Inicio » Posts tagged 'facebook.'

Tag Archives: facebook.

Redes Sociales como herramientas de ciberactivismo: el caso de los grupos de Facebook en Chile y el Gran Concepción (2009)


Extraido de http://t.co/MTjxhzp3Pf

Resumen
El presente trabajo da a conocer los resultados de un estudio
que relacionó el uso de dos aplicaciones del Sitio de Redes
Sociales Facebook.com como vehículos de ciberactivismo.
Analizando Grupos y Causas de dicha plataforma se logró un primer
acercamiento a cómo las personas utilizan estas herramientas
en el país con fines de movilización.
Esta investigación, asimismo, quiso establecer variables que
permitan predecir –según las características de los temas encontrados
en Grupos y Causas– cuales de ellos son más susceptibles
de constituir ciberactivismo.
Entre sus principales resultados cuenta que se comprobó que
las Redes Sociales en Internet son principalmente una amplificación
de nuestro círculo social más inmediato, reforzando lazos ya
existentes, más que crear otros nuevos. Además, se caracterizan
por su naturaleza estructural anárquica y horizontal, y la falta de
control sobre los millones de nodos que forman esta red permite
su organización de forma distribuida y sin mayores controles ni
acaparamientos de información, lo que posibilita una gran robustez
del flujo de comunicaciones, un mayor acceso a la información
y una menor capacidad para limitar dicho acceso.
Abstract
This work presents the results of a study that compared the
use of two applications of the Social Networks Site (SNS)
Facebook.com as cyberactivism vehicles. Analyzing Groups and
* Periodista, licenciado
en Comunicación Social,
UCSC.
** Periodista, licenciado
en Comunicación Social,
profesor de la Escuela de
Periodismo de la Universidad
Católica de la
Santísima Concepción
(UCSC).
*** Doctor en Comunicación
Pública, académico
de la Universidad
Santo Tomás, Sede
Concepción.
Palabras clave:
Sitios de Redes Sociales,
Facebook, ciberactivismo.
Keywords:
Social Network Sites,
Facebook, cyberactivism.
Redes Sociales como herramientas
de ciberactivismo: el caso de los grupos
de Facebook en Chile y el Gran
Concepción (2009)
Sótero Suazo Vejares*
Javier Martínez Ortiz**
Álvaro Patricio Elgueta Ruiz***

08/06/11

Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
Causes of that plataform – along the Chile Network and the Gran
Concepción related topics – it reached a first approach to how the
people use this online tools with activism objectives.
In addition, this research wanted to stablish variables that
allow predict – by the type of the topics found in Groups and
Causes – which of them may constitute cyberactivism.
In it main results, it proves that the Internet’s Social Networks
are mainly an amplification of our nearest social circle, this is,
empowering existent friendship ties, more than create new ones.
Furthermore, it characterizes by its anarchic and horizontal structure,
and the lack of control over million of nodes that created the
network allows a distributed organization and without the control
structures nor information hoarding, enabling a strong communication
flow, issue that finally represents a bigger access into the
information and a smaller capacity to limit that access.
La penetración en Chile de nuevas herramientas de comunicación
computacionalmente mediadas, uno de cuyos mayores referente
son los llamados Sitios de Redes Sociales (SRS), está
teniendo gran impacto en el surgimiento de nuevas esferas de participación
ciudadana e intercambio social.
Este fenómeno hoy en auge se venía anunciando desde principios
de 2000 dada la explosiva aparición y expansión de la blogósfera nacional
(compuesta por los llamados blogs o bitácoras personales en Internet
y también por la gran masificación que experimentaron los fotolog o
páginas de fotografías personales); sitios de intercambio de contenidos
multimedia como You Tube (videos); Flickr (fotos); My Space, sitio
para reunirse con amigos y compartir contenidos multimedia (fotos y
videos); y sitios de difusión personal de audio, como Podcaster.
Las cifras mundiales reflejan un notable crecimiento con datos
sorprendentes. Para el caso nacional, el tercer informe Generación
2.0: Radiografía de los nuevos usuarios, informa que Chile es el
país con mayor número de fotologs del mundo, con 2 millones 896
mil 332 usuarios para fines de 2007. Otra estadística importante es
la gran participación porcentual de chilenos en Internet, contando
con 326 usuarios por cada mil, siendo esta la mayor de Sudamérica.
Facebook –una herramienta diseñada para encontrar amigos,
relacionarse con cercanos y familiares, y compartir contenidos
multimedia– no ha sido la excepción a estas tendencias. Desde
febrero de 2008, la presencia de Chile en Facebook ha tenido el
mayor crecimiento a nivel mundial, al experimentar un alza de
2.197 %, que en cifras duras se traduce a pasar de 106.960 usuarios
en febrero a 2.456.480 usuarios en agosto de ese año.
Actualmente Chile, con alrededor de 3 millones de usuarios
(según la herramienta de avisaje de Facebook) supera en número
de inscritos a todos los países sudamericanos, incluyendo
Colombia que lideró esta cifra hasta hace poco tiempo.
Tomando en cuenta estos antecedentes, la investigación desarrollada
buscó lograr un primer acercamiento a algunos usos de
Facebook, tomando como referencia dos aplicaciones: Groups
(grupos) y Causes (causas).
El presente trabajo se centra en determinar si estas aplicaciones
sirven como vehículo de ciberactivismo, en el ámbito geográfico
Chile y Gran Concepción1. Por ello, se entendió como cibertactivismo
a aquellos conflictos y manifestaciones sociales evidenciados
por medios de protestas masivas autoconvocadas (mediante
Internet u otras TIC’s), sin liderazgo definido y que ponen a disposición
de las personas prácticas sugeridas que permiten manifestar
oposición o descontento frente a alguna situación en particular.
Se plantearon las siguientes preguntas de investigación: 1)
¿Cuáles son las características de las redes sociales en Internet?;
2) ¿Cómo se aprovechan estas características para generar activismo
social en Internet?; 3)¿Qué herramientas entrega
Facebook para el desarrollo de iniciativas de activismo social?;
4) ¿Cómo se usan esas herramientas en la Red Chile de Facebook
y, más específicamente, cuál es su utilización en iniciativas de
activismo social en el Gran Concepción?; y 5) ¿Existe correlación
entre los temas tratados a nivel de Chile y Gran Concepción?
Además, se buscó determinar cuál de estas dos aplicaciones sirven
mejor al propósito del ciberactivismo, como también averiguar
si esta plataforma sirve para canalizar el descontento social y establecer
una agenda independiente, hasta cierto punto, de los tradicionales
medios de comunicación. Finalmente, el presente trabajo
buscó identificar los temas más relevantes para las personas en el
país, dependiendo de su presencia en ambos ámbitos geográficos.
Discusión Teórica
Sitios de Redes Sociales
La evolución de las herramientas online ha permitido cada
vez más establecer sistemas de comunicación computacional-
1 Área metropolitana
que incluye las comunas
de Concepción,
Chiguayante, Hualqui,
Penco, Tomé, Hualpén,
Talcahuano, San Pedro
de la Paz, Coronel y
Lota.
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
2.197 %, que en cifras duras se traduce a pasar de 106.960 usuarios
en febrero a 2.456.480 usuarios en agosto de ese año.
Actualmente Chile, con alrededor de 3 millones de usuarios
(según la herramienta de avisaje de Facebook) supera en número
de inscritos a todos los países sudamericanos, incluyendo
Colombia que lideró esta cifra hasta hace poco tiempo.
Tomando en cuenta estos antecedentes, la investigación desarrollada
buscó lograr un primer acercamiento a algunos usos de
Facebook, tomando como referencia dos aplicaciones: Groups
(grupos) y Causes (causas).
El presente trabajo se centra en determinar si estas aplicaciones
sirven como vehículo de ciberactivismo, en el ámbito geográfico
Chile y Gran Concepción1. Por ello, se entendió como cibertactivismo
a aquellos conflictos y manifestaciones sociales evidenciados
por medios de protestas masivas autoconvocadas (mediante
Internet u otras TIC’s), sin liderazgo definido y que ponen a disposición
de las personas prácticas sugeridas que permiten manifestar
oposición o descontento frente a alguna situación en particular.
Se plantearon las siguientes preguntas de investigación: 1)
¿Cuáles son las características de las redes sociales en Internet?;
2) ¿Cómo se aprovechan estas características para generar activismo
social en Internet?; 3)¿Qué herramientas entrega
Facebook para el desarrollo de iniciativas de activismo social?;
4) ¿Cómo se usan esas herramientas en la Red Chile de Facebook
y, más específicamente, cuál es su utilización en iniciativas de
activismo social en el Gran Concepción?; y 5) ¿Existe correlación
entre los temas tratados a nivel de Chile y Gran Concepción?
Además, se buscó determinar cuál de estas dos aplicaciones sirven
mejor al propósito del ciberactivismo, como también averiguar
si esta plataforma sirve para canalizar el descontento social y establecer
una agenda independiente, hasta cierto punto, de los tradicionales
medios de comunicación. Finalmente, el presente trabajo
buscó identificar los temas más relevantes para las personas en el
país, dependiendo de su presencia en ambos ámbitos geográficos.
Discusión Teórica
Sitios de Redes Sociales
La evolución de las herramientas online ha permitido cada
vez más establecer sistemas de comunicación computacional-
1 Área metropolitana
que incluye las comunas
de Concepción,
Chiguayante, Hualqui,
Penco, Tomé, Hualpén,
Talcahuano, San Pedro
de la Paz, Coronel y
Lota.

126 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
mente mediados, dedicados principalmente a la creación y mantención
de redes interpersonales. Este es el caso de los SRS, que
Boyd y Ellison los definen como:
servicios basados en la web que permiten a los individuos construir
un perfil público o semipúblico, dentro de un sistema limitado, articular
una lista de otros usuarios con quienes comparten una conexión,
y ver y atravesar su lista de conexiones y aquellas hechas por
otros dentro del sistema. La naturaleza y nomenclatura de estas conexiones
puede variar de sitio a sitio (Boyd & Ellison, 2007: 211).
Ambas autoras hacen, además, la diferencia entre Sitios de
Redes Sociales (Social Network Sites) y Sitios de Creación de
Redes Sociales (Social Networking Sites). Aunque estos términos
son usados comúnmente como sinónimos por el público general,
el término Networking
enfatiza el inicio de relaciones, a menudo entre extraños… la creación
de Redes o Networking (aunque) es posible en estos sitios, no
es la práctica primaria en muchos de ellos, ni lo que los diferencia de
otras formas de comunicación mediada computacionalmente. (Boyd
& Ellison, 2007: 211).
En relación a lo anterior, es importante considerar que por
pertenecer a un área del conocimiento con grandes posibilidades
de desarrollo, el término Social Network(ing) Sites aún
genera discusión. En este sentido, las principales críticas apuntan
a su amplitud y falta de especificidad y a la ausencia de una
diferencia sustantiva entre sitios de naturalezas similares, pero
que contendrían notorias diferencias. Según Beer: “Aunque es
claro que hay en gran parte superposición entre categorías relacionadas
con cómo estos diversos tipos de sitios están organizados
y la información que contienen –aspectos comunes como
etiquetado, perfiles, y creación de amistades ilustran la complejidad
de las similitudes y diferencias entre este tipo de
sitios” (Beer, 2008).
A pesar de esta acusada amplitud, existen una serie de teorías
que sustentan la idea de Boyd y Ellison, en cuanto a que las redes
generadas van direccionadas desde el offline hacia el online y no
al revés. Ver por ejemplo Stefanone y Jang (2007) y Ellison,
Steinfeld y Lampe (2007), entre otros. Por esto la presente investigación
sustentó la primera teoría.

Ecos de la Comunicación > 127
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
Molecularización social
La molecularización social de los individuos consiste en la
colectivización de los movimientos individuales, es decir, que las
personas se mueven según los movimientos de un grupo determinado
al que pertenecen.
En el caso de la molecularización social, esta ocurre principalmente
por el momentum social que mantiene unidos a los grupos.
Este momentum2 será más grande cuando existen más
personas que incitan a los demás al movimiento.
Así lo confirma el estudio de Humphreys (2007) acerca del
“Dodgeball”, un sistema móvil de localización de amistades que
permite la ubicación de los demás miembros de un grupo, en el
entorno urbano. Este sistema informa a los amigos dentro de una
red personal, acerca del lugar en que se encontrarán uno o más de
sus amigos de manera que las personas se mueven y experimentan
la ciudad de manera conjunta.
Mecanismo que permite una comunicación indirecta acerca
de lugares públicos por parte de los participantes, lo que significa
que la gente no tiene que comunicarse sobre los lugares de reunión
en donde estará el grupo, sino que solo hace falta que
indirectamente el sistema alerte a los miembros inscritos sobre un
nuevo lugar de reunión en que se encuentran uno o más miembros
de su grupo particular de amistades.
En cuanto al “momentum” social que hace que los individuos
se sientan llamados a este movimiento conjunto, los testimonios
recogidos por este estudio sugieren que la existencia de esta
característica, también llamada efecto red, aumentará de forma
directamente proporcional a la cantidad de miembros reunidos en
determinado lugar (De Ugarte, 2007). Muchos de estos informantes
manifestaban que mientras más eran las personas que se registraban
en un lugar, mayor era la necesidad que surgía de reunirse
con ellas, entendiendo que podían estarse perdiendo un gran
evento.
Cómo se forman y en qué consisten las Redes Sociales
Según De Ugarte las redes sociales siempre han existido.
Consisten en la creación de vínculos entre las personas para cumplir
distintos fines, esto sobre una arquitectura o forma de interconexión,
que determinará la forma de las interacciones y
2 Concepto tomado
de la Física, que significa
impulso que provoca
el movimiento de un
cuerpo.

128 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
posibilidades de la red en que estas se sustentan (De Ugarte,
2007).
Las redes sociales se forman conjuntamente con la socialización,
a partir del establecimiento de lazos entre las personas.
Estos lazos aumentarán como consecuencia del efecto red, junto
con los anteriormente sostenidos por quienes los establecen, permiten
un crecimiento exponencial del tamaño y alcance de las
redes de cada uno, generando así una lógica de la abundancia.
Para De Ugarte
el ejemplo típico de efecto red es el teléfono o el fax. Siempre se
cuenta que para el tercer usuario de la red telefónica, acceder a la red
suponía poder hablar con dos personas. Pero para el cuarto, poder
hacerlo con tres… y así sucesivamente. El efecto red hace que cuantos
más miembros tiene la red de usuarios más valor tiene para un no
miembro pertenecer a ella… (Ibid).
De la misma manera, cualquier persona que se integre a esta
red no generará un cambio sustancial en los beneficios de los
demás integrantes de la misma.
Topologías de red, arquitectura de la información
y distribución del poder en las redes sociales
Otro concepto fundamental para la comprensión del fenómeno
de las redes sociales es el de topologías de red, que corresponden
a las formas en que se interconectan los nodos de una red,
resultando así tres formas posibles. “Estas tres disposiciones describen
tres formas completamente distintas de organizar una red:
centralizada, descentralizada y distribuida” (De Ugarte, 2007).
Mientras el flujo de información depende de solamente un nodo
en la red centralizada, en la red descentralizada la información está
jerarquizada por varios nodos, es decir, pequeños centros múltiples
por los que pasa la información antes de llegar a destino.
Aun cuando la red descentralizada es más eficiente que la
centralizada, no permite la óptima comunicación entre los nodos
puesto que cualquier conexión entre dos nodos tiene que pasar
por un intermediario.
Según De Ugarte, las redes centralizadas y descentralizadas
son vestigio de antiguas estructuras de poder y control que al
menos en la red están quedando en el pasado.

Ecos de la Comunicación > 129
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
El eslogan Ciberpunk español de principios de los 90 que
reza:
Tras toda arquitectura informacional se esconde una estructura de
poder”, es uno de los primeros signos del cambio que ya está empezando
a materializarse. Este cambio surge primeramente como “una
reacción a la concentración del poder y la disminución de los derechos
personales a través de la monopolización y acaparamiento de
las nuevas tecnologías, sobre todo aquellas de carácter informático
(Ciberpunk.org, 2008).
El nacimiento de la anarquía informacional que representan
las Redes Distribuidas es la manifestación de este proceso social
en que se transforma la manera en que circula la información,
esto porque este tipo de red permite la comunicación entre cualquiera
de los nodos que la integran, sin intervenciones de terceros
ni jerarquías, generando mediante una estructura
verdaderamente horizontal el empoderamiento mayor de todos
sus participantes.
Una red que no posee filtros ni censura y en la cual las antiguas
estructuras del poder no pueden restringir el acceso, permite
el surgimiento de nuevas formas de distribución del poder, con
mayores posibilidades de participación y una serie de ventajas
derivadas de la estructura distribuida.
Entre estas se cuentan la generación abundante de contenidos,
una mayor estabilidad y eficiencia de las interacciones que ocurren
en el sistema, mejoras sustanciales en cuanto a seguridad y
capacidad de recuperación de los datos ante cualquier emergencia.
Esto se debe a que, si en las redes centralizada y descentralizada
la información se encuentra presente solo en uno o varios
centros, respectivamente; en la red distribuida se encuentra presente
en todas partes, haciendo –en consecuencia– que la pérdida
de información sea más difícil.
Cultura Ciberpunk v/s Descentralización de la red
Internet como génesis de las ciberculturas actuales
El surgimiento del movimiento Ciberpunk como reacción a la
concentración tecnológica se manifestó de diversas formas. Una
de las más destacables fue la creación en 1989 del documento
identidad de ciberpunk.org, que estableció una serie de principios 130 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
e ideas fuerza sobre las que crecerá el movimiento Ciberpunk
español.
El documento en sus sucesivas versiones –Berlín (1994),
Madrid (2002), Larnaca (2004) y Tamarán (2005)– defiende la
apertura de las nuevas tecnologías, mediante el uso de diversas
herramientas que permitieran la participación, interacción y el
flujo ininterrumpido de información sin trabas ni acaparamientos.
Actualmente, este movimiento defiende la autogestión de contenidos
como la principal forma de oponerse a la concentración tecnológica
y a la mediatización de Internet. La Blogósfera surge como
la realización de este paradigma, al pasar por alto la mediatización
y convertirse en el primer medio distribuido (Ciberpunk.org, 2008).
Otra manifestación de esta cultura fue el nacimiento de la
Fundación Frontera Electrónica, también conocida como EFF,
fundada en 1990 por Mitch Kapor, John Perry Barlow y John
Gilmore. Desde su nacimiento EFF ha interpuesto una serie de
acciones legales en contra del Estado y de privados que intentan
coartar la libertad de los individuos en el ciberespacio de manera
de sentar precedentes legales que impidan acciones de esta naturaleza
en el futuro (EFF, 2008).
La Declaración de Independencia del Ciberespacio, escrita en
1996 por John Perry Barlow, contiene los principios fundamentales
que defiende esta institución. El ex letrista del grupo Grateful
Dead, declara que este es un lugar de la mente humana, en donde
los Estados y las antiguas estructuras de poder son irrelevantes,
impotentes y no tienen legitimidad alguna (Barlow, 1996).
En contraste a esta cultura, el fuerte impulso hacia la estructuración
de Internet desde una lógica descentralizada3, se ha
manifestado en la comercialización y mediatización del llamado
ciberespacio, además del uso de redes sociales para usos corporativos
y de trabajo (Wellman, 1996; Haythornthwaite, 2005).
Mientras la comercialización ha convertido Internet en un
nuevo “mercado”, la mediatización ha audiovisualizado la red,
convirtiéndola en un medio tradicional.
El enfrentamiento de la visión descentralizadora y la visión
distribuidora es la base sobre la que han nacido las ciberculturas.
Esto se debe a que la presencia de ambas en el llamado
ciberespacio, ha permitido lograr una síntesis de maneras de
hacer y formas de interpretar que se instala entre la comercialización
y la lógica de la abundancia de las redes distribuidas,
y entre la audiovisualización de Internet y la autogestión hipertextual
de contenidos.
3 Ver Topologías de
red, arquitectura de la
información y distribución
del poder en las
redes sociales.

Ecos de la Comunicación > 131
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
Mientras que para algunos autores las ciberculturas consisten
meramente en digitalizaciones de la producción cultural ya existente
(Contreras, 2003; Figueroa, 1997), para otros las ciberculturas
son metaculturas que incluyen a las culturas analógicas que
las originan y además las reorganizan (Galindo, 2003).
Para este trabajo, sin embargo, la definición más adecuada es
la de Ricard Faura que define las ciberculturas como “conjuntos
de técnicas, de maneras de hacer, de maneras de ser, de valores,
de representaciones que están relacionadas con la extensión del
Ciberespacio” (Faura, 2000).
En consecuencia, las ciberculturas presentan diversas características.
A saber: 1) Surgen como comunidades en las cuales
existe un nuevo concepto de libertad asociado a la posibilidad
de compartir con otros miembros de la comunidad los beneficios
obtenidos por este medio; 2) Se constituyen como espacios
virtuales de reunión, que permiten compartir sin necesidad de
contar con espacios físicos; 3) Tienen lenguajes especializados
que permiten el reconocimiento mutuo de los integrantes de una
comunidad y diferenciar a los más experimentados de los principiantes;
4) Presentan posibilidades diversas de comercialización;
5) Integran visiones comercializadoras, mediatizadoras y
distribuidoras de entender el ciberespacio; 6) Incluyen organizaciones
e individuos que sustentan las éticas hacker y protestante
del trabajo; y 7) Ayudan a la gestión de organizaciones
descentralizadas.
Tres ejemplos de ciberculturas, como síntesis de distintas
visiones del desarrollo de Internet, son las comunidades de software
libre, la blogósfera (como medio distribuido/institucional),
y los Sitios de Redes Sociales, entendidos como herramientas de
socialización y soportes comerciales e institucionales.
Rol de la ética hacker en el Ciberactivismo
Llegados a este punto se hace totalmente necesario entender 132 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
cuando hablamos de la ética del hacker? ¿por qué representa una
nueva visión?
Para responder estas interrogantes primero es necesario tomar
conciencia de la ética que ha perdurado hasta la época actual. En
particular nos referiremos a la ética protestante del trabajo, que
incluso en nuestros días sigue siendo un referente en la mayor
parte de las ocupaciones humanas, como un paradigma convenientemente
inamovible.
El concepto de ética protestante tuvo su origen en un ensayo
de Max Weber llamado La ética protestante y el espíritu del capitalismo
(1904-1905), que describe la forma en que la noción del
trabajo como deber se halla en el centro de la cultura capitalista
del siglo XVII (Himanen, 2002).
La ética hacker del trabajo plantea un enfrentamiento a esta
posición. El hacker no entiende el trabajo como una obligación
puesto que se dedica a hacer algo que le gusta y apasiona. Al no
ser una obligación, no está sujeto a horarios de trabajo, sino que
por el contrario trabaja cuando le parece sin dejar de lado el ocio.
Según Himanen, para el hacker el objetivo de todo su trabajo
es el reconocimiento de los pares. La idea principal que subyace
a esta ética es entonces que el fruto del trabajo debe ser un bien
de uso social: “La ética originaria del hacker programador de
ordenadores hacía hincapié en lo abierto, el libre acceso”
(Himanen, 2002).
Una vez asimilada la situación actual de quiebre y cambio
social, ¿Qué relación puede haber entre redes distribuidas, ética
hacker del trabajo y todos los temas anteriores? La respuesta es el
ciberactivismo. Este consiste en la convocatoria de múltiples
agentes que se coordinan de forma espontánea en la red, lo que
permite que los conflictos sean multicanal, es decir, que se desarrollen
en distintos frentes (De Ugarte, 2007).
En consecuencia, basados en la ética hacker y en las redes distribuidas,
se generaron y pusieron herramientas tecnológicas al
servicio de las personas.
Para De Ugarte, gracias a esto, se ha dado génesis a un cambio
que posiblemente reordenará el eje del poder.
Para los efectos de este estudio se utilizará la definición de De
Ugarte, según la cual el ciberactivismo presenta las siguientes
características:
i. Un discurso que plantea un empoderamiento de las personas
y que no impone jerarquías.

Ecos de la Comunicación > 133
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
ii. El establecimiento de rangos de conducta que producen
estilos de vida, que permite una mayor identificación entre
las personas. Esta generación de identidad será en definitiva
el aglutinante de una red, que al facilitar el intercambio
entre pares desconocidos sin mediación de un centro, presentará
características distribuidas y por tanto será más
robusta.
iii.La generación de herramientas que hagan posible la visibilización
de un cambio a partir de las personas. En otras
palabras, poner a disposición de las personas herramientas
que les permitan mostrar su disenso.
iv. La visibilidad de las herramientas tiene que ser de tal
forma, que permita que mediante pequeños gestos las
personas puedan identificarse en otros como ellos culminando
de esta manera la estrategia de empoderamiento
de las mismas.
Ciberactivismo en Chile
En Chile, dos han sido los hechos más notorios de ciberactivismo.
El primero de estos casos fue Mi primer PC… pero de verdad
(MPPCDV). Aun cuando esta campaña se generó de forma
espontánea en el ciberespacio, alcanzó niveles nunca antes vistos
de participación que sorprendieron incluso a sus involuntarios
precursores.
Esta iniciativa se originó para protestar en contra de las falencias
del plan del gobierno de Ricardo Lagos: “Mi primer PC”,
que buscaba disminuir la brecha tecnológica que afectaba a los
sectores más pobres de la población, al proveer computadores
personales a un menor costo.
Para los bloggeros chilenos el plan presentaba una serie de
problemas, entre los que se contaban (Sandoval, 2005):
1) La disponibilidad en el mercado de PC’s más económicos o de
igual costo que los de la campaña, a veces incluso con mayores prestaciones,
2) Licencias de software que encarecían innecesariamente
el precio de los equipos, existiendo la opción del software libre, 3)
Existían en el mercado opciones más económicas de hardware con el
mismo rendimiento (implementación del procesador más caro existiendo
la posibilidad de obtener el mismo resultado con otro más
barato), 4) El alto costo relativo de la conectividad de Internet en
Chile y la falta de medidas para solucionar este problema, y 5) La
cómo es que las redes distribuidas generan cambios en la mentalidad
de las personas, cómo la molecularización social desencadena
nuevas formas de asociación que derivan en movimientos
sociales. En definitiva, cómo es que una ética diferente, apasionada
y no forzada por el deber emerge para hacer cambios.
El hacker, personaje incomprendido en nuestra sociedad, es la
encarnación de esta nueva ética. Entonces ¿a qué nos referimos 134 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
delegación irresponsable del financiamiento a grandes tiendas de
departamentos, lo que encareció e infló ficticiamente los costos.
“Ante las debilidades del plan, surgieron voces disidentes que fueron
agitadas principalmente por tres personas: Christian Leal, periodista
de tecnologías; Alberto Contreras, diseñador y; Claudio Bustos, psicólogo.
Estos tres bloggeros articularon de forma impensada lo que
más tarde sería la exitosa campaña Mi primer PC… pero de verdad.
La campaña buscó, en principio, juntar 2500 firmas para luego
enviar una carta al entonces presidente Ricardo Lagos. Sin embargo,
la sorpresa de estos tres bloggeros fue grande cuando solo en 48
horas lograron reunir 3860 firmas. La carta que finalmente llegó a la
Moneda en formato CD, tenía más de 14.000 firmas. Ese día fue el
primero en que estos bloggeros se veían en persona” (Ibid).
El segundo caso ocurrió luego de una intervención del senador
chileno Alejandro Navarro, quién habría pedido explicaciones
acerca de un documento al que tuvo acceso (Leal, 2007).
Dicho documento era el acuerdo marco de cooperación entre el
Ministerio de Economía y Microsoft, celebrado sin conocimiento
de la opinión pública en mayo de 2007.
El acuerdo escrito en el confuso lenguaje típico de los contratos
de licencia de la compañía, incluía una serie de polémicos
puntos, de los cuales los más criticados fueron los referentes a
“Domicilio Digital” y “Municipio digital”.
En este sentido, las principales críticas apuntaron a la revelación
de información personal sin autorización de los involucrados, la
intromisión y posible intervención de la empresa en diversas áreas
del aparato público y el desmedro de las posibilidades de desarrollo
de una industria nacional del software (Prieto, 2007; Leal, 2007;
Liberación Digital, 2007; Hollman, 2007). A estas críticas se sumaron
las referentes a la falta de transparencia y la adolescencia de un
estudio o una licitación que avalara a Microsoft como la mejor
opción” (Leal, 2007), el compromiso de recursos del Estado justificados
de manera pobre y poco precisa (Leal, 2007; Liberación
Digital, 2007), y la promoción de la empresa por parte del Estado
(Prieto, 2007; Leal, 2007; Hollman, 2007).
Las reacciones ante el acuerdo no se hicieron esperar. “Lo que
con MPPCDV tardó 1 semana en gatillarse –reacción en cadena,
atención de los medios y declaraciones de los involucrados– esta
vez se generó en menos de 48 horas, con cada vez más personas
participando y expresando sus puntos de vista” (Leal, 2007).
Surgieron diversas formas de protesta en la blogósfera, algunas
más elaboradas y/o auspiciadas que otras. Distintos bloggeros Ecos de la Comunicación > 135
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
acusaron los puntos débiles del acuerdo y demostraron gran
indignación por el golpe que este acuerdo representaba para la
libertad de elegir de los chilenos/nas.
Se creó, además, una campaña para reunir firmas en contra del
acuerdo y surgió un movimiento llamado “liberacióndigital.org”
que además de juntar firmas intentó llevar esta campaña más allá
del ciberespacio.
El movimiento buscó desde sus comienzos defender la interoperatividad,
la libertad de elegir el software que cada uno quisiese
usar, el uso de software libre y la posibilidad de que se genere
una industria nacional de software (Liberación Digital, 2007).
Facebook: Características del sistema
Facebook es un sitio de redes sociales que permite a sus
usuarios
presentarse a si mismos en un perfil online, acumular “amigos” quienes
pueden publicar comentarios en las páginas de cada uno, y ver
los perfiles de otros. Los miembros también pueden unirse a grupos
virtuales basados en intereses comunes, ver qué clases tienen en
común, aprender los hobbies de cada uno, intereses, gustos musicales,
y el estatus de las relaciones románticas a través del perfil
(Ellison, Steinfeld & Lampe; 2007).
Esta herramienta incluye diversos servicios que articulan la
interacción social de los usuarios, que consisten en una serie de
aplicaciones que cumplen diversas funciones, entre las que se
cuentan los juegos, los test, las encuestas y las herramientas de
gestión de elementos multimedia (fotos y videos) (De Ugarte,
2007).
Para el presente estudio se consideraron dos aplicaciones en
particular, Grupos y Causas, que se caracterizan por reflejar en
algunos casos el uso de esta herramienta social como un medio
de generación de ciberactivismo.
Grupos
Los Grupos en Facebook constituyen unidades sociales que se
forman gracias a la existencia de gustos e intereses comunes tales 136 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
como música, hobbies, entretenimiento y otras. Estas agrupaciones
se organizan en diversas categorías y tipos temáticos, por
ejemplo:
• Grupo : “¡No más Femicidios en Chile!”
• Categoría : “Interés Común”
• Tipo : “Creencias y Causas”
Muchas veces existe también una tendencia a que estas asociaciones
canalicen inquietudes sociales, como pudo observarse.
Funcionamiento de los Grupos en Facebook
De acuerdo a lo observado, el funcionamiento de los Grupos
en este SRS se caracteriza por incluir distintos mecanismos que
permiten determinar si existirá una jerarquía más tajante o relativa.
Cuestión que derivará de los roles de los miembros, de las
reglas del grupo, de qué funcionalidades incluirá, quiénes podrán
gestionar los contenidos y quiénes podrán tener acceso.
Con respecto al primero de estos mecanismos es necesario
explicar que existen dos tipos básicos de personas en un Grupo de
Facebook: el Administrador y los Miembros Comunes. Los
Administradores poseen ámbitos de decisión y acción que los
demás integrantes no tienen o tienen de manera limitada.
Existen dos tipos de Administradores, uno de los cuales es la
persona que crea el grupo y que llamaremos Administrador
Creador y aquel que con autorización del primero se convierte en
Administrador y que llamaremos Administrador Designado. El
Administrador Creador es el que tiene un mayor ámbito de decisión.
Fundamentalmente por ser el creador, será quien en primer
lugar tomará las decisiones relativas a qué características tendrá
el grupo.
Ambos tipos de administradores podrán tomar decisiones
con respecto a qué miembros pueden y no pueden ser parte del
grupo (dependiendo de los mecanismos de acceso de que se
hablará más adelante), cuáles serán los reglamentos y también
expulsar a quienes no los sigan. Dependiendo de esto y de las
decisiones que haya tomado el Administrador Creador con respecto
a los mecanismos de participación pública y de gestión
de contenidos, la jerarquía del grupo será más relativa o más
tajante.

Ecos de la Comunicación > 137
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
Las funcionalidades que tendrá el grupo dependerán de las
opciones “Habilitar el Muro”, “Habilitar el foro de debate”,
“Mostrar eventos relacionados” y “Mostrar grupos relacionados”.
De estas opciones las primeras dos aludirán a la participación
pública en el ámbito interno del grupo y las dos últimas a la participación
pública del grupo como entidad social en ámbitos
externos.
Respecto a los mecanismos de gestión de contenidos, es posible
establecer privilegios administrativos para la publicación de
“Fotos”, “Videos” y “Elementos Publicados (Artículos)”.
Finalmente, el mecanismo relacionado con la mayor o menor
libertad para asociarse al grupo dependerá de si se determinó que
este fuera 1.– abierto, es decir, que “cualquier persona puede
unirse e invitar a otras personas. Cualquiera puede ver la información
y el contenido del grupo”; 2.– privado: “para que un
nuevo miembro se una a un grupo, los administradores deberán
aprobar su solicitud. Cualquiera puede ver la descripción del
grupo, pero solo los miembros pueden ver el muro, el foro de
debate y las fotos”; ó 3.– secreto, de manera que “El grupo no
aparecerá como resultado de una búsqueda ni en los perfiles de
sus miembros. Solo se aceptan nuevos miembros por invitación,
y solo los miembros pueden ver la información y contenido del
grupo” (http://www.facebook.com/groups/create.php?customize&amp;
gid=61436607024).
Causas
De acuerdo a lo observado, las Causas en Facebook constituyen
acciones sociales en que varias personas se unen para conseguir
un objetivo común. Estas son por excelencia un instrumento
de canalización de inquietudes, necesidades y descontento social.
Acciones que se organizan en diversas categorías y tipos temáticos,
por ejemplo:
• Causa :“En Concepción el ferrocarril debe ser soterrado”
• Categoría :“Promociónes Públicas”
• Tipo :“Chile”
Las Causas son también coordinadoras de ayuda. Por esto,
permiten recolectar donaciones, lo que las diferencia, entre otras
características, de los Grupos.

138 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
Funcionamiento de las Causas en Facebook
Según pudo establecerse, el funcionamiento de las Causas en
este SRS se caracteriza por incluir distintos mecanismos que permiten
“reclutar” personas, determinar cuál será la misión de la
Causa, las posiciones o afirmaciones que la respaldan, cuál será
el alcance geográfico de la misma y qué institución será la
“Beneficiaria” de las Donaciones.
Con respecto al primero de estos mecanismos, existen cuatro
formas básicas de Reclutar a las personas para una causa. La primera
de estas deriva de la creación de la Causa y se denomina
“make a pledge”.
En esta modalidad el Administrador Creador de la Causa invita
a todos sus contactos de manera que poco a poco esta se expanda.
Cuando el administrador se vale del “make a pledge” para
reclutar personas, significa que se compromete a invitar a todos
sus contactos.
La segunda manera en que se puede reclutar personas es
mediante la invitación directa de un miembro de esta causa. La
tercera manera de reclutar miembros es a partir de los miembros
que llegan y adhieren a la causa por lo que buscarán que esta
resulte. Finalmente, la cuarta forma de reclutar personas para una
causa es invitar directamente a los usuarios de Causas y Grupos
afines.
De lo anterior deriva que en las Causas es posible diferenciar
entre reclutadores y reclutados. Aun cuando existe esta diferencia
no es tajante pues prácticamente todos los miembros de una
Causa podrán desempeñar ambos papeles. La única excepción
será el Administrador Creador de la causa. Este, a diferencia del
Administrador del Grupo, cumplirá un papel fundamentalmente
de reclutamiento.
El planteamiento de la misión es fundamental para conocer
los objetivos de la Causa, qué resultados busca su creador y a
quiénes busca favorecer. Las posiciones reflejarán la misión a la
vez que le otorgan mayor fuerza argumental. Estas consisten en
afirmaciones que buscan llamar la atención de más personas para
aumentar el número de reclutados. Ejemplos de posiciones son:
“los conductores deberían respetar al peatón”, “el pasaje de estudiante
debería ser gratis”, etc.
El alcance geográfico de la Causa dependerá de la opción “A
qué región afecta su Causa” en que es posible escoger entre 3
ámbitos básicos: “Global”, “Estados Unidos”, “Canadá” y un Ecos de la Comunicación > 139
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
Ámbito múltiple que representa a los demás países del mundo
incluidos en la Red de Facebook.
El mecanismo relacionado con la Institución “Beneficiaria”,
permite determinar qué institución recibirá las donaciones que se
logren. Existen cuatro clases de instituciones, “Nonprofits listed
under Political Campaigns”, “Specific nonprofit”, “Support a 2008
presidential campaign” y “Canadian charity”. Finalmente, existe
una opción que permite no elegir alternativas y que en este caso se
denomina “Skip this Step” (http://apps.facebook.com/causes/causes/
new?m=4b3b2e26).
Métodos
Basado en una investigación descriptiva ex post facto de dos
meses de duración llevada a cabo a partir de mayo del año 2008,
usando observación participante y una pauta de cotejo para recolectar
los datos, este artículo analiza “Grupos” y “Causas” en
Facebook con un alcance nacional y local del Gran Concepción.
La investigación buscó describir por medio de este análisis el uso
de la red social Facebook como vehículo de apoyo a movilizaciones
y reivindicaciones sociales.
La población de interés fueron los grupos y causas de la red
social Facebook, remitidos a la Red Chile (incluyendo temas de
interés nacional) y del Gran Concepción.
Se realizó un muestreo sistemático no probabilístico, donde se
seleccionaron los 10 grupos y 10 causas con mayor número de
adherentes, tanto en la Red Chile como aquellos grupos y causas
relacionadas con la ciudad de Concepción y sus alrededores. A partir
de esta muestra se utilizó una pauta de cotejo secundaria para
relacionar grupos y causas menores, denominados “hermanos”, que
comparten temas en común con estas causas principales.
Para el análisis de los datos se realizó un resumen de las causas
principales de tal forma de extraer la información de descripción
de los datos básicos de cada grupo y posteriormente poder
agruparlos por tema de interés. En esta instancia se separaron los
grupos y causas de “interés social” de aquellas consideradas “triviales”,
por no representar necesariamente un interés mayor para
la ciudadanía.
De estos datos resumidos se realizarán búsquedas de grupos y
causas en Facebook, relacionadas con las detectadas como las
más populares. De esta forma, es posible detectar causas y gru140 <Ecos de la Comunicación
Sótero Suazo Vejares – Javier Martínez Ortiz – Álvaro Patricio Elgueta Ruiz
pos asociados a aquellas definidas como más influyentes por la
cantidad de usuarios que poseen.
Resultados
La presente investigación permitió conocer las características
de las redes sociales en Internet, identificar y valorar las herramientas
y potencialidades de Facebook y, por último, analizar
con la utilización específica de dos herramientas de dicha plataforma,
en dos ámbitos geográficos del país. Permitió además
comprender el papel que la ética hacker del trabajo y la lógica de
la abundancia, producto de las redes distribuidas, han tenido en el
desarrollo del ciberactivismo en Chile y cómo se ha traducido en
instancias de protesta con características de ciberactivismo.
El estudio de los Grupos y Causas de Facebook permitió también
vislumbrar como existe una fuerte canalización del descontento
social en distintos temas que acompañan los resultados de
este proyecto. Llama la atención cómo las personas se agrupan en
torno a esta herramienta social para cambiar las situaciones que,
a su juicio, no están bien y que es necesario poner en la agenda
pública.
De los temas recogidos los más importantes, a nivel nacional,
fueron los relativos al transporte, violencia de género extrema,
ayuda social y medioambiente. Finalmente, para concluir es posible
decir que hay una importante presencia de temas contingentes
en los Grupos y Causas de Facebook. Aparentemente, las razones
que motivan esto dicen relación con la importante penetración
de los SRS en Chile.
Sobre los grupos
Los grupos se constituyen principalmente como espacios de
reunión social virtual de quienes son parte de alguna institución
y/o agrupación con raíces offline, espacios que permiten compartir
opiniones, gustos y hobbies. En general, presentan la horizontalidad
característica de las redes distribuidas, salvo algunos
casos en que el administrador maneja mayores prerrogativas (por
ejemplo, grupos privados o secretos).
Dentro de los tipos de grupos anteriormente mencionados se
encontraron algunos reunidos en torno a temas que se pueden Ecos de la Comunicación > 141
Redes sociales como herramientas de ciberactivismo…
considerar relevantes o irrelevantes, destacando entre los primeros
las temáticas contingentes y aquellas de más largo plazo,
como por ejemplo, transporte, política y violencia de género
extrema, entre otros. Como contraparte, existen agrupaciones que
comparten su afinidad por tópicos irrelevantes, tales como: el
equipo de fútbol de la Universidad de Chile, la propuesta de la
elefanta Fresia como Miss Facebook, etc.
Aun cuando en un principio se pensó que los grupos más
populares se constituirían como meros espacios de reunión social
sustentados en asuntos triviales, prácticamente se equiparó el
número de grupos con temas relevantes (9) con aquellos relacionados
con temas triviales (11).
Entre los grupos relevantes se encontró un número importante
de temas con características de ciberactivismo: violencia de
género extrema (Ámbito Chile), política (Ámbito Chile), malas
prácticas sociales (Ámbito Chile), Delincuencia (Ámbito Chile),
aborto (Ámbito Chile) y transporte (Ámbito Gran Concepción).
Sobre las causas
Las causas se caracterizan por constituir acciones que la
mayor parte de las veces persiguen objetivos relevantes y de alto
impacto social. Por lo general, estas acciones buscan aglutinar
cada vez a mayor número de adherentes, de manera de ejercer
mayor presión social y constituir una fuerza de cambio. Para esto
las causas, en general, sugieren prácticas deseables para las personas
que las integran, herramientas necesarias para realizar gestos
que evidencien su adherencia y permitan presionar a quien
corresponda para lograr sus objetivos.
La fuerte presencia de temas relevantes y contingentes en las
causas da cuenta de la importancia de estas como espacios de participación
y opinión de las personas, y refleja una sociedad opinante
que busca cambiar las cosas para el beneficio de la
mayoría.
Estas características innatas las convierten no solo en los
espacios ideales para protestar, sino también en el soporte por
excelencia del ciberactivismo.
No obstante lo dicho, algunas causas no presentaron características
de ciberactivismo. Esto ocurrió por la ausencia de objetivos
claros de alto impacto social y falta de entrega de
herramientas de protesta, a la manera de la ética hacker.

Leer publicación .

 

Memoria EnRedada. Una Voz. Domingo Cadin


Domingo Cadin | Vie, 09/11/2007 –Detenido-Desaparecido, palabra que empezó a conocerse bajo la tiranía pinochetista, igualmente los aparatos represivos de la DINA-CNI, junto con las ejecuciones sumarias de la Caravana de la muerte, las muertes arbitrarias en los Consejos de Guerra al amparo del Estado de Sitio.Detenidos Ejecutados, quemados, degolllados, etc., etc. todas estas situaciones eran en los tiempos del dictador que robó y masacró a un pueblo indefenso en los 17 largos años de apagón cultural. Por ello, debe haber memoria histórica aunque moleste a algunos despistados e insensibles al dolor de miles de chilenos que vivieron estas experiencias traumáticas.

El exilio obligado, el destierro de miles de chilenos, la relegación, el arresto domiciliario y tantas porquerías arbitrarias de estos milicos indeseables, con la bendición de la derecha de la UDI y Renovación Nacional, pero también con algunos derechistas de la Democracia Cristiana.

Los milicos trajeron el terrorismo de Estado y malearon a toda una generación, con tantas y tantas indescreptibles torturas, que ahora salen a la opinión pública, aunque ya las sabíamos y conocíamos desde el 11 de septiembre de 1973. La prensa de entonces se volvió cómplices de lo ocurrido y también debe enjuiciárceles como criminales de la tragedia, del holocausto pinochetista

  • Domingo CadinImagen de Domingo Cadin
    Domingo Cadin | Vie, 09/11/2007En Argentina se derogaron las leyes de Punto Final y Obediciencia debida, ratificadas po el nefasto neoliberal Carlos Saúl Menem luego de ser enjuiciados los jerarcas de la represión en la época del gobernante de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín.Las Madres de Playa de Mayo siguen adelante, junto con las abuelas, recuperando bebés robados a las madres torturadas y muertas en cautiverio, etc., y muchos niños recién nacidos estaban dados en adopción a los milicos torturadores. Hasta dónde llegó la mentalidad maquiavélica de estos asesinos de los aparatos represivos de la Operación Cóndor.

    La ESMA (Escuela Mecánica de la Armada, donde mataron y torturaron a 5 mil argentinos y sólo sobrevivieron 100 prisioneros políticos.

    Los vuelos de la muerte, de donde lanzaban al mar, dopados, a los presos políticos, y para esto está el juez español Baltazar Garzón enjuiciando a Adolfo Scilingo, quien se entregó voluntariamente a la Audiencia Española, por lo que fue condenado a cárcel de por vida

    Domingo CadinDomingo Cadin | Vie, 09/11/2007 –

    Cárceles a todos los genocidas, que ninguno quede impune. Que vayan a verdaderas cárceles.

    Es fácil querer olvidarlo pero para los que sufrieron no debe haber borrón ni cuenta nueva. Justicia ya, ni olvido ni perdón.

    Más de 30 mil sobrevivientes de horrendas torturas deben seguir recuperando la memoria histórica de la época represiva pinochetista.

    Faltan los compañeros muertos antes de crearse la Comisión Valech, como Aníbal Muñoz, Hernán Tobar Chelén, Pablo Muñiz Ledesma, Mario Mallol, el chico Ojeda, el compañero Villarroel, uno de los hermanos Seguel muerto atropellado en una de las calles de México, recién llegado; Rosetta Pollini, el Nani Vergara y tantos compañeros que murieron y que se escapan en la memoria.

    Muchos compañeros que murieron sin retornar nunca a la querida y recordada patria chilena ya que estaban prohibidos de volver por órdenes del tirano. Está el caso doloroso del la hermana de Salvador Allende, la querida Laurita, diputada socialista, que murió de cáncer en los huesos


    Domingo Cadin | Mié, 07/11/2007 –

    Recuerdan a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, quemados por militares chilenos. Él murió y ella sobrevivió con graves quemaduras en la cara, 62 % de la piel quemada.

    Memoria para que no se repita en Chile

  • Domingo Cadin | Mié, 07/11/2007 – Decía Jacobo Timerman que la magnitud del drama chileno ha conmovido en los países democráticos, y la ferocidad de los militares ha reabierto, especialmente en Europa, los traumas provocados por el salvajismo nazi.La experiencia política chilena fue atípica en América Latina. Una sociedad pluralista que intentó por métodos democráticos y constitucionalistas una vía pacífica al socialismo; un partido comunista que siempre aceptó ese pluralismo, rechazó la violencia e incluso enfrentó las políticas fijadas por el Kremlin en episodios como la invasión a Checoslovaquia o las garantías que debían admitirse para afirmar la seguridad del Estado de Israel

    Domingo Cadin | Mar, 06/11/2007 –

    Manuel Guerrero, dice Jacobo Timerman, salió de Chile en 1977, exiliado con destino a Suecia por intermedio del Comité Intergubernamental de Migraciones Europeas (CIME). Retornó a Chile cinco años después, en 1982. En una entrevista declaró: “Fue el momento del reencuentro con Chile, pero con tres Chiles. Uno es el del suelo suculento que vive en los últimos días de Pompeya. También con el Chile que sufre el zarpazo de la pobreza y trata de disfrazarla con el silencio. Y el Chile mayoritario que se debate en la miseria, escondido, tratando de vender un chocolate, un peine, un espejo, y que se prolonga a la periferia, donde la juventud se hunde en el vacío de la droga o de la prostitución precoz”.

    Tres años después de su retorno, en marzo de 1985, Manuel Guerrero fue arrestado en la puerta del colegio Latinoamericano de Santiago mientras recibía a los alumnos en la mañana del viernes 29. Era inspector de enseñanza. Apareció degollado en la noche del sábado 30 en un descampado en las afueras de Santiago, junto con otros dos chilenos que nunca habían salido al exilio. En Chile regía en ese momento el estado de sitio para que el Gobierno pudiera garantizar la seguridad de los habitantes del país.

    Los chilenos dudan en escapar al exilio porque no saben qué les espera. Y los exiliados tratan de volver aun cuando lo que les espera es, para los dirigentes políticos de la oposición, el peligro de muerte, y para los demás, una larga y traumática etapa. Dicen los psicólogos: “Al volver se experimenta un proceso de regresión que está vinculado al encuentro con una realidad que ha sufrido cambios importantes, de la cual se ha estado separado por muchos años y que, por tanto, plantea el desafío de un nuevo aprendizaje para poder desenvolverse en ella”

    Aprender a desenvolverse enfrentado a la agresión de Pinochet o el silencio, la falta de solidaridad, de la sociedad en su conjunto.

    Después que se secaron las lágrimas de la emoción, los abrazos del reencuentro, la familia comienza a buscar trabajo, vivienda y un colegio para los hijos. Es difícil. Muchas veces la vivienda está en las miserables poblaciones marginales; el colegio para los niños, en alguna iglesia luterana o metodista, y el trabajo, en Santiago, a 20, 30 o 40 dólares por mes: limpiar las calles, lavar las veredas, podar las plantas, regar el césped de los parques.

    Otra miníma bibliografía a las antes citadas:

    En el país prohibido. Sin el permiso de Pinochet. Autor Volodia Teitelboim, notable comunista, escritor e intelectual comprometido con las luchas populares. Editorial Plaza y Janés. Barcelona.

    El paso de los gansos. Ediciones Puelche, Nueva York, E.U. Autor Fernando Alegría, cuyo poema “Viva Chile mierda, es de su autoría.

    Importunar a los muertos. Manuel S. Garrido, Editorial Grijalbo, México.

    Chile: legisla el fascismo, Editorial Progreso, Moscú. Autores: Pável Grisháev y Stanislav Chibiriáev.

    El asesinato de Orlando Letelier. El brazo asesino de Pinochet llega hasta Washington. Autor: Rafael Rodríguez Castañeda, editado por Proceso, de México.

    Chile al rojo, de Eduardo Labarca, Ediciones de la Universidad Técnica del Estado, hoy Universidad Santiago.

    La formación social latinoamericana (1930-1978), de Luis Vitale, Editorial Fontamara. Barcelona.

    Chile. El galope muerto, de Jacobo Timerman. Ediciones El País, Madrid, 1987

  • Domingo CadinDomingo Cadin | Lun, 05/11/2007 –Cagancho: la concordancia está en su justa explicación sobre lo inexplicable e indefendible, pero, sinceramente, el silencio se volvió cómplice del pasado, y más aún, no hay argumentos para explicar el genocidio de los golpistas, que destruyeron a una generación completa de chilenos, pero que han sabido salir adelante con las terapias adecuadas de salud mental. El exilio forzoso luego de tormentos, cárceles, de compañeros desaparecidos, caídos en la lucha frontal contra el fascismo chileno, se pudo contarrestar a pesar del odio sistemático de unos ambiciosos generales, que ahora pagan sus fechorías en cárceles de cinco estrellas
    Domingo CadinDomingo Cadin | Dom, 04/11/2007 –

    Memoria y Cagancho: Qué debo decir, lo que Uds. dicen. Agradezco las palabras y los malos recuerdos de los que aún no toman verdadera conciencia del grave daño a más de 30 mil personas que sobrevivieron al genocidio pinochetista.

    Se mofaban, se burlaban y lo siguen haciendo desgraciadamente, como no dándole importancia a la tragedia. Si en Argentina, en la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada) desaparecieron a 5 mil argentinos y sobrevivieron sólo 100, de los 30 mil detenidos desaparecidos.

    Habrán leído o escuchado a Adolfo Pérez Esquivel o al profesor paraguayo Martín Almada, el que encontró los archivos del terror del tirano más antiguo de América Latina, el occiso Alfredo Stroessner, amigo cercano del que no se movía ninguna hoja sin su permiso, el narco-asesino Pinochet, más de cien cuentas bancarias, y para remate, barras de oro en Hong Kong.

    Sabrán de los vuelos de la muerte de Adolfo Scilingo, que cumple pena perpetua en una cárcel española, a petición del juez Baltazar Garzón, quien también tiene penas pendientes a chilenos represores, etc.

    Sabrán del etnicidio en Guatemala tras el derrocamiento del gobierno popular de Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, denunciado por la Premio Nobel de la Paz y candidata presidencial, Rigoberta Menchú Tum. Estarán al corriente de todo esto, lo dudo, porque no creo que se burlen de las miles de víctimas de las dictaduras que asolaron los años 70 y 80.

    La triple AAA junto a Patria y Libertad llevaron la guerra sucia en contubernio con los castrenses locales en la Operación Cóndor y para ello hay que hacer un recuento doloroso de la Memoria Colectiva, como lo hacen en Brasil, Argentina y en la misma España, en donde el Opus Dei jugó un nefasto papel, y es más, el actual Papa beatificó a curas franquistas dejando de lado a los republicanos. Grave error del Vaticano ya que sería como santificar al satanás Asbún. Es para la risa que ocurran estos hechos vergonzantes. O santifiquen a la Iglesia Católica argentina cuando fue cómplice de todas las Juntas Militares argentinas, etc., etc

    Domingo CadinCagancho | Vie, 02/11/2007

    Muy de acuerdo con el compañero Cadín, hay que hacer la memoria colectiva del pasado vergonzoso de los fascistas asesinos del Cono Sur pues fueron represivos cobardes contra pueblos indefensos. Fueron cobardes que iban en patotas a detener a los compañeros izquierdistas; los torturaban vendados de los ojos y les ponían otro trapo encima para evitar que se les soltaran las vendas, es decir, eran cobardes y patoteros; fueron asesinos a sueldo, sin la menor humanidad con los detenidos polìticos.

    Me pregunto ahora porque no abren la boca el tal

    Gonzalo Plaza y su discípula fascista Huenul, están calladitos. Recuerdo cómo se burlaba del compañero Cadín y me sigo pregunto es qué no tomaron conciencia del grave daño ocasionado a más de 30 mil chilenos sobrevivientes del genocidio pinochetista.

    Nazis y fascistas reconocidos dentro y fuera de Chile, desgraCIAdamente: Gonzalo Plaza, la alumna Huenul, seguidora del tatarabuelo y el chistoso y archiconocido desequilibrado Oscar Alarcón.

    Los fachos deben ser casatigados como vulgares criminales, además de que el tal Plaza jugó un papel muy sucio en la universidad cuando recién se imponía la bota pinochetesca y cobarde de los milicos.

    Nunca MÁS los fascistas y nazis reciclados ahora en defensores de no sé qué chamullo hasta hace poco.

    Los fachos deben ser reconocidos por todos los chilenos, sobre todo, lo tengo muy presente, cuando se burlaba de las torturas a un semejante. Pero no abre la boca para nada, igual su alumna becada por el asesino, qué gran profe será, qué bonito destino chileno

    Domingo Cadin | Sáb, 20/10/2007 –

    Asesinato en Washington. El caso Letelier. Autores John Dinges y Saul Landau, Lasser Press, Mexicana, s.a.

    (Transcribo literalmente)...Los periódicos de todo el mundo reportaron el insólito caso: Orlando Letelier, ex Embajador de Chile en los Estados Unidos y su secretaria, la norteamericana Ronni Moffitt habían perecido, víctimas de un brutal atentado. Con este cruel asesinato, un “amistoso” gobernante extranjero cometía un acto sin precedentes en el territorio norteamericano.

    La muerte de Orlando Letelier fue otra más de una larga serie de asesinatos políticos después de la caída sangrienta del gobierno de Salvador Allende. El servicio secreto chileno se dedicó a exterminar a todo opositor de la Junta Militar. Vio en Letelier a un enemigo y contrató los servicios del asesino profesional Michael Townley, ciudadano norteamericano, quien reclutó a varios asilados cubanos como cómplices del homicidio.

    Asesinato en Washington es un pormenorizado reporte de los acontecimientos que conmovieron a la opinión pública internacional.

    Ese fue el día en que el terrorismo internacional explotó bajo el sol norteamericano.

    El 21 de septiembre de 1976, estalló una bomba en un automóvil que circulaba por las calles de Washington, causando la muerte a dos de sus tres ocupantes: Orlando Letelier, ex Embajador de Chile en los Estados Unidos y su secretaria Ronnie Moffitt, de 25 años de edad

  • Domingo CadinEl FBI realizó una minuciosa investigación que condujo hasta Michael Townley, estadounidense expatriado nacido en Waterloo, Iowa, y asesino profesional al servicio de la policía secreta de Chile. Townley fue testigo de cargo del proceso en el que se condenó a dos exiliados cubanos. El director y dos oficiales de la policía secreta de Chile fueron sometidos a proceso aunque no a extradición para el juicio. Los investigadores autores de esta obra, presentan una extraordinaria y auténtica reconstrucción de la siniestra cadena de acontecimientos que permitieron a “amistoso” gobierno extranjero, montar un acto de terrorismo sin paralelo en la capital de los Estados Unidos y poner al descubierto los secretos que, por propia conveniencia, había pasado por alto la investigación gubernamental.Orlando Letelier, ex Embajador en Estados Unidos y ministro durante el gobierno socialista de Salvador Allende, no fue el primer chileno connotado en el exilio, asesinado fuera de su país. Pero incluso quienes conocían el historial y señalaban como responsable al régimen de Pinochet, se sintieron impresionados y confundidos ante un asesinato tan cruel y sin precedentes, dentro de los confines de los Estados Unidos donde no han sido frecuentes los asesinatos de esta índole
    Domingo CadinEl libro está dedicado a Alejandro Ávalos Davidson, maestro, y a Jorge Müller, cineasta, dos amigos chilenos que desaparecieron.

    Lista de personajes

    Salvador Allende. Presidente electo de Chile en septiembre de 1970; derrocado y muerto en septiembre de 1973.

    Lawrence E. Barcella. Asistente del Procurador de los Estados UnIdos.

    Orlando Bosh. Terrorista cubano exiliado.

    George Bush. Director de la CIA, quien recibió informaciones acerca de la acción de espionaje chilena.

    Inés (Mariana) Callejas. Esposa de Michael Townley y agente de la DINA.

    Ricardo Canete. Antiguo miembro del Movimiento Nacionalista Cubano, quien después se convirtió en informador del FBI.

    Juan Manuel Contreras. Coronel y luego general; fundador y cabecilla de la DINA, pavorosa policía secreta de Chile

    L. Carter Cornick. Agente especial del FBI, quien coordinó la investigación.

    DINA (Dirección de Inteligencia Nacional). Policía secreta chilena.

    Robert Driscoll. Oficial del buró de Chile ante el Departamento de Estado, quien fue informado acerca de la presencia de agentes de la DINA.

    Kenneth Enyart. Nombre ficticio usado por Michael Townley.

    Pedro Espinoza. Coronel encargado de las operaciones de la DINA.

    Armando Fernández. Capitán del ejército chileno que trabajaba para la DINA.

    Benito Guanes. Coronel, jefe de la policía secreta paraguaya.

    Instituto de Estudios Políticos (IEP). Centro de investigación de Washington, donde trabajaban Orlando Letelier y Ronni Moffitt.

    George W. Landau. Embajador de Estados Unidos en Paraguay, en 1976, y en Chile, en 1977.

    Bernardo Leigton. Exiliado chileno demócratacristiano, herido en un atentado en Roma, en 1975.

    Margarita Isabel Letelier. Esposa de Orlando Letelier.

    Orlando Letelier. Líder de la resistencia de los exiliados chilenos al general Pinochet, en Estados Unidos; asesinado en la calle de las embajadas.

    Michael Moffitt. Compañero de Orlando Letelier en el IEP, esposo de Ronni Moffitt.

    Ronni Karpen Moffitt. Miembro adjunto del IEP; asesinada en la calle de las embajadas.

    Rolando Mosqueira. Capitán del ejército asignado a la DINA.

    Movimiento Nacionalista Cubano (MNC). Organización terrorista anticastrista, de tendencia fascista.

    Guillermo Novo. Jefe de la zona norte del MNC

    Guillermo Novo. Jefe de la zona norte del MNC.

    Ignacio Novo. Hermano de Guillermo y miembro del MNC.

    Rolando Otero. Exiliado terrorista cubano, infiltrado en la DINA.

    Conrado (“Teruco”) Pappalardo. Paraguayo, principal asistente del ex dictador Stroessner.

    Virgilio Paz. Terrorista del MNC.

    Hans Petersen Silva. Nombre usado por Townley para entrar a los Estados Unidos, en 1976.

    Augusto Pinochet. Dictador chileno que condujo el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

    Carlos Prats González. Predecesor de Pinochet en la Comandancia en Jefe del Ejército de Chile; asesinado en Buenos Aires en septiembre de 1974.

    Eugene Propper. Asistente del Procurador de los Estados Unidos.

    Felipe Rivero. Fundador del Movimiento Nacionalista Cubano.

    René Riveros. Oficial de la DINA

  • Alejandro Romeral Jara. Nombre usado por Fernández en Paraguay y por Mosqueira en Washington.Alvin Ross. Terrorista del MNC.Robert Scherrer. Agente del FBI, agregado legal en Buenos Aires.

    René Schneider. Comandante en Jefe del Ejército de Chile, asesinado en 1970.

    José Dionisio Suárez. Terrorista del MNC.

    Jay Vernon Townley. Hombre de negocios, padre de Michael Townley.

    Michael Vernon Townley. Nacido en Waterllo, Iowa. agente de la DINA con habilidades especiales.

    Larry Wack. Agente especial del FBI.

    Vernon A. Walters. Director adjunto de la CIA. Informado acerca de la acción secreta chilena.

    Juan Rose Williams. Nombre usado por Townley en Paraguay y por Riveros en Washington.

    Andrés Wilson Silva. Falso nombre de Michael Townley en el interior de la DINA.


    Domingo Cadin | Vie, 19/10/2007 –

    El poema negro de Chile, Efraín Barquero, poeta chileno, editorial Siglo XXI, México.

    De su libro, extracto Bando 87 y Bando 91:

    Comunicamos que pueden retornar a su patria

    todos los despojados por el Gobierno de Allende:

    la Kennecott, la Anaconda, la ITT, la Petroquímica

    Dow,

    los compatriotas a quienes robaron provincias

    enteras,

    la familia Edwards diezmada por el mundo,

    Viaux, Enrique Marshall, Pablo Rodríguez,

    la Empresa Zing-Zang, la Colonia Chilena de

    Colombia,

  • los heroicos grupos de Patria y Libertady los patriotas que eliminaron a Schneider.Bando 91

    Para evitar la confusión de las informaciones

    se han dejado circular sólo aquellos órganos de

    prensa

    de más larga trayectoria en el país:

    El Mercurio, La Segunda, Las Últimas Noticias, etc.,

    cuyos directores exhiben una intachable hoja

    delictual

    y han soportado la vida democrática con paciencia

    y toda suerte de caprichos de los mandatarios cons-

    titucionales.

  • El único cambio que hemos introducido en estos

    diarioses designar en ellos nuestros propios correctores de pruebas
    Domingo CadinDomingo Cadin | Vie, 19/10/2007 – 15:25

    Óscar Arros Yáñez, estudiante de ingeniería en Lota, muere a consecuencia de las torturas de la DINA.

    Excelente camarada y un gran familiar pues éramos primos pero desgraciadamente llega la represión en el centro minero del carbón.

    Santiago Araya Cabrera, “el chico Araya”, había sido presidente del Centro de Alumnos del INSUCO N°2 y cae detenido por la DINA y está desaparecido desde entonces

    Domingo Cadin | Jue, 18/10/2007 –

    Operación Colombo” en el cual desaparecen “119 chilenos, entre ellos Juan Chacón Olivares, Eduardo Lara Petrovich, Joel Huaiquiñir Benavides, Alvaro Vallejos Villagrán, entre los meses de junio y septiembre de 1974, a manos de la siniestra Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), de Manuel Contreras Sepúlveda (alias El mamo)

  • Domingo Cadin | Jue, 18/10/2007 –Lonquén. Toda la verdad. Editado por la Casa de Chile en México.La Iglesia y la Junta militar de Chile. (Documentos), de Tierra Nueva-Colección Proceso, Buenos Aires, Argentina.

    Introducción al fascismo chileno, de José Rodríguez Elizondo, Editorial Ayuso, 1976, México.

    Grandes Alamedas. El combate del presidente Allende. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974.

    Allende. Cronología, Eduardo Valle, Fondo de Cultura Económica, 1974.

    Las fuerzas armadas y la política en Chile, Hernán Ramírez Necochea, Secretaría de Educación Pública y Casa de Chile en México, 1984.

    La luz entre las sombras, Jorge Montes, ex senador de la República, del Partido Comunista de Chile.

    Tras la huella de los desaparecidos, de mi amigo profesor de historia, León Gómez Araneda, editado por Caleuche, en Chile

  • Domingo Cadin | Jue, 18/10/2007 –Juicio y castigo a los genocidas, que no quede ninguno sin recibir su merecido castigo.Que sigan todas las funas para que la sociedad en su conjunto los conozca y las conozca porque hay varias mujeres en la represión, muerte y tortura del asesino Pinochet

    Domingo CadinDomingo Cadin | Mié, 17/10/2007 – 17:05

    Muchos ex compañeros presos políticos han muerto de cáncer y de otras enfermedades, secuelas de las torturas sicológicas, físicas, morales, etc..

    En México, Mario Mallol, Hernán Tobar Chelén, Pablo Muñiz Ledesma, Aníbal Muñoz, Alvaro Poblete y otros muchos compañeros, lamentablemente.

    Algunos tienen enfermedades detectadas por las golpizas y tormentos del pasado

    Domingo Cadin
    Domingo Cadin | Mié, 17/10/2007 –
    ¿Cuántos degollados, quemados? ¿A cuántos les aplicaron la ley de fuga para justificar los crímenes?

    Era la democracia controlada por los milicos.

    Fue la inteligencia con los rectores militares en las universidades, confiscando libros subversivos, la pira de libros. Los cabezas cuadradas dirigían la cultura de la muerte.

    Fue el resplendor en el panorama internacional. No estaban aislados para nada pues era campaña del comunismo internacional …jajajajajaja. Respetaban los derechos humanos plenamente. jajajaja. Son para la risa estos gorilas que defienden a sus asesinos. Se daban la mano con Stroessner, Bánzer, Videla, Garrastazu Médici, etc.

    Estaban aislados que hasta el filipino Ferdinando Marcos se burla y les dice que no vayan a su país a medio camino de vuelo. Los querían mucho en el mundo, pero para meterlos a la cárcel

  • Domingo CadinDomingo Cadin | Mar, 16/10/2007 – El Opus Dei, como la Iglesia católica argentina, cómplice de las muertes de 30 mil argentinos desaparecidos, etc.El cura argentino que ayudaba a los torturadores a confesar a los detenidos en la ESMA y otros sitios de tormentos. Los capellanes de la muerte con las Juntas asesinas, con la espada y la cruz a la vez mientras bendecían cinícamente.

    Qué dirá el santo padre que estaban degollando a los comunistas Parada, Nattino y Guerrero. Eran los de la DICOMCAR, del general rastero César Mendoza que ocupó el lugar de José María Sepúlveda Galindo, quien no se plegó al putsch fascista pinochetista.

    Los capellanes del ejército, me acuerdo, nos visitaban en Tres Álamos, para traernos no sé que mensaje cristiano mientras afuera seguía aumentando la represión. Era el año 1974 en que mataban, detenían, torturaban, etc. bajo el Estado de Sitio, toque de queda, con todas las prohibiciones nunca vistas en Chile

  • Domingo CadinDomingo Cadin | Mar, 16/10/2007 – 12:13Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, de Anagrama, Barcelona, una escalofriante novela durante la Unidad Popular y la época pinochetista de las policías represivas

Redes Sociales: nuevos valores y nuevos sujetos.


Que estamos en un tiempo de cambios y que esos cambios tienen que ver de alguna manera con las «redes sociales» es ya una idea común, extendida y repetida hasta el cansancio. Sin embargo, nadie parece tener muy claro qué son esas famosas redes y, si son algo más de los nuevos «libros de cromos» popularizados por servicios web como «Facebook», qué tienen de nuevo. A fin de cuentas, si las redes de las que hablamos son las que forman las personas al relacionarse unas con otras, la sociedad siempre ha sido una red. Y si hablamos de movimientos de activistas también estuvieron siempre ahí, relacionándose unos con otros en una especie de universo hiperactivo y paralelo. Hay, sin embargo, dos elementos nuevos relacionados con esta cuestión que todo el mundo entiende intuitivamente. Por un lado, Internet y su consecuencia más directa: la eclosión de una nueva esfera de relación social que pone en contacto a millones de personas cada día. Por otro, la aparición en los últimos años de una amplia literatura sobre redes aplicada a todos los campos, desde la física o la biología hasta la economía, con toda su inevitable secuela de libros de divulgación, aplicaciones al marketing y juegos publicitarios.

Y luego hay toda una serie de movimientos que van desde la revolución hasta la protesta cívica, pasando por una nueva suerte de sofisticadas algaradas que nadie sabe clasificar muy bien y que llenan páginas en los periódicos. Saltaron a la luz pública cuando en el año 2000 una multitud tomó las calles de Manila para pedir la dimisión del presidente Estrada. Los medios destacaron entonces la ausencia de convocantes y cómo las organizaciones políticas y sindicales se vieron arrastradas a seguir a la gente en vez de dirigirla. Pero aquello estaba lejos de la vieja Europa y tampoco le hicimos demasiado caso, tan sólo el suficiente como para que muchos de los miles de protagonistas de las movilizaciones del 13 de marzo de 2004 en España supieran hasta qué punto podían impulsar un cambio decisivo. Fue «la noche de los teléfonos móviles» y, aunque todavía se discute en qué medida pudo influir en el resultado electoral del día siguiente, nadie puede negar que supuso un momento de radical novedad en la historia española. En un librito publicado en la red unos meses antes, el economista Juan Urrutia había vaticinado la inminencia de este tipo de movilizaciones y aportado las claves metodológicas para entenderlas. Las bautizó también como «ciberturbas». Un año y medio después, en noviembre de 2005, la policía francesa confesaba su impotencia para contener la revuelta de los arrabales aduciendo la velocidad a la que los revoltosos adquirían técnicas y experiencias de verdadera «guerrilla urbana». Desde entonces el rosario de movilizaciones no ha cesado: desde Grecia a la revolución democrática tunecina, pasando por las movilizaciones postelectorales en Irán, el mapa político del mundo se ha ido llenando de referencias de nuevo tipo.

Algunos apuntan a la aparición de un nuevo y misterioso sujeto colectivo. Howard Rheingold lo llamó las «multitudes inteligentes». En este libro no nos acercaremos a ellas como si formaran parte de un mismo movimiento, con objetivos más o menos comunes, sino como síntomas de una nueva forma de organización y comunicación social con la que se pueden defender ideas muy diferentes, cuando no opuestas. Movilizaciones como las que en España condujeron al «macrobotellón» de la primavera de 2006 o los hoy famosos «indignados», entrarían también en este hit parade de ciberturbas que revelan que algo está cambiando. Definir ese algo y cómo las personas normales podemos ganar con ello independencia y poder de comunicación es el objeto de este libro. Se divide en tres partes. La primera parte contiene una brevísima historia de cómo las redes sociales, el mapa de relaciones a través del cual se mueven las ideas y la información, han cambiado a lo largo del tiempo impulsadas por las distintas tecnologías de comunicación. La segunda parte se centra en los nuevos movimientos políticos, desde las Revoluciones de Colores en el Este de Europa hasta las ciberturbas en distintos lugares del mundo, para finalmente trazar los dos modelos fundamentales de ciberactivismo que llevan a la difusión masiva de nuevos mensajes desde la propia red. En la tercera parte se critica la llamada «web 2.0», mostrando los límites que la cultura de la adhesión impulsada por servicios web como Facebook o Twitter imponen al ciberactivismo y dar paso a una reflexión general sobre el nuevo modo de pensar al que nos aboca la comunicación en redes distribuidas.

Breve historia de las redes sociales

Tras toda arquitectura informacional se esconde una estructura de poder.
Eslogan del grupo ciberpunk español hacia 1990

El siguiente gráfico sostiene de alguna manera todo lo que vendrá a continuación, así que lo ideal sería que el lector lo tuviera siempre presente. Fue creado por Paul Baran para fundamentar la estructura de un proyecto que más tarde se convertiría en Internet.

Topologías de red

Si observamos atentamente, los tres gráficos unen los mismos puntos de diferente manera. Estas tres disposiciones –técnicamente llamadas topologías– describen tres formas completamente distintas de organizar una red: centralizada, descentralizada y distribuida. La idea central subyacente en el presente libro es que la clave para poder explicar la gran mayoría de los nuevos fenómenos sociales y políticos a los que nos enfrentamos consiste en entender la diferencia entre un mundo en el que la información se distribuye en una red descentralizada y otro en el que lo hace en una red distribuida, por lo que recomendaría que el lector marcara esta página y volviera a ella cada cierto tiempo.

Pero volvamos a su autor original. En 1964 Paul Baran había recibido un importante encargo de la RAND Corporation, el think tank científico de la defensa norteamericana: describir qué estructura debían de tomar las comunicaciones de datos para sobrevivir a la primera oleada de un ataque nuclear soviético.

Baran se dió cuenta de que en una red centralizada, la desconexión del nodo central destruye inmediatamente toda la red. Una red descentralizada era en cambio mucho más robusta: al eliminar uno de los nodos localmente centralizadores la red no desaparecía completamente aunque algunos nodos quedaban desconectados y generalmente la red se rompiera en varios trozos. Baran se preguntó si no era posible definir una red cuya característica principal fuera que al eliminar cualquier nodo ningún otro quedara desconectado. Llamó a este tercer tipo «redes distribuidas» y propuso su uso para conectar entre si los ordenadores de las grandes universidades que habían recibido fondos de investigación de la defensa. Esa red, DARPANet, se conocería más adelante como Internet.

Pero donde Baran veía ordenadores y cables, nosotros podemos ver todo un relato histórico.

La red centralizada correspondería casi perfectamente a la estructura de las redes de postas que eran el principal sistema de comunicación hace tres siglos. En el sistema de postas cada carta enviada de un punto a otro tenía que pasar necesariamente por la capital, la ciudad central donde vivía el rey y estaba establecido el poder que literalmente permitía que unos lugares se conectaran con otros. Son los tiempos de la monarquía absoluta, los monopolios reales y el estado confesional.

El sistema era especialmente rígido con las colonias americanas. En el Imperio Portugués por ejemplo, estaba prohibido construir caminos entre las distintas colonias brasileñas y para enviar una carta de Río a Bahía tenía que viajar hasta Lisboa sólo para volver por barco a América. No es de extrañar que los primeros periódicos estuvieran en los puertos y sus noticias principales fueran precisamente las llegadas y salidas de barcos. En cambio, los periódicos con opinión y noticias políticas nacerán necesariamente en las capitales, donde las noticias llegaban antes que a ningún otro lado a través del correo. De hecho todavía hoy la prensa llama «corresponsales» -es decir colaboradores por correspondencia- a quienes escriben fuera de la sede central del periódico. Cuando durante la revolución francesa aparezca la primera forma de los partidos políticos modernos, «los clubs», funcionarán exactamente igual: sobre un centro en París con corresponsales en la provincia. Basado en el mismo sistema centralizado de comunicaciones, el modelo de estado al que darán lugar los partidos de la revolución francesa será tan centralista como el de la monarquía absoluta. De hecho, todavía hoy se conoce al centralismo extremo como «estado jacobino».

Pero en 1844 Samuel Morse envíó por primera vez una noticia a través de su «telégrafo eléctrico», en noviembre de 1851 se abrió al público la primera línea de telégrafo entre el Reino Unido y Francia. El primer mensaje directo entre Londres y París llegaba pocos meses más tarde cuando un emprendedor alemán, Paul Julius Reuter, consigue conectar por primera vez París y Londres a través de un cable submarino. Su idea: compartir las cotizaciones de las bolsas europeas en tiempo real. Los «cables» de Reuter pronto llevarán noticias de todo tipo y no sólo los inversores, sino los periodicos locales comenzarán a comprarlas. Reuter pronto se dará cuenta del valor de sus «scoops», sus cables con noticias impactantes que llegan mucho antes que las crónicas que se envían por barco. Nace entonces la agencia Reuter’s y en 1853 cuando estalla la guerra de Crimea consigue el apoyo del Almirantazgo y el diario «The Times» para tender su red hasta el mismo mar Negro donde ingleses, franceses, italianos, rusos y otomanos batallan por el control de las puertas de Asia.

Eran los comienzos de lo que Tom Standage bautizó, en un estupendo libro epopeya, como «Internet victoriana». Aunque Standage se muestra irónico en su libro sobre el efecto final del telégrafo en las relaciones diplomáticas, en la medida en que modificó los asuntos militares, no deja de ser interesante que los tres primeros protagonistas de aquella red de cables submarinos -EEUU se conectó a la red británica en 1858- hayan formado un bloque hasta ahora. Y es que el telégrafo no sólo unió las bolsas, sino que unió y mestizó los intereses económicos de los tres países, dando impulso tanto a la primera globalización como al imperialismo. Les unió de hecho con más potencia que la rivalidad generada por las fuerzas centrífugas de la competencia. Y el nacimiento de las agencias de noticias (Associated Press y Reuter’s), hijas directas del telégrafo, contribuyó además a casar el «orden del día» del debate público entre ellas.

Es difícil entender hoy el cambio que supusieron las agencias de noticias para la democracia. Al principio la novedad consistió en que permitieron incorporar noticias nacionales y globales a la prensa local en un momento en que la alfabetización crecía tanto por necesidades productivas (las máquinas requerían cada vez más habilidades de manejo por parte de los obreros) como por la acción educativa del propio movimiento sindical y asociativo.

Pero al incorporar la prensa popular (y no sólo la «burguesa», inaccesible para la mayoría de las personas tanto por sus costes como por su lenguaje), asuntos nacionales e internacionales, hasta entonces reducto de las cancillerías y la elite, la política exterior y «de Estado» pasó a formar parte de aquello sobre lo que cualquier ciudadano medio, independientemente de su clase social, tenía una opinión. Los argumentos del sufragio censitario se hacían obsoletos porque la información y la opinión abarcaban ahora al conjunto de la ciudadanía.

De hecho, el telégrafo también fue fundamental en el ascenso de nuevos sujetos con nuevos valores. Fue la clave que permitió soñar con acciones sindicales coordinadas entre Francia e Inglaterra. La convocatoria en 1864 de la conferencia que daría pie a la fundación de la Primera Internacional fue una consecuencia directa del tendido del primer cable telegráfico bajo el Canal de la Mancha. Se trataba de contrarrestar que los patrones enfrentaran las huelgas a un lado y otro del canal trasladando la producción. Los sindicatos y los grupos obreros habían visto en el telégrafo la posibilidad de coordinar sus reivindicaciones. El internacionalismo obrero, que marcaría el final del siglo XIX y el primer tercio del XX, fue, al igual que su opuesto, el imperialismo, una posibilidad sólo abierta por aquella primera red internacional de cables de cobre.

Y es que la tecnología, en especial la de comunicaciones, genera las condiciones de posibilidad de los cambios en la estructura de poder. Daniel R. Headrick, en «The Tools of Empire», defiende la tesis de que el imperialismo decimonónico europeo, que llegó a dominar tres cuartas partes de la superficie terrestre, sólo fue posible cuando la tecnología de transportes y telecomunicaciones permitió que

las redes económicas se establecieran […]. A fin de cuentas, antes de que una colonia pudiera convertirse en valiosa y en un anexo de una economía europea, se tenía que haber tendido una red de comunicaciones y transporte.

Pero la traducción política completa de las consecuencias de la nueva estructura de la información llegaría con la Segunda Internacional (1889). Su objetivo era fomentar grandes organizaciones que coordinaran los movimientos sociales a nivel nacional y llevaran los intereses de los trabajadores a la agenda política y los Parlamentos.
Podemos decir que la socialdemocracia original y su modelo, el SPD, son los hijos de aquella visión «descentralizada» (que no distribuida) del mundo, desde su organización territorial hasta su concepción del Estado. El caso del socialismo francés es anecdóticamente llamativo, ya que su historia va ligada, por encima de París, a una pequeña ciudad de provincias, Clermont Ferrand, cuya centralidad reside en la estructura ferroviaria y telegráfica francesa.

Hoy nos parece natural, por establecida, la concepción descentralizada del poder, la articulación de las organizaciones humanas (Estados, empresas, asociaciones, etc.) en niveles jerárquicos correspondientes a espacios territoriales. Nos parece natural la estructura de representación social y política que de ahí deriva y nos parece natural que se produzca mediante progresivas fases de centralización (local, regional, nacional, internacional, global, etc.) de decisiones que en cada nivel se producen sobre un universo igual de temas.

Esto no era así antes del telégrafo, ni siquiera en las organizaciones políticas más «avanzadas» surgidas de la Revolución francesa. La concepción centralizada era tan pura como el universo de temas era diferente en cada nivel (cuando había varios). La tendencia era una réplica del sistema de postas del Antiguo Régimen, el famoso centralismo jacobino.

Las estructuras descentralizadas son producto de un problema técnico: por el deficiente aislamiento de los cables telegráficos de las primeras décadas, era imposible reproducir con los primeros telégrafos los largos recorridos de los correos, así que, dado que hacían falta más estaciones que postas y estas involucraban una cierta infraestructura específica, resultaba racional que actuaran como centralizadores locales distribuyendo los mensajes en una red que era ya descentralizada.

A largo plazo estas estructuras tendrán su propia lógica, generando nuevos nodos superiores no nacionales, como las agencias de noticias primero o las primeras multinacionales después. Así, IBM demostró el vigor de la jerarquización autónoma de sus nodos hasta el extremo abasteciendo a ambos bandos durante la Segunda Guerra Mundial. Según algunos investigadores, la lógica, además, era la de una organización descentralizada «pura», donde una rama del árbol puede aislarse del resto. IBM, ante los requerimientos de la cancillería nazi de obtener información tecnológica aliada y del presidente Roosevelt de bloquear el sistema de gestión alemán, había dado un ultimátum simétrico a ambos, parejo a una promesa de impermeabilidad. Sólo el presidente fundador de IBM, cúspide del árbol jerárquico descentralizado, disponía de la información de ambos lados. Para hacerlo posible legalmente, la rama alemana de la multinacional se había vuelto completamente independiente desde 1941.

La primera revolución de las redes, la que configuró nuestro mundo, supuso el paso de la tendencia a la organización centralizada y nacional propia del Estado moderno a la descentralizada e internacional de los siglos XIX y XX. Pasamos de los estamentos locales a las clases nacionales, de la guerra entre Estados a las guerras entre bloques y alianzas, de la colonia al imperialismo, de los partidos-club a los partidos de masas. Y todo ello fue posible gracias a la primera gran revolución de las telecomunicaciones.

El paso de las postas (o sea de la red centralizada) al telégrafo (la red descentralizada), supuso el fin del poder de filtro de un único agente sobre la información que recibían los demás. Con la red descentralizada vivimos la aparición del pluralismo y la democracia representativa universal, del sistema de agencias de noticias y periódicos moderno, de las multinacionales y del estado federal.

Al final de la Segunda Guerra Mundial el mundo había desarrollado de forma completa la forma descentralizada que subyacía como posibilidad en el telégrafo. De hecho las comunicaciones serán ya mucho más que el telégrafo. Las mismas necesidades de la guerra y de las empresas para la gestión de un mundo globalmente descentralizado llevarán al desarrollo de nuevas herramientas para el proceso de información.

En 1944, en Bletchley Park, el centro criptográfico británico, Alan Turing anima la construcción de Colossus, el primer ordenador. Nace la informática. Pero no nos confundamos, en el viejo mundo los informáticos llevaban bata blanca. Eran la más pura representación de la tecnocracia, encarnación del mito popular del científico nacido de la Gran Guerra y cultivado por el pulp de los cincuenta.

Sus arquitecturas podían entenderse como una gran metáfora del Estado socialista ideal. Un centro todopoderoso y benevolente atendido por sacerdotes/científicos en salas acondicionadas. Para los mortales, terminales tontos en fósforo verde. No se exige etiqueta ni bata. Todos iguales, todos acceden, de manera limitada y acotada por la autoridad central, a la información que se procesa en el sanctasanctórum. Todos son iguales, menos los que no lo son, los que también emiten.

«Creo que queríais desconectarme, pero me temo que no puedo permitir que eso suceda», dice HAL, la supercomputadora inteligente de «2001: Una odisea en el espacio». Cuando la novela de Arthur C. Clarke fue trasladada al cine en 1968, el doctor Chandra, entrenador de HAL, resultó ser un personaje muy creíble.

Antes de un año Estados Unidos enviaría los primeros humanos a la Luna. Las macroinversiones necesarias para este subproducto de la carrera armamentística permitirían a los ordenadores ser más rápidos, más potentes, almacenar sistemas de memoria e interconectarse. En la borrachera del avance rápido muchos compartirían la fantasía de la inteligencia artificial, de HAL, símil y proyecto de todo un mundo de felices e incuestionables burócratas del conocimiento que trabajaban en sitios como Bell Labs o IBM. Arthur C. Clarke se permite una broma con el código ASCII que asocia caracteres a números en la naciente cultura informática: H+1 = I; A+1 = B; L+1 = M; HAL+3 = IBM. En tres decenios más de carrera espacial IBM lanzaría computadores inteligentes.

Pensaban en la inteligencia artificial como un mero desarrollo lineal, como un árbol que es más fuerte cuanto más crece… hasta que las máquinas llegaran a pensar o, cuando menos, a pasar el test de Turing, a hacerse indistinguibles de un humano en una conversación a ciegas.

Pero en aquella época ya había signos de que el sistema descentralizado global estaba cerca de su punto de autocriticidad. El valor de la producción crece continua y dramáticamente frente a su peso en toneladas. El porcentaje del valor debido al componente científico-técnico y creativo en el total de la producción es cada vez más determinante. Pero mientras el sistema necesita cada vez más de la ciencia y la creatividad, el sistema de incentivos del modelo de producción jerárquica descentralizada parece ser más un freno que otra cosa.

Pronto aparecen las primeras respuestas culturales cuajadas como fenómeno masivo en el movimiento estudiantil de 1968 en Estados Unidos. Ascienden nuevos valores y nuevos sujetos. En los puntos de cruce de la gran informática y la academia aparece un nuevo tipo de personaje: el hacker. Su modelo de producción intelectual y proceso de la información, nacido en los entornos de las principales universidades norteamericanas, se parecerá al de un bazar frente al de la empresa catedral, como relata en su famoso libro Eric S. Raymond.

Las dos primeras escaramuzas de aquel entonces mínimo círculo tendrán consecuencias globales. La primera, en 1969, la protagonizaría Whitfield Diffie, un joven matemático que había recorrido Estados Unidos buscando y ensamblando pistas sueltas sobre la evolución (secreta) de la criptografía desde el estallido de la guerra mundial. Entrevistando a veteranos, peinando bibliotecas y memorias, fue creando el mapa fragmentario de un mundo oculto. Nadie le financiaba. Diffie lo hacía por puro placer. Era un hacker de pura cepa. Seguramente el primer hacker de la sociedad de la información. Pronto llegaría más lejos de lo que ningún sistema de inteligencia había llegado hasta la fecha: descubrió e implementó la criptografía asimétrica, la base actual de todas las comunicaciones seguras. Con él la criptografía saldría del mundo del secreto (militar) y pasaría al de la privacidad, saldría de la cerrada comunidad de inteligencia y se incorporaría a la de los hackers y los matemáticos aplicados, para disgusto e infinitos pleitos de las agencias gubernamentales norteamericanas.

Cuando leemos el estupendo relato de esta epopeya que hace Steven Levy en «Crypto», no podemos dejar de preguntarnos cómo pudo llegar a suceder. ¿Cómo quince años antes de caer el muro de Berlín pudo escapársele al sistema burocrático científico más paranoide de la historia algo tan importante como la posibilidad del cifrado asimétrico seguro? ¿Cómo pudieron colárseles unos cuantos hippies y desmontar el poder de las hasta entonces todopoderosas agencias? ¿Cómo se le escapó a IBM?

Lo que había pasado era sólo un anuncio del mundo por venir. La respuesta es sencilla: la lógica del sistema de incentivos. Como diría cualquier economista, simplemente los incentivos que el viejo sistema cerrado podía producir no se alineaban con los nuevos objetivos a conseguir. Era cuestión de tiempo que apareciera un Diffie.

La segunda batalla aún se libra: su iniciador tal vez sea el hacker más famoso de la historia, Richard Stallman, quien, incapaz de comprender cómo se le impedía legalmente compartir o mejorar sus propios desarrollos, realizó una crítica demoledora de la propiedad del software cuyas consecuencias, la licencia GNU, GNU-Linux, etc., serán la base de la primera gran estructura de propiedad libre en desarrollo distribuido de la historia, el movimiento del software libre.

Pero para la eclosión de todo este nuevo sistema alternativo de producción de conocimientos serían necesarias todavía dos cosas: la aparición de herramientas personales de computación y una red global distribuida de comunicaciones entre ellas. Es decir: el PC e Internet.

Estamos ya en 1975, en Los Altos, California. Una imagen tópica. Dos hackers comparten taller en el garaje. Fabrican y venden Blue Boxes, circuitos que conectados al teléfono engañan a las centralitas de la Bell y permiten hablar sin pagar. Se llaman Steve Jobs y Steve Wozniak. Wozniak presenta el proyecto de construir un ordenador para uso personal en el Homebrew Center, un club de hackers de la electrónica. Jobs le ofrece un plan: venderá su camioneta si Wozniac vende su calculadora (entonces aún eran caras), y juntos montan un taller de ensamblado en el garaje. Pero Wozniac trabaja en HP. Su contrato le obliga a ofrecer a la empresa cualquier desarrollo antes de hacerlo por cuenta propia. Solicitan una reunión y plantean la idea. La respuesta es la esperada: los ordenadores sirven para gestionar grandes procesos sociales, requieren potencia, más de la que una pequeña máquina podría ofrecer sin servir, además, para nada que la gente quiera tener en casa; un ordenador personal sería como un bonsai con dificultades para arraigar. ¿Quién podría querer algo así?

Y efectivamente, el Apple I no era un derroche de potencia: 4 Kb ampliables a cuatro más y con almacenamiento en cinta de casete opcional. Pero fue el primer paso para desconectar a HAL. En abril de 1977 se presenta Apple II y en 1979 Apple III, que ya tiene 48 Kb.

Nadie tiene que explicar ya qué es o para qué sirve un ordenador personal. En las universidades la naciente comunidad hacker sigue el ejemplo y monta ordenadores por componentes. Un modelo que seguirá IBM al año siguiente cuando diseñe su IBM PC. Un intento por liderar los nuevos tiempos.

La idea no era mala. Suponía diseñar, ensamblar y vender, en arquitectura abierta, un ordenador de componentes baratos fabricados por otros. Utilizar todo el poder de marca de IBM bastaría para merendarse al naciente mercado doméstico y mantener en segmentos específicos a los posibles licenciadores y fabricantes de clónicos.

Pero no fue así. Las cosas habían cambiado. IBM pensaba en sus máquinas como sustitutas relativamente autónomas de los tradicionales terminales tontos. Pensaba en el PC como en una pieza dentro de la vieja arquitectura centralizada, ramas más gruesas para sus árboles. Al tener un modelo universal de arquitectura abierta, los hackers de la electrónica pudieron empezar a construir sus propias máquinas compatibles por componentes e incluso a venderlas luego mucho más baratas que los originales del gigante azul. El sueño del hacker, vivir de ello, se hacía realidad. Los hackers de la electrónica de los setenta acabaron montando PC por su cuenta en pequeños talleres, tiendas y garajes. Sin valedores tekis, Apple desaparecería hasta del underground, pero el PC se separaría progresivamente de IBM.
Cuando tienes en casa más de un ordenador, aunque sólo sea para montarlo para otros, es inevitable la tentación de comunicarlos y ponerlos en red. Cuando tus amigos tienen módem y puedes dedicar un ordenador sólo a compartir con ellos, es inevitable –sobre todo cuando las llamadas locales son gratuitas– dejarlo conectado todo el día para que entren cuando quieran. Cuanto más potentes se volvían los PC, más potentes se volvían también las arquitecturas de red de los hackers.

Como una enredadera que crece sobre un árbol, el uso de un nuevo tipo de herramientas va extendiéndose y diferenciándose poco a poco a lo largo de los años ochenta. Están naciendo las estructuras que darán forma al nuevo mundo. Son los tiempos de las redes LAN caseras, de las primeras BBS, del nacimiento de Usenet. La Internet libre y masiva se acerca. Eran inventos diferentes, hechos por gente diferente, con motivaciones diferentes. Era lo que pedían los tiempos. Aunque ellos, los hackers de entonces, ni siquiera lo sabían, expresaban no sólo su forma de organizarse y representar la realidad, sino la arquitectura completa de un nuevo mundo que debía representarse y organizarse reticularmente para poder funcionar y dar cabida a un nuevo tipo de incentivos. Pronto, una enredadera cada vez más densa de pequeños ordenadores bonsai cubriría a HAL hasta desconectarlo para siempre…

En sólo unos párrafos hemos hecho un viaje fulgurante. La descentralización nacida como posibilidad con el telégrafo había reordenado el mundo casi por completo al final de la Segunda Guerra Mundial. Pero un mundo global descentralizado es un mundo con grandes necesidades de gestión, un mundo que precisa de ordenadores e información instantánea.

Información, tecnología y creatividad pesarán cada vez más en el valor de la producción. Pero es difícil organizar bajo una estructura jerárquica descentralizada tanto la creatividad como el desarrollo científico. Como ironiza Pekka Himanen en su libro «La ética del hacker y el espíritu de la era de la información»:

¿Cómo podría Einstein haber llegado a la fórmula E = mc2 si su actividad se hubiera dado en el caos de grupos de investigadores autoorganizados? ¿Acaso no opera la ciencia con una jerarquía tajante, liderada por un empresario en Ciencia, con directores de división para cada disciplina?

La cultura hacker representará la forma de organización alternativa propia del sistema de incentivos reclamado por esos grupos de investigadores autoorganizados. Sistema de incentivos que cuestiona la llamada «propiedad intelectual» y la propia topología de la estructura de la información. Para crear, para generar valor, los hackers necesitarán libre acceso a las fuentes de información. Cada nodo reclamará su derecho a conectarse con los demás sin pasar por los filtros de los nodos «centrales». Así, darán una forma nueva al desarrollo de las herramientas tecnológicas heredadas. El PC e Internet son las formas que, bajo una estructura distribuida, toman la informática y la transmisión de datos.
Pero si hay algo poco inocente es la estructura de la información. La topología aporta valores. Como bien analiza Himanen, el movimiento hacker desarrollará una ética del trabajo basada en el reconocimiento, y no en la remuneración, y una ética del tiempo en la que desaparece la división calvinista entre el trabajo entendido como castigo divino y el tiempo «libre» asociado al gozo. Esos valores se incorporarán al diseño de las nuevas herramientas y a los cambios culturales y políticos que provocarán.

Sí. Cambios políticos. Porque el cambio en la estructura de la información que supondrá Internet abrirá la puerta a una nueva distribución del poder. Con Internet conectando millones de pequeños ordenadores jerárquicamente iguales nace la era de las redes distribuidas, que abre la posibilidad de pasar de un mundo de poder descentralizado a otro de poder distribuido. El mundo que estamos construyendo.

De la pluriarquía a la blogsfera

En toda estructura descentralizada aparece necesariamente la jerarquía. Cuanto más arriba estemos en la pirámide informacional, menos dependeremos de otros para recibir la información y más posibilidades de transmitirla tendremos. La visión de un suceso dada por una noticia de agencia de prensa mundial llegará al último rincón del planeta, mientras que la de la prensa local –aunque sea de ese mismo lugar– apenas cruzará las fronteras más cercanas, así sean opuestas y la local esté mejor fundamentada. Las declaraciones del secretario general de un partido llegarán a todos sus miembros a través de los canales internos, pero las del secretario local no saldrán de los límites de su pueblo.

La capacidad para transmitir es la capacidad para unir voluntades, para convocar, para actuar. La capacidad para transmitir es una condición previa a la acción política Y en toda estructura descentralizada, dicha capacidad se concentra, en realidad, en unos pocos nodos.

En las redes distribuidas, por definición, nadie depende de nadie en exclusiva para poder llevar a cualquier otro su mensaje. No hay filtros únicos. En ambos tipos de red «todo conecta con todo», pero en las distribuidas la diferencia radica en que un emisor cualquiera no tiene que pasar necesariamente y siempre por los mismos nodos para poder llegar a otros. El periódico local no tiene que convencer de su punto de vista al periodista de la agencia encargado de su zona y el secretario del partido de turno en un pueblo no tiene que convencer a toda la ristra de secretarios comarcales, provinciales y regionales para poder llegar a sus compañeros en otros lugares.

Entonces, ¿las redes distribuidas no tienen formas políticas de organización? No, lo que ocurre es que estamos tan acostumbrados a vivir en redes de poder descentralizadas, que confundimos la organización de la representación con la organización de la acción colectiva. La perversión de la descentralización ha llegado a tal punto que «democracia» se ha convertido en sinónimo de elección de representantes, es decir de nodos filtro.

Lo que define a una red distribuida es, como dicen Alexander Bard y Jan Söderqvist, que

todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores.

En este sentido, toda red distribuida es una red de iguales, aunque haya nodos más conectados que otros. Pero lo importante es que, en un sistema de este tipo, la toma de decisiones no es binaria. No es «sí» o «no». Es «en mayor o menor medida».

Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Este sistema se llama pluriarquía y, según los mismos autores,

hace imposible mantener la noción fundamental de democracia, donde la mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión.

Aunque la mayoría no sólo no simpatizara con una proposición, sino que se manifestara en contra de la misma, no podría evitar su realización. La democracia es, en este sentido, un sistema de escasez: la colectividad tiene que elegir entre una cosa y otra, entre un filtro y otro, entre un representante y otro.

Con un sistema pluriárquico se entiende por qué en las redes no existe «dirección» en el sentido tradicional, pero también por qué inevitablemente surgen en su interior grupos cuyo principal objetivo es conferir fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera, sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o, cuando menos, como la materialización de la identidad que los define. Estos grupos son los netócratas de cada red, sus líderes en un cierto sentido, ya que no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red o parte de ella a la hora de proponer acciones comunes.

¿Qué sucede cuando una estructura distribuida se enfrenta a una descentralizada? Pues que la distribuida lleva las de ganar en capacidad de movilización y rapidez de reflejos. No faltan ejemplos en los últimos años de gobernantes que han pensado que bastaría con controlar los filtros tradicionales (prensa y TV) para condicionar a los ciudadanos asegurándose de que sólo les llegara la información conveniente. El trasfondo de las nuevas redes informacionales distribuidas les enfrentaría, sin embargo, a miles de ciudadanos en las calles. En algunos casos (Filipinas, España, etc.) les llevó a abandonar el poder. Pero lo importante no es tanto el resultado como el fondo que sintomatizaron.
Se han llenado miles de páginas sólo para tratar de entender en qué se basaban las cadenas de SMS, el poder del «boca a boca» electrónico, pero en realidad no es más que la punta del iceberg. Lo cierto es que estas ciberturbas habrían sido impensables sin el nacimiento de un nuevo medio de comunicación distribuido.

Cuando Himanen escribió «La ética del hacker», su modelo se basaba en las comunidades de desarrollo de software libre. Unos años después, la misma lógica de la información distribuida había llegado al terreno de la información general y construcción de opinión pública. La clave: las bitácoras (blogs).

Los blogs son sistemas personales, automáticos y sencillos de publicación que, al extenderse, han permitido el nacimiento del primer gran medio de comunicación distribuido de la historia: la blogsfera, un entorno informativo en el que se reproducen los presupuestos, las condiciones y los resultados del mundo pluriárquico.

Los bloggers representan lo contrario del periodista. Como los hackers de Himanen, rara vez se especializan, escriben por igual sobre los avatares de su vida personal que sobre temas de actualidad internacional o local. El autor es a veces fuente directa, muchas veces analista de otros bloggers y fuentes y casi siempre seleccionador de terceras fuentes para sus lectores. En los blogs, la vida personal del autor no está separada de la información general y la opinión. Y esa no separación entre vida, trabajo e ideas es una traducción directa de la ética hacker, una negación práctica de la división del trabajo propia de las redes jerárquicas descentralizadas.

El incentivo del blogger, además, es el prestigio, el número de lectores, el de enlaces y citas publicadas por otros bloggers como él. La blogsfera es un medio casi totalmente desmonetarizado. El sistema de incentivos que lo sostiene es similar al del software libre; es un entorno pluriárquico basado en el prestigio, que evidentemente generará netocracias más o menos volátiles para cada subred identitaria.

En conjunto, la blogsfera tiende a eliminar la separación emisor/receptor (es una red distribuida donde todos pueden publicar), característica de los medios de los modelos centralizado (ensayado en los países que sufrieron regímenes totalitarios como España) y descentralizado (modelo mediático anglosajón democrático).

Su potencia reside en que desaparece, de hecho, la capacidad de filtro: eliminar o filtrar un nodo o un conjunto de nodos no frenará el acceso a la información. Al contrario del sistema informativo descentralizado nacido del telégrafo, es imposible «cortar puentes» y controlar la información que llega a los nodos finales mediante el control de unos cuantos emisores.

Resumiendo, la gran red global de bitácoras (la «blogsfera») representa el primer medio global de comunicación distribuida y reproduce todas las categorías de la «ética hacker».

Respecto a la figura del blogger, los viejos medios de comunicación le tildarán de «intruso» o aficionado sin credibilidad, igual que las grandes firmas de software privativo tachaban de amateurs a los desarrolladores de software libre (antes de adaptar la mayoría de ellas, con la vieja IBM, Sun y Novell a la cabeza, sus modelos de negocio a los nuevos sistemas de propiedad copyleft).

Y es que el blogger es la continuación, en la esfera informativa, del hacker (el bricoleur). Un «antiprofesional». Alguien irreducible a las viejas categorías gremiales nacidas de la estructura descentralizada que colgaba de los grandes nodos del poder mediático. La idea del ejercicio del periodismo como actividad, como una habilidad específica que precisaba de unos conocimientos propios y que nace con la industria de la información, no es ninguna novedad. Pulitzer vaticinaba en 1904 que, antes de que terminara el siglo XX, las escuelas de periodismo serían aceptadas como instituciones de enseñanza superior, a semejanza de las facultades de Derecho o Medicina.

Cuando Pulitzer, un «tycoon» de la comunicación, dice esto, está expresando las necesidades del entonces naciente sistema informativo descentralizado, en contraposición a la estructura local y dispersa de los pioneros del periodismo estadounidense.

Pulitzer piensa desde un modelo empresarial industrial al que le hacen falta trabajadores especializados en redactar noticias a la manera en que hacen falta ingenieros para diseñar sistemas de amortiguación. Por eso pide al sistema educativo que los forme. Se acababa el tiempo de los Mark Twain, de los periodistas que eran al tiempo activistas, como el inolvidable director de periódico local en «El hombre que mató a Liberty Valance».

La información del siglo XX seguía el patrón estructural descentralizado de las redes de telecomunicaciones sobre las que se asentaba. La información sería un producto comercializado en exclusiva por los ciudadanos Kane y los Estados. Eran los tiempos del Ford T y el taylorismo, se desvanecía el viejo concepto de «profesional»: ahora «profesional» equivale sólo a especialización con conocimientos técnicos o humanísticos superiores. Se olvida la idea de la profesión como hecho político-moral (de profesar) para igualarse a gremio cualificado.

Es la lógica del periódico como fábrica de noticias, como mediación informativa insustituible y necesaria. Genera sus propios mitos: el periodista ya no es un activista, sino un técnico, un mediador necesario que protagoniza la libertad de expresión y garantiza el derecho colectivo a la información («El público tiene derecho a saber»). Mitos que encubren una realidad: el sistema informativo industrial. Un sistema descentralizado clásico en el que para poder emitir opiniones o visiones de la realidad es necesario contar con un capital equivalente al requerido para montar una fábrica, del mismo modo que para editar un disco o publicar un libro todavía hacen faltan una discográfica o una editorial, respectivamente.

En el modelo del ecosistema informativo descentralizado, los medios eran los cancerberos de la información, que extraían unos profesionales, llamados periodistas, de la misma realidad, dándole su primera forma textual: la noticia. Los periódicos eran, pues, el resultado de una actividad profesional especializada que se aderezaba con la opinión de una serie de firmas, valiosas por su posición en el árbol jerárquico y, se suponía, mejor informadas. La materialización mítica de la figura del periodista era el corresponsal, un señor descontextualizado al que se enviaba –con notables costes– a lugares apartados donde ocurrían sucesos que se juzgaban dignos de ser relatados como noticias. La mejora de los sistemas de comunicación no ha mejorado ni cambiado la estructura de este sistema, sólo ha aumentado su inmediatez hasta el límite: el periodista empotrado de la guerra de Iraq.

En cambio, en la enredadera digital las fuentes aparecen de forma hipertextual y prácticamente en tiempo real, siendo aportadas por los propios protagonistas. Por eso en la nueva estructura reticular de la información el centro del periodismo ya no está en la redacción, en la conversión de la información de hecho a noticia, que era lo que daba sentido a la figura del periodista, sino en la selección de fuentes que están, de todas formas, inmediata y directamente disponibles para el lector. Esto es lo que hacen la mayor parte de las bitácoras y, por definición, los press-clippings. Lo que aportan es la selección de fuentes desde una mirada propia. Y al igual que ya no tiene sentido entender un periódico como un «fabricante de noticias», la firma, la opinión, ya no se fundamenta en la mejor información atribuida a una persona, ya que la Red da acceso a todo el mundo a las fuentes. Lo importante ahora es la interpretación y el análisis. Es decir, el componente deliberativo que señala la aparición de una verdadera esfera pública ciudadana no mediada industrialmente.

Se trata de una vertiente más del resultado más característico del desarrollo de la sociedad de redes distribuidas: la expansión de nuestra autonomía personal respecto a las instituciones establecidas. Ganamos autonomía, por ejemplo, cuando podemos escribir en nuestra propia bitácora y establecer con otros la relación de medio y de fuente, siendo parte de ese periódico mural que hacemos todos por las mañanas con las pestañas de nuestro navegador. Es decir, la Red nos permite actuar socialmente a cierta escala sin tener que contar con la mediación de instituciones externas, nos permite actuar de hecho como «instituciones individuales» y, en ese sentido, ser mucho más libres, tener más opciones.
En la práctica, la emergencia de una esfera informativa pluriárquica, que es lo que de forma primitiva representan la blogsfera, los agregadores identitarios y los nuevos press-clippings personales, supone un verdadero proceso de reorganización del poder que tiende a una estructura de información distribuida.

Vivimos los primeros días de un nuevo ecosistema mediático que, por su misma arquitectura, asegura de modo más robusto el acceso a la información. El 13-M, cuando los periódicos modificaron titulares a petición del presidente del Gobierno español, don Jose María Aznar, se produjo un verdadero swarming. Al romper por tanto la división entre emisores y receptores, la nueva estructura de la información acaba con el periodista como técnico especializado, haciendo a cada uno periodista de su propio medio o, mejor dicho, nodo del gran medio reticular y distribuido que es la blogsfera como un todo.

No hay que llorar la perspectiva de la muerte del periodista como figura profesional diferenciada ni que temer el fin de los media que hasta ahora monopolizaban la representación de la realidad e instrumentalizaban la democracia. Bajo la blogsfera actual late la potencialidad de una redistribución del poder informativo entre la ciudadanía, donde ningún nodo sea imprescindible ni determinante, donde todos seamos igualmente relevantes en potencia. Bajo los blogs late, por primera vez, la pluriarquía como posibilidad social real.

Así como el software libre representa un nuevo tipo de bien público no estatal, la blogsfera es un medio de comunicación distribuido, público y gratuito transnacional, la primera esfera pública democrática real y prácticamente universal. Si los media y sobre todo la televisión habían privatizado la vida pública y el debate político, reduciendo el imaginario a un espectáculo totalitario producido industrialmente según los mismos patrones de la producción de las cosas, la blogsfera representa el comienzo de una verdadera reconquista de la información y el imaginario como creaciones colectivas y desmercantilizadas.

Sin embargo, como manifestación en la esfera informativa del fin de la división y la especialización propias de las redes descentralizadas, la blogsfera no sólo pondrá en jaque a los media. Toda estructura de información lleva tras de sí una estructura de poder. Los cambios en la estructura de la esfera informativa son jaques al sistema de representación política. Si en la práctica la blogsfera erosiona la representación mediática, ¿cómo iba a permanecer incólume la representación de los mediadores políticos profesionales?

Al fin, bajo la emergencia de las redes distribuidas se dibuja una perspectiva social y política: un mundo de fronteras difuminadas sin mediadores profesionalizados y «necesarios», sin elites filtradoras «insustituibles». La blogsfera adelanta características de las nuevas formas de organización política pluriárquica.

La primavera de las redes

Entre las primeras «ciberturbas» de Filipinas y la última gran oleada de movimientos de convocatoria distribuida abierta por la revolución democrática tunecina, hubo todo un periodo de transición, marcado por las revoluciones democráticas del Este europeo.

Estos movimientos –que tienen sus propios antecedentes– ya tenían elementos de un mundo y una estructura de la información que son, cada vez más, distribuidos. Merece la pena, aunque sólo sea por eso, detenernos en ellos.

Los ochenta se abrieron con movimientos espontáneos y masivos en Polonia frente a la dictadura comunista. Entonces, el marco de los bloques, con el consiguiente peso de la Iglesia católica como símbolo de identidad nacionalista y la tradición de movilizaciones obreras con los debates sobre el papel de «Solidarność», restaron protagonismo en el relato a las formas reticulares distribuidas y al carácter autoorganizado y espontáneo del movimiento.

Pero fue el final de la década el que evidenció una continuidad indudable entre la experiencia polaca y los nuevos movimientos democráticos. Las referencias básicas las dieron las manifestaciones de finales de 1989 en el Berlín Este aún separado, la Revolución Cantarina que llevó a la independencia de los países bálticos y, sobre todo, la Revolución de Terciopelo checoslovaca.

El baño de sangre en el que acabó «la Golaniada» rumana en 1990 cerró el ciclo, abriendo una etapa en la que los viejos poderes de la época dictatorial se defenderían sanguinariamente en una brutal huida hacia delante y en la que los aparatchiks croatas y serbios llegarían a grados de horror inimaginables en Europa tras la caída nazi.

Habría de ser precisamente en Serbia donde una nueva oleada revolucionaria volvería a marcar el paso de la historia de Europa. La palabra mágica: «Otpor!» («resistencia»). «Otpor!» supuso una novedad y marcó una tendencia que seguimos viendo hoy. Pronto le seguirían «Kmara» en la Revolución de las Rosas en Georgia, «Pora» en la Revolución Naranja de Ucrania, «Kelkel» en la Revolución Tulipán (o de los Limoneros) en Kirguistán, «Zubr» en Bielorrusia y «MJAFT!» en Albania. Se trata de redes agitativas de casi imposible reciclaje tras la revolución, pero que se constituyen para crear la masa crítica y acercar el tipping point que lleve a la explosión de las redes. Los albaneses lo mismo organizaban movilizaciones frente a la telefónica local que montan media-buses. Ayudar a la formación de redes sociales mediante campañas es la estrategia de los revolucionarios del nuevo siglo.

Tras el movimiento serbio, que culminó con la caída de Milosevic, el protagonista fue Filipinas, la primera gran «ciberturba» en la que las movilizaciones ciudadanas espontáneas autoorganizadas mediante SMS consiguieron la dimisión del presidente Estrada, un movimiento que parece estructuralmente gemelo al 13-M español y con parecidos muy llamativos con las ciberturbas francesas de noviembre de 2005, de las que hablaremos más adelante.

Las revoluciones ciudadanas en el Este europeo nos enseñan el protagonismo político de las redes sociales con o sin nodos de «enzimas» empujándolas, pero también el papel que juegan las tecnologías en ellas: no sólo son los SMS en Filipinas o España; Kelkel o Zubr son antes que nada blogs, bitácoras agitativas que convocan y realizan actos que favorecen la eclosión de las redes sociales en la escena pública.

La importancia y amplitud de todos estos movimientos, que tienen además consecuencias no sólo locales, sino que modifican los equilibrios internacionales entre potencias cambiando el mapa del mundo, no pueden ser desdeñadas. Desde 2000 estamos viviendo una verdadera Primavera de las Redes, desde Serbia hasta Ucrania, desde Kirguistán hasta Bielorrusia, Kuwait, Egipto y el Mabreb.

Se trata de un movimiento global en el que países con contextos muy diferentes, con trasfondos culturales y religiosos de todo tipo, desarrollan movimientos ciudadanos en red que convierten directamente a la ciudadanía en fiscalizadora de los procesos democráticos, denunciando fraudes electorales, corrupciones y excesos autoritarios de los gobernantes. La Primavera de las Redes es la materialización histórica concreta de la globalización de la democracia y las libertades.

Y tras toda esta experiencia, el blog debe ser visto, también, no sólo como un medio de comunicación distribuido, sino como una nueva forma de organización política que nace espontáneamente dentro de las redes de información distribuida y en la que los individuos viven y representan vidas no separadas, vidas donde lo político, lo laboral, lo personal no está categorizado y compartimentado. Vidas en pack.

Esta forma nueva, que parte de los modelos contemporáneos de la resistencia civil no violenta, le debe su éxito a la difusión y demostración de un estilo de vida basado en el fortalecimiento colectivo e individual de las personas frente al poder; un fortalecimiento que pasa por pequeños gestos, por bromas, por carteles que, uno a uno, son insignificantes pero que, agregados, minan los consensos implícitos que sostienen el poder. Risas, partidos de fútbol, murales, carteles y rock & roll son las herramientas que, transmitidas y elaboradas colectivamente en red, blogueadas cada día, cuajan en los núcleos activistas de las «Revoluciones de Colores», desde Serbia hasta Ucrania.

El blog resume el carácter de red de estos movimientos revolucionarios. Si la web del nodo activista es un auténtico repositorio de métodos de lucha individual, de propuestas de carteles, eslóganes y pegatinas para descargar y, cómo no, de ecos de las convocatorias que cada grupo autónomo organizaba en las distintas ciudades, el espíritu, el motor, residía en los blogs y las páginas de la propia gente que se unía a la red. Blogs que, por supuesto, mezclaban el análisis político con el relato personal.

El resultado agregado genera la imagen de que los activistas serbios, como luego en Ucrania, estaban agrupados más por un espíritu que por otra cosa, por un fondo de humor subversivo y rock & roll.

La imagen de las nuevas formas de organización se representa mejor con un agregador de blogs que con un portal de consignas como los que solían mantener los partidos. Blogs personales, nodos asociativos, experimentos colectivos o individuales que se agrupan automáticamente en un espacio que les permite compartir lectores y crecer juntos mientras aumentan los debates y las propuestas. Una representación pluriárquica de unos activistas que se entienden a sí mismos como netócratas y saben que pueden proponer y federar, no comandar ni encuadrar; unos activistas que viven su acción y la representan en los blogs como un todo, con muchas dimensiones, no en un aburrido y limitado eje ideológico clásico.
Sustituyendo las graves asambleas por blogs, agregadores y enlaces, cambiando los mítines y las banderas por conciertos rockeros y carteles autoimpresos con lemas provocativos, la revolución se vive en primera persona como algo gozoso, creativo, divertido y pleno, prefigurando el modo de vida por el que se lucha y la libertad que se anhela en el estilo de vida que se describe. La gente se adhiere a una manera de vivir, a una apuesta por la vida. Como decía al hacer balance de la trayectoria de «Otpor!» el gran Srdja Popovic:

Ganamos porque amábamos más la vida. Decidimos amar la vida y no puedes golpear eso. Y eso es justamente lo que Otpor hizo. Éramos un grupo de fans de la vida y por eso ganamos.

El fondo, una vez más, es el poder que nos da la red para crear (y demoler) mitos, para ganar el futuro contando historias. Porque la revolución, las nuevas libertades, son un cuento, un hermoso cuento de futuro que se hace realidad cuando nos lo creemos, lo compartimos y empezamos a vivir, hoy ya, en él. Porque, como descubre Popovic el discurso ciberactivista es una lírica.

La lírica, entendida como la forma de proyectar opciones de futuro desde lo que se vive, se siente, se disfruta y se hace en el presente, no es sino la representación en relato de un ethos particular, de una manera de vivir que se plantea como opción entre otras, que no busca anular el campo a las otras ni negarlas. La lírica invita a sumarse sin diluirse, busca la conversación, no la adhesión. Se trata de una opción ética frente a la dimensión excluyente, sacrificial y de confrontación que irremediablemente plantea la épica.

Es cierto que esta distinción no es novedosa en absoluto, salvo tal vez en su traducción al blogging, a ese quiero hacer un hermoso blog como parte de una hermosa vida tan querido de los ciberpunks y los sionistas digitales. Merece la pena, en cualquier caso, retomar el debate literario.

En «Sobre el amor y la muerte», Patrick Süskind confronta al lírico Orfeo –humano y creador mítico de las primeras canciones– con el épico Jesús de Nazaret.

[Orfeo] había perdido a su joven mujer mordida por una serpiente venenosa. Y está tan desconsolado por la pérdida que hace algo que puede parecernos demente, pero también completamente comprensible. Quiere devolver a la vida a su amada muerta. No es que de por sí pusiera en duda el poder de la muerte ni el hecho de que le correspondiera la última palabra; y mucho menos trata de vencer a la muerte de una forma representativa, en beneficio de toda la Humanidad o de una vida eterna. No, sólo quiere que le devuelvan a ella, a su amada Eurídice, y no para siempre y eternamente, sino por la duración normal de una vida humana, a fin de ser feliz con ella en la Tierra. Por eso, el descenso de Orfeo al Submundo no debe interpretarse en modo alguno como una empresa suicida, sino como una empresa sin duda arriesgada, pero totalmente orientada a la vida y que incluso lucha desesperadamente por la vida […]

Hay que reconocer que el discurso de Orfeo se diferencia de forma agradable del rudo tono de mando de Jesús de Nazaret. Jesús era un predicador fanático, que no quería convencer sino que reclamaba un vasallaje sin condiciones. Sus manifestaciones están salpicadas de órdenes, amenazas y el reiterante y apodíctico «pero yo os digo». Así hablan en todos los tiempos los que no aman ni quieren salvar a un solo hombre sino a toda la Humanidad. Orfeo, sin embargo, sólo ama a una y sólo a ella quiere salvar: Eurídice. Y por eso su tono es más conciliador, más amable […]
El nazareno nunca comete errores. E incluso cuando parece cometerlos –por ejemplo al admitir a un traidor en su propio grupo–, el error está calculado y forma parte del plan de salvación. Orfeo, sin embargo, es un hombre sin planes ni habilidades sobrehumanas y, como tal, capaz en cualquier momento de cometer un gran error, una horrible estupidez, lo que hace que nos resulte otra vez simpático. Se alegra traviesamente –¿quién podría tomárselo a mal?– de su éxito. Ha conseguido algo que, antes de él, nadie había logrado.

Seguramente muchos cristianos se sentirán excluidos de la visión de Jesús que utiliza Süskind. No importa, no es lo relevante en esta larga cita. Cambien a Jesús por el Ché o por cualquier líder salvífico, por cualquiera que haga de la épica, del sacrificio último, del deseo de morir por otros, la base de su relato de futuro.

La clave que acertadamente señala el autor alemán es que lo épico va indisolublemente ligado al amor a los demás como algo abstracto. Por eso la solución que aporta el héroe es necesariamente totalizadora y pasa por encima de cada uno como forma de resolver el todo. La épica es definitivamente monoteísta en el sentido en que lo son las grandes máquinas teóricas de la modernidad.

Orfeo, la lírica al fin, parte de la humildad del uno entre muchos, del amor y lo concreto, de la persona –que no del individuo–, asumiéndose y proyectándose hacia todos desde el reconocimiento de la diferencia propia y la de cada uno de los demás. Orfeo ofrece e innova sin intentar elevar ni hacer aceptar a los demás una verdad global única. Por eso su relato se hace aceptable desde la posmodernidad, porque su acción y su relato no pretenden ser el cierre de nada, sino parte de la gran fiesta de su propia vida. Una fiesta con las puertas abiertas. Por eso la lírica abre una conversación. A partir de ella caben tanto la inclusión como un irónico distanciamiento, pero no la excomunión.
En la épica, en cambio, sólo cabe la adhesión o la exclusión, pues sólo habla el héroe, hijo del Dios de un logos (razón y palabra) que no reconoce otra verdad que la suya propia.

No hace mucho Desmond Morris dedicó un curioso ensayo a la felicidad: «La naturaleza de la felicidad». La definía como el súbito trance de placer que se siente cuando algo mejora y la fundamentaba como un logro evolutivo de nuestra especie, como el premio genético que recibimos las criaturas de una especie que se hizo curiosa, básicamente pacífica, cooperativa y competitiva para poder adaptarse y superarse en un medio diverso y cambiante.

Morris argumenta que si la felicidad es pasajera es porque está ligada al cambio. Así, el muy reiterado lema de Juan Urrutia «dejarse arrebatar por el cambio» resumiría como ninguno el atractivo irrenunciable de la lírica de la innovación y su perspectiva gozosa del futuro.

La lírica de las redes es un canto del goce, de la felicidad provocada por el cambio. Es una lírica rebelde en tanto que la rebeldía se incorpora a la teoría de las redes sociales: al cantar la felicidad producida por el cambio, por la innovación, al aumentar la expectativa del premio a recibir por quien se una, invita a reducir el umbral de rebeldía del oyente impulsando la extensión de los nuevos comportamientos y, precisamente por ello, la cohesión social.
En este marco, la lírica entendida como el relato de la felicidad, desde la felicidad o en su expectativa, supone una invitación al cambio desde la ejemplaridad del explorador, del cartógrafo que reduce los riesgos experimentando a su propia costa para hacer públicos los resultados. Frente a la épica del conquistador, del combatiente, que prefigura una sociedad de sacrificio y conquista, de individuos sufrientes en pos de un plus ultra, de una victoria final que dé sentido a la Pasión sufrida, la lírica de la innovación social se parece más bien al apasionado relato del naturalista que vive un descubrimiento permanente y progresivo, que sabe el más allá infinito y valora lo recorrido en sí mismo, como una obra completa, como una reinvención permanente, una Resurrección gozosa.

La épica se adapta mal a las redes, al menos a las de las culturas meridionales, porque es cosa de individuos, de soledades. Prometeo cumple aislado su castigo. El Jesús épico, el del martirio, es un Jesús solitario («Padre, ¿por qué me has abandonado? »). El Cristo de la Resurrección vuelve para relacionarse con otros, visita a los amigos y a su madre, reconstruye la red rota por el agotamiento producido por su propio sufrimiento en quienes le amaban, devolviendo la fe agotada y antecediendo el gran milagro pentecostal: la multiplicidad de la palabra para cada uno de los miembros del cluster original.

Es difícil expresar hasta qué punto, desde la mirada y la práctica de las redes, el individuo es una abstracción aberrante. No somos individuos, somos personas definidas no sólo por un ser, sino por un conjunto de relaciones, de conversaciones y expectativas que configuran una existencia.

Lo que vale para el individuo no vale para la persona. No está en el enemigo nuestro espejo cuando uno no es uno sino varios. El esfuerzo épico es el esfuerzo por obtener una identidad coherente basada en la confrontación, por hacer enemigo de todos lo que es enemigo de uno. Por eso la épica simplifica y homogeneiza. Pero la lírica nos dice que nuestra identidad no reside en lo que es, sino en lo que vemos posible alcanzar, en la felicidad del siguiente cambio, de la siguiente mejora posible. Nos invita, pues, a definirnos sobre el siguiente paso, a llevar la bandera cada cual de nuestro propio curso. Invita a hacer camino, cada cual el suyo, no a aceptar un único destino.

Por ello la épica ve lo colectivo como organización, como molde, como ejército, como resultado de un plan o una voluntad trágica. El Che cuenta Bolivia como un Cristo sufriente abandonado por el pueblo-padre. La lírica relata lo colectivo desde lo común, como la magia (cuya invención, por cierto, atribuían los griegos a Orfeo), como la imagen resultante de un rehacerse de prácticas, de experimentos, de juegos. Nada más lejos de la chejiná cabalística y mesiánica que culmina en el Nuevo Jerusalén que el derecho a la búsqueda de la propia felicidad, que ofrece el contrapunto subversivo y lírico al orden moderno de la Constitución estadounidense.

Y éste es el marco desde el que el poder se define en ambas formas de relato como algo realmente opuesto. En la épica, el poder emerge como resultado de la batalla. Tras ella queda el vacío o un nuevo ciclo fractal de guerra a nueva escala. Tras la Ilíada, la Orestíada. Del sacrificio de Ifigenia a la persecución de Orestes por su propia madre, media el triunfo de Agamenón: la Troya engañada, vejada y arrasada.

Del relato lírico el poder emerge como consenso, como resultante colectivo de un experimento testado por muchos, de un camino que descubre un hito por el que pasa, para muchos, la forma de construir una existencia arrebatada por el cambio. El poder del lírico emerge de su capacidad para generar nuevos consensos, de diseñar nuevos juegos, nuevas experiencias que muchos o todos en una red entiendan como mejora, como fuente de felicidad para cada uno.

Construir un hermoso blog como bitácora de una hermosa vida. Construir y cantar lo construido. Porque, al fin, ¿puede haber mayor triunfo que el de construir la felicidad desde lo pequeño?

Ciberactivistas

Tan revelador como las formas y los lenguajes de la «Primavera de las redes» fue la incapacidad del poder para entender a qué se estaban enfrentando. Al carecer de una estructura estrictamente jerárquica que supervise y comunique, las viejas organizaciones sienten que sus antagonistas son cada vez más inaprensibles. La clave de las redes distribuidas está en su identidad, en la existencia de un espíritu común que los netócratas modulan a través de mensajes públicos.

Como vimos en las Revoluciones de Colores, nunca la tecnología había sido tan instrumental, tan poco protagonista por sí misma, como en los nuevos conflictos. Ya en los años noventa escribían Arquilla y Ronsfeld en «Swarming and the Future of Conflict»:

La revolución informacional está cambiando la forma en que la gente lucha a lo largo de todo el espectro del conflicto. Lo está haciendo fundamentalmente mediante la mejora de la potencia y capacidad de acción de pequeñas unidades, y favoreciendo la emergencia de formas reticulares de organización, doctrina y estrategia que hacen la vida cada vez más difícil a las grandes y jerárquicas formas tradicionales de organización. La tecnología importa, sí, pero supeditada a la forma organizativa que se adopta o desarrolla. Hoy la forma emergente de organización es la red.

En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, coordinándose espontáneamente en la red, el conflicto es «multicanal», se da simultáneamente en muchos frentes, y del aparente caos emerge un «orden espontáneo» (el swarming) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos. Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla, en la identidad de red, «la doctrina común es tan importante como la tecnología».

La misma guerra en la sociedad red, la guerra distribuida, es una guerra de corso en la que pequeñas unidades «ya saben lo que tienen que hacer» y saben que «tienen que comunicarse entre sí no para preparar la acción, sino sólo a consecuencia de ella y, sobre todo, a través de ella». En este tipo de enfrentamiento la definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante que lo explícito (los planes o estrategias basados en líneas causales acción-reacción).

El swarming es la forma del conflicto en la sociedad red, la forma en que el poder es controlado en el nuevo mundo y, al tiempo, la forma en que el nuevo mundo logra su traducción de lo virtual a lo material.

¿Cómo organizar, pues, acciones en un mundo de redes distribuidas? ¿Cómo se llega a un swarming civil? En primer lugar, renunciando a organizar. Los movimientos surgen por autoagregación espontánea, así que planificar qué va a hacer quién y cuándo no tiene ningún sentido, porque no sabremos el qué hasta que el quién haya actuado.

Lo que si sabemos es que todos los movimientos relevantes y auténticamente distribuidos de la última década han tenido dos fases necesarias:

  1. Deliberación: localizada en foros y blogs, necesariamente «minoritaria», cuaja los nuevos consensos, que, traducidos en consignas se convertirán en movilización.
  2. Movilización: articulada sobre herramientas de difusión (YouTube pero también Facebook o incluso, en mucha menor medida de lo relatado por los medios, Twitter) y de comunicación directa uno a uno como los SMS o archivos digitales con carteles o adhesivos para que cada cual los reproduzca y difunda.

La deliberación tiene mucho de laboratorio social de nuevos discursos. El ciberactivismo con éxito tiene mucho de profecía autocumplida. Cuando se alcanza un cierto umbral de gente que no sólo quiere sino que cree poder cambiar las cosas, el cambio se hace insoslayable. Por eso los nuevos discursos parten del «empowering people», de relatos de individuos o pequeños grupos con causa que transforman la realidad con voluntad, imaginación e ingenio. Es decir, los nuevos discursos definen el activismo como una forma de «hacking social».

Son los nuevos mitos y, además, en un sentido absolutamente posmoderno: no imponen una jerarquía de valores estricta, un juego de valores y un credo, al estilo de los socialistas utópicos o los randianos, sino que proponen «rangos», cauces de una cierta manera de mirar el mundo, de un cierto estilo de vida que será el verdadero aglutinante de la red. Por eso, toda esta lírica discursiva lleva implícito un fuerte componente identitario que facilita a su vez la comunicación entre pares desconocidos sin que sea necesaria la mediación de un «centro», es decir asegura el carácter distribuido de la red y, por tanto, su robustez de conjunto.

Por eso, es más importante el desarrollo de herramientas que hagan claramente visible la posibilidad del hacking social a los individuos que cualquier convocatoria que podamos organizar. El ciberactivismo, como hijo de la cultura hacker, se reitera en el mito del hágalo usted mismo, de la potencia del individuo para generar consensos y transmitir ideas en una red distribuida.

La idea es: desarrolla herramientas y ponlas a disposición pública. Ya habrá quien sepa qué hacer con ellas. Las herramientas no son neutrales. Desde archivos descargables para hacer plantillas, volantes y camisetas hasta software libre para hacer y federar blogs, pasando por manuales de resistencia civil no violenta con mil y un pequeños gestos cotidianos que propagar; todo esto lo hemos visto en Serbia primero y en Ucrania y Kirguistán después. Y funciona.

Las herramientas tienen que estar pensadas para que la gente, mediante pequeños gestos, pueda reconocerse en otros como ellos. La visibilidad del disenso, la ruptura de la pasividad es la culminación de la estrategia de toda estrategia de empoderamiento.

La visibilidad es algo por lo que hay que luchar permanentemente. Primero online (valga una vez más el ejemplo de los agregadores) y luego offline. La visibilidad, y por tanto la autoconfianza del número, es la clave para alcanzar tipping points, momentos en los que se alcanza el umbral de rebeldía y la información y las ideas se propagan por medio de un número de personas que crece exponencialmente. De ahí la importancia simbólica y real de las ciberturbas, manifestaciones espontáneas convocadas mediante el «pásalo», blog a blog, boca a boca y SMS a SMS.

Un ciberactivista es alguien que utiliza Internet, y sobre todo la blogsfera, para difundir un discurso y poner a disposición pública herramientas que devuelvan a las personas el poder y la visibilidad que hoy monopolizan las instituciones. Un ciberactivista es una enzima del proceso por el que la sociedad pasa de organizarse en redes jerárquicas descentralizadas a ordenarse en redes distribuidas básicamente igualitarias.

La potencia de las redes distribuidas sólo pueden aprovecharla plenamente quienes creen en un mundo de poder distribuido y, en un mundo así, el conflicto informativo adopta la forma de un swarming en el que los nodos van sincronizando mensajes hasta acabar propiciando un cambio en la agenda pública. Y en el límite, la movilización espontánea y masiva en las calles: la ciberturba.

Ciberturbas

Todos tenemos una idea intuitiva de las ciberturbas. Una definición no problemática podría ser:

La culminación en la movilización en la calle de un proceso de discusión social llevado a cabo por medios electrónicos de comunicación y publicación personales en el que se rompe la división entre ciberactivistas y movilizados.

La idea central es que es la red social en su conjunto la que practica y hace crecer el ciberactivismo, a diferencia de otros procesos, como las Revoluciones de Colores, donde la permanencia de estructuras descentralizadas junto con las distribuidas llevó al mantenimiento de la división ciberactivistas/base social de una forma clara. Como hemos visto, existían «organizaciones convocantes», aunque sólo fueran, a su vez, pequeñas subredes sociales de activistas más que organizaciones tradicionales.

Una de las características definitorias de las ciberturbas es que es imposible encontrar en ellas un «organizador», un «grupo dinamizador» responsable y estable. En todo caso, encontraremos «propositores» originales que en el curso de la movilización tienden a disolverse en el propio movimiento. Entre otras cosas porque las ciberturbas nacen en la periferia de las redes informativas, no en su centro.

El problema con movimientos tan nuevos y que influyen tanto en la agenda política, como los que hemos caracterizado como ciberturbas, es que resulta sumamente difícil discutir sobre ellos o analizarlos sin que la percepción y valoración del receptor estén mediadas por sus consecuencias o por su posición en los debates políticos que abren.
En España ha sido obvio con las movilizaciones de la noche del 13 de marzo de 2004. En Filipinas había pasado antes. Podría parecer que hubiera muchas más oportunidades para el análisis desapasionado en el caso francés, al ser el movimiento tan pobre propositivamente y causar una repulsa tan generalizada. Sin embargo, al haberse confundido mediáticamente con el debate sobre la inmigración, e incluso con el miedo al terrorismo yihadista, tampoco está libre de condicionamientos partidarios.

Como comentábamos en el capítulo anterior, cuando nos acercamos a ellos, lo primero que nos llama la atención es la existencia de una división clara entre una fase deliberativa –de debate– y otra de convocatoria y movilización en la calle. La primera es relativamente amplia, aunque subterránea en la medida en que no se ve reflejada en los medios tradicionales. De hecho, es constatable como en todos los casos los blogs tuvieron un papel fundamental como herramienta, aunque lógicamente, la «conversación» armada por cada uno de ellos involucrara áreas distintas de la blogsfera. De hecho, parece que la tendencia es a que la web tenga un peso cada vez mayor en esta fase, paralelo a la expansión de las tecnologías de publicación personal.

Pasamos de las radios locales y los foros online filipinos del año 2001 a la combinación de medios digitales alternativos, foros y blogs relativamente centrales e ideologizados en el periodo del 11-12 de marzo de 2004 en España, para llegar a la llamada «blogsfera periférica» en el noviembre francés de 2005 y el macrobotellón español de 2006.

En cada caso no sólo el número de emisores aumenta con respecto al anterior, sino también el número total de personas involucradas en la comunicación. En este caso el ejemplo francés es especialmente interesante, en la medida en que ese entorno deliberativo se crea sobre la marcha, de forma relativamente espontánea a partir de un par de «páginas de homenaje» creadas en un servicio gratuito de blogs ligados a una emisora de música, Skyrock.

A los pocos días de comenzar las revueltas la policía francesa ya era consciente de que no se enfrentaba a una explosión irracional de los barrios, sino a una forma contemporánea de violencia urbana organizada, la guerrilla en red surgida espontáneamente a partir de la repercusión de las primeras algaradas. Así lo declaraba la televisión pública francesa:

Des policiers évoquent aussi l’«émulation» entre groupes, via des «blogs», une compétition entre quartiers voisins ou la recherche d’une exposition médiatique.

Trece días después, tres bloggers fueron detenidos por su papel en las revueltas francesas. Según el diario Liberation:

Ces blogs, intitulés «Nike la France» et «Nique l’État» ou encore «Sarkodead» et «Hardcore», incitaient à participer aux violences dans les banlieues et à s’en prendre aux policiers. Ils ont été désactivés par Skyrock le week-end dernier. L’information a été ouverte pour «provocation à une dégradation volontaire dangereuse pour les personnes par le biais d’internet». Les trois jeunes gens, dont deux de Seine-Saint-Denis (Noisy-le-Sec et Bondy), âgés de 16 et 18 ans et un autre, 14 ans, des Bouches-du-Rhône, avaient été arrêtés lundi matin […]. Les trois jeunes qui «ne se connaissent pas entre eux», avaient «pris comme support» le site internet de la radio Skyrock. […].

Dado el aspecto de los blogs mientras estuvieron abiertos, los tres chicos parecían poco más que «lammers», usuarios muy poco avanzados que normalmente harían un uso lúdico de la red y poco más y que, como escribía en esos días Alejandro Rivero, «lo que pretendían hacer era una página de homenaje y les pilló de sorpresa el que se empleara para pegar convocatorias».

Esto lo confirmaría el hecho de que alojaran sus blogs en Skyblog, un servicio de blogs gratuitos que es el equivalente francés del MSN-Spaces en el mundo hispano, con un perfil de usuario muy similar. Pura «blogsfera periférica», pero masiva. De hecho, se calcula que en el caso hispanoparlante agrupa a más de dos millones de personas.
Además, la información señala que «no se conocían entre sí». De hecho, lo más probable es que percibieran a los otros, si habían dado con ellos en la red, como competidores. La competencia, en las redes distribuidas y sobre todo en el marco de un naciente swarming, se convierte en cooperación. Pero evidentemente esto iría más allá de los tres nodos originales. Como señalaba el blogger Alejandro Rivero,

a lo largo de la semana han aprendido sobre la marcha, autocitándose y linkando unas páginas con otras para evitar tanto los cierres como las sobrecargas técnicas ¡al pasar de 2^14 comentarios!

La multiplicación de nodos (blogs) fácilmente interconectados entre sí (a través de los comentarios) generó un medio de comunicación específico y distribuido, una subblogsfera alojada en Skyblog que en muy poco tiempo se convirtió en todo un ecosistema informativo, a pesar de haber aparecido, como hemos visto, muy toscamente. Se trataba de un subsistema donde emulación y competencia generaron como resultado un óptimo acumulativo (de conocimiento), al permitir muy rápidamente alcanzar la masa crítica de blogs nuevos e implicados, y que por tanto sentó las bases de una cierta forma de cooperación social.

Lo verdaderamente fascinante de esta experiencia es esta convivencia de elementos estructuralmente muy avanzados, muy contemporáneos, propios del swarming (blogs, móviles, acumulación rápida de conocimiento técnico por mera interconexión espontánea de los nodos) con la tosquedad de las intenciones, la ausencia casi total de discurso y estrategia de poder (no se reivindicaba nada más allá de que Sarkozy se disculpara, aunque se expresara mucho).
Seguramente por eso, y debido más que nada a las carencias de base generadas por el sistema educativo, la fase deliberativa en el caso francés fue sumamente breve y evolucionó hacia la acumulación técnica de conocimientos en formas de guerrilla urbana, superponiéndose a la coordinación y convocatoria realizada sobre todo mediante teléfonos móviles.

Durante aquellos días los medios de media Europa insistieron en trazar un paralelismo con las revueltas raciales de Los Ángeles en 1994. Pero lo interesante son las diferencias, no sólo en las bajas producidas (53 muertos en LA frente a uno en todos los enfrentamientos callejeros franceses), sino sobre todo en la evolución y la forma. En Los Ángeles las noches y los días fueron igualmente peligrosos y los saqueos fueron constantes. Aunque ambos movimientos acabaron por una mezcla de represión y agotamiento interno (producto de su ausencia de contenido reivindicativo claro), el ciclo (día/noche y entre días) fue radicalmente diferente. En Francia vimos cómo de la violencia espontánea y localizada emergía una conciencia de acción colectiva, de juego/ataque/competencia grupal no sólo en los barrios, sino entre ellos y entre las ciudades. Y como resultado vimos un crescendo tanto en extensión como en capacidad de organización técnica de las algaradas; todo ello sin alejarse más de unas manzanas de casa.

Las revueltas francesas llegaron a convertirse en un swarming nacional para finalmente desinflarse. Se desinflaron porque sus protagonistas adolecían, ya de partida, de una falta de empoderamiento básico: la capacidad para expresar y articular sus necesidades en forma de propuestas. Sin embargo, demostraron una capacidad asombrosa e incomparable con el caso estadounidense para desarrollar conocimientos «técnicos» de guerrilla urbana a base de compartir experiencias. Era asombroso ver los vídeos grabados con teléfonos móviles de los despliegues nocturnos de la policía y cómo eran comentados en los blogs por la mañana.

Junto con esta capacidad para generar conocimiento muy rapidamente, se aprecia en las ciberturbas otra novedad radical con respecto a formas de movilización anteriores. Al no existir una institución –partido, sindicato, colectivo, etc.– que convoque las movilizaciones, no se puede escenificar un acuerdo o una negociación.

Como señalaba Manuel Castells en un excelente documental sobre la ciberturba del 13-M firmado por Manuel Campo Vidal, estos movimientos tienen el carácter de una «revuelta ética», no existe siquiera un programa mínimo, sino la expresión de unas peticiones muy sencillas ligadas a la naturaleza reactiva del movimiento.

En el caso filipino fueron las pruebas de corrupción del presidente Estrada. En el 13-M el «¿Quién ha sido?» fue una reacción frente a la percepción de manipulación informativa gubernamental en la atribución de la autoría del 11-M. En los disturbios franceses, la exigencia de disculpas al ministro del Interior a raíz de sus declaraciones tras la muerte de dos chavales del arrabal en un encuentro con la policía. En el macrobotellón español, la reivindicación lúdica del espacio público tradicional en nuestra cultura frente a las leyes cada vez más restrictivas de las administraciones. En Túnez las protestas que siguieron a la inmolación de un licenciado que protestaba, desesperado, por no poder mantener su negocio en la calle.

Este carácter genérico de lo vindicado, unido a la imposibilidad de personificar el movimiento en una organización o un líder, da pie a infinitas teorías conspiranoicas más o menos del gusto de los medios.

La tendencia, sin embargo, no es hacia una «cristalización» organizativa de este tipo de movimientos. Al contrario, el papel determinante en todos ellos es la red de teléfonos móviles, que es prácticamente un calco de la red social real y de la «blogsfera periférica», que sigue en su expansión un camino parecido.

Al origen deliberativo de estos movimientos se le pueden aplicar las conclusiones de la crítica que el físico y teórico de redes Duncan Watts hizo del estructuralismo estático y basado en el concepto de centralidad que se enseña en nuestras universidades:

Implícita en la aproximación [a las redes desde el concepto de centralidad] está la asunción de que las redes que parecen ser distribuidas no lo son realmente. […] Pero, ¿qué pasa si no hay un centro? ¿Qué pasa si hay muchos «centros» no necesariamente coordinados ni incluso del «mismo lado»? ¿Qué pasa si las innovaciones importantes no se generan en el núcleo sino en la periferia, a donde los capos gestores de la información están demasiado ocupados para mirar? ¿Qué pasa si pequeños sucesos repercuten a través de oscuros lugares por casualidad y merced a encuentros fortuitos desencadenan una multitud de decisiones individuales, cada una de ellas tomada sin una planificación previa, que se convierten por agregación en un suceso no anticipable por nadie, ni siquiera por los propios actores? En estos casos, la centralidad en la red de los individuos o cualquier centralidad de cualquier tipo nos dirá poco sobre el resultado, porque el centro emerge como consecuencia del propio suceso.

Eso es exactamente una ciberturba, la culminación en una movilización en la calle de un proceso de discusión social llevado a cabo por medios electrónicos de comunicación y publicación personales en el que se rompe la división entre ciberactivistas y movilizados. Es la red social en su conjunto la que practica y hace crecer el ciberactivismo, desde la periferia hacia el centro.

No tiene sentido buscar el origen y la autoría de las convocatorias en una persona o en un grupo. Constantemente hay miles de ellos en la blogsfera proponiendo temas y soluciones para el debate con la esperanza de que cristalicen en una movilización social generalizada. La blogsfera, ese nuevo gran medio de comunicación distribuida, es el autor y el origen de todas estas movilizaciones de los últimos años.

Por eso si definimos «influencia» como la capacidad de un medio, un grupo o un individuo para modificar por sí mismo la agenda pública en un determinado ámbito, hay que remarcar que ningún blog es un medio, la blogsfera es el medio. Un blog concreto, a diferencia de un gran periódico, no puede modificar la agenda pública. La blogsfera, la gran red social de personas que se comunican a través de bitácoras y otras herramientas de publicación electrónica personal, sí, como demuestran, en el límite, las ciberturbas.

Ciberactivismo

De todo nuestro recorrido hasta ahora podemos ya destilar una definición de qué es realmente el ciberactivismo y sobre qué modelos puede operar.

Podríamos definir «ciberactivismo» como toda estrategia que persigue el cambio de la agenda pública, la inclusión de un nuevo tema en el orden del día de la gran discusión social, mediante la difusión de un determinado mensaje y su propagación a través del «boca a boca» multiplicado por los medios de comunicación y publicación electrónica personal.

El ciberactivismo no es una técnica, sino una estrategia. Hacemos ciberactivismo cuando publicamos en la red –en un blog o en un foro– buscando que los que lo leen avisen a otros –enlazando en sus propios blogs o recomendándoles la lectura por otros medios– o cuando enviamos un e-mail o un SMS a otras personas con la esperanza de que lo reenvíen a su lista de contactos.

Por eso todos estamos abocados al ciberactivismo. Lo está un escritor que quiere promocionar su libro, un activista social que quiere convertir un problema invisible en un debate social, la pequeña empresa con un producto innovador que no puede llegar a su clientela o el militante político que quiere defender sus ideas.

De lo que llevamos visto en este capítulo podemos extraer una conclusión: hay dos modelos básicos, dos formas de estrategia. La primera es la lógica de campaña: construir un centro, proponer acciones y difundir la idea. La segunda es iniciar un swarming, un gran debate social distribuido con consecuencias, de entrada, imprevisibles.

No hay un camino intermedio que conduzca al éxito. Ambas estrategias requieren formas de comunicación muy diferenciadas. En la primera se propone, a la manera del activismo tradicional, un tema, un antagonista, unas medidas a defender y una forma de movilizarse. Se invita a la gente a adherirse, no a diseñar la campaña.

En la segunda se inicia un tema y se espera a que «se caliente» en el proceso deliberativo hasta desembocar espontáneamente en una ciberturba o en un nuevo consenso social. Existe una renuncia de partida al control de las formas que en cada fase vaya a adoptar el proceso y a la posibilidad incluso de abortarlo, porque si intentamos centralizar lo distribuido, si pretendemos quedar como tutores del proceso de debate que abrimos, únicamente conseguiremos inhibirlo y al final no tendremos propuestas claras a las que la gente pueda adherirse.
Si hasta ahora hemos visto las formas políticas que adoptan ambas estrategias, en las páginas siguientes esbozaremos el tipo de comunicación que requieren ambas y sus posibles formas en otros ámbitos, desde la empresa hasta la promoción de actividades asociativas.

La diferencia fundamental entre los dos modelos es la existencia o no de un nodo dinamizador a lo largo de todo el proceso. Si sólo queremos iniciar, prender, un proceso de debate, tendremos que argumentar, señalar, escribir y promocionar lo escrito. Si es posible, celebrar actos presenciales y relatar los que hacen otros, animando a quien podamos a escribir y opinar sobre el tema.

No es fácil iniciar un proceso así. La pequeña historia de las ciberturbas nos demuestra que surgen como respuesta a hechos traumáticos mal gestionados informativa o socialmente por las autoridades, cuando no provocados por ellas mismas. Son reactivas. Cuanto menos universal sea la percepción de que el motor es un hecho de alguna manera «indignante», más lento será el proceso y menos probable será que surja espontáneamente, por mucho que lo estemos animando.

Por eso el modelo de ciberactivismo más frecuente es el que busca la adhesión a una campaña cuyos objetivos y medios han sido diseñados estratégicamente a priori por un nodo organizador.

En general, en este tipo de procesos la claridad y la accesibilidad de la información serán fundamentales. Hace falta ante todo un por qué, un qué y un a quién: por qué hay que movilizarse, qué hay que vindicar en respuesta y frente a quién hay que hacerlo.

Esto, a su vez, obliga a cuidar una serie de elementos de la información:

  1. Documentación. Debemos partir de una información exhaustiva, recoger todos los argumentos a favor y en contra de nuestra postura y ponerlos a disposición pública.
  2. Discurso. Debemos resumir en dos líneas por qué una persona normal debería movilizarse. En muchos casos vamos a dirigirnos a la gente para pedirles que reaccionen ante algo que posiblemente no conocen, pero que si conocieran posiblemente tampoco tendría mucho interés para ellos. Tendremos poco tiempo y pocas oportunidades para convencerles, lo que significa que tendremos que ser muy claros en todos nuestros mensajes, maximizar la transferencia de información. Es necesario que sean evidentes los objetivos, los medios y las causas. Si los receptores no tienen claro de qué va el mensaje, no podrán pasarlo ni explicárselo a otros aunque quieran. Tendremos que conseguir que, aun siendo corto y claro, esté lo suficientemente matizado como para que no sea ni un panfleto ni una proclama del fin del mundo.El mensaje apocalíptico es una falsa tentación. Si se articula bien, puede alarmar lo suficiente a los demás como para que se impliquen, pero ¿y si, por ejemplo, nos enfrentamos a un proyecto de ley y finalmente sale adelante? Es probable que no vivamos de una forma evidente en un 1984 orwelliano al día siguiente de su aplicación, pero seguramente las cosas serán más difíciles para los objetivos que perseguimos y nos hará falta más que nunca crear opinión y movilizar gente. Si vendimos que la alternativa era la retirada del proyecto o el fin del mundo, indefectiblemente perderemos lo más valioso, el ánimo de los que participaron, su confianza en las perspectivas abiertas por sus propias acciones.
  3. Elegir los destinatarios últimos de la acción. ¿Qué institución tiene la responsabilidad de lo que reivindica una campaña? ¿A quién mostrarán los adherentes su descontento? ¿A quién trataremos de convencer con nuestros argumentos? ¿Qué pretendemos de aquel o aquellos a los que nos dirigimos?Esto es importante porque se trata de plantearnos siempre objetivos alcanzables. Pedir lo imposible sería burlarse del esfuerzo de quienes se movilicen y abriría el camino de la desmoralización posterior.Puede que tan sólo persigamos la transmisión del mensaje, la conversión de una historia o un eslogan en meme. No habría antagonista en una campaña de este tipo. Estaríamos ante una campaña de «marketing viral», donde lo que se pretende es simplemente que el receptor retransmita. Pero incluso en estas campañas es muy probable que le pidamos algo más: que participe en el debate de un libro –y, por tanto, que lo lea y tal vez incluso lo compre», que envíe una carta de protesta a una institución o se manifieste frente a ella, que pruebe un producto o que investigue por su cuenta sobre el cambio climático. Da igual, debemos pedirle que haga algo asequible para él, explicándole claramente por qué si son muchos los que se suman puede cambiar algo contextualmente.
  4. Diseño de herramientas. Las herramientas son fundamentales y hay que facilitar que cada persona que entre en relación con la campaña pueda reproducirla en su cluster, en su red social, sin mediación de nadie.Se trata en primer lugar de informar, de hacer una pequeña selección de enlaces sobre «qué es» y «por qué nos afecta». Esto puede ampliarse a e-mails y SMS tipo, carteles en formato electrónico que la gente pueda imprimir y fotocopiar, banners que puedan incorporar a su blog, etc.Es importante que los logos y demás materiales sean de la campaña, no del grupo, la empresa o el blog desde el que lo lancemos. De este modo favorecemos que otros nodos asuman la campaña como propia simplemente copiando y pegando los materiales en su blog o web, sin tener que darnos una sola referencia. Si de verdad queremos propagar una idea, no debería contrariarnos en absoluto que esto suceda; al contrario, no hay mejor síntoma de que una campaña distribuida se está haciendo bien. Es más, los motivos deberían poder copiarse con facilidad y personalizarse de acuerdo con los intereses de cada cual; por ejemplo, para ponerle el logo de su colectivo de estudiantes, sindicato, asociación vecinal o club rolero. De entrada, todos los nodos, todas las subredes interesan; no temamos que la campaña sea co-firmada por muchos. Cuanto más personalizada sea la comunicación, más fiable será.
  5. Visibilidad. El primer elemento para obtener visibilidad ya lo tenemos. Añadiríamos, además, la posibilidad de un «contador», un sitio donde de alguna manera se recoja un censo de adherentes o un diario de la expansión de la campaña. Un blog suele ser una buena solución. No hay nada que genere más ánimo que ver la campaña crecer desde abajo.Por otro lado, hay nodos en la red que están a caballo entre la propia red y la comunicación en broadcast: radios comunitarias y emisoras online, periódicos electrónicos, periodistas con blog, incluso grupos de Facebook y otras redes definidas sobre la adhesión. Enviarles un e-mail con un pequeño dossier y documentación puede convertirlos en un nodo muy activo que abra terrenos y redes para la campaña.En esta misma línea, hay que hacer un llamamiento para que todo aquel que pueda y se anime mande artículos de opinión y cartas al director a la prensa, especialmente a la local, la más leída en nuestro país (y en casi todos). Se pueden enviar dossieres como el que preparemos para la prensa electrónica (básicamente un e-mail con enlaces y una explicación clara de la campaña) a columnistas regulares de medios locales de quienes sabemos que están particularmente sensibilizados con estos temas.En una campaña «clásica» el centro «tiraría de base de datos» y organizaría un mailing bastante impersonal que enviaría a personas con este perfil. En la red se trata de que sean los propios adherentes, los agentes activos de la campaña, los que «pasen» la información a sus contactos y conocidos cercanos. Seguro que hay muchos de ellos en situación de enviar artículos a la prensa local o hacer una intervención en la radio local.

    Se trata de que cada nodo aporte algo para mejorar la visibilidad de la campaña, descubriendo que su agenda, sus contactos, su red social personal, al agregarse a la de los demás, forma un potente medio de comunicación y un formidable instrumento de acción colectiva sin mediaciones.

La regresión de la web 2.0

Si atendemos al relato mediático que hicieron en su día, los protagonistas de la revolución tunecina o de las movilizaciones poselectorales iraníes habrían sido twitter y Facebook, no los blogs. El análisis no resiste la comparación entre unos pocos miles de usuarios de twitter y un casi medio millón de blogs actualizándose semanalmente por decenas de miles. Pero los medios tenían sus propios motivos para mantener ese discurso. Twitter, por su propio formato, «recorta la realidad» a la agenda pública que los propios medios generan, hace dependientes a sus propios columnistas del contenido que hacen para ellos (en vez de los blogs, que los independiza) y «reeduca» a los lectores en una relación de centralidad que remite una y otra vez a un único lugar en vez de a una multiplicidad de fuentes. Pero la clave es que fortalece la agenda mediática en la medida en que -aunque sólo sea por la limitación de caracteres- no sirve para construir contexto propio entre los que discuten. Por eso la imagen de la realidad a partir de la que se comparte sólo puede o ser anterior (pequeñas redes de amigos del mundo presencial) o, como comunicación pública, construirse desde el contexto común que nos viene dado a todos en cada estado -el broadcast mediático y su agenda común- simplemente porque es el único contexto a partir del cual no es necesario estar explicándolo todo todo el tiempo.

Pero más allá del interés de los medios, el hecho es que la dupla Facebook-Twitter ha ganado millones de usuarios y sin duda, erosionado el rol político de los blogs. Las consecuencias no son menores. El movimiento del 15M, los famosos «indignados» españoles, seguramente sea la primera movilización realmente articulada en torno a Twitter y los «libros de caras». La falta de los hábitos mismos de la deliberación virtual, comunes y profundos en movimientos como el tunecino o el egipicio, se materializó pronto en la incapacidad para traducir la adhesión de centenares de miles de personas en algo tan simple como una plataforma reivindicativa común. Formado en su mayoría por jóvenes universitarios de clase media, mimado por la prensa y cortejado por influyentes políticos y comunicadores, el movimiento español adoleció, al final, de la misma incapacidad que el noviembre francés para ir más allá de lo expresivo y traducirse en un programa concreto capaz de transformar el entorno.

Para entenderlo debemos entender seguramente que la clave está en la palabra «adhesión». No todas las formas de relación generan la misma capacidad de compromiso, ni el mismo valor y por tanto no son igualmente aptas para madurar una deliberación colectiva.

El siguiente gráfico, conocido como la «pirámide del compromiso» nos muestra como las topologías de red de los servicios influyen en el valor esperado de las relaciones que generan a su alrededor

Pirámide del compromiso

El nivel más bajo corresponde al conocimiento de marca y a la más básica de las formas de comunicación centralizada, la publicidad y el «broadcast». Sólo hay un emisor y no se espera más reacción positiva que el acceso a una página o el reconocimiento de un logo. El siguiente nivel, la adhesión, corresponde a medios virtuales también centralizados como Facebook y otros servicios similares. La comunicación sigue teniendo un sólo emisor, pero el receptor responde en términos de agrado/desagrado, con poco coste, como una mera expresión que implica un bajo nivel de compromiso. Un paso más allá tenemos la participación, típica de entornos descentralizados como los ezines, las contextopedias y wikis abiertas. Sigue habiendo una división clara entre emisor y receptor, pero del receptor se espera un grado de compromiso y aporte mayor, que normalmente implica generación de contenidos de forma colaborativa, valoraciones elaboradas, etc. El salto más importante en la generación de valor de la relación corresponde al paso a formas de comunicación basadas en la interacción, propias de medios distribuidos como la blogsfera en las que se confunde la divisoria emisor/receptor.

Sólo la persistencia en la interacción distribuida acaba generando identidad y por consiguiente comunidad y compromisos sociales e interpersonales suficientes como para elevar programas comunes. Fue la falta de una interacción previa, incluso de una cultura de la interacción, lo que en el noviembre francés y el mayo español imposibilitó ningún acuerdo que no fuera unánime. De unos y otros queda poco más que la expresión de un descontento.

¿Cómo se pasó en el Europa de movimientos distribuidos capaces de poner el cuestión regímenes autoritarios sólidos como el de Milosevic en Serbia que había sabido resistir hasta a bloqueos y bombardeos de la OTAN, a movilizaciones que se ahogaban a la hora de traducirse en propuestas, incapaces de ir más allá de expresar hastío y celebrarse a si mismos? La respuesta es compleja. Los medios jugaron su parte, es cierto, pero las grandes empresas de la red por un lado y las estrategias de los grupos políticos tradicionales por otro también jugaron un papel fundamental, impulsando una verdadera «cultura de la adhesión», materializada en el éxito de Twitter y Facebook, que actúa como verdadero disolvente de cuanto hemos contado hasta ahora.

El año 2007 es el año de la gran celebración dospuntocerista: se multiplican los congresos y conferencias en todo el mundo, los medios hablan continuamente de la Wikipedia y aunque todavía siguen hablando de blogs, empiezan a recoger noticias sobre los primeros pasos de Twitter y el crecimiento de Facebook. La búsqueda «web 2.0» alcanza su máximo histórico según las gráficas de Google Trends, a partir de ahí dibujará una escarpada bajada. El iPhone de Apple sale al mercado.

Es también año de presidenciales en Francia. Sarkozy quiere ganar la batalla de la red. Un mapa publicado entonces muestra a los más de 80.000 blogs que apoyan al candidato. A la cabeza de ellos el famoso bloguero Loïc LeMeur aporta el conocimiento del terreno y el prestigio hacker con el que el candidato quiere resarcirse del susto de las ciberturbas de 2005. Pero el sistema político europeo no es como el americano: las redes no están para recoger fondos, sino para expresar adhesión. No ponen en jaque a los viejos aparatos electorales, que a diferencia de en EEUU no las necesitan para ganar independencia de los grandes contribuyentes, sino que los refuerzan a la manera de una hinchada futbolística. Y la vieja guardia se da cuenta. Tras la campaña se pulsa el botón de apagado.

El día después de las elecciones presidenciales, las gigantescas redes de blogs de ambos candidatos se deshinchan rápidamente. Un sabor agridulce queda incluso entre los seguidores del nuevo presidente. El aparato político, sin embargo, está encantado. Creen haber encontrado una forma de incluir la red en la campaña que la concibe como el aparato de una provincia periférica más. El coste invisible habrá de pagarse más tarde, cuando al intentar legislar sobre Internet, grandes sectores de la blogsfera no se sientan ya comprometidos con el presidente y se dediquen a erosionar su popularidad.

No obstante, un nuevo modelo se está asentando. Tan sólo unos meses después, en enero de 2008, las primarias estadounidenses serán una campaña basada en el prejuicio en la cual a la red no le queda otro papel que el de mero canal para alimentarlo. Romney, Obama y Clinton no salen indemnes. La comunicación política en red se entiende, desde un malévolo infantilismo, como terreno de video-maledicencia y juego de cromos. En ese marco, lo realmente novedoso de la campaña en red de Obama fue unir las técnicas recaudadoras que los demócratas habían ensayado en 2004 con la concepción de hinchada en red de Sarkozy, en una cultura de la adhesión a la que servicios como Facebook se ajustan como un guante.

Adhesión. Esta es la clave de la comunicación y la política en Facebook. La palabra pertenece en ella al líder, que por primera vez se comunica directamente con una masa de adherentes que ya no viven en foros y blogs, sino en pequeñas fichas donde el tamaño mismo de los mensajes difícilmente permite generar reflexiones alternativas y espacios deliberativos autónomos.

Tras la victoria presidencial, Obama escenifica su resistencia a dejar la Blackberry. Hay mucho contenido y densidad simbólica en este gesto. A diferencia de Sarkozy, el líder no quiere dejar la red. Quiere seguir comunicándose directamente con ella. A fin de cuentas, el modelo no es ya el de la emergencia y efervescencia conversacional que asustaba a los aparatos. Se ha convertido, y es el mérito de Obama haberlo entendido, en unidireccional. En una radio alternativa que el presidente pretende utilizar como un nuevo Roosevelt. El país, el pueblo, se ha convertido en un recipientario homogéneo que escucha directamente al hombre que representa la esperanza y habla cada vez más con lenguaje papal, situándose discursivamente por encima de la política. 2008 parece 1932 sin hiperinflación.

Los nuevos servicios estrella serán pronto jaleados por los medios tradicionales. La campaña presagia ya una estrategia de recentralización de la red en la que Google ha sido pionera. La cultura de la red, que ya había pasado de la interacción de la blogsfera al participacionismo de la Wikipedia, se precipitaba hacia un escalón aún más bajo: la «cultura de la adhesión».

La metáfora de las topologías de red ha de ser leída en sentido contrario. De 2002 a 2005 los relatos de futuro se construían a partir de la blogsfera (una red distribuida) y de la experiencia y consecuencias sociales de la cultura de la interacción que llevaba pareja y que, a las finales, no era sino la experiencia social de la plurarquía en un entorno definido por la lógica de la abundancia.

De 2005 a 2007, los años del dospuntocerismo, el foco mediático recaerá sobre la Wikipedia, Digg y otros servicios web participativos: agregadores de contenidos cuyo crecimiento insinúa una arquitectura de red descentralizada. Discursos que exaltan la cultura de la participación. Pero participar no es interactuar. Se participa en lo de otro, se interactúa con otros. Los nuevos servicios dospuntoceristas se piensan desde la generación artificial de escasez: votar, decidir entre todos los que pasen por ahí la importancia de una noticia o la relevancia de una entrada enciclopédica y, sin tener en cuenta la identidad o los intereses de nadie, producir un único resultado agregado para todos. Todo se justifica sobre el discurso dospuntocerista. El rankismo y el participacionismo se convierten en arietes de una mirada sobre la red donde se recupera la divisoria entre emisores y receptores.

Pero, desde 2008, Facebook y Twitter, dos redes centralizadas basadas en la cultura de la adhesión, se convierten, en parte gracias al tranquilizador reenfoque obamista, en los favoritos de la prensa del mundo. Sus usuarios crecen exponencialmente y hasta el Departamento de Estado recomienda a los disidentes iraníes que los utilicen -en lugar de los blogs- para coordinar sus protestas. Los ciberactivistas chinos pronto descubrirán lo fácil que es censurar o eliminar cualquier medio de comunicación centralizado. Fan-Fou, la versión local de Twitter, se cierra de la noche a la mañana durante los conflictos étnicos en el oeste del país. In-Q-Tel, el fondo de inversiones de la CIA, centra sus inversiones en empresas dedicadas a espulgar y analizar la ingente cantidad de información centralizada por los cada vez más masivos libros de cromos del siglo XXI.

Tampoco es que las grandes compañías tecnológicas se hubieran compinchado con los estados para matar la red en una conspiración de altos vuelos. Simplemente habían descubierto, por fin, una clave para evitar la disipación de rentas que en Internet había sido aún más característica que en ningún mercado.

Son los casos de éxito favoritos de las revistas económicas: Google, Facebook, Apple… Todos ellos apostaron por competir utilizando la infraestructura como ventaja competitiva, para atesorar la mayor información de los usuarios posible y generar escasez artificialmente mediante «corralitos» cerrados. El iPhone y el iPad se presentan como la forma al fin encontrada de monetarizar Internet y hasta de recuperar el poder de la prensa tradicional. Wired se pregunta -feliz- si la web ha muerto12. La nueva apuesta consiste en conseguir que los usuarios se olviden del navegador, ese peligroso botón de todo lo demás, que pone tan difícil obtener rentas extraordinarias y obliga a innovar continuamente.

En tan sólo ocho años, la evolución de la Web 2.0 ha conseguido revertir -al menos en parte- el desastre que el fracaso de las «puntocom» supuso para los que querían dominar la red sin asumir los valores de un mundo que es al mismo tiempo distribuido y globalizado. Visto ahora con cierta perspectiva, en el periodo 2002-2010, el de la llamada web 2.0, distinguimos tres fases caracterizadas por la preeminencia mediática de un tipo de software o servicio, una topología de red y una forma cultural característica bajo la que se viven las formas de relación derivadas:

  1. Blogsfera (red distribuida) y cultura de la interacción (experiencia social de la plurarquía en un entorno definido por la lógica de la abundancia)
  2. Wikipedia y servicios web participativos (red descentralizada) y cultura de la participación (la generación artificial de escasez se justifica sobre el discurso dospuntocerista, el rankismo y el participacionismo se convierten en moneda de cambio)
  3. Facebook/Twitter (red centralizada), con la reemergencia de una cultura de la adhesión llevada al paroxismo por los libros de caras.

Como en todas las formas culturales, no se trata de fases cerradas, sino de tendencias que conviven y se contrarían entre si ganando y perdiendo terreno constantemente unas a costa de otras. Si el 15M nos muestra los peligros de la «cultura de la adhesión» para el ciberactivismo, la casi contemporánea revolución tunecina nos devuelve a la importancia y la potencia de abrir y alimentar largos y profundos procesos deliberativos. Si la censura china, cerrando de un golpe FanFou, el Twitter vernáculo, nos muestra la debilidad intrínseca de todo sistema centralizado, las dificultades de la represión iraní para localizar y acallar millares de blogs críticos, cada cual en un servidor diferente y con su propio nombre de dominio, nos devuelve al mundo del swarming y la robuztez de las redes distribuidas.

Como en todas las etapas de cambio histórico, la dominante dependerá de las opciones que tomemos.

Pensando diferente

De todo lo que hemos argumentado hasta ahora convendría remarcar, una vez más, media docena de ideas. Tal vez parezca reiterativo o demasiadas ideas para un libro tan corto, pero su relevancia no puede pasar inadvertida:

  1. El mundo, impulsado por el cambio tecnológico, está cambiando la forma de la red en la que se transmite la información.
  2. Si la estructura de la información –y por tanto del poder– adoptaba hasta ahora una forma «descentralizada» –con poderes «jerárquicos» e instituciones y personas con «poder de filtro»–, las tecnologías de publicación personal en Internet la impulsan a asumir cada vez más una forma «distribuida» en la que cualquiera puede, potencialmente, encontrar, reconocer y comunicar con cualquiera.
  3. Este mundo distribuido ha dado a luz un medio de comunicación a su imagen y semejanza: la blogsfera.
  4. En conjunto, este medio de comunicación puede, en partes cada vez mayores del globo y no precisamente de forma más espectacular en los países más desarrollados, cambiar la agenda pública, elevar a tema de debate social cuestiones que los medios tradicionales no abordan o filtran. Un blog no es un medio, pero el conjunto de blogs sí lo es.
  5. El ciberactivismo es una estrategia para formar coaliciones temporales de personas que, utilizando herramientas de esa red, generen la masa crítica suficiente de información y debate para que este debate trascienda la blogsfera y salga a la calle o se modifique de forma perceptible el comportamiento de un número amplio de personas. Herramientas descentralizadas o incluso centralizadas como Facebook y otro servicios mal llamados «redes sociales», pueden difundir una movilización que exprese adhesión, malestar o rechazo, pero no impulsar una deliberación capaz de impulsar nuevos consensos sociales.
  6. En un mundo con redes distribuidas, todos –empresas, activistas sociales y, en general, cualquiera que quiera difundir una idea lo más ampliamente posible– estamos abocados al ciberactivismo, es decir, a comunicar pensando en la forma en que otros retransmitirán nuestras ideas a otros que, a su vez y si lo hacemos bien, harán lo mismo con otros en una cadena lo más amplia posible.

Todo esto implica pensar en las relaciones sociales, en la dialéctica de la interlocución con otros, de una manera completamente nueva, una manera en la que hay un número indeterminado de agentes activos, de posiciones, de identidades. Vivir y comunicar en red supone previamente aceptar y vivir en diversidad.

De alguna manera llegar a la red es ser exploradores en un nuevo mundo, un nuevo mundo al que no cabe aproximarse desde la lógica de conquista, la explotación o la ocupación. Por eso, mi mito favorito de todos los creados por Hakim Bey es el de Croatan. En su libro más influyente, «Zonas Temporalmente Autónomas», escribía:

En el colegio nos enseñaron que los primeros asentamientos en Roanoke no fructificaron; los colonos desaparecieron, dejando sólo tras de sí el críptico mensaje «nos vamos a Croatan». Informes posteriores acerca de «indios de ojos grises» fueron desacreditados como leyenda. Lo que realmente ocurrió, según el libro de texto, fue que los indios masacraron a los indefensos colonos. Sin embargo «Croatan» no era una especie de El Dorado; era el nombre de una tribu vecina de indios amistosos. Aparentemente el asentamiento fue simplemente trasladado de la costa a los pantanos de Great Dismal y absorbido por la tribu. Así que los indios de ojos grises eran reales; aún están allí, y aún se llaman a sí mismos Croatans.

Por tanto, la primera colonia del Nuevo Mundo decidió escindir su contrato con Prospero (Dee/Raleigh/el imperio) y pasarse a los salvajes con Caliban. Se descolgaron. Se convirtieron en «indios», se hicieron «nativos», optaron por el caos sobre las roñosas miserias de la servidumbre a plutócratas e intelectuales de Londres.

La potencia del mito radica en la profunda subversión que realiza sobre el nosotros, sobre el concepto mismo de sujeto en el que hemos sido definidos. El indio en el relato de la colonización y conquista de América representa la objetividad del otro, lo humano carente de propósito, frente al nosotros blanco, europeo, que llega para algo, algo contenido en palabras como conquistar, ocupar y obtener.

Conquista y ocupación del territorio para obtener riquezas naturales en la colonización. Conquista de la mujer, que pasa a estar ocupada cuando el hombre consigue obtener sexo de ella en el relato machista de la relación heterosexual. Y también en el relato de la acción de los media, ocupando espacios sociales, obteniendo exclusivas. O en el de los negocios: conquistando mercados, ocupando nichos, capturando clientes, obteniendo beneficios. Sujeto empresa, público objetivo.

Siempre un lenguaje que remite a lo privativo, a lo propietario, al sujeto (yo-nosotros) como amo de una relación sádica en la que el triunfo perseguido consiste en que el otro pida justamente aquello que se quiere obtener de él y de lo que simbólica o efectivamente se le priva: territorio, naturaleza, sexualidad, información, deseo…

Conquista, épica; al fin, negación del otro convertido en cosa. El mito de Croatan es tan subversivo, tan evocador, nos llama tan profundamente, porque remite al goce, el canto y la felicidad. Recuerda Bey: «volverse salvaje es siempre un acto erótico, un acto de desnudez».

Lo que resuena bajo el relato aparentemente erudito de Bey es una promesa de liberación. Nos fascina el cuento porque intuimos que conceptualizar al otro como objeto es la fuente de nuestra propia constricción, de nuestra propia negación, del vacío que habita bajo la cáscara del definidísimo yo identitario. Pero por lo mismo, la perdida de la ilusión propietaria, exclusiva, también nos hace sentir cercano el vértigo inherente al cuestionamiento más íntimo: aparecen el caos, la mezcla, la pérdida de un origen claro, el fin de un mundo ordenado por objetivos.

El propósito ya no preexiste a nuestra propia existencia, ya no está definido, no es el criterio de verdad de la acción social. Porque un mundo croatanico, un mundo en el que las fronteras entre el sujeto y el objeto se tornan porosas, donde no hay un otro sino que, desprovistos de las ropas de la subjetividad prefabricada del conquistador, desnudos de nuevo, todos somos otros, es un mundo en el que el propósito desaparece como criterio ordenador de la acción.

Y es un mundo donde aparece indomeñable la abundancia de la mano de la economía del regalo, del gesto gratuito, del amor a la belleza. Traspasada la épica, es fácil definir Croatan desde la ética ubuntu, aun sin negar sus conflictos, sin soñarla, ni mucho menos, como el Nuevo Jerusalén. Es fácil pasar de la competencia por privar a otros a la competencia por empoderarles; de la épica del caudillo a la lírica del mumi. Porque como decía una pintada que encontré en Madrid: «¿Sabes que la vida es gratis?»

No piensen esto utopía comunitarista, es simplemente una consecuencia del capitalismo que viene, un mundo en el que las fronteras entre sujetos y objetos, entre productores y consumidores, entre empresas y audiencias prometen tornarse confusas, en el que los propósitos se vuelven vagos, se diluyen. Y con ellos el mundo de los certeros conquistadores deja paso a un futuro de cartógrafos de lo movedizo.

Las Redes Sociales y el cotidiano.


20/08/2013 18:10

A prisión por matar a chica que discutió con su hija en FacebookLas dos adolescentes habían peleado por un chico y estaban distanciadas. La Justicia envió al matrimonio a prisión perpetua por la muerte de la chica de 16 años.

 Un matrimonio argentino fue condenado a prisión perpetua por haber matado a una adolescente de 16 años que había discutido en Facebook con su hija.El hecho se dio en 2011 en la localidad de Ciudad Evita, en Buenos Aires. Según informa Todo Noticias, las dos adolescentes se conocían pero estaban distanciadas a causa de un chico y por eso se dio la discusión.El veredicto se dio a conocer este martes por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de La Matanza. Fueron condenados por un delito de “homicidio calificado por el número de intervinientes”. 

via A prisión por matar a chica que discutió con su hija en Facebook – Subrayado HD – Portal.

 

Una realidad virtual manipulada. Falsos seguidores en las Redes Sociales.


Así se consiguen seguidores falsos en Facebook | COMMUNITY MANAGER.

 

Así se consiguen seguidores falsos en Facebook

por communitymanager en Noticias y artículos

5 agosto 2013

 

Fuente: http://recorta.com/c4db35   www.tuexperto.com/

 

El doctor House solía decir que todo el mundo miente, lo único que cambia es sobre qué. Habitualmente, se trata de sexo, poder o dinero: Bill Clinton mintió sobre su relación con una becaria, la Operación Fortitude engañó al ejército alemán y permitió a los aliados desembarcar en Normandía y, en cuanto al dinero, sólo hace falta leer el periódico a diario para encontrar ejemplos de todos los colores. Lo que no sabría en cuál de las tres categorías englobar es la mentira sobre la propia popularidad. Me refiero, claro está, a ciertos perfiles en redes sociales que han pagado por engrosar las filas de sus seguidores.

 

Este fenómeno, que resulta casi infantil, no es nuevo. Es muy fácil localizar sitios que te venden seguidores al peso. Generalmente se trata de cuentas falsas, creadas expresamente para ello, que hacen crecer el número de fans en Facebook o de seguidores en Twitter, pero que jamás interactúan con los perfiles que han pagado por su sincera amistad. Lo que es novedad es que ahora, además, sabemos cómo funcionan las empresas que se dedican a la noble actividad del peloteo remunerado.

 

Falsos seguidores Facebook

 

Un equipo de la cadena británica Channel 4 ha puesto de manifiesto qué hay detrás de estas empresas y ha encontrado lo que, por otra parte, cabía esperar de un negocio así: trabajadores a destajo llevando a cabo una tarea repetitiva en tres turnos, día y noche, y cobrando por ello un sueldo miserable (unos 120 dólares al año).

 

El país en el que se sitúa la empresa de la que hablan en el reportaje que se emitirá esta noche es Bangladesh. Sin embargo, cabe pensar que empresas parecidas se puedan encontrar en otros lugares en los que la mano de obra sea barata y los estándares de vida muy bajos.

 

Las implicaciones éticas de los Pagafantas que compran clicks a 10 € el millar son claras: no sólo están financiando un negocio turbio en países como Bangladesh. También están engañando a los consumidores de los países desarrollados, haciéndoles creer que su marca levanta pasiones. Por sorprendente que parezca, la popularidad en redes sociales de marcas y de algunas personas tiene un gran impacto en los consumidores, que son más propensos a comprar o a confiar en los más populares.

 

Aunque es complicado detectar en Facebook si una página miente sobre el número de personas que han pinchado en Me gusta, hay casos muy evidentes. Si la pequeña cafetería del barrio tiene 100.000 fans, hay motivos para sospechar. Si nunca nadie deja un comentario en las actualizaciones que se publican, aumentan las posibilidades de que haya seguidores de pega. Si, además, gran parte de esos fans son ciudadanos de Bangladesh, India o Chiquitistán, échate a temblar.

 

En Twitter, resulta más fácil detectar perfiles que mienten gracias a herramientas como http://fakers.statuspeople.com/, que analizan la lista de followers de una cuenta y los clasifican en tres categorías: buenos, inactivos y falsos. Los primeros son los seguidores que todos querríamos tener, mientras que los inactivos son cuentas que seguramente sean auténticas, pero cuyo creador no está desarrollando actividad reciente en Twitter.

 

Por último, las cuentas falsas no son sólo aquellas compradas para engordar nuestra cuenta de seguidores. También puede tratarse de cuentas creadas para enviar spam y, por norma general, todos tenemos algún follower de ese tipo. Si la cantidad supera el 10% es alta, digamos superior al 20%, hay motivos para la sospecha.

 

Por ejemplo, si sientes envidia de los millones de seguidores de Lady Gaga y estás pensando en ponerte rulos y forrarte de papel de plata para triunfar en las redes sociales, no lo hagas hasta comparar un perfil normal tirando a flojo (el mío) con el de la diva. Verás que sigue teniendo una cantidad bestial de seguidores, pero que una gran mayoría de followers son falsos.

 

Nuestro consejo para Lady Gaga: nunca le compres un coche usado a tu community manager.

 

Falsos seguidores Facebook

vía Una realidad virtual manipulada. Falsos seguidores en las Redes Sociales..

Morir en Facebook. Buscando la permanencia perpetua


“IF I DIED FIRST”

Una vez instalada la aplicación, se ofrece a los usuarios la posibilidad de grabar un mensaje para que se publique en su muro en caso de defunción. Las condiciones son estar vivo, tener cuenta en Facebook, instalar la aplicación y entrar en la opción “For a chance to World Fame” (por una posibilidad para alcanzar la fama mundial) y dejar un mensaje para la posteridad.

Debate en Facebook acerca Carabineros de Chile. Habitando la Web.


    • Redes Sociales y sus posibilidades de Comunicación e Intercambio en un espacio que trasciende generaciones, género,clase, fronteras y tiempo.
      ..
      Foto: Lejos una de las mejores imágenes que he visto en mucho tiempo.
    • Que corto de vista es el chileno promedio que no puede ver que el “perro” de la foto no es más que un peon, con una vida probablemente tan perra como la denominación dada solo por cumplir con su trabajo. Haber  (sic) si dan cuenta que a ese señor se le dan ordenes que debe cumplir, porque de no hacerlo su vida y la vida de las personas que el mantiene (Como parte de una familia. Si, porque aunque usted le sorprenda ellos también tienen familias), se va a la mierda.Los carabineros son asignados a sus tareas señor. Deben cumplir ordenes establecidas por la ley y cumplir un horario y un trabajo como todos los chilenos. Y le aseguro de primera fuente, que su trabajo es bastante más perro que el suyo, que su acceso a la salud es bastante más pobre que el suyo, que su acceso a oportunidades es tan escaso como el de cualquiera y que su perra vida le dio esta opción la cual el tomó esperando que fuera lo mejor.Yo no justifico la violencia sobre medida que utilizan algunos uniformados. Pero si puedo entender en el contexto de un país con condiciones aún peores para ellos que las condiciones dadas para la famosa lucha por “la educación”. Ellos trabajan más de 12 horas diarias, no poseen fines de semana y están por lejos sobre exigidos en sus condiciones laborales. Y sabe, solo ganan 180.00 mil pesos. Sabe, deberían ser 120.000 funcionarios en el país para poder lograr recién que estos hombres tengan fines de semana como cualquier chileno, pero son 45.000 nada más… Usted cree que poseen mucho tiempo para el espacimiento? para estar con sus familias, hacer deporte, comer tranquilamente que sea? Ahora a eso súmele que ves que salen a la calle se les insulta, muele a piedrazos y para colmo su reacción no puede ser contraria a los ya sobre gastados “D.D.H.H.”, que por cierto son tan derechos de ellos como para cualquier otro ser humano…Usted de hecho, ahora que lo pienso, como sabe que es su némesis? Como sabe si esa persona no ha leído más que usted?Insisto, no se puede justificar la violencia desmedida de algunos uniformados. Pero no conozco ser humano que no responda con un acto de auto defensa si algo le ataca.

      Pueden ser 100.000 estudiantes reclamando sus derechos (que por cierto considero absolutamente justos), pero van a haber entre los cien mil, 500 tarados destruyendo todo a su paso. Espera usted que pasen los uniformados, en lugares no habilitados para protestar, haciendo una encuesta para ver quien entre una masa de 5.000 personas que tiene en frente anda tirando piedras o rompiendo cosas? Sabe como funciona la adrenalina? En serio, basta con que usted pase por ahí, se “emocione” con la situación y tire una piedrecita a tierra de nadie solo para hacerse el choro 10 segundos, para que un carabinero lo vea como amenaza, en una “batalla” en que son 10 contra 1.

      Chile merece educación de calidad, merece el acceso de la misma a todos, merece que sus ricos recursos naturales sean utilizados de forma inteligente, pero quienes reclaman por estas cosas, merecen gente capaz y clever para poder obtener estos objetivos sin andar cometiendo actos incongruentes, pasando a llevar las libertades de muchos inocentes, que no son precisamente los empresarios y gobernantes, que de verdad, al final del día, usted cree que con sus piedras les movió un pelo? Con seguridad dejó “al paco” con alguna patología que recordará toda su eternidad… pero contra quienes se supone de verdad que lucha irónicamente no habrá movido ni un granito de arena.

      Haber si meditan antes de hablar sin sensatez. Atte.

    • E M S Cito: “Que corto de vista es el chileno promedio…”, CHUCHA, no sabía que estaba hablando con una persona superior, que se encuentra en un nivel mucho más elevado que el del resto de las personas.En fin, Un comentario como el tuyo sólo puede provenir de una persona poco letrada, o en su defecto, que le ha prestado atención a otras áreas del conocimiento humano. Sin embargo, hablas muchísimas cosas de las que – sinceramente – no tienes la más mínima idea…caes en una ignorancia supina en verdad severa.Vamos por parte (como dijo Hans Pozo) * Alusión a caso policial en que el cuerpo de un homosexual aparece desmembrado.No le prestaré mayor atención a ese discursito cursi de que también son personas, que tienen una familia a la cual mantener y un perrito al cual alimentar. Para empezar, caes en el CRASO ERROR de equiparar a un paco de Fuerzas Especiales con un carabinero común y corriente. Resulta evidente que no sabes que los pacos de FFEE reciben una instrucción especial, separada del resto de los carabinero. En efecto, una persona que quiere ser Fuerza Especial SABE que su escuela es completamente separa del resto de los carabineros (al igual que la escuela de suboficiales) y que recibe un entrenamiento ideado y sistematizado única y exclusivamente para ser los matones del Estado. Dicho en términos más técnicos, ellos son la punta de la lanza del poder coercitivo – y coactivo – monopolizado del Estado.Ellos no viven una “vida perra” como tú crees que tienen: ¿Se puede saber de dónde sacaste que las Fuerzas Especiales ganan $180.000 (líquidos)?. Para empezar, te informo que el sueldo mínimo es más que eso, aun antes del reciente aumento – miserable – por parte del ejecutivo. Te invito a que le eches un vistazo a este link, a ver si de esa forma dejas de creer que las FFEE son – casi – los más desposeídos de este país: http://www.carabineros.cl/transparencia/2009/pni.html

      Los pacos no son unos “Pobrecitos” a los cuales la gente odia y repudia porque sí: Cada insulto, cada camotazo, sillazo, etc, es producto de un proceso histórico-sociológico (que por lo que veo ignoras) en el cual la gente, al ver que los canales institucionales no están ideados (desde su génesis) para canalizar de una manera eficiente y democrática las distintas demandas que estos manifiestan, dan paso a las manifestaciones populares callejeras. Es aquí cuando no sólo se encuentran conque el Estado ordena y coarta el DERECHO FUNDAMENTAL a la manifestación, sino que también se encuentran con personas que, lavadas del cerebro desde el regimiento, realizan su labor dando paso hacia las facetas más oscuras y terribles del ser humano.

      Dejando de lado por un momento que las actuales FFEE son unos de los resabios vivientes de la dictadura de Pinochet, ha quedado de manifiesto que las Fuerzas Especiales, en el ejercicio de su labor, han ido mucho más allá de la restringida discrecionalidad que le otorgan las leyes y, en menor medida, la Constitución. Para atrapar a 200 personas que se manifiestan de manera violenta (y por cierto, también te comunico que la manifestaciones violentas tienen una raíz histórico-sociológica que se remontan a mediados del siglo XVIII) NO ES NECESARIO intoxicar a las personas con un gas venenoso, lanzarles un chorro de agua lo suficientemente fuerte como para matar a una persona si te llega en el lugar equivocado o bien para TORTURAR a manifestantes dentro de sus buses o calabozos en sus respectivas comisarías. Todo esto no son “actos aislados”, ha quedado más que demostrado por la prensa independiente y por diversos testimonios que estos actos INHUMANOS (contrarios a todos los tratados internacionales suscritos por Chile y que se encuentran vigentes) responden a una política represiva generalizada por parte de las fuerzas policiales.

      Carabineros tiene tanto los recursos humanos como la capacidad técnica (y militar) para impedir que los actos vandálicos no ocurran, PERO NO, resulta que ellos mismos los permiten. Las Fuerzas Especiales, en primera instancia, actúan por omisión, dejando que las personas que se quieren manifestar de manera violenta lo hagan, encontrando así la justificación idónea para dar paso a sus más bajos instintos. Acto seguido no reprimen a estas personas, sino que lo hacen en contra del 99.5% del resto de los manifestantes que se manifiesta de manera pacífica. En efecto, los mismos informes policiales revelan que sólo el 0.5% de los manifestantes actúan de manera violenta.
      A su vez, te informo que este 99.5% del resto de los manifestantes (pacificos) SE ALEJAN, SE AISLAN DE LOS MANIFESTANTES VIOLENTOS…entonces la pregunta es, ¿Cuál es la justificación REAL por la cual FFEE ocupan su poder coercitivo y coactivo en contra del resto de los manifestantes y no sólo en contra de los manifestantes violentos?. Te doy el dato de que del 100% de los detenidos en cada manifestación, sólo entre el 5% y 10% participaron en actos de violencia. Esto demuestra que los criterios de detención de las FFEE son sólamente cuantitativos Y NO CUALITATIVOS.

      Las micros quemadas (una de ellas EVIDENTEMENTE montaje), los autos apiedrados, locales, etc, son hechos sin duda lamentables, pero son al fin y al cabo daños colaterales. La historia nos ha demostrado de manera empírica que dentro de los procesos sociales ocurren hechos de violencia, que al fin y al cabo, vienen de manera inherente.

      Para terminar, en algo estamos de acuerdo, necesitamos educación (GRATUITA!) de calidad…te informo que existe una diferencia muy grande entre “Haber” y “A ver”. La primera corresponde a una variación del verbo “tener” y la segunda corresponde a una conjugación del verbo VER (observar, mirar, etc)

      Atte

    • Por cierto, no intente clasificarme, que soy fuerte opositor a la ley de Hinzpeter y a este gobierno en general, pero no en los términos de Boric y compañía.Usted no me informe de nada. Que yo he trabajado en medio de carabineros, en medio de pobladores, en zonas de extrama pobreza y en medio de narco traficantes. He atendido a suficientes personas y hablado con ellas desde la neutralidad que me entrega la medicina por años, lo suficiente para saber bien cual es la realidad (que por cierto se que no es la mostrada por la TV).No trate de clasificarme, si no me conoce. Pobre su argumento y sus palabras. Solo me basta terminar con esto, por que no busco su respeto, pero si poner una opinión no sesgada por un color político ni por la injusticia creada por una lucha iracunda.Por cierto, no me tutee, que no lo conozco y no le he dado ese beneplácito.
    • E MG Donde se escriben entonces señor? Y podría dejar de tutearme. Por favor, última vez que se lo pido.Por cierto? usted es pro algún partido o es de facto participante de alguno de ellos? Por que claramente entre sus fotos denota ser pro-socialista, cosa que al leer todo lo que defiende y defiende los derechos humanos llama poderosamente la atención, entenderá siendo usted tan “letrado” porque motivo lo digo. (a espere, de seguro en su rápido poder de discernimiento por este comentario ahora seré tildado como “facho”, jaja tan gracioso como las veces que he sido tildado de “comunacho”. País que no crece por gente pequeña)
    • En Chile, el voseo verbal es aceptado en la norma culta, pero solo en situaciones de familiaridad; en situaciones de formalidad intermedia es más prestigioso el tuteo. Menos aceptación tiene, en cambio, el voseo pronominal. .
    • Real Academia Española 
A %d blogueros les gusta esto: