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LAS TIC´S


 

Las TIC son aquellas tecnologías que permiten transmitir, procesar y difundir información de manera instantánea. Son consideradas la base para reducir la Brecha Digital sobre la que se tiene que construir una Sociedad de la Información y una Economía del Conocimiento.

LAS TIC´S

TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN

 

vía LAS TIC´S.

Participación y producción cultural en la cultura digital: un debate desde la escuela | Relpe


Participación y producción cultural en la cultura digital: un debate desde la escuela | Relpe.

Participación y producción cultural en la cultura digital: un debate desde la escuela

Inés Dussel es Investigadora Titular del DIE-Cinvestav, México. Dirigió el Área Educación de Flacso/Argentina entre 2001 y 2008. Coordina con Luis Alberto Quevedo el Diploma en Educación, Imágenes y Medios en Flacso/Argentina. Es autora de numerosas publicaciones sobre teoría e historia de la pedagogía. Sus investigaciones recientes indagan en los vínculos entre escuelas y nuevos medios digitales.

Según muchos de los estudiosos del tema, la digitalización permite expandir como nunca antes las oportunidades para producir textos y ponerlos a circular. También permite acceder a productos y audiencias inéditas: la red nos contacta con temas y textos que no conoceríamos de otro modo, y nos enlaza con personas muy diferentes en intereses y procedencias. Se dice que el ciudadano común ahora puede expresarse y hacer valer su voz, ya sea estando al tanto de las noticias importantes, escribiendo en un blog o en los comentarios de un periódico, o subiendo sus videos o música a distintas plataformas. Todo esto convierte a nuestro universo cultural en un ámbito mucho más plural y dinámico que la era de los medios “broadcast”, cuando había que pasar por el filtro de editores o curadores para poder llegar más lejos.

En la educación, se ven efectos de estos movimientos en el trabajo con los blogs y las redes sociales, donde se circulan y comparten productos muy distintos. Un aspecto que nos interesa particularmente tiene que ver con las producciones audiovisuales, que van en alza en las aulas, ya sea como textos disparadores de discusiones o como producciones de los alumnos que evidencien apropiación de los aprendizajes. En muchas materias escolares, es común observar que el trabajo final de los alumnos es una presentación de diapositivas, serie fotográfica o video, en cuya realización los estudiantes suelen invertir mucho tiempo. –claramente, más que el promedio que invertían en estudiar o producir textos escritos para esas mismas disciplinas-.

Creemos que la difusión de las producciones audiovisuales como trabajos escolares de los alumnos amerita más reflexión de la que hoy le estamos dando, al menos en América Latina. Mientras en los países anglosajones hay una tradición (en el caso de Inglaterra, de más de 50 años) de trabajo con los medios audiovisuales como materia curricular, y hay muchísimos trabajos e investigación sobre el tema, en nuestra región hubo experiencias de producción audiovisual en las escuelas que fueron más bien marginales. La novedad de la producción audiovisual masiva concita mucho entusiasmo, pero no siempre se acompaña de criterios didácticos y pedagógicos con mayor fundamento.

En la investigación que realizamos en Flacso-Argentina y CIDE-Chile entre el 2009 y 2010, encuestamos a una muestra intencional de profesores de enseñanza media en los dos países, y encontramos que más del 90% de nuestros encuestados utilizaba producciones audiovisuales en la enseñanza y más del 50% pedía a sus alumnos que produzcan videos o presentaciones multimodales (combinando imagen, texto y sonido). Esta proporción nos pareció muy alta, al menos frente a la expectativa inicial del equipo de investigación de poco uso de lo audiovisual; no había todavía programas de equipamiento universal de los alumnos, y estas experiencias se realizaban con las tecnologías disponibles (sala de informática, cañón o retroproyector, DVDs, a veces las propias computadoras de los profesores que se circulaban en el aula para mostrar imágenes). Los argumentos de los profesores fueron que las imágenes están más cerca de la experiencia y los lenguajes de los estudiantes; que ya no leen textos complejos y por lo tanto hay que usar presentaciones visuales resumidas y de alto impacto; y que la producción de videos o ppts genera entusiasmo y motiva a trabajar. Pese a un uso muy extendido, sólo una minoría de los profesores expresó fundamentos más complejos sobre la necesidad de aprender distintos lenguajes, y menos aún pudieron plantear ventajas y desventajas de cada uno de ellos. La atracción y la motivación fueron los dos fundamentos más citados.

En una investigación más reciente realizada en la Universidad Pedagógica de la Provincia de Buenos Aires (UNIPE) en Argentina, ya en pleno despliegue del programa Conectar Igualdad, también encontramos un uso extendido de las producciones audiovisuales de los alumnos, que -sobre todo en las ciencias sociales- se convirtieron en el trabajo pedido para evaluar los aprendizajes.  Los profesores manifiestan satisfacción porque los alumnos se comprometen con las producciones, y según todos los reportes participan más de las clases. La atracción y la motivación son, nuevamente, los argumentos más esgrimidos para este tipo de propuesta.

Pero cabría preguntarse si esas producciones suponen un quiebre respecto a las producciones textuales anteriores, y si hay expresión de una voz adolescente que hasta el momento no encontraba lugar en el formato de los textos producidos para la escuela. En el análisis de las producciones de los alumnos en las escuelas que observamos, encontramos producciones más bien pobres, muy estandarizadas en su repertorio visual, poco creativas y generalmente apegadas al “guión” del libro de texto. Sólo en pocos casos vimos indicios de que ellas resultaron un desafío para los alumnos.

¿Qué dicen estas producciones sobre la ampliación de la participación y la producción cultural? Mucho podría decirse, pero quisiera al menos puntualizar dos cuestiones. Primero, el repertorio visual de los alumnos no es rico por sí solo, y sin mediar operaciones de la escuela o de los profesores; para que se enriquezca, es necesario otro tipo de trabajo y de búsqueda que la que hoy se propone, todavía muy a tientas y con criterios poco específicos. Segundo, lo que estas producciones ponen en evidencia es que la expresión de los adolescentes está mediada por las industrias culturales contemporáneas, y que sus referencias vienen provistas por ellas. Frente a eso, y a la falta de alternativas, muchos alumnos parecen elegir el camino seguro de seguir a pie juntillas el libro de texto; en este caso, no parecemos acercarnos a una apropiación más significativa de los aprendizajes sino que parece que seguimos manteniendo la dualidad del conocimiento escolar clásico por un lado, y por otro el mundo de las redes sociales y la cultura digital.

Esto no quiere decir que no deba seguirse en el camino de incorporar las producciones audiovisuales al cotidiano de la enseñanza, porque efectivamente enriquecen los lenguajes y permiten expresarse con distintos modos; pero sí creemos que es importante debatir qué resultados estamos teniendo con las estrategias actuales. Los lenguajes audiovisuales no son necesariamente más plurales ni traen por sí solos una renovación del curriculum escolar o de la participación cultural; es necesario profundizar la formación de los educadores y tener mejores recursos disponibles para producir aprendizajes más relevantes, y también para lograr expresiones más propias y libres, tanto de los viejos mandatos escolares como de la tiranía de las industrias culturales. Todavía queda mucho por hacer, y aprender, en esta línea de trabajo.

 Inés Dussel

Investigadora Titular del DIE-Cinvestav, México. Dirigió el Área Educación de Flacso/Argentina entre 2001 y 2008. Coordina con Luis Alberto Quevedo el Diploma en Educación, Imágenes y Medios en Flacso/Argentina. Es autora de numerosas publicaciones sobre teoría e historia de la pedagogía. Sus investigaciones recientes indagan en los vínculos entre escuelas y nuevos medios digitales.

Una realidad virtual manipulada. Falsos seguidores en las Redes Sociales.


Así se consiguen seguidores falsos en Facebook | COMMUNITY MANAGER.

 

Así se consiguen seguidores falsos en Facebook

por communitymanager en Noticias y artículos

5 agosto 2013

 

Fuente: http://recorta.com/c4db35   www.tuexperto.com/

 

El doctor House solía decir que todo el mundo miente, lo único que cambia es sobre qué. Habitualmente, se trata de sexo, poder o dinero: Bill Clinton mintió sobre su relación con una becaria, la Operación Fortitude engañó al ejército alemán y permitió a los aliados desembarcar en Normandía y, en cuanto al dinero, sólo hace falta leer el periódico a diario para encontrar ejemplos de todos los colores. Lo que no sabría en cuál de las tres categorías englobar es la mentira sobre la propia popularidad. Me refiero, claro está, a ciertos perfiles en redes sociales que han pagado por engrosar las filas de sus seguidores.

 

Este fenómeno, que resulta casi infantil, no es nuevo. Es muy fácil localizar sitios que te venden seguidores al peso. Generalmente se trata de cuentas falsas, creadas expresamente para ello, que hacen crecer el número de fans en Facebook o de seguidores en Twitter, pero que jamás interactúan con los perfiles que han pagado por su sincera amistad. Lo que es novedad es que ahora, además, sabemos cómo funcionan las empresas que se dedican a la noble actividad del peloteo remunerado.

 

Falsos seguidores Facebook

 

Un equipo de la cadena británica Channel 4 ha puesto de manifiesto qué hay detrás de estas empresas y ha encontrado lo que, por otra parte, cabía esperar de un negocio así: trabajadores a destajo llevando a cabo una tarea repetitiva en tres turnos, día y noche, y cobrando por ello un sueldo miserable (unos 120 dólares al año).

 

El país en el que se sitúa la empresa de la que hablan en el reportaje que se emitirá esta noche es Bangladesh. Sin embargo, cabe pensar que empresas parecidas se puedan encontrar en otros lugares en los que la mano de obra sea barata y los estándares de vida muy bajos.

 

Las implicaciones éticas de los Pagafantas que compran clicks a 10 € el millar son claras: no sólo están financiando un negocio turbio en países como Bangladesh. También están engañando a los consumidores de los países desarrollados, haciéndoles creer que su marca levanta pasiones. Por sorprendente que parezca, la popularidad en redes sociales de marcas y de algunas personas tiene un gran impacto en los consumidores, que son más propensos a comprar o a confiar en los más populares.

 

Aunque es complicado detectar en Facebook si una página miente sobre el número de personas que han pinchado en Me gusta, hay casos muy evidentes. Si la pequeña cafetería del barrio tiene 100.000 fans, hay motivos para sospechar. Si nunca nadie deja un comentario en las actualizaciones que se publican, aumentan las posibilidades de que haya seguidores de pega. Si, además, gran parte de esos fans son ciudadanos de Bangladesh, India o Chiquitistán, échate a temblar.

 

En Twitter, resulta más fácil detectar perfiles que mienten gracias a herramientas como http://fakers.statuspeople.com/, que analizan la lista de followers de una cuenta y los clasifican en tres categorías: buenos, inactivos y falsos. Los primeros son los seguidores que todos querríamos tener, mientras que los inactivos son cuentas que seguramente sean auténticas, pero cuyo creador no está desarrollando actividad reciente en Twitter.

 

Por último, las cuentas falsas no son sólo aquellas compradas para engordar nuestra cuenta de seguidores. También puede tratarse de cuentas creadas para enviar spam y, por norma general, todos tenemos algún follower de ese tipo. Si la cantidad supera el 10% es alta, digamos superior al 20%, hay motivos para la sospecha.

 

Por ejemplo, si sientes envidia de los millones de seguidores de Lady Gaga y estás pensando en ponerte rulos y forrarte de papel de plata para triunfar en las redes sociales, no lo hagas hasta comparar un perfil normal tirando a flojo (el mío) con el de la diva. Verás que sigue teniendo una cantidad bestial de seguidores, pero que una gran mayoría de followers son falsos.

 

Nuestro consejo para Lady Gaga: nunca le compres un coche usado a tu community manager.

 

Falsos seguidores Facebook

vía Una realidad virtual manipulada. Falsos seguidores en las Redes Sociales..

cocreación en micropoesía en el ciberespacio


Cocreación [co:]

Cocreación es participación en estado puro, imposible antes de la red y por el que apostamos como comunidad. Se trata de la construcción cooperativa de diversas versiones de un micropoema/microrelato.

Con la cocreación varias personas comparten la autoría de un micropoema o microrelato. Tanto el autor del poema, que envió la primera semilla, como todos aquellos que proponen reescrituras alternativas, cambiando palabras, conceptos o esquemas.

¿Cómo participar en un ejercicio de cocreación? Puedes proponer un poema: en nuestra comunidad siempre será susceptible de ser cocreado por otra persona. También puedes proponer una escritura alternativa. Para ello simplemente escribe un comentario al poema que comience por “co:”.

En un ejercicio de cocreación se rompe el esquema jerárquico de producción. Tienen igual importancia tanto la propuesta semilla como todos los frutos que proporciona, haciendo de disparador para otros autores. Así pues, en nuestra comunidad es posible comentar los micros cocreados a partir de una semilla, pero también twitearlos, promocionarlos en Twitter, votarlos; es decir se pueden hacer con las cocreaciones alternativas las mismas operaciones que con los micros semilla.

El poema, ya no es único, sino que se convierte en poliédrico y cada lector podrá elegir su itinerario de lectura. El autor es cooperativo, dando un plus de visibilidad a la autoría de la semilla. Y el contador de tweets, +1, etc, operará lógicamente sobre el poema en global, no sobre las cocreaciones particulares.

¿Quieres COCREACION? Pon un comentario que comience por co: o que contenga sólo una url oEmbed [Youtube, Vimeo, Twitter, Flickr, Scribd, SlideShare, Instagram, SoundCloud…]

via cocreación en micropoesía.

 

Cibercultura en la investigación. Intersubjetividad y producción de conocimiento.


 

Revista TEXTOS de la CiberSociedad
ISSN 1577-3760 · Número 3 · Temática Variada
Cibercultura en la investigación. Intersubjetividad y producción de conocimiento.

Por: Luis Jesús Galindo Cáceres

 

Para citar este artículo: Galindo Cáceres, Luis Jesús, 2003, Cibercultura en la investigación. Intersubjetividad y producción de conocimiento., Revista TEXTOS de la CiberSociedad, 3. Temática Variada. Disponible en http://www.cibersociedad.net

(…) Las relaciones humanas se complejizan, el tiempo y el espacio de la vida se amplifican, más cosas suceden con más gente involucrada. Muchos perciben y se perciben, muchos interactúan, la información circula, se modifica, se critica, se analiza, se sintetiza. La cibersociedad tiene mayor capacidad de autoorganización y creación, por la multitud de interacciones y acciones. La cibercultura de investigación es uno de los caminos hacia este escenario. Los investigadores de hoy son agentes promotores de estas situaciones. La nueva cultura de investigación modifica la cultura con mayúsculas, modifica la vida social, cambia al mundo, crea nuevas condiciones de lo posible, hace que lo posible venga a nosotros y que nosotros percibamos más posibilidades. 

 

INTRODUCCIÓN / RESUMEN

El texto se compone de tres partes. En la primera se desarrollan los conceptos de cultura y cibercultura de la investigación como dos cosmovisiones complementarias y opuestas para entender el oficio y la organización de la investigación contemporánea y hacia el futuro. En la segunda parte se proponen tres constructos metodológicos, el de sistema de información, sistema de comunicación y sistema de conocimiento, como bases constructivas para una nueva ecología de investigación donde la interacción y la dimensión colectiva del saber operan técnica y metodológicamente en la formación de las comunidades de investigación. Y en la tercera parte, se desarrolla con brevedad un apunte de las necesidades tecnológicas y metodológicas de la construcción de información y comunicación para la emergencia de nuevos y más complejos sistemas de conocimiento.

 

 

Abriendo

Las cosas cambian o nosotros las cambiamos. Es un poco de ambas situaciones. El movimiento en un sentido viene del exterior, algo nos afecta, nos estimula, nos ordena, nos programa, nos condiciona. Y en otro sentido viene del interior, un impulso hacia la creación, la rebeldía, el conflicto, la negación, la emergencia. En las últimas generaciones este ha sido el escenario de la investigación, unos repiten, copian, duplican, lo que otros hacen, son modificados por el exterior. Y algunos, no muchos, promueven la diferencia desde su comportamiento excéntrico, contestatario, innovador. Hoy las cosas están en cambio una vez más, pero no en el escenario anterior, algo ha pasado que el mundo está siendo conmovido por una vibración que habrá de revolucionarlo en cuanto el ritmo se sincronice, la palpitación aumente, y la onda que la manifiesta cubra un mayor espacio social. La intersubjetividad está reorganizándose. El movimiento viene de muchos puntos, de diversas configuraciones, y el resultado es el aumento de la conectividad entre todos, la intensificación de las interacciones y las conexiones, el enriquecimiento de los vínculos, la conformación de una cosmovisión comunicativa que integra, incluye, complejiza. Nada será igual después, los individuos-colectividad que se mueven dentro de está nueva forma de composición-organización se moverán más rápido, con mayor creatividad, transformarán todo lo que toquen. Ese mundo ya está aquí, todos formamos parte de el. 

 

I. Cibercultura y cultura de Investigación

Para un nuevo mundo nuevos conceptos, para un mundo por venir nuevos conceptos para percibirlo y construirlo, para nuevos conceptos un poco de novedad, de sorpresa, pero también un poco de tradición y sentido común, y para redondear una forma que exprese ambos componentes, lo nuevo y lo viejo en una unión que favorece el tránsito de los límites a las posibilidades. Así surge el concepto de cibercultura, construido por el ya tradicional y complejo de cultura, y la perspectiva innovadora del no menos complejo y más técnico de cibernética. Al unir cultura y cibernética surge el concepto de cibercultura, que ya naciente requiere de una primera definición, de una primera coloración de su fondo y su textura, para mostrar su aportación, su diferencia, su necesidad.

Cultura viene del latín, su primera significación es la de cultivo, agricultura, instrucción. Se compone de la raíz cultus, que significa cultivado, y +ura , que significa acción o resultado de. De ahí el sentido de acción o resultado de cultivar. Y cultivare, verbo latino, significa mejorar y preparar la tierra para que crezcan las plantas. También connota el cuidado en general de las plantas, y la idea de promover y refinar. El concepto viene entonces de un mundo agrario que construye sus sentido con la imagen del trabajo de la tierra, que requiere conocimiento y labor práctica eficiente, para la obtención de un resultado altamente deseado de alimento, herramienta y belleza.

Cibernética por su parte viene del griego y de algún otro fondo indoeuropeo no del todo claro, y asociado al mar, a la navegación, otro oficio básico de la civilización humana. Kibernetes significa piloto, gobernador, Kibernán, timonerar, gobernar, guiar. Cibernética, concepto del siglo veinte, significa estudio de los procesos de mando en sistemas electrónicos, mecánicos y biológicos. A los cuales se puede agregar el de los sistemas sociales y algunos otros. El centro de la noción es el orden comandado, la explicitación de las ordenes que gobiernan un sistema, de la estructura que dirige el movimiento de un aparato. Responde a la pregunta por el conocimiento de lo que compone y organiza, de lo que opera y ajusta, de lo que actúa y aprende.

Y de ahí una primera noción de cibercultura. Acción de mejorar, preparar, cuidar, promover, a los sistemas de conocimiento, instrucción, saber, a partir del estudio de los procesos de mando, gobierno, y guía de esos sistemas. Y en ese sentido una posible propuesta es, estudio de los procesos de mando en los sistemas que mejoran, preparan, cuidan, promueven, al conocimiento, la instrucción, el saber, la construcción, de la vida social, biológica, y mecánica.

La diferencia específica del sentido de la cultura y la cibercultura es la reflexividad, la cultura busca sistematizar conocimiento y competencia práctica en la acción para ciertos fines sociales. La cibercultura busca lo mismo, pero con el énfasis en la mirada en los componentes de orden y organización, no sólo busca conocimiento y competencia, sino la estructura y orden que los sustenta. La cibercultura es una metacultura que incluye a la cultura y la reorganiza. Este es el aspecto central que interesa enfatiza aquí.

Existe una cibernética de segundo orden que es estrictamente reflexiva, que busca mirar a la mirada, estructurar a la estructura, organizar a la organización, sistematizar al sistema, ordenar al orden, reordenar a la reordenación. Como tal siempre construye un segundo nivel de configuración sobre cualquiera otro para observarlo e intervenirlo en beneficio del sistema y en relación con su ecología. La cibercultura se funda en esta cibernética de segundo orden, propone como guía la reflexividad constructiva, creativa, configuradora. En ese sentido tiene una dimensión estética y epistemológica al tiempo que metodológica e instrumental.

La cultura de investigación refiere a todo aquello que puede ser incluido en una configuración de trabajo de indagación, en tanto lo ha construido y lo permite, condiciona, produce. Tiene una connotación de código. Todos los llamados o autonombrados investigadores poseen una cultura de investigación, la que tienen, la que les permite hacer y pensar lo que entienden y perciben como su oficio. La cibercultura de la investigación incluye esta situación y la configura en un espacio tiempo reflexivo, los investigadores miran su oficio, lo sistematizan y lo reorganizan, lo intervienen, lo mejoran, lo complejizan. ¿Cómo?, abriéndose como sistema de conocimiento y de acción práctica, nada les es ajeno, de todo aprenden para reordenar su oficio, todo conocimiento tiene un elemento constructivo que puede ser agregado o integrado al oficio de investigación. En todas sus acción siempre tienen por lo menos una doble dimensión en juego, la que dirige sus pasos hacia el conocimiento del un objeto, y la que reordena sus visiones sobre los pasos constructivos del objeto. Esto adquiere su completa organización de complejidad, cuando se mira desde la colectividad, la comunidad de investigación reorganizándose en grupo, en comunicación y sistematización de información en redes que construyen circuitos y flujos de conexión entre todo los integrantes comunitarios. En el ámbito de la cultura de investigación la soledad es posible y la comunicación es un lujo. En el ámbito de la cibercultura de la investigación la soledad es un anacronismo raro y la comunicación es la forma cotidiana de vida .

II. Sistema de información, sistema de comunicación y sistema de conocimiento

La cibercultura está construida por tres dimensiones sistémicas, la de la información, la de la comunicación y la del conocimiento. Cada una tiene aspectos específicos y particulares, y se incluyen e integran en un todo en la acción reflexivo-constructiva general. En esta nueva configuración la clave se encuentra en los principios constructivos de contacto, interacción, conexión, vínculo y comunicación, todos ellos construyen un nivel de relación social, de lo más simple a los más complejo, de la situación en que sólo hay la posibilidad potencial de que algo suceda por la presencia de condiciones que lo favorecen en lo mínimo, el contacto, hasta la interacción compleja entre entidades que se reconocen, asocian, y se comprometen en formas creativas, afectivas y enactivas de vida social. Para que estos principios constructivos operen, tengan lugar, las tres dimensiones sistémicas necesitan estar presentes, y de su complejidad y eficiencia depende en mucho el logro de la cibersociedad resultante.

La información es la primera dimensión del esquema cibercultural. En ella se realiza la figura cognitiva del la representación, de la configuración espacial del mundo en una imagen cifrada en símbolos, en lenguaje. El mundo como representación es la información como condición. Todo se puede representar, sólo se necesitan los elementos para hacerlo, con una base lógica, lingüística, y hoy también informática. Todo lo que vemos, todo lo que percibimos, todo lo que sabemos, todo lo que puede aparecer frente a nuestra percepción, memoria e imaginación, todo eso, puede ser representado en un sistema de información. El mundo es información para los seres humanos, no existe sino como información, de diversos materiales y sentidos, y todo ello es formalizable en sistemas tendientes a una síntesis matemática. Y entonces el pensamiento racional-analítico construye taxonomías, arma clasificaciones, ordenes, tipos, clases, campos, y con ello percibe el orden del cosmos y lo sintetiza en formas en el espacio, en esquemas, en modelos, en símbolos apreciables y comprensibles por medio de lenguaje natural y algunos componentes formales más. Acercarse al mundo es representarlo de alguna forma, y ahí los sistemas de información son el instrumento básico y elemental.

El conocimiento como información es fácil de entender, todo lo móvil se reduce a la inmovilidad de una categoría, de un dato, de un ítem, y la mente lo analiza o sólo lo percibe como algo que representa, que está fijo, estable, textualizado. La comunicación pone en movimiento a esa estructura cifrada, regresa al mundo vivo y presente la percepción, la vocación de pasado y de orden permanente de la información se trastoca por el sentido del flujo de lo que siempre está en cambio, en movimiento, en emergencia. Los seres humanos interactúan y con ello se pueden llegar modificar en un contacto, en un intercambio de turnos, en una serie de conversaciones, de charlas, de momentos de mutua estimulación. Y entre más grande es el ámbito de inclusión en el fenómeno de la mutua afectación mayor es la dinámica de la transformación, unos afectan a otros que afectan a otros que afectan a los unos que afectan a otros que afectan a otros. No es posible seguir el registro de todo los que sucede, va al ritmo del movimiento vital mismo, y en tanto las interacciones aumentan y las afectaciones se multiplican la comunicación es un fenómeno que coincide con la vibración misma de la vida social en actividad emergente y constructiva. Y de todo ello se pueden hacer representaciones parciales, momentáneas, que ayudan a sistematizar lo que va sucediendo, nunca al mismo tiempo que sucede, pero si cerca de su momento creativo. Ahí los sistemas de información se asocian al flujo cognitivo de la creación comunicativa. Y al tiempo es posible ir representando los sistemas que permiten esa interactividad, los sistemas de comunicación. Y al tiempo es posible proponer nuevos modelos de interactividad, sistemas de comunicación. Y de esta manera la comunicación se ayuda de la información para mejorarse y ajustarse, y la información se genera a partir de la actividad producida por formas interactuantes y constructivas.

Los sistemas de conocimiento están por encima de la información y la comunicación, las incluyen y al mismo tiempo parten de ellas, no existen sin ellas. El conocimiento es un orden de información y comunicación de segundo orden, es síntesis al tiempo que flujo sintetizador. Es la forma sistema que ordena a la vida social desde eso que se llama mentalidades, epistemes, formas culturales mayores, continentes de lo macro, lugar y tiempo donde se sedimenta todo el fluir humano, donde se concentra, donde se organiza es sus formas más claras y contundentes. Los sistemas de conocimiento son el orden subjetivo de los sistemas sociales, son la perspectiva de representación (información)-creación (comunicación) de todo lo que aparece en el mundo social, de todo lo que ha aparecido, y de todo lo que puede aparecer. Son el corazón de la mirada que percibe y entiende gracias a la síntesis que le dona vivir en un momento de la historia. Son la mirada del mundo mirándose desde las miradas particulares de los actores miembros de una época. De ahí que la cibercultura se mueve también en dirección de los sistemas de conocimiento, y trata de hacerlos visibles, para mejorarlos, para intervenirlos, gracias a las competencias de la información y de la comunicación. Y ahí las redes humanas interactuando se miran mirando y construyen los sistemas de información que necesitan para ver mejor, y los sistemas de comunicación que necesitan para fluir mejor sus visiones y poder construir entre todos los sistemas de conocimiento que permiten más y mejor visión del cosmos, vivir en una complejidad en aumento gracias al enriquecimiento del poder de la inteligencia y la percepción.

La cibercultura de la investigación promueve todo este movimiento reflexivo-constructivo, la formación de mejores sistemas de comunicación que mejoren la configuración de mejores sistemas de información, que en juego promuevan mejores sistemas de conocimiento. Todo en un movimiento hacia una mayor complejidad del sistema social que se mira mirando creando, cada vez con mayores talentos de percepción y organización, inteligencia que abre posibilidades y construye opciones que derivan en más posibilidades y opciones. Una sociedad-red de alta percepción y constructividad reelaborándose en cada momento rumbo a un horizonte indeterminado de mayor complejidad.

III. Metodologías y tecnologías de información y comunicación en la construcción social del conocimiento

En todas las épocas y regiones han existido sistemas de conocimiento, formas sintéticas de guía de la acción cifradas en formas discursivas religiosas, pedagógicas, artísticas, y otras. Ellos muestran la organización simbólica explícita o más o menos explícita de un mundo social general. En ocasiones cubren la casi totalidad del espacio simbólico de una formación social concreta, a veces sólo lo hacen en forma parcial pero determinante.su alcance.  Hay sistemas de conocimiento que han tenido una continuidad por siglos, por generaciones, cubriendo grandes extensiones de territorio, geografías casi continentales. Otros han durado menos y han impactado un espacio menor. Todos han sido sintetizados a partir de sistemas de información ya existentes, todos han tomado su lugar gracias a los sistemas de comunicación a su alcance.

Los sistemas de conocimiento han sido sintetizados en forma técnica, y han sido difundidos en forma técnica, su mayor o menor importancia ha dependido de la relación entre su configuración y el uso social a partir de esa configuración. Esto marca hoy una enseñanza que aquí se asume y se trata de explicitar. Por una parte es necesario un marco metodológico-tecnológico para promover la capacidad de síntesis de conocimiento sistemático, y por otra parte hace falta lo mismo, más aparatos y mediaciones que permitan su difusión y aplicación en un ámbito colectivo. Estas dos condiciones elementales son las que pueden ser desarrolladas por un programa Infometodológico y Comunicometodológico.

La mediología ha desarrollado un programa para indagar cómo fueron difundidas las mentalidades, las imágenes y las textualidades a lo largo de la historia humana. Las estructuras sociales especializadas fueron determinantes para ello, su tipo de organización y su capacidad de gestión y administración. Pero también fueron claves los instrumentos que utilizaron, las formas técnicas de registro, conservación, y distribución de la información, de las formas discursivas e ideológicas seleccionadas para ser orden elemental de la subjetividad social. Estos avances pueden ser complementados por la infometodología y la comunicometodología.

La infometodología y la infotecnología nos permiten concebir los programas actuales para construir los sistemas de información que las diversas prácticas sociales requieren, y con ello configurar la matriz sobre la cual es posible sintetizar los sistemas de conocimiento que necesitamos. La dimensión info implica el vector constructivo de la información, todo lo que hemos aprendido en colectivo sobre ella lo podemos aplicar en ordenes sintéticos y programáticos, la informática nos guía y nos impulsa, pero no sólo la actual sino la posible en una integración mayor de componentes no sólo racionales y analíticos, sino también emocionales, sensoriales e intuitivos. La estética también participa en este programa de manera central.

La comunicometodología y la comunicotecnología complementan la visión del proyecto. Se trata no sólo de representar al mundo, a los mundos, a las parcelas percibibles de ellos, sino de poner en contacto todos esos esfuerzos de construcción objetivadora en una matriz de interacciones y vínculos asociativos, sistemas de comunicación. En esto existe menos experiencia y propuesta, pero las guías pueden ser elaboradas a partir de un gran número de casos asilados en forma relativa y que juntos pueden aportar visiones mayores sobre lo que se puede hacer con la comunicación. Y de ahí organizar un programa de síntesis de sistemas de conocimiento a partir de la relación de lo diverso, lo plural, lo múltiple, lo heterogéneo, pero también lo comparable, lo asociable, lo relacionable, lo interaccionable . Existen pasos en esa dirección, la comunicación como punto de vista, como perspectiva tiene varias décadas entre nosotros, la cibernética ha sido su madre, la memética su ayudante. Las terapias, los programas de comunidad, de vecindario, de gremio, están ahí para enseñar mucho sobre como dialogar, escuchar, compartir. La iglesia, las organizaciones políticas, los grupos culturales, todos ellos también tienen mucho que mostrar y aprender.

Todo este cosmos metodológico y tecnológico en un sentido blando también tiene un referente duro que lo potencia y le da cauce, el de las tecnologías de información y comunicación en aparato y sistema mecánico-eléctrico. La informática y la telemática están montadas en ingenierías de diverso tipo que construyen aparatos de distintos formatos, desde computadoras, hasta satélites. Toda la infraestructura actual y por venir de las supercarreteras de información y la internet, son puntas de una configuración social que podrá ser más participativa, interactiva, constructiva, tendrá mejores condiciones para ello. Así entre la dimensión blanda del conocimiento y la dura, parece ser que nunca hubo más oportunidades que las actuales para ponerse en contacto, interactuar, crear, construir, en colectivo. Los sistemas de conocimiento por venir serán más horizontales, más heterárquicos, complejos, inteligentes, móviles, inestables. Y en todo ello el vector de la cibercultura es fundamental, y la dimensión cibercultural del conocimiento central. Nos movemos hacia otra cultura de investigación, hacia otra forma de entender y hacer la investigación, la construcción social-colectiva del conocimiento a partir de nuevas culturas de información y comunicación.

Cerrando

Tenemos la cultura de información que nos lleva a construir sistemas de información. Vivimos en un mundo donde pagar impuestos, pagar servicios, votar, hacer empresa, ordenar papeles, organizar recetarios, nos tiene ya dentro de hábitos y costumbres de sistematizar. Por otra parte tenemos práctica en ordenar bibliografía, clasificar datos, construir tipologías, para el desarrollo de nuestros proyectos de investigación. La información como constructo y guía de acción ya es parte de nuestra vida diaria de investigación. Y la comunicación tampoco nos es ajena. Tenemos sobremesas, conversaciones en un café o un bar, reuniones familiares, juntas de negocios, sesiones de grupo de trabajo, asambleas del sindicato, asistencias a congresos, listas de correo electrónico, grupos de discusión o de estudio en salas con sillas y mesas o en internet. Ya estamos en sistemas de comunicación. Lo que agrega la cibercultura de investigación es la dimensión enfática reflexivo-constructiva. Hacer los mismo que hacemos todos los días pero mirándonos y decidiendo si queremos seguir así o modificar nuestras prácticas y ecologías. Y el movimiento inicia y la evolución se enactiva. Nuestras necesidades de información se incrementan, para ello nuestras competencias y habilidades requieren un desarrollo técnico mayor. Nuestras necesidades de contacto y diálogo se intensifican, buscamos a otros para expresar nuestro punto de vista y requerimos respuestas, buscamos a otros para escuchar sus visiones y versiones de las cosas para incrementar nuestra percepción, para concertar propuestas comunes, programas colectivos y grupales de acción. Entonces las posibilidades constructivas de sistemas de conocimiento se multiplican. La información y la comunicación se hacen más necesarias. El uso de instrumentos y herramientas aumenta. El espacio social se articula con más y mejores vínculos y conexiones. Las relaciones humanas se complejizan, el tiempo y el espacio de la vida se amplifican, más cosas suceden con más gente involucrada. Muchos perciben y se perciben, muchos interactúan, la información circula, se modifica, se critica, se analiza, se sintetiza. La cibersociedad tiene mayor capacidad de autoorganización y creación, por la multitud de interacciones y acciones. La cibercultura de investigación es uno de los caminos hacia este escenario. Los investigadores de hoy son agentes promotores de estas situaciones. La nueva cultura de investigación modifica la cultura con mayúsculas, modifica la vida social, cambia al mundo, crea nuevas condiciones de lo posible, hace que lo posible venga a nosotros y que nosotros percibamos más posibilidades.

Referencias bibliográficas

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  • ACEVES, Jorge, 1992, Escribir la oralidad, CONAFE, México
  • ACOSTA Valverde, Miguel y Luz Paula Parra Rosales, 1994, Guía para el análisis de contenido electoral de medios de comunicación, AMDH, México
  • ADORNO, Theodor W., 1992, Teoría estética, Taurus, Madrid
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