ella profundiza con el registro recuperador de ciertos restos materiales, que han quedado adheridos a sus muros y veredas, y en los que todavía se dejan ver, como en un palimpsesto, las huellas fantasmales de aquellas figuras que, como las de los héroes muertos, se niegan a desaparecer de la superficie urbana. Rostros que, por el contrario, distinguiéndose entre los desechos que se acumulan cotidianamente, logran experimentar una sobrevida a través de la palabra de la hablante, como ocurre con la figura de Jécar Necme, el último asesinado de la dictadura:

 

 

El barrio “turco” vive de su última liquidación

Viven los caras duras viven los cara’e palo

                              ¡Jécar vive! (Poema “Santiago Waria”, p. 39)

 

Como sugiere el análisis de Raquel Olea (Olea: 1996, s/n), lo que nos ofrece Santiago Waria es un texto-memoria de la individuación ciudadana. Desde mi perspectiva, no obstante, debiéramos radicalizar esta interpretación para pensar aquella experiencia como el proceso de construcción de ese sujeto crecientemente despojado de su poder ciudadano. Un sujeto que se constituye en el marco de una democracia flaca y de una sensación de vacío postmoderno que tiene poco de espontánea: “no es el vacío es el vaciado”, dice la poeta en “Letras & Letrinas”. Y es precisamente en este marco que el poemario indaga en la estructuración de un lenguaje, que, metonimizado en las letras del alfabeto que dan inicio a cada uno de los poemas (de la A a la Z), intenta dar algún sentido a los fragmentos de una historia que se resiste a ser narrada acríticamente, es decir, desde el aplanamiento de sus nudos trágicos.

 

Ahora bien, desde ese mismo lugar irreductible que nos entrega el texto de Elvira Hernández, quiero retomar el diálogo con la producción de Diana Bellessi, poniendo en relación Santiago waria con el poemario Jardín, que la poeta argentina publica en 1993. Se trata de un libro que, con sus propias características y énfasis, también da cuenta de los movimientos de un sujeto femenino contemporáneo, inserto en una colectividad que aun no se recupera de la devastación producida por la última dictadura. Un texto que se inserta en un espacio cultural donde se hace evidente el desencanto ante una democracia trunca, que, hacia el final del milenio, evolucionaría hacia una crisis que erosionaría hasta los huesos la idea de una comunidad integrada. Leído a la luz de esta trama, el poemario de Bellessi se recorta como una reflexión profunda en torno a los poderes reconstituyentes de una poesía que, anclada hondamente en su tiempo, no sólo no elude su condición postraumática sino que la asume como el punto de partida para contribuir, desde una estética y una ética, en la tarea colectiva de restituir voces y proyectos arbitrariamente suprimidos.

 

El texto procede desde el despliegue de una imagen, la de un jardín que exige arduas preocupaciones a su autora. Imagen que alegoriza, a través de esos cuidados, el proceso de recreación de un yo que tiene por sustento el rescate de una memoria individual, pero que es también social (Williams, 1980: 150-158), a través de un tránsito cuyos hitos están señalados en los títulos de las secciones del texto: Golpe de Estado, Estado de Derecho, Leyenda y “Un día antes de la revolución”. Estas denominaciones, que sobreponen una nota referencial en un texto que, como unhortus conclusus, parece encerrado en sus propios límites, no sólo permiten refractar en él los condicionantes de la época en que es producido, sino que también permiten iluminar el modo en que se gesta y afirma una subjetividad-mujer que arrastra un lastre histórico de ilegitimidad intelectual, como bien ha sugerido Jorge Monteleone (2000). A través de esos hitos, sostiene Monteleone, el texto logra metaforizar el trayecto que va desde la “negación de garantías” impuesta sobre esa voz poética, a la búsqueda de modos expresivos propios, que oscilan entre el deseo de decirse y la amenaza permanente del vacío, hasta comprender que la prohibición de su palabra obedece a una circunstancia histórica y no a una condición esencial. Este proceso, por lo tanto, no deriva en la mudez de la hablante sino, por el contrario, en su expectativa de un advenimiento utópico – amoroso y revolucionario, a la vez -, que es significado en la escritura como el momento de la posesión del tiempo y la palabra.

 

Ese deseo de transformación y empoderamiento subjetivo es el que toma forma en el texto, materializándose en una figura matrística que emerge desde la voz de la hablante, y que es a la vez acogedora y deseante, y por eso mismo, filosóficamente anterior a la Ley del Padre. Esta figura, que se desentiende de la voluntad vacía de un poder que sólo se quiere igual a sí mismo y que, por ende, resulta anulatorio de lo otro, nos introduce, por lo tanto, en otro mundo de significados. Los que remiten, por una parte, a un anhelo de continuidad de la vida que se metaforiza en la proyección o disolución de la madre en sus hijos. Y por otro, a una praxis que procura la religazón de los vínculos humanos, lo que sólo sería pensable (y posible) a través del libre juego de las subjetividades y del reconocimiento mutuo, igualitario y amoroso de las diferencias.

 

Qué quiere el poder. Ni siquiera

al sujeto que lo tiene

Quiere

ser el instante completo

que abolió la duración

y la diferencia. Igual a sí

autónomo, eterno. La madre en cambio

desea

caminar por la pradera entre sus hijos

Aceptar la muerte y poner

su heredad en la diferencia. Sueña

y está hecho del detalle

Lo que hicimos juntos, lo no hecho

Se disuelve entre sus hijos

(Bellessi, 2009: 505-506)

Memorias de nueva generación: Roberta Iannamico y Alejandra del Río

 

En esta última parte del trabajo quisiera agregar algunas referencias a las voces que advienen al escenario poético del Cono Sur entre el finales del siglo XX y el inicio del presente, pues me parece central detenerse a observar cómo las generaciones más jóvenes se hacen cargo de la pesada herencia recibida, y cómo procesan estéticamente la relación entre la historia personal y la colectiva. Al respecto, y atendiendo a la situación argentina, Alicia Genovese (2003) señala que en la poesía producida a partir de los noventa, es frecuente encontrar remisiones a la violencia política de los años de la dictadura, desde una óptica que pone en juego una mirada muy poco complaciente, hasta impiadosa, sobre el mundo público, y también (y fundamentalmente) sobre el ámbito privado. Este último, un espacio que, lejos de aparecer como un lugar de resguardo, suele representarse como la caja de resonancia desde la cual la generación de los hijos de los militantes de los años setenta experimentó el horror que se desataba en el afuera. En este contexto, no puede extrañar la centralidad que en las nuevas generaciones poéticas cobra la recuperación de la memoria de la infancia, lo que debe comprenderse a la luz de ese proceso social mayor de búsquedas en torno a una reconfiguración identitaria en una época postraumática. Estas memorias emergentes, en opinión de Genovese, se trabajan desde múltiples lenguajes y modalidades expresivas; pero, sin embargo, suele predominar en ellas un ejercicio de hibridización entre el lenguaje poético y otros tipos de discurso que lo interfieren, particularmente los que provienen de los mass media, como el cine, el comic o la TV, lo que termina por cuestionar la condición cerrada o pura de la poesía.

 

Roberta Iannamico (1972), por ejemplo, se instala desde ese registro íntimo-doméstico al que hemos hecho referencia, conformando un mundo de escenas y juegos propios de la infancia (de rondas, películas y fiestas de cumpleaños) para resignificarlo como un espacio desde el cual es posible volver la mirada a una historia personal que inevitablemente aparece tocada por el contexto social. En el poema “Caracoles”, incluido en la antología Niña bonita (2001), por ejemplo, la hablante recupera la figura de unas cebras aparecidas en un programa de televisión en blanco y negro (una ineludible marca epocal). Y, desde allí, ironiza sobre un mundo degradado e incomprensible en el que los tiempos aparecen confundidos pues, en el ayer como en el ahora (un presente que prolonga la impunidad de los crímenes cometidos hace más de treinta años), los malvados imponen su ley y conviven siniestramente con los inocentes.

 

 

todos sabemos

que una cebra tras las rejas

es una redundancia

así que hacen lo que se les canta

Hacen el mal sin mirar a cuál

atacan con fiereza

después brindan.

 

(Citado por Genovese, 2003)

 

En uno de los poemas de El collar de fideos (2001), por su parte, la voz poética se interioriza para dar espacio a una reflexión que aparece claramente marcada por la experiencia de género-sexual, a través de la cual se explora en los condicionamientos que afectan la conformación de la identidad femenina, desde una perspectiva que parece haber hecho propios los postulados de las pensadoras y poetas feministas argentinas de las décadas anteriores, desde Alfonsina Storni a las actuales. Instalada en esta vía, la palabra de la hablante transita desde lo individual a lo múltiple, desde un nosotras colectivo a un yo personal, moviéndose a través de un registro memorioso en el que emerge una visión descarnada del eje genealógico familiar que la ha constituido como sujeto. Así, adoptando una palabra irónica que se transforma en dura autoironía, la hablante denunciará aquellos gestos y acto que, encarnados en los cuerpos femeninos, como cuerpos sexuados e históricamente determinados, van operando el modelado de las distintas subjetividades a partir de la interiorización de una violencia simbólica, cotidiana y naturalizada, que estrecha o directamente anula la libertad y las opciones de las mujeres:

 

Todas nos empezamos a parecer a nuestras mamás

cuando pasa el tiempo

nos ponemos grandotas

percheronas

la mirada

más hermosa

como de alguien que puede

defenderse de todo

como de alguien que está enamorada de sí misma

 

[…]

 

Todas las madres

guardan la memoria de la primera

mi bisabuela se suicidó

cuando mi abuela tenía

siete años

-una traición de amor-

tomó el veneno y estrelló

la jarra contra la pared

delante de su hija

dicen que primero

se preparó

se pintó

se puso las alhajas

se peinó el pelo rubio

frente al espejo

sin dejar de mirarse

con ese gesto que repite

todos los días mi mamá

y que yo

estoy empezando

a repetir                 

(Poema incluido en Nachón, 2007: 145)

 

 

Volviendo la mirada al escenario chileno, es posible descubrir que varias de las ideas que sugería el trabajo de Genovese para la escena poética argentina, también se hacen presentes en este otro espacio nacional, el que, con sus particularidades históricas, también enfrenta los conflictos socio-simbólicos derivados de la búsqueda de una recomposición identitaria en tiempos postdictatoriales. En este contexto, no puede extrañar que en muchas escrituras de estas nuevas generaciones también resuenen los ecos de un pasado familiar que siempre aparece vinculado a una historia mayor: la del país y su carga de tragedia, dando lugar a la configuración de ciertas narrativas poéticas del yo que resultan procesadas desde una clave íntimo-privada. Por otra parte, y en conexión con la poesía de mujeres de los años ochenta, también es frecuente encontrar en muchos de estos textos, tanto de mujeres como de varones, una visión crítica acerca de los patrones culturales androcéntricos, los que fueron tan ampliamente explotados por el nacionalismo militar chileno. Al respecto, como señala el crítico Javier Bello (2010), ya en el marco de la transición, la articulación de esa mirada cuestionadora del androcentrismo también suele ser concomitante con la visibilización de distintos discursos acerca del cuerpo y la sexualidad, los que ponen de manifiesto el devenir de un deseo múltiple que no necesariamente discurre por los cauces demarcados por el patriarcado y la heteronormatividad.

 

Varios de los poemas que integran el libro material mente diario 1998-2008 (2009), de Alejandra del Río, son afines a las perspectivas que acabo de reseñar, tanto en lo que hace a la revisión de la propia infancia en clave política como a la inflexión de género-sexual que inevitablemente está imbricada con aquélla. En este marco, vale la pena retomar el comentario de la crítica Lorena Amaro, quien, refiriéndose al poemario, destaca el trayecto de retorno que marca la dinámica del texto. Al respecto, sostiene que, tras los extensos recorridos que despliega la hablante, desplazándose por un sinnúmero de tradiciones poéticas y ciudades lejanas, desde Berlín o Praga al Rangoon nerudiano y la mítica Sión, el gesto fundamental que deja asentado en el libro es el del regreso: “y regresa a sus lugares como animal herido para enunciar un poema agónico en el cuarto de la infancia”, dice Amaro, para desde allí volver a salir y retornar herida (Amaro, 2009).

 

De este modo, la hablante insiste una y otra vez en la afirmación del retorno a un país cruel e irremediablemente perdido; un territorio al que, sin embargo, ella convoca con dejo amoroso desde la fidelidad a un cierto espacio originario donde parece haber radicado, precaria y dolorosamente, el inicio de un proceso creativo. Es ésa la invocación que queda explicitada en el poema “Simultánea y remota (Santiago de Chile, año 1980)”, un texto donde ella produce esa vuelta simbólica, a la vez momentánea y eterna, al cronotopos de la infancia; una escena que la hablante reconstruye desde la mirada y la voz de una niña lúcida, y en absoluto inocente frente al entorno feroz que la rodea y al que percibe a punto de estallar. Es la voz de esa pequeña, entonces, la que nos interpela, haciéndonos saber que habita una casa cercada, no por monstruos imaginarios, sino por amenazas latentes y reales; una casa en la que este ser desamparado, que insiste obsesivamente en recordarnos que sólo tiene ocho años, no encuentra el anclaje vital que requiere su supervivencia. Inmersa en este ambiente persecutorio y emocionalmente frágil, sólo la escritura despuntará salvadora para ella, como también lo fue para su doble: la joven Ana Frank; escritura que toma forma en una poesía inicial que ella rememora desde la recuperación de una de esas preguntas nerudianas que impactaron su imaginación de niña triste: ¿por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas?

 

 

Tengo ocho años

vivo en una ciudad sitiada por el ojo carnicero

mi vida transcurre tras los armarios de Ana Frank

y cuando salgo a la escuela

noto miradas esquivas

 

[…]

 

Tengo ocho años

mis ocho años no tienen inocencia

en casa pregunto

 

Nada se me oculta

 

[…]

 

Tengo ocho años y un cisne

durmiendo el sueño mortal en mi hombro

insisto en hacerme una pregunta

¿por qué se suicidan las hojas

cuando se sienten amarillas?

(Del Río, 2009: 64-65; destacado en el texto)

 

Como decíamos al comienzo, la poesía producida en el Cono Sur en los años postdictatoriales, particularmente en lo que hace al territorio escritural de mujeres, no sólo opera como la plasmación estética de heridas y resistencias que, con tesón, regresan a la página para volver a ser nombradas. Por otra parte, esa poesía también debe ser pensada como un espacio textual donde es posible detectar una sostenida capacidad de resilencia, apuntando al intento por lograr una supervivencia personal y colectiva que merezca la pena ser vivida. Al respecto, es útil revisar otro poema de Alejandra del Río, que traduce cabalmente esta idea, y cuyo título echa mano de aquel concepto: “Resiliencia” (en material mente diario), para aludir precisamente a esa voluntad de sobrevida. La que, en este caso, es registrada desde la experiencia de una hablante, ya no niña sino adulta, que ha logrado sobreponerse a un riesgo extremo y que hoy puede recordar aquellos juegos con sus amiguitas del barrio, que se desarrollaban en medio de un escenario de muerte. En dichos juegos, las niñas solían encarnar proyectivamente a sus madres y mayores en unas historias de terror inventadas, donde pululaban huérfanos y se enterraban niños muertos. Sin embargo, en esas escenificaciones ellas también lograban implantar un cierto “reino de justicia”, instalando una lógica distinta a la imperante, a partir de la cual era posible exorcizar aquellos demonios que las acosaban como consecuencia de vivir en contacto cotidiano con realidades inasimilables para esas subjetividades en formación. Y quizás sea la propia supervivencia de la hablante-adulta la prueba más fehaciente de la efectividad de aquellas estrategias de la [in]conciencia infantil.

 

 

Nunca jugábamos a ser madres

sólo en historias de terror

 

Abandonaban niños en la puerta de la casa

vivos y muertos

debíamos enterrarlos

formar un sindicato de huérfanos

implantar su reino de justicia

 

[…]

 

La muerte era nuestra niñera de día y de noche

bebía en el salón junto a los conspiradores

 

La muerte se sentaba a la cabecera

vigilaba compadecida su guadaña

se quedaba quieta

alcanzaba a rozar algunos rizos

algunos miembros prescindibles.

(Del Río, 2009: 62-63)

 

Breve coda

 

Historias como las que acabo de referir inevitablemente nos llevan a pensar, como alguna vez sugirió el crítico brasileño Antonio Cándido, que la poesía no sólo porta un alto valor estético sino que ella posee además un importante valor humanizador que es preciso destacar, en tanto brinda cauces para efectuar ejercicios sanadores a los cuales todas las personas debieran tener acceso. Como afirma Cándido, si parece imposible que alguien pueda mantener el equilibrio psíquico sin soñar, es probable que no pueda existir equilibrio social sin literatura, pues ella confirma al hombre en su humanidad, incluso en gran medida porque actúa de forma inconsciente. De este modo, junto con otras formas concientes de inculcación intencional, históricamente cada sociedad ha creado sus manifestaciones ficcionales, poéticas y dramáticas, las que siempre tienen relación con sus impulsos, creencias, normas y deseos. Pues la literatura no sólo confirma o niega, propone y denuncia, sino que provee a las personas de las herramientas y la posibilidad de experimentar dialécticamente los problemas (243).

 

De este modo, y como dejan en evidencia los relatos de las poetas que acabo de comentar, el juego libre con la imaginación y con los recuerdos, así como la autorreflexión que está involucrada en el ejercicio poético, quizás sea un modo posible e idóneo para lidiar con experiencias y emociones que suelen sobrepasar nuestros recursos de comprensión racional. Por esta vía también, es posible que la poesía, y más ampliamente toda literatura, pueda contribuir a estimular un proceso de resiliencia que nos devuelva, en tanto seres humanos, la capacidad de apertura hacia la complejidad del mundo y de los seres, haciéndonos más comprensivos frente a nosotros mismos, frente a nuestras propias trayectorias, y también frente a las de otros y otras.

 

Notas

(1) A partir de la proposición de H. Combariza, definimos resiliencia humana como la capacidad de u individuo o de un sistema social para vivir bien y desarrollarse positivamente, a pesar de las difíciles condiciones de vida y más aún, de salir fortalecidos y ser transformados por ellas. Al respecto, ver: Helena Combariza, “La resilencia. El oculto potencial del ser humano”, enhttp://aiur.us.es/~kobukan/la_resilencia.htm [Consulta 1.03.2009].

 

(2) Jorge Monteleone, “La utopía del habla”, en Cyberhumanitatis 24, primavera de 2002, enhttp://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/texto_sub_simple2/0,1257,PRID%253D3621%2526SCID%253D3793%2526ISID%253D260,00.html[Consulta 12.11.2007]. 

 

(3) Al respecto, ver el reportaje realizado a Diana Bellesi por las poetas Alicia Genovese y María del Carmen Colombo (2002): “Del viaje sin limites a la profundidad del detalle (entrevista a Diana Bellessi)”. http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/texto_sub_simple2/0,1257,PRID%253D3621%2526SCID%253D3792%2526ISID%253D260,00.html[Consulta 12.11.2007] 

 

(4) Para Mijaíl Bajtín (1996), el cronotopos o unidad cronotópica define la relación que vincula la representación estética con la realidad, apuntando a algo que va más allá de la simple fusión de espacio y  tiempo dentro del universo ficcional. Para Bajtín, el cronotopos es un verdadero núcleo de sentido que organiza los acontecimientos narrados, otorgándoles densidad semántica; ello, en tanto las definiciones del tiempo y el espacio en el arte y la literatura inevitablemente aparecen atravesadas por dimensiones valóricas y emocionales.

 

(5) Cfr.: Karem Pinto Carvacho, “Identidad nacional en Poema de Chile de Gabriela Mistral y La Bandera de Chile de Elvira Hernández”, 2008. Tesis de Magíster en Literatura, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile [www.cybertesis.cl].

 

(6) Raquel Olea sostiene que si los libros de Elvira Hernández han fabricado a su autora, una escritora que ha preferido este nombre casi anónimo, incluso frente al más sonoro de Teresa Adriasola, en este texto Elvira parece dibujar a esa otra autora que emerge en el primer poema (“Anda Sola Teresa vieja…”). Cfr.: Olea (1996, s/n).  

 

(7) Como afirma Magda Sepúlveda, el gesto de Elvira Hernández guarda relación con las caminantes que instalan otras poetas en la ciudad de la transición, entre ellas, Eugenia Brito, Malú Urriola, Carmen Berenguer y Marina Arrate. Agradezco a la autora por permitirme consultar su excelente estudio: “No hay calle que por bien no venga: mujeres y ciudad en la poesía chilena (1989-2006)” (manuscrito).   

 

 

Referencias Bibliograficas

 

Amaro, L., “La enfermedad del regreso. Material mente diario, de Alejandra del Río”. Extraído de http://lacallepassy061.blogspot.com/2009/09/la-enfermedad-del-regreso-material.html [25.04.2010]

 

Avelar, I. (2000)  Alegorías de la derrota. La ficción postdictatorial y el trabajo del duelo. Santiago: Cuarto Propio.

 

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Bellessi, D. (1982) Tributo del Mudo. Buenos Aires: Sirirí.

 

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Cibermilitancia 2.0 La juventud kirchnerista en la Argentina de hoy


www.sye.uchile.cl/index.php/RSE/article/viewFile/20942/22921.

Rev. Sociedad & Equidad Nº 4, Julio de 2012.
RESUMEN1 El presente artículo se propone realizar una aproximación a la relación que existe hoy entre juventudes, participación política y nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). En particular, hará referencia a ciertas singularidades que se advertirían en los modos de participación de las juventudes kirchneristas de Buenos Aires. Para ello se consideran los avances de investigación realizados a partir de entrevistas semi-estructuradas a jóvenes de 18 a 30 años que utilizan frecuentemente las TIC para la participación política. En los últimos años el interés por la participación política de las juventudes ha sido un tema de importancia social en los más variados ámbitos. Del mismo modo, ha crecido el peso y reconocimiento del sujeto joven como sujeto político relevante para el actual proceso político, buscando poder proyectarse al futuro. El marco en el que se inscribe dicha participación sería el de un cambio de época que se distingue en varios países de Latinoamérica, así como ciertas transformaciones vinculadas con la “tercera Revolución industrial (informacional)” -basada en el uso generalizado de TIC- y el surgimiento de la denominada cibermilitancia. PALABRAS CLAVE Participación, juventudes, microcultura política, capitalismo informacional, espacio público, cibermilitancia.
1 La autora es Maestranda en Comunicación y Cultura en la Universidad de Buenos Aires (UBA), becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Universidad de Buenos Aires (UBA). Sus líneas de investigación son: sociología de la juventud, sociología de la cultura y política latinoamericana.
Nombre: Natalia Garrido (1)
Filiación: UBA- CONICET
País: Argentina
Correo: nagarridos@gmail.com
Cibermilitancia 2.0 La juventud kirchnerista en la Argentina de hoy Cibermilitancia 2.0 Youth Kirchner in Argentina today.

Artículo completo descargable. 18 págs.

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