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“Relato en el frente chileno”. Ilario Da (Seud) 1977 Editorial Blume Barcelona


Relato en el frente chileno

http://www.blest.eu/cultura/index.htmlRelato en el frente chileno

Ilario Da [Seud.]
Literatura Chilena en el Exilio. N 9 enero 1979

relato Frente Indice

«A este chiquillo le hace falta una buena paliza», profirió su madre al no encontrar forma de aplacar el llanto que retumbaba en las paredes del pequeño comedor sin dejar dar libre curso a la cena improvisada por los compañeros de Villa la Margarita para discutir la reanudación de las tareas, teniendo en cuenta que la caída del Taco no había traído repercusiones. Sonia, que ya estaba bastante repuesta del reciente tormento, cooperó en cocinar y poner la mesa para los seis, luego arrulló el niño en sus brazos estrechándolo contra su pecho que abrió para entregarle toda la ternura que en él podía caber. A los pocos minutos el crío envuelto en sus miembros era un feliz soñador.

La comida era muy sencilla: un potaje de garbanzos y una tortilla de papas enorme, con vino, pan y manzanas.

Asistirían a la reunión, además de la pareja y Sonia, los dos compañeros de Villa la Margarita que pertenecían al grupo, y Hugo como sustituto del Taco. Mientras esperaban a este último, tranquilos y como siempre en un ambiente cálido, amistoso y familiar, discutieron sobre la corta pero larga tregua y el ánimo de cada uno por retomar sus funciones. Este vínculo de unión familiar y de compañeros, este respeto mutuo que se consolidaba con los golpes y el endurecimiento de la lucha, englobaba desde la confabulación para engatusar a un dueño de casa hasta el apoyo económico entre ellos. Esa noche también hablaron del Frente Polisario y el movimiento palestino, admiraron al Uali Mustafa Sayed, momento en que uno de los compañeros monopolizó la palabra en nombre del conocimiento de causa, hasta la interrupción del timbre y la posterior aparición de Hugo, que restregándose las manos, adujo irónicamente: «Así que habían empezado a comer…». Pese a que todos rieron, la dueña de la casa se sintió un poco molesta y corrió a servirle un plato de sopa y un vaso de vino; su hijo lo reprendió con un llanto furioso y su marido lo golpeó con sarcasmo: «Es que el compañero viene directamente de las trincheras». Hugo respondió conservando la ironía: «Efectivamente, compañero, cada calle, cada centro de trabajo, cada lugar de estudio, cada casa, cada reunión, es una trinchera; por lo tanto vengo de las trincheras». «Yo le sumaría los centros de diversión y las camas», muy serio el mismo compañero que había conferenciado sobre el Uali. Con la recogida de los platos, labor que realizaron tres personas, Hugo propuso poner término al «hueveo» y dar comienzo a la reunión. Esperó que llegaran Sonia, la otra compañera y el joven tímido que traía la tortilla, para informar un poco sobre los últimos acontecimientos nacionales e internacionales y sugerir la posposición de la discusión política para la próxima reunión, ya que dejaría tres documentos cuya lectura ayudaría a la comprensión de la coyuntura que se atravesaba; entre ellos uno sobre la situación internacional elaborado por el aparato del partido en el extranjero. A continuación organizó la reanudación del trabajo según las necesidades del partido y presentó un programa de formación política que discutieron, aceptándolo con exclusión de un libro que todos objetaron por ser imposible de conseguir: se trataba de «Marxismo y Revolución», el libro que había sacado el MIR, muy poco antes del golpe, con ensayos de diversos autores. Se dividieron las tareas según el tiempo y los enlaces de cada uno y examinaron algunos problemas locales.

A las nueve de la noche, acabada la reunión, se marchó Sonia pues tenía cita en casa de una compañera de la facultad para estudiar y preparar juntas los exámenes que se venían encima. Además de ellas dos, vendrían otra muchacha y Patricio, todos buenos alumnos pero no amigos ni compañeros de Sonia. La relación era solamente de estudio; e indispensable para ella puesto que no poseía los libros requeridos por los catedráticos. Se despidió del crío, de sus camaradas y se fue triste porque hubiese preferido permanecer en aquella mesa conversando cosas de interés, y estaba sola desde la caída de Pablo. Caminó apurada recordándolo y acariciando la quimérica posibilidad de que algún día un desconocido mensajero le traería la prodigiosa noticia que estaba vivo, que su amor estaba en una cárcel; y ella correría a hacer fila entre los familiares de los otros presos; y le llevaría su alegría, sus besos, sus lágrimas; y él, desde un rincón del patio, al verla, correría a abrazarla, a apretarla y a preguntarle sobre todos y sobre todo. Derramó una lágrima.

El barrio donde vivía la señorita Paquita era muy lindo; con muchos parques y plazas, árboles y avenidas, casas grandes y muy grandes; con un supermercado muy limpio y bien atendido donde muchas sirvientas con delantal compran, a diferencia del almacén frente a la casa modesta de los padres de Sonia, el almacén de la calle Pitón donde las señoras no compran sino que se lamentan porque no pueden hacerlo. También había autos brillantes y silenciosos, como en la Universidad, como en las películas; y no había policías vigilando y había jóvenes con motos grandes y ruidosas; luces de mercurio en las avenidas y faroles en las calles; estrellas en el cielo y la luna; balcones con parejas; ventanas con orgías detrás; chóferes limpiando el auto y césped bien regado; pero no había niños jugando en la calle, ni ventanas abiertas ni grupos charlando, ni hombres tomando ni viejos sentados en la puerta, ni grifo en la esquina. Cada familia, encerrada en su cubil, acumulando falsedad. Sonia no veía comunicación, sólo veía autorrepresión, sólo veía apariencias y prejuicios. Miraba con odio, con asco, con pena y pensaba: ganaron, son vencedores todavía; y quería aún más al Taco; y recordaba estadísticas que había leído, cifras de desnutrición, falta de viviendas, analfabetismo. En especial recordó aquella que denunciaba los 600.000 niños chilenos en una población de 10 millones de habitantes, que tenían deficiencias cerebrales debido a la falta de proteínas en los ocho primeros meses de alimentación, y que subrayaba que aun estando bien alimentados posteriormente, si bien podían recuperarse físicamente serían deficientes mentales para el resto de la vida. Luego siguió caminando de prisa y observando las casas con jardines y jardineros que trabajaban hasta de noche y perros con collares que custodiaban sin cesar, tan distintos a los escuálidos caninos que merodean alrededor de la basura en la calle Pitón.

El padre de Paquita era doctor; era un distinguido caballero que se había enriquecido honestamente con su profesión, sin robos ni fraudes, y que en tiempos de la Unidad Popular había participado gallardamente en el paro de médicos para sabotear el «gobierno marxista». Su ética profesional consistía en atender sus pacientes en pleno lujo y con gran simpatía en un consultorio privado muy caro, con secretaria linda y un poquito prostituta. Además de trabajar en dicho comercio, cumplía muy rigurosa y responsablemente un horario como cirujano en el Hospital Militar de Concepción, donde recibía ciertas pagas extras por silenciar algunas cosas que la gente no quiere saber. Su casa era muy hermosa, blanca, impecable y estaba ubicada en el barrio lindo. A su perro lo bañaban una vez por semana y su esposa tenía la fastidiosa faena de gobernar las dos empleadas de la mansión y disponer día a día el menú del almuerzo y la cena, la distribución de los puestos en la mesa en caso de visita y la elección del vestido todas las mañanas. Cada cierto tiempo, que variaba entre cuarenta y ocho y setenta y dos horas, asistía a la peluquería del barrio para cambiar de peinado y arreglarse las otras partes de un cuerpo algo demacrado, leer las revistas de modas y hablar obscenidades e insultos para el arte de pensar con algunas vecinas.

Paquita abrió la puerta y saludó a Sonia con un beso en la mejilla, luego le pidió disculpas porque no la tomaría del brazo al conducirla a la salita donde estudiarían, pero estaba esperando que se secase el esmalte de las uñas. Esto no impidió que se detuviesen tres veces en el trayecto entre la entrada y la salita, pues Paquita quería decir muchas cosas antes de llegar donde los otros dos. Le contó que Patricio vestía un pantalón de pana amarilla, último grito en Londres (se lo había traído su papá en el último viaje) y que estaba tan guapo como siempre con sus bigotes rubios. Sobre Pilar sólo dijo que estaba desagradable, y sobre ella resumió mil anécdotas.

En la salita, adornada con gusto hippie sin dejar de ser muy elegante. Patricio estaba echado en un sillón de terciopelo y Pilar tendida sobre la alfombra leyendo una revista música!. Sonia entró tímida y atemorizada, como una campesina, y saludó con un beso en la mejilla. Se sentaron y Paquita le pidió a Patricio que repitiera 1as historias de la última fiesta del sábado para Sonia, pero Pilar intervino: «Ya estoy harta de escuchar sus cuentos de marihuana».

-Puta que andái’ pesada, (1) cabrita. (2)

-¿Empezamos a estudiar entonces? -pidió Sonia con humildad.

-Claro, mejor empecemos a estudiar -Paquita.

-Sí, pues, si a eso vinimos -Pilar.

-Estoy de acuerdo en que empecemos -Patricio.

-Nadie pidió tu autorización -Pilar.

Las rencillas entre Pilar y Patricio menoscababan el estudio; sin embargo avanzaron bastante hasta la hora en que una empleada les vino a comunicar que la cena estaba servida. Sonia se sorprendió y alegó que ya había comido pero la convencieron para que los acompañara con las ensaladas. Paquita hizo las presentaciones correspondientes; acto seguido el padre introdujo a su invitado, el señor Browning, y la señora dispuso los asientos alrededor de la mesa redonda decorada con servilletas floreadas. Sonia tenía ganas de salir corriendo: «Perdóname, Pablo», pensaba para su interior.

El primer plato (una ensalada muy graciosamente arreglada, compuesta por dos tomates rellenos con huevo, carne, mariscos y verduras y rodeados por hojas de lechuga y trozos de aguacate) ya estaba en la mesa y la señora rogó que empezasen. Esto lo acompañaba un «Concha y Toro», reserva del 55, cosa que les hizo a todos pensar que el señor Browning era un personaje importante para el doctor Echevarría. Probaron el primer bocado, brindaron por la estadía del invitado en Concepción y el padre de Paquita inició la conversación preguntando paternalmente por los estudios. Luego de escuchar la respuesta de su hija, exclamó: «¡Ay, las matemáticas!», y todos rieron. A continuación, el señor Browning, aún más simpático y con espíritu más jovial, narró una historia con acento extranjero sobre su juventud y las matemáticas. Esta vez todos rieron a carcajadas. La señora ofreció pan y el señor Browning aprovechó la oportunidad para elogiar los tomates rellenos y el vino chileno. De fondo se escuchaban unas cuecas interpretadas por los Huasos Quincheros; seguramente el doctor Echevarría los había colocado bajo la insistencia del señor Browning que desearía oír algo «nativo». Y Sonia se regocijó recordando que en la gira por Alemania los habían apedreado por representar la Junta. En ese momento, muy inoportunamente, Patricio se interesó por el señor Browning y le preguntó si su apellido tenía alguna relación con las pistolas de esa marca. El interpelado sonrió, al igual que el doctor Echevarría, que acotó en voz alta:

«Estos muchachos…». Pero Browning se empecinaba en ser simpático y le respondió con una pregunta:

«¿Tú conoces las pistolas de esa marca»? Y Patricio, después de mirar a Paquita, le dijo que había pertenecido a «Patria y Libertad» (3) en tiempos de la Unidad Popular. Todos rieron y la señora explicó: «Es un pequeño héroe que tenemos aquí». A Sonia le entraron náuseas, le dolía la cabeza, no hablaba ni miraba más que su plato. Vio a Hugo y al grupo de Villa la Margarita que estaban tomando café.

Después de algunas preguntas del señor Browning y las respuestas del «general» Patricio, que miraba a los demás desde su pedestal, el doctor Echevarría consideró apropiado desviar un poco la atención de su invitado y empezó a comentar, auxiliado por su esposa, lo dura que había sido la pelea en esos tiempos y cómo todo el mundo participaba en lo que podía. «Éramos un pueblo angustiado que anhelaba libertad y comida.» Y la señora completó: «Éramos miles dispuestos a todo». Por supuesto el doctor Echevarría detalló el paro de profesionales. Sin embargo, la intervención del señor Browning fue inesperada pues preguntó por los argumentos de que se valían los médicos que siguieron trabajando. «Decían que tenían ética profesional.» Y rieron. Pilar contó anécdotas de la lucha callejera y las tomas de liceos. Patricio sólo esperaba que le preguntasen para intervenir sobre el tema, pero Paquita no pudo aguantarse y habló en nombre de los apolíticos que habían hecho lo posible por derrocar el gobierno de Allende que politizaba todo y no dejaba hacer nada tranquilo. Sonia tenía miedo que se dirigiesen a ella, estaba temblando, se sentía rodeada por oficiales del ejército enemigo y no se atrevía a decir nada. Cada vez los concurrentes se acaloraban más y arengaban con más odio a los upelientos y los extremistas; les deseaban lo peor, a veces morbosamente. Vomitaban palabras, insultos, mentían, inventaban, especulaban, amenazaban. «Perros», pensaba Sonia. Y le preguntaban a Patricio: al héroe que describía cabezas rotas, autobuses volcados… Pero el señor Browning estaba muy bien informado y le preguntó de pronto:

«¿Estuvieron miedosos cuando mineros de Lota vinieron abajo con dinamita?».

Vaciaron el primer plato y hubo que traer otra botella de vino: «Undurraga», reserva del 62. El doctor Echevarría lo fue a buscar mientras su mujer desvariaba sobre la tranquilidad actual y la abundancia de productos en las tiendas y supermercados. Pero el señor Browning la empantanó recordándole que esa calma paradisíaca había sido quebrada una semana atrás por una noticia que ocupó la primera plana de los diarios y que hacía relación a un enfrentamiento entre miristas y el ejército, con resultado de un cabo muerto. La señora, un poco ofendida, le contestó para salir del aprieto:

-Son unos pocos locos que quedan sueltos y que van cayendo como moscas. Ya ve, murió Miguel Enríquez, Luis Corvalán está preso y Altamirano está escondido en Moscú. (4)

-A propósito -el doctor Echevarría, que había destapado la botella-, me tocó atender a dos heridos de ese baleo en el hospital militar-. Sonia se asustó.

-Uno era un militar de civil y el otro un extremista.

-¿Y cómo era el extremista? -preguntó Patricio y Sonia casi se lo agradece.

-Era un poco gordo, con cara de indio de mierda y con bigotes imitando a su jefe -Sonia suspiró con egoísmo y los demás rieron.

Pero la señora cambió de tema y contó las vacaciones que recientemente habían pasado en las termas de Pullehue. Enalteció los millonarios que solían concurrir a ese lugar, la belleza de la naturaleza y lo bien que van las vacaciones cuando se tiene una vida tan agitada. Sonia pensó en su trabajo y maldijo a la mujer pese a estar contenta con la noticia de que Pablo no estaba herido. Browning dijo que no tenía nunca vacaciones y Patricio le preguntó cuál era su trabajo. Arrogante respondió: «Yo represento a United States Laboratory». Y la señora volvió a importunar con la calma y la seguridad con que se caminaba por la calle. Pero esta vez fue Patricio, siempre tan empingorotado, quien se quejó de que el toque de queda coartaba la vida nocturna. Pero el médico se obstinaba en obligarlos a interesarse en sus chismes del hospital. Esta vez habló de la depuración de haraganes que sólo hacían política y no trabajaban, de las listas de médicos, matronas y enfermeras terroristas que tuvieron que denunciar, de un cirujano que él, en persona, había tenido que delatar ante las autoridades porque no quería dejar su puesto vacante.

Una sirvienta vino a recoger los platos con trozos de tomate y hojas de lechuga a medio roer. A continuación trajo una bandeja con pavo asado, otra con papas doradas y una tercera con guisantes: una comida sin personalidad, sin historia, sin gracia; al contrario, de la que se consumía en casa de los padres de Sonia, donde se comía mal pero guisado con cariño y características del arte culinario chileno: cazuelas, porotos granados, curanto con chapalele, pastel de choclo, etc. Sonia no se sirvió pavo, los demás lo hicieron en cantidades exuberantes. Y se tocó le tema de los presos políticos, de los pocos presos políticos, y Patricio opinó que eran demasiado escasos. La señora dijo que muchos de ellos deberían estar muertos, y su marido articuló: «Marta, por favor». Pero Pilar sorprendió a todos al informar que a esas alturas ya no habían presos políticos y dio como prueba que su padre, abogado, estaba al tanto de esas cuestiones. Lo demás, dijo, es hacerle el juego a la campaña del comunismo internacional y los exiliados. No se volvió a mencionar el asunto para no manchar esa ingenuidad admirablemente detestable. El doctor Echevarría fue quien sacó el rebaño del embrollo:

-Entiendo que en su país no hay presos políticos.

-Eso es correcto -le contestó Browning.

-Es admirable cómo han logrado exterminar el marxismo sin necesidad de recurrir a… bueno, a… métodos… hm…

-¿Violentos? -le auxilió Browning.

-No es exactamente la palabra que buscaba.

-¿Incivilizados?

-Tampoco, pero bueno, me entiende la idea. A partir de ese episodio la señora recordó el mendigo que había venido en la tarde a ofrecerse para arreglar el jardín por un plato de comida y que ella, por supuesto, había despachado porque tenían jardinero. Sin embargo su marido murmuró:

-Deberías haberle dado algo a ese pobre hombre.

-Es que si uno les da una vez empiezan a venir todos los días. Se acostumbran y después toman confianza y se meten a dentro de la casa, y bueno, tú sabes, todos tienen algo de ladrones. En su país no pasa eso, ¿verdad?

-No. En mi país no hay gente pobre. Todos tienen su hogar, su alimento, su TV.

-Claro, es un país muy rico.

-Yo tengo un amigo en Ohio, y en las cartas me escribe maravillas de la vida por allá. Pero creo que hay muchos problemas de droga.

-Muchos y serios en gente joven.

-Ése es uno de los grandes problemas de nuestra época -comentó el médico sobándose la barriga… De postre, helado. Y con el cigarrillo, café. Después los jóvenes se retiraron a continuar el estudio despidiéndose del simpático, correcto e inteligente gringo. El médico se encerró con él en su despacho. La señora se puso a impartir instrucciones a las sirvientas. Patricio siguió alabando a los imperialistas y las dos niñas a escucharlo con la boca abierta. Sonia se fue argumentando que estaba muy cansada y que podría estudiar el resto sola. Los tres, apenas se hubo marchado, se lanzaron como buitres a descuerarla a sus espaldas, a leer revistas y escuchar música. Ella fue a encerrarse en su cuartucho de pensión barata, compungida por no haber tenido el valor de decirles algunas verdades. Recorrió los parques y plazas…, pero en el camino decidió ir a dormir donde sus padres: una pareja muy sencilla y bondadosa que no quiso creer que ya había cenado.


Notas:

1. pesada: antipática.

2. cabrita: niña.

3. Grupo fascista armado que actuó contra el gobierno, los partidos de izquierda y movimiento obrero en general, durante el periodo de la presidencia de Allende. Naturalmente, después del golpe de Estado, apoyó a la junta militar de Pinochet.

4. Miguel Enríquez era el máximo dirigente del MIR; Luis Corvalán, el secretario general del Partido Comunista de Chile y Carlos Altamirano el secretario general del Partido Socialista.

EL CIBERESPACIO, UN ESPACIO ANTROPOLÓGICO. DE LA TIERRA AL CIBERESPACIO


http://eugeniaprado.blogspot.com/2013/09/xxii-congreso-de-la-asociacion.html

XXII Congreso de la Asociación Internacional de Literatura y Cultura Femenina Hispánica / De la Tierra al Ciberespacio

7 septiembre 2013

Finaliza programación especial de conmemoración de 40 años del Golpe de Estado


Finaliza programación especial de conmemoración de 40 años del Golpe de Estado.

“Internet ha multiplicado la soledad”:Umberto Eco


“Internet ha multiplicado la soledad”:

por Umberto Eco (Italia)
Viernes, 24 de Mayo de 2013

Foto de Cristóbal Manuel

Umberto Eco (Alessandria, 1932) ha llegado a Burgos como el peregrino que remata su andadura en Santiago: con la sensación de haber cumplido una promesa. “Cuando tenía 20 años y preparaba mi tesis sobre estética medieval, veía que el modelo de los portales románicos que estudiaba eran las escenas del Apocalipsis de [las iglesias de] Castilla y León. Uno de los más bellos Apocalipsis se encontraba en Burgos, aunque ya no existe. Además, al escribir El nombre de la rosa tenía en mente la idea de un bibliotecario ciego también de Burgos, de Silos; es decir, todas mis fantasías han pasado por aquí”, cuenta satisfecho. El semiólogo recibió ayer en la Universidad de Burgos un doctorado Honoris Causa —“el 39º”, recuerda— en Historia Medieval.

El escritor, autor de ensayos sobre cómics y de novelas exitosas como la citada, de 1980, o El péndulo de Foucault (1989) —ejemplos de lo que los críticos han dado en llamar, no sin reparos por la contradicción, best sellers cultos—, aparenta veinte años menos y apenas si utiliza un bastón para apoyarse; de hecho, arrastra más las erres que las piernas. La víspera ha estado trepando por las escaleras de un archivo burgalés “donde se encuentran ejemplares con más de mil años de antigüedad, y sin embargo nadie es capaz de decirnos cuánto nos va a durar un USB…” La conversación va de la ceca a la meca y vuelve a las andadas, del libro al ciberespacio; a juzgar por las continuas referencias informáticas, podría deducirse que si tuviera que reeditar su clásico Apocalípticos e integrados (1964), el célebre ensayo sobre la comunicación de masas, podría renombrarlo Apocalípticos y enRedados. De la Galaxia Gutenberg a la Galaxia Internet, el semiólogo italiano teje una sutil tela de araña plagada de referencias librescas y detalles tecnológicos y de actualidad a los que solo pone un coto: ni una palabra sobre política italiana o la crisis europea.

Cosa extraña esta última, porque su discurso está empapado de un entusiasta fervor europeísta, aunque no deja de reconocer la crisis de ideas (o la lucha de tópicos) actual. “Sí, Europa está dividida en dos estratos: uno superior con una profunda identidad europea; usted lo sabe todo sobre el Fausto de Goethe, nosotros todo sobre Don Quijote, tenemos una cultura común. He encontrado hace poco una página bellísima de Proust, en el último volumen de En busca del tiempo perdido, cuando cuenta desde París la guerra contra los alemanes y cómo bombardeaban estos la ciudad, y sin embargo los personajes, que sabían que podían morir bajo las bombas, escribían artículos sobre Schiller. La clase intelectual (francesa), al margen de la guerra, continuaba sintiéndose europea. Esto no sucede con personas de otro medio intelectual, que no han comprendido todavía que tienen la suerte, por primera vez en cincuenta años, de no estar matándose entre ellos. En Europa han muerto 40 millones de personas. Pero la comodidad de atravesar las fronteras sin papeles ha hecho olvidar todo eso”.

Para forjar más Europa, Eco reivindica fórmulas de intercambio como el Erasmus. “Ha sido una gran idea, no solo porque ha permitido conocerse, e incluso casarse, a europeos de distintos países, y permitirá crear en las próximas décadas una clase dirigente al menos bilingüe… Pero fuera de ese nivel es muy difícil. En un congreso de alcaldes europeos en Florencia, propuse para los trabajadores [municipales] un intercambio parecido al Erasmus, y salió un alcalde de Gales, y dijo: “Me la sopla que uno de los míos vaya a Ámsterdam; en todo caso a Londres… (risas)”.

Hablando de Europa, resulta imposible sustraerse a la palabra crisis, aunque orille adrede lo político. ¿La crisis le sienta mal a la cultura, la perturba mucho o, al contrario, la espolea? “La cultura es una crisis continua. La cultura no está en crisis, es una crisis continua. La crisis es condición necesaria para su desarrollo”. ¿Y la mercantilización del producto cultural, o el riesgo de privatización del patrimonio? Es un fenómeno que en realidad tiene muchos siglos de antigüedad, recuerda Eco, en referencia al patrocinio privado de actividades culturales (la restauración del Coliseo romano por una firma de zapatos, o los palacios venecianos propiedad de grandes fortunas que exhiben su poderío y su logo): “Eso siempre ha existido. Virgilio era pagado por Augusto; Ariosto cobraba de un duque. De alguna manera, si yo hubiese vivido en el siglo XVII habría debido estado al servicio de un señor; hoy no, mi trabajo literario o docente me permite vivir. En este sentido, la cultura es hoy más libre. Todos los textos en el ochocientos se inician con una loa al señor, al rey, es como si hoy tuviese que encabezar todos mis libros con un elogio de Berlusconi (risas)… Es justo que una empresa colabore con fondos para restaurar el Coliseo de Roma…”

En sus múltiples escritos Eco ha dejado dicho que la verdadera felicidad es la inquietud por saber, por conocer. “Es lo que Aristóteles llamaba maravillarse, sorprenderse… La filosofía siempre comienza con un gran ohhh!” ¿Y el conocimiento es acaso como el viaje a Ítaca de Kavafis, un recorrido que no debe terminar jamás? “Sí, pero además el placer de conocer no tiene nada de aristocrático, es un campesino que descubre un nuevo modo de hacer un injerto; evidentemente, hay campesinos a los que esos pequeños descubrimientos procuran placer y a otros no. Son dos especies distintas, pero naturalmente depende del ambiente; a mí me inoculó el gusto por los libros de pequeño… Y por eso al cabo de los años soy feliz, y a veces infeliz, pero vivo activamente mientras que muchos viven como vegetales”.

Un bibliómano como Eco ha integrado la presencia de Internet en su vida diaria como en su día hiciera con el automóvil o el telefonino (que no suena ni una vez durante el encuentro): como un hecho consumado ni manifiestamente bueno ni todo lo contrario. “Internet es como la vida, donde te encuentras personas inteligentísimas y cretinas. En Internet está todo el saber, pero también todo su contrario, y esta es la tragedia. Y además si fuese todo el saber, ya sería un exceso de información… Si yo comienzo a estudiar en la escuela necesito un libro así [hace un apócope con las manos], no uno enorme, que no entenderé, a nadie se le ocurre darle la [Enciclopedia] Británica a un niño…”

Como investigador, Eco utiliza Internet como lo que considera que debe ser, una herramienta, y no un fin en sí mismo. Por tanto, no augura conflictos de intereses -ni de espacios- entre lo virtual y la realidad tangible del papel, bien sea prensa o un volumen de mil páginas. “Se puede leer Guerra y paz en ebook, obviamente, pero si lo has leído hace diez años, y lo retomas, el libro objeto te mostrará los signos del tiempo y de la lectura previa… Releerlo en un ebook es como leerlo por primera vez. Es una relación afectiva, como ver de nuevo la foto de la abuela (risas)… El libro como objeto continuará existiendo, de la misma manera que la bicicleta sigue existiendo pese a la invención del automóvil; es más, hoy hay más bicicletas que hace unos años. Lo mismo podemos decir del fin de la radio por culpa de la televisión…”.

Adriana. Los Años Negros

El doctor Honoris Causa se despide recomendando una lectura de prensa casi con lápiz y papel. “Los periódicos han perdido muchísimas funciones. Por la mañana lo hojeo rápidamente porque las noticias principales ya me las ha contado la televisión, pero continúa siendo importante por los editoriales, por los análisis, y es fundamental no leer uno, sino al menos dos cada día. Se debería enseñar a leer periódicos a la gente, dos o tres, para ver la diferencia entre las opiniones, no para conocer las noticias, eso ya nos lo dice la tele”.

La televisión, esa tele vulgarizada hasta el extremo por obra y gracia de ese Berlusconi de quien sigue resistiéndose a hablar más que de pasada, pero que vino a ser, en versión embrionaria, la gran revolución sociocultural que Internet fue después. “La televisión en Italia ha hecho mucho bien a los pobres, les ha enseñado un nivel estándar de idioma, y mal a los ricos, que se quedaban en casa en vez de ir a un concierto. Y no hablamos de ricos o pobres en función del dinero que tengan, sino de ideas, de ganas. La televisión en Italia ha enseñado a hablar a masas de campesinos, obreros, en la Italia unificada. Internet es lo contrario: a los ricos que lo saben usar, les va bien; los pobres, que no lo saben usar, no tienen capacidad para distinguir”.

*Fuente: Cuba Debate

Memoria e Imágen Chile: Breve Imaginería política. Plano del sitio


Memoria e Imágen Chile: Breve Imaginería política. Plano del sitio

Chile: Breve Imaginería política. 1970 – 1973 tiene hoy más de ocho años de existencia. Durante el año 2000 se publican por primera vez en internet documentos como el programa de la Unidad Popular, reproducciones de afiches y fotografías de murales, discursos de Salvador Allende, y numerosos otros documentos y testimonios gráficos de una de las experiencias políticas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX.

Chile: Breve Imaginería política. 1970 – 1973 es el resultado de cerca de veinte años de documentación y recopilación. Disponemos hoy de un importante archivo de fotografías, de diapositivas y negativos originales. Materiales en buena parte cedidos por sus autores. Son numerosas las personas que de una u otra manera se han implicado en este proyecto que vió sus inicios en Chile mismo a fines del año 1973.

Desde su aparición en internet el proyecto y el sitio no han dejado de ampliarse. Las contribuciones en documentos son regulares, y las promesas de colaboraciones …numerosas.

Chile: Breve imaginería política es un proyecto producido, financiado y realizado únicamente con los aportes y recursos de las personas que lo han hecho posible.

Las fotografías de murales y pinturas de este sitio : Su reproducción es libre únicamente para entidades no comerciales. Debe acompañarse con la cita explícita de la fuente y enlace activado correspondiente :
Chile, Breve Imaginería política 1970 – 1973 — http://www.abacq.net/imagineria/

Como señalado más arriba, los autores de una parte considerable de las fotografías publicadas no son anónimos y han donado sus trabajos o parte de él. El acceso abierto a la información en internet no debe traducirse en una pérdida de sus derechos.

Para mayor información contactarnos

La dimensión cultural de Internet. Clase maggistral Manuel Castell,2002


La dimensión cultural de Internet
Manuel Castells 

Profesor senior del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la UOC

Resumen: Cuando hablamos de sociedad del conocimiento nos estamos refiriendo a un nuevo paradigma tecnológico, que tiene dos expresiones fundamentales: una es Internet y la otra es la capacidad de recodificar la materia viva. Partiendo de la base de que Internet no es una tecnología, sino que es una producción cultural, el ponente destaca la importancia decisiva de esta dimensión cultural en la producción y las formas de las tecnologías que la han hecho posible, y analiza sus distintas capas: la universitaria (cultura de la investigación por la investigación); la hacker (y la pasión de innovar y crear); las formas culturales alternativas (gente insatisfecha con la sociedad actual que encuentra en Internet formas alternativas de vivir), y, finalmente, la cultura empresarial (representada por empresarios sin aversión al riesgo y con gran capacidad para innovar). 
Sin retórica de ningún tipo, quiero agradecer al señor Joan Fuster el hecho de haberme dado la oportunidad de estar aquí hoy con ustedes y, además, poder intercambiar unas ideas con una persona de la categoría intelectual y artística como el señor Antoni Muntadas. Asimismo, lo agradezco por el profundo interés que tengo por la conexión con el mundo del arte, en este nuevo contexto. Una de las intervenciones más importantes en nuestro tipo de sociedades es precisamente la intervención artística, pero luego ya hablaremos más de esto porque no quiero perjudicar el discurso del señor Muntadas, para no obligarle a él a hacer el mío, y entonces tengamos diálogos cruzados. 

1. La sociedad del conocimiento: un nuevo paradigma tecnológico
Yo quisiera, de modo muy escolar y disciplinado —como suelo ser en mis trabajos—, hablar sobre el futuro de la sociedad del conocimiento, pero desde un ángulo determinado. Cuando hablamos de la sociedad del conocimiento, ¿qué queremos decir exactamente? Se trata de un código para hablar de una transformación sociotecnológica, puesto que todas las sociedades son “del conocimiento”. Y en todas las sociedades históricamente conocidas, la información y el conocimiento han sido absolutamente decisivas: en el poder, en la riqueza, en la organización social… En este sentido, parece un poco confuso hablar sólo ahora de “la sociedad del conocimiento”. ¿Venimos de realidades sociales del desconocimiento? Eso sería pretender que hemos llegado al súmmum del conocimiento. Por ello, creo que debemos tomar el concepto “sociedad del conocimiento” desde un punto de vista menos terminológico, como algo más general sobre lo que se conforma conceptualmente nuestra realidad. 

Precisando un poco más, se trata de una sociedad en la que las condiciones de generación de conocimiento y procesamiento de información han sido sustancialmente alteradas por una revolución tecnológica centrada sobre el procesamiento de información, la generación del conocimiento y las tecnologías de la información. Esto no quiere decir que la tecnología sea lo que determine; la tecnología siempre se desarrolla en relación con contextos sociales, institucionales, económicos, culturales, etc. Pero lo distintivo de lo que está pasando en los últimos diez o quince años es realmente un paso paradigma muy parecido al que ocurrió cuando se constituyó la sociedad industrial —y no me refiero simplemente a la máquina de vapor, primero, y a la electricidad, después. Se constituye un paradigma de un nuevo tipo en el que todos los procesos de la sociedad, de la política, de la guerra, de la economía pasan a verse afectados por la capacidad de procesar y distribuir energía de forma ubicua en el conjunto de la actividad humana. 

En este sentido, por tanto, al hablar de sociedad del conocimiento —en otros casos, sociedad de la información, etc.— nos estamos refiriendo a la constitución de este nuevo paradigma tecnológico. Dicho paradigma tiene dos expresiones tecnológicas concretas y fundamentales: una es Internet. Internet no es una energía más; es realmente el equivalente a lo que fue primeramente la máquina de vapor y luego el motor eléctrico en el conjunto de la revolución industrial. La otra es la capacidad de ingeniería genética, el concomitante ADN o la capacidad de recodificar los códigos de la materia viva y, por tanto, ser capaz de procesar y manipular la vida. Ya somos capaces de esto, lo estamos haciendo, lo vamos a hacer cada vez más y, además, las dos revoluciones se fusionan e interactúan a través de la capacidad de introducir sensores en la capacidad de reproducir la estructura del mapa de los procesos del genoma por capacidad informática masiva. Por consiguiente, estamos generando una doble revolución en la información que es genética y de índole electrónica, pero que interactúan cada vez más. Se convierten en una revolución en la que todos los procesos de la información, incluso los códigos de la materia prima, pueden ser programados, desprogramados y reprogramados de otra forma. 


“Al hablar de sociedad del conocimiento nos estamos refiriendo a un nuevo paradigma tecnológico que tiene dos expresiones fundamentales: una es Internet y la otra la capacidad de recodificar los códigos de la materia viva”


2. Internet como producción cultural
Lo que quisiera mostrar es cómo la dimensión cultural, es decir, el sistema de valores, creencias y formas de constituir mentalmente una sociedad, es decisiva en la producción y las formas de estas tecnologías clave de nuestros paradigmas. Por tanto —y lo voy a centrar sobre Internet, no sólo porque es lo que conozco más, sino porque es algo que ya está en la práctica social—, la afirmación es la siguiente: Internet no es solamente ni principalmente una tecnología, sino que es una producción cultural. Y esto es lo que voy a intentar argumentar histórica y empíricamente. Eso no quiere decir que no haya tecnología en Internet —naturalmente, hay tecnología informática—, pero esa tecnología ya no es un protocolo de comunicación. Si bien existen muchas formas de hacer protocolos de comunicación, hay muy pocas de hacer comunicación informática. Por ejemplo, los franceses inventaron muy culturalmente Minitel, que quiere decir: “Yo te digo cómo debes comunicar y, en lugar de darte la guía de teléfonos o las páginas amarillas, te doy un ordenador y un terminal”. Además, el término francés es interesante: ordenador como ‘creador de orden’, orden a partir de un código y este código definido por su autoridad central. Entonces, Internet es una producción cultural: una tecnología que expresa una cierta y determinada cultura. 

“La dimensión cultural, es decir, el sistema de valores, creencias y formas de construir mentalmente una sociedad, es decisiva en la producción y las formas de Internet.”

Asimismo, quiero hacer referencia a cómo Internet, una vez que existe como tecnología potente insertada a la práctica social, tiene efectos muy importantes, por un lado, sobre la innovación —y, por tanto, la creación de riqueza y el nivel económico; y por otro lado, sobre el desarrollo de nuevas formas culturales, tanto en el sentido amplio, es decir, formas de ser mentalmente de la sociedad, como en el sentido más estricto, creación cultural y artística. 

2.1. Orígenes de Internet y dimensión cultural
Primera cuestión: cuando digo que Internet es una cuestión cultural, en principio hay una cierta sorpresa, pero en cuanto se cuenta en dos palabras la historia de Internet, se entiende perfectamente. Primero, Internet tiene una larga historia. Hoy me decía una persona: “Internet es muy reciente”. No. Internet se crea en 1969, tiene 33 años. Se constituye sobre la base de lo que diseñan, deciden y producen cuatro culturas, que trabajan las unas sobre las otras. Algunos de los datos sobre esto están en mi último libro,La Galàxia Internet (Rosa dels Vents, Barcelona, 2002); intentaré sacar el extracto de la idea, así que con escucharme diez minutos ya no tendrán que comprar el libro. 

¿Cómo se desarrolla Internet y por qué digo que es cultura? Porque había que pensarlo. Había que pensar un instrumento de comunicación horizontal, global, libre y no controlable. Esto hay que pensarlo; no es evidente. Toda la historia de la humanidad se basa en el control de la comunicación, todos los aparatos del poder se construyen sobre esto. Entonces, había que pensarlo al revés. ¿Y quién lo piensa al revés? Pues es ahí donde creo que la dimensión cultural es muy importante, porque demuestra la capacidad de subvertir los aparatos de poder. Si no se pudieran subvertir los aparatos de poder, la vida sería muy aburrida y las sociedades, totalitarias. 


“¿Cómo se desarrolla Internet y por qué digo que es cultura? Porque había que pensarlo. Había que pensar un instrumento de comunicación horizontal, global, libre y no controlable.”

Internet lo financia el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Sin embargo, lo financia sin saber qué financia. Internet es un programa militar, pero un programa militar sin aplicación militar. Nunca la tuvo. Sólo en una ocasión uno de sus creadores decidió investigar una aplicación militar para poder crear una red que no pudieran controlar los soviéticos, pero luego fue rechazada, porque dijeron que era inviable. 

Lo que hizo el Departamento de Defensa norteamericano fue desarrollar una estrategia —como en muchos otros programas tecnológicos— de dar dinero a científicos extraordinariamente avanzados en las universidades para ver qué salía de ahí. Y no les fue tan mal, porque esto fue lo que hizo que, a mediados de los años ochenta, con Mijaíl Gorbachov, la Unión Soviética no pudiera competir militarmente con los Estados Unidos, porque su tecnología era muy inferior. Fue el momento decisivo de la retirada de la Unión Soviética. Por tanto, esto que parece una gran libertad democrática del Departamento de Defensa norteamericano, no es otra cosa que una política estratégico-militar muy inteligente que se resume en generar todas las líneas de investigación más faltadas, y quizá algunas de las cosas que salieran pudieran llegar a ser decisivas en términos militares. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con Internet. Internet fue desarrollado por científicos universitarios que simplemente querían comunicar sus grandes ordenadores. 

2.2. Las cuatro capas culturales de Internet: la universitaria, la de los hackers, la de las formas culturales alternativas y la empresarial
La primera capa cultural es, pues, la cultura universitaria tecnomeritocrática, es decir, la cultura de la investigación por la investigación. Se trata de la apertura de la investigación y de la idea de que lo más importante es la excelencia académica y la excelencia de la investigación —obviamente, para esto no todo lo que se hace tiene que ser abierto, comunicable, publicable y en protocolo de comunicación. La primera cultura es la universitaria meritocrática. 

El segundo nivel cultural, que surgió dentro de este primer grupo, fue el de aquellos que vieron inmediatamente la posibilidad de llegar a fronteras de la innovación tecnológica en una tecnología que nadie entendía muy bien en elestablishment y que ellos podían entender mucho mejor. Se trataba de la cultura de lo que llamaron en los años sesenta en el Laboratorio de Inteligencia Artificial (Artificial Intelligence Lab) del Massachusetts Institute of Technology (MIT) los hackers. Los hackers no son los malos, originalmente; fueron los medios de comunicación los que simplificaron el concepto. Los hackers no son los que hacen cosas malas; los que hacen cosas malas —como entrar en sistemas que no les corresponden, perturbar sistemas, enviar virus, entrar en los ordenadores de los bancos, de los pentágonos— son loscrackers. Éstos son los malos, aunque haycrackers que, para mí, no lo son tanto; no es lo mismo robar a un banco que enviar un virus simplemente para hacer la gracia. (No he dicho qué es lo bueno y qué es lo malo). Pero loshackers, como dice Himanen en su gran libro The hacker ethic and the spirit of the information age (Random House, Nueva York, 2001), son simplemente los que tienen la pasión por crear. Para los que el placer del trabajo de creación es más importante que nada más. Y lo que sostiene Himanen es que lo que fue la ética protestante de salvarse mediante la acumulación de dinero como origen del capitalismo es, en nuestro tipo de sociedad, la ética hacker de la pasión por el crear. 

Por eso, el señor Linus Torvalds (www.cs.helsinki.fi/u/torvalds/) —que es uno de los más famosos hackers— cuando, siendo estudiante de la Universidad de Helsinki, en 1991, creó su gran sistema operativo que ahora llamamos Linux (www.linux.org), y que es la única alternativa que existe a Microsoft (www.microsoft.com), en lugar de hacer como éste —que es la antiinnovación, lo anticultura y lo antihacker, es decir, es el monopolio de las innovaciones de los otros—, actuó de modo totalmente contrario. Por eso los hackers y Microsoft son incompatibles; son los luchadores de la libertad contra el “imperio del mal”. Linux, para resolver su problema de crear un programa determinado, hizo medio programa y lo puso en Internet, con la siguiente intención: “Yo les doy mi programa, y ustedes me ayudan y lo mejoran. Condición: yo se lo doy gratis, con la condición de que ustedes todo lo que inventen lo pongan gratis.” Este fenómeno que empezó así, hoy en día tiene 40 millones de usuarios, y algunos de los principales gobiernos del mundo lo utilizan. Y tiene esta pequeña ventaja: es gratis, está abierto a todo el mundo y no hay apropiación comercial directa. 

He aquí una afirmación empírica: todos los protocolos sobre los que está basado Internet, desde el principio de Internet hasta ahora, son en código libre. Todos están en la Red, los puede bajar y los puede utilizar quien quiera. Dos terceras partes de los sitios web que nos proporciona Internet hoy en día están basados en un programa que se llama Apache, que fue inventado y sigue siendo mantenido y desarrollado por una cooperativa electrónica global de gente que lo diseña y lo va perfeccionando y manteniendo. Uno por uno, todos los protocolos, desde el protocolo fundador de Internet —el TCP/IP—, hasta los últimos de ahora, son libres; todo esto es libre, software libre, organizado por innovadores que lo hacen por el placer de crear. Y algunos hacen dinero y otros, no. Linus Torvalds, como otros, podría ser Bill Gates, pero le aburre ser Bill Gates. Le divierte mucho más hacer lo que hace y, cuando necesita dinero, se va a trabajar a alguna empresa de Silicon Valley con su mujer y sus niñas, y lo único que pide cuando le citan a algún sitio es que se le pague el billete en primera clase para él, su mujer y sus dos niñas pequeñas. Él tendrá suficiente dinero para tener una pequeña vida, más o menos realizada, pero no es el dinero lo que le interesa; lo que realmente quiere es quedarse todas noches creando su Linux y perfeccionándolo, que la empresa no le moleste, y que simplemente le pague suficiente para vivir y seguir adelante. Esto es la cultura hacker. Esta cultura ha sido decisiva en todo el conjunto de la revolución tecnológica actual. 


“Todos los protocolos sobre los que esta basado Internet son en código libre. Todos están en la red, los puede bajar y los puede utilizar quien quiera, organizados por innovadores —los hackers— que los hacen por el placer de crear”

La tercera capa cultural que formó la historia de Internet son las formas culturales alternativas. La gente a quien no le gustaba esta sociedad y que encontró en Internet la capacidad de encontrar formas alternativas de vivir. La gente que salió de los años sesenta, pero sobre todo, setenta, de los movimientos contraculturales y que vio Internet como un espacio de libertad. Cuando las comunas físicas empezaron a ser problemáticas de mantener, las comunas virtuales, en cambio, se convirtieron en lugares de libertad donde, a escala mundial, se podían construir formas alternativas de vida, de comunicación y, en último término, de política. Curiosamente, de toda esta tradición, por un lado, se produjeron muchos de los instrumentos que hoy utilizamos en Internet —chats,mutabilities, etc.— y, por el otro, esas personas crearon la mayor parte de las formas del uso de Internet trabajando sobre los códigos culturales de los hackers, pero distintos de éstos. Para loshackers, lo importante es la creación tecnológica; para las comunidades virtuales lo importante es la aplicación de la tecnología a la inclinación cultural, política y personal. El último desarrollo de este tipo en los últimos años ha sido, obviamente, la utilización masiva por parte del movimiento antiglobalización de las formas de comunicación y de organización a partir de Internet. No se puede entender el movimiento antiglobalización sin entender las formas de organización comunitarias y de difusión de ideas y de debates a escala global: de lo global a lo local y de lo local a lo global. 


“Cuando las comunas físicas empezaron a ser problemáticas de mantener, las comunas virtuales, en cambio, se convirtieron en lugares de libertad donde, a escala mundial, se podían construir formas alternativas de vida, de comunicación y, en último término, de política.”

Y la cuarta cultura que se montó sobre todo esto, pero ya en los años noventa, nació en el momento en que hubo la suficiente densidad de utilización y la suficiente densidad tecnológica para crear la cultura empresarial. Es decir, los empresarios con vocación de riesgo —la mayor parte de ellos jóvenes y nuevos empresarios, pero también aquellos que, dentro de las grandes empresas, las transformaron en sentido empresarial— que, sobre esta nueva cultura, tratan de desarrollar innovaciones en el plano empresarial para ganar dinero. Entonces sí, se trata de ganar dinero, pero sobre la base de la innovación: la capacidad de innovar tecnológicamente, innovar el modelo de negocio, innovar el producto. 

3. Internet: una cultura de libertad
Internet es, pues, la combinación de cuatro culturas que se apoyan mutuamente. Cuatro culturas que son distintas, pero que se van reforzando, que son unas responsables de las otras: la cultura universitaria de investigación, la cultura hacker de la pasión de crear, la cultura contracultural de inventar nuevas formas sociales, y la cultura empresarial de hacer dinero a través de la innovación. Y todas ellas, con un común denominador: la cultura de la libertad. Internet es y debe ser una tecnología abierta a todos, controlada por todos, no apropiada privadamente —aunque se puedan apropiar algunos usos específicos— y no controlada por los gobiernos.

“Internet es la combinación de cuatro culturas que se apoyan mutuamente: la cultura universitaria de investigación, la culturahacker de la pasión de crear, la cultura contracultural de inventar nuevas formas sociales y la cultura empresarial de hacer dinero a través de la innovación. Y todas ellas, con un común denominador: la cultura de la libertad.”

El hecho de que Internet sea una cultura de libertad apoyada en este sistema de códigos culturales innovadores permite, por un lado, crear nuevas condiciones de organización e innovación empresarial que están en la base de la nueva economía. La nueva economía no es la economía de las empresas de Internet, es la economía de las empresas que se reorganizan en redes y que innovan en cuanto a la capacidad de nuevas formas de crear riqueza que sólo es posible gracias a la tecnología en red. Internet es a la nueva economía lo que fue el motor eléctrico a la economía industrial. Por tanto, no hablamos de las empresas que hacen Internet, sino de las empresas que usan Internet para organizar su funcionamiento en red a partir de la innovación empresarial. Así pues, es completamente distinto a decir que son las empresas puntocom. No son las puntocom; éstas eran un caso extremo. Son todas las empresas. Un ejemplo muy típico de empresa de nueva economía en España es la empresa Zara, que está ampliamente organizada en redes informáticas e intercomunicadas con todo el mundo, a partir de su sede central en Galicia. 


“La nueva economía no es la economía de las empresas de Internet, es la economía de las empresas que se reorganizan en redes y que innovan en cuanto a la capacidad de nuevas formas de crear riqueza que sólo es posible gracias a la tecnología en red.”

Estas empresas de la nueva economía se rebelan fundamentales porque —contra lo que la gente cree— la nueva economía no sólo no se ha acabado, sino que en estos momentos se está desarrollando más que en todo el mundo. Hay un dato en la prensa española decisivo: en el último trimestre del 2001, en plena recesión americana y en plena caída de la actividad económica —que la gente decía que era el fin de la nueva economía—, se da el primer caso en los últimos 50 años de un aumento sustancial de la productividad económica durante el ciclo bajo. Esto sólo ocurre históricamente en momentos de extraordinario desarrollo de la productividad basado en la innovación. Que la productividad aumente cuando la economía aumenta y baje cuando la economía baja quiere decir que la productividad está aumentando por cosas que no tienen nada que ver con la innovación. Que la productividad se incremente en momentos de ciclo bajo quiere decir que, a pesar de cómo va el mercado, a pesar de las incertidumbres, a pesar de que no se invierta y no se expanda la economía, aquello que se invierte tiene una extraordinaria productividad. Y esto significa un cambio productivo, que quiere decir que lo que está cambiando son las fuentes de productividad —por tanto, de riqueza— que están ligadas a tecnología, innovación y organización. 

Así pues, Internet es una creación cultural que permite la creación de una nueva economía y el desarrollo de la innovación y la productividad económica. En fin, Internet, cultura de la libertad, la interacción y la participación expresada tecnológicamente, crea una plataforma tecnológica que permite ampliar extraordinariamente el intercambio artístico y cultural; permite la creación de una plataforma de cultura en la sociedad y la expresión de la sociedad civil, y una ruptura de los marcos institucionales de definición de la cultura y el arte oficiales. Hoy en día, existe una extraordinaria afloración de expresiones culturales y artísticas a escala global, pero también local, ligadas a Internet. Para dar un ejemplo, el mundo está lleno de concursos de teselaciones, que son creaciones gráficas basadas en la obra de Escher (www.mcescher.com), que es uno de los sitios de Internet más visitados y populares hoy en día. A cada cual le puede gustar Escher o no, pero lo importante es que hay miles de personas en el mundo que compiten en crear teselaciones; desde gente sin ninguna capacidad artística, a otros mejores. Es decir, lo que era un acotamiento del espacio cultural y de expresión artística en centros oficiales, está explotando en un mundo de creatividad a partir del cual unos se aprovechan para su placer, otros se aprovechan comercialmente y otros, simplemente, ni se enteran. Pero se ha ampliado enormemente el espacio público de creación cultural y artística. La idea de que estamos en una sociedad con capacidad autónoma de creación cultural, de que los sistemas de controles burocráticos que existían se están disolviendo en gran medida, de que la plataforma tecnológica existe para que la autonomía cultural y social tenga capacidad de maniobra, es una idea que se organizó tecnológicamente, pero que nace de una serie de culturas que, en su interacción histórica, crearon esa plataforma de innovación, Internet, y que representan los intentos de innovación en la economía, de autodeterminación cultural y, en cierto modo, de reconcretización en lo político. 


“Internet es una creación cultural que permite la creación de una nueva economía y el desarrollo de la innovación y la productividad económica.”

[Fecha de publicación: julio de 2002]
© Manuel Castells, 2002

Tecnologías y …


Tecnologías y Gestión Cultural
La gestión cultural del siglo XXI se caracteriza por la aplicación y uso de las nuevas tecnologías tanto en la construcción de nuevos contenidos creativos –es decir, como arte en sí mismo-, como en su estudio e investigación. Pero no solo eso: las nuevas tecnologías están permitiendo innovar en los formatos de los productos, en los procesos de gestión y sobretodo, en la difusión y presentación pública de los productos. El acceso a la cultura y la democratización de la misma debe enfocarse de nuevas maneras desde la masificación del uso de internet y las nuevas tecnologías en general. En esta mesa, se presentarán experiencias de gestión cultural y TICs pero también se reflexionará sobre los retos que se nos presentan en el contexto nacional.

Moderador: Felipe del Águila

Marea cultural: la otra orilla del social media
Augusto Rubio Acosta

Testimonio de la experiencia de Marea cultural (publicación 2.0 de ideas y placer contra el oligopolio comunicacional que difunde noticias de cultura del Perú y el mundo, espacio 2.0 líder en su género) y su propuesta de cambio social y cultural a partir de las tecnologías de la comunicación y la información.

Posibilidades alternativas de la gestión de información y conocimiento: La experiencia del AMLAB
Marco Valdivia Pacheco

El Proyecto AMLAB (Laboratorio Aprender Matando) es un laboratorio en movilidad, un proyecto en continua búsqueda de espacios distintos, para la difusión, experimentación, investigación y distribución libre de contenidos e información relativos al desarrollo de las sociedades, la exploración sonora y audiovisual, la música no convencional, la Cultura libre, la intervención ciudadana y otras expresiones en torno a la cultura y la libertad. Su nombre proviene del dicho regional “Matando se aprende”, equivocándote ganas conocimiento, resalta la necesidad e importancia de experimentar, de encontrar en el ensayo-error un sistema alternativo y valioso para hallar nuevas respuestas.

Sistemas de Información cultural, asociatividad y nuevas tecnologías
Mauricio Delfin

Esta ponencia presenta al proyecto Culturaperu.org, un Sistema de Información Cultural desarrollado desde la sociedad civil. Se presentan las principales ideas y motivaciones que dan forma a esta iniciativa y se abordan temas críticos relacionados a redes, tecnologías y asociatividad en cultura. La ponencia da cuenta de la importancia de los sistemas de información, los mapeos culturales y las bases de datos abiertas para el fortalecimiento del sector cultural y como estrategia para promover la inclusión cultural en el Perú. Se presenta la visión del proyecto para sus siguientes años de desarrollo, así como una iniciativa relacionada a la rendición de cuentas en cultura que se desarrollará en 2012.

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