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“Netnography”


“Netnography”.

 

“Netnography”

Originalmente publicado en Blog SPMI:

Relativamente recientemente se ha popularizado el término “netnography” para denominar la investigación etnográfica online. Uno de los asuntos que se han planteado es que no existen grandes diferencias entre la vida online y la vida offline por lo que pueden ser aplicadas las técnicas de la etnografía para investigar la dinámica de los grupos online, el desarrollo de comunidades virtuales, construcción de identidad online, etc. Kozinets es conocido en el área de mercadeo por reclamar esta línea de investigación (ver http://www.etnografiavirtual.com/2011/12/26/la-netnograf%C3%ADa-de-kozinets-la-revoluci%C3%B3n-en-los-estudios-de-mercado/ ).

¿Cuál es tu posición al respecto de la diferenciación online/offline y la posibilidad de aplicar métodos etnográficos al estudio de lo social en los espacios que provee el Internet?

TOMÉ, MEMORIA OBRERA


TOMÉ, MEMORIA OBRERA.

Documental ToMé, memoria obrera, es un trabajo realizado entre Noviembre del 2012 a Noviembre de 2013, investiga la gestión obrera de las industrias textiles de Tomé, Fiap Tomé, Bewllavista Tomé y Paños ovejas Tomé, durante el gobierno de la Unidad Popular. Tomé, memoria obrera, es un trabajo audiovisual del genero de la memoria histórica realizado entre Noviembre del 2012 a Noviembre de 2013, por el taller audiovisual llalliypacha cuya dirección es de Pepe Burgos quién investiga la gestión obrera de las industrias textiles de Tomé, Fiap Tomé, Bellavista Tomé y Paños ovejas Tomé, durante el gobierno de la Unidad Popular. Genero memoria Histórica
Duración 86 minutos,
Dirección Pepe Burgos,
Cámara Marco Merino.
Cámara-. Pepe Burgos.
Asesoría en historia local: Hector Sandoval, Fernando vásquez
Logistica: Eduardo Juri, Patricio Alvarezl, Orlando Vera, Ivonne Rosas.
Musicalización Fernando Vásquez quién crea la obra musical “Juncos textiles” para el documental Tomé memoria Obrera.

Este trabajo fue obra de la autogestión del taller audiovisual llalliypacha, no hay aportes financieros externos de ninguna naturaleza. y quienes aportaron con la obra audiovisual, es de un aporte voluntarios y sin fines comerciales.

NÚCLEO DE SOCIOLOGÍA DEL ARTE Y DE LAS PRÁCTICAS CULTURALES DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGÍA, FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE


NÚCLEO DE SOCIOLOGÍA DEL ARTE Y DE LAS PRÁCTICAS CULTURALES DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGÍA, FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE

 

QUIÉNES SOMOS

 Objetivo:

 Creación de una comunidad de investigadores que permita producir y mutualizar conocimientos en torno a las artes y a las prácticas culturales en nuestro país

.Descripción

:El Núcleo de Artes y Prácticas Culturales del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, se constituye como un espacio de intercambio para investigadores e investigadoras, que busca abrir nuevas vías a la producción y a la difusión del conocimiento en torno a las relaciones entre arte y sociedad.

La iniciativa parte de la convicción de que las obras de arte, sus procesos de producción e interpretación, pueden devenir en objeto de una aproximación interdisciplinaria que convoque diversos horizontes teóricos y metodológicos (historia del arte, estética, literatura, estudios teatrales, musicología, etc.) cuyo análisis puede constituir nuevos conocimientos sobre la vida social.Las ciencias humanas, y de manera particular la sociología del arte y de la cultura, pueden contribuir a la articulación de estos campos de estudios, rompiendo con la relativa fragmentación de los grupos de investigación a través de la creación de una red interdisciplinaria.

Esta articulación puede adquirir su relevancia en distintas dimensiones:- teórica: a través del cruce entre perspectivas de investigación y autores(as) de distintos horizontes epistemológicos y disciplinarios que han dedicado una parte de su producción a problematizar cuestiones relativas a las artes y la sociedad

.- institucional: a través de la creación de grupos de estudios interdisciplinarios en torno a las artes y la cultura que incorporen disciplinas de ciencias sociales, humanidades y creación artística en distintas facultades de la Universidad de Chile (Cs. Sociales, Filosofía y Humanidades, Artes….Arquitectura)

docencia: promoviendo la articulación entre artes y ciencias sociales a través de la incorporación de nuevas perspectivas en sociología de la cultura actualmente ausentes en el contexto chileno (por ejemplo: sociología del público, del cine, del teatro, de la música). Recíprocamente, esta línea de trabajo llevará a proponer a otras carreras de la facultad de pre-grado y post-grado de la Universidad (Facultad de Artes, Musicología, Teatro, etc.) asignaturas que impliquen analizar las relaciones entre arte y sociedad, incorporando en análisis sociológico a estas realidades, que vendrá a complementar las perspectivas de investigación específicas de cada disciplina.-

investigación: contribuir al desarrollo de proyectos de investigación sobre las relaciones entre arte y sociedad desde una perspectiva interdisciplinaria que incorporen a investigadores nacionales y extranjeros. Entre estos se cuenta el vínculo con el Grupo de Investigaciones Internacional CNRS OPuS (Obras-Públicos-Sociedades) y el proyecto de creación de una Red Latinoamericana de estudios sobre artes y prácticas culturales.-

extensión: la existencia de un grupo permanente de investigación dedicado a investigar las artes y las prácticas culturales permitirá la organización de actividades de extensión (Seminarios, Jornadas de estudio, Coloquios) en colaboración con universidades chilenas y extranjeras y con otros actores del mundo artístico e institucional (p.ej. el Consejo Nacional de la cultura y las artes, el Consejo de la música, el Consejo del libro, Centro Cultural Palacio La Moneda, Centro Cultural Matucana 100, Fundación Violeta Parra, etc.)

Modo de funcionamiento:El grupo funciona a través de reuniones mensuales realizadas en el Departamento de Sociología de la Universidad de Chile en las que se presentan resultados de investigaciones de sus miembros o de invitados que traten temáticas relacionadas con el arte y la cultura. Las presentaciones también pueden ser de carácter teórico, optando para ello por el tratamiento de temáticas y conceptos presentes de manera transversal en los intereses del grupo. En él participan académicos y estudiantes de post-grado y pre-grado.A fin de ir desarrollando líneas de investigación específicas, se han creado líneas temáticas de trabajo entre las cuales destacan: culturas populares, literatura, estudios culturales, teatro y teatralidades, perspectivas teóricas de la sociología del arte, música y sociedad, artes visuales, entre otras que puedan ir surgiendo durante el funcionamiento del Núcleo.

vía Quiénes somos.

Programas de análisis cualitativo para la investigación en espacios virtuales de formación.


Volver a la lista de artículos de este número de la revista Teoría de la Educación

Programas de análisis cualitativo para la investigación en espacios virtuales de formación.

Francisco Ignacio Revuelta Domínguez
mailto:fird@usal.es

Mª Cruz Sánchez Gómez
mcsago@usal.es

Universidad de Salamanca

Proveedores de contenidos del proyecto ODISEAME

ODISEAME Project

1. Introducción

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) han creado nuevos ambientes de aprendizajes y socialización en constante transformación. Estas nuevas realidades no pueden alcanzarse o abarcarse con las conceptualizaciones existentes y requieren la construcción de nuevas redes categoriales o conceptuales que sirvan, al menos, como punto de partida, hacia una comprensión de esas nuevas realidades, su análisis crítico y la posibilidad de aportar criterios pedagógicos alternativos.

Existen en la actualidad estudios a niveles considerables que usan ya el paradigma cualitativo como una de las formas más acertadas de obtener mejores conclusiones.

Este es el motivo por el que utilizamos el paradigma de la investigación cualitativa, que permite acercarse a los fenómenos estudiados mediante técnicas y protocolos de observación, participación y registro cuidadoso de los datos primarios. Por esta vía, podemos incorporar la observación etnográfica al estudio del entorno informacional.

Además, los espacios virtuales son dominios sociales de interacción que, analizados desde la metodología cualitativa, pueden proporcionar una descripción hermenéutica de su situación. Si introducimos en ellos rigor analítico, se pueden obtener garantías de observación y criterios pedagógicos para intervenciones dentro de sus posibilidades reales de oferta cultural y formativa. De hecho, cada vez más, se instituyen en zona de información y socialización en la denominada Sociedad del Conocimiento.

Cuando nos decidimos a emplear la metodología cualitativa de la investigación, nos estábamos preguntando, al mismo tiempo, por los elementos que caracterizan el denominado tercer entorno y que afectan a la dinámica cultural, la socialización, el compromiso ciudadano y la afiliación ideológica, todos ellos campos de significado característicos dentro de los objetivos de la Investigación Cualitativa

Para llevar a cabo el tratamiento eficaz de los datos obtenidos en los entornos virtuales hacemos uso de los CAQDAS, que son herramientas informáticas que nos ayudan a sintetizar, ordenar y organizar la información recogida para presentar los resultados de la investigación.

El tratamiento informático de los datos ayuda al investigador a hacerse una visión de conjunto del objeto de estudio, es más, la ingente cantidad de datos que se obtienen en los entornos virtuales no deben desaprovechar el ser tratados con estas herramientas, ya que el soporte de los mismos da pie al uso de este tratamiento.

Estos instrumentos de origen multimedia, debido al diseño de los mismos, han permitido que los creadores de los CAQDAS actualicen sus prestaciones, incluyendo el análisis de datos textuales, gráficos, sonoros y de video, siendo ésta la naturaleza multimedia de la información recogida, lo que nos puede ofrecer resultados aún más interesantes.

2. Metodología cualitativa

Se entiende la metodología cualitativa “como una estrategia de investigación fundamentada en una depurada y rigurosa descripción contextual del evento, conducta o situación que garantice la máxima objetividad en la captación de la realidad, siempre compleja, y preserve la espontánea continuidad temporal que le es inherente, con el fin de que la correspondiente recogida sistemática de datos, categóricos por naturaleza, y con independencia de su orientación preferentemente ideográfica y procesual, posibilite un análisis que dé lugar a la obtención de conocimiento válido con suficiente potencia explicativa.” (Anguera, 1986:24).

Como señala Tesch, citado por Colás (1997:227) la investigación cualitativa supone la adopción de unas determinadas concepciones filosóficas y científicas, unas formas singulares de trabajar científicamente y fórmulas específicas de recogida de información y análisis de datos, lo que origina un nuevo lenguaje metodológico. Entendemos además la investigación cualitativa, como una metodología que intenta acercarse al conocimiento de la realidad social a través de la observación participante de los hechos o del estudio de los discursos. Su objetivo no es centrarse únicamente en el acto de conocer sino que el centro de interés se desplaza con esta metodología a las formas de intervenir (Peiró: 1996). Así, se obtiene un conocimiento directo de la realidad social, no mediado por definiciones conceptuales u operativas, ni filtrado por instrumentos de medida con alto grado de estructuración. Los métodos cualitativos intentan dar cuenta de la realidad social, comprender cual es su naturaleza más que explicarla o predecirla.

En la revisión de las distintas tareas de análisis y considerando que los datos aparecen en forma textual, como ocurre en la mayor parte de las ocasiones o cuando se traslada la información a texto escrito, Miles y Huberman (1994: 12) presentan el esquema de análisis como un proceso recursivo en las fases que a continuación vamos a resumir.

a) Reducción de datos

El primer paso consiste en la simplificación o selección de información para hacerla más abarcable y manejable. Las tareas de reducción de datos constituyen procedimientos racionales que habitualmente consisten en la categorización y codificación; identificando y diferenciando unidades de significado. También, la reducción de datos supone seleccionar parte del material recogido, en función de criterios teóricos y prácticos, así como cuando el investigador resume o esquematiza notas de campo.

Sin embargo, nos centraremos en el proceso de categorización que implica varias fases: a) separación de unidades; b) identificación y clasificación de unidades; y c) síntesis y agrupamiento.

El análisis de datos cualitativos comporta la segmentación en elementos singulares. Los criterios para dividir la información en unidades pueden ser muy diversos: espaciales, temporales, temáticos, gramaticales, conversacionales o sociales. El más extendido consiste en separar segmentos que hablan del mismo tema o temático, con la dificultad de encontrar fragmentos de diversa extensión, a los que se aplica la distinción entre unidades de registro (fragmentos que aluden a un mismo tema o tópico) y unidades de enumeración (unidad sobre la que se realiza la cuantificación en líneas o minutos). Por ejemplo, si utilizamos el criterio gramatical para realizar la separación de unidades podremos elegir entre las siguientes unidades textuales:

Cuadro 1. Elección de las unidades de texto

La identificación y clasificación de elementos es la actividad que se realiza cuando categorizamos y codificamos un conjunto de datos. La categorización, herramienta más importante del análisis cualitativo, consiste en clasificar conceptualmente las unidades que son cubiertas por un mismo tópico con significado.

La codificación no es más que la operación concreta, el proceso físico o manipulativo, por la que se asigna a cada unidad un indicativo o código, propio de la categoría en la que consideramos incluida. Estas marcas pueden ser números o, más usualmente, palabras o abreviaturas con las que se van etiquetando las categorías. El establecimiento de categorías puede resultar de un procedimiento inductivo, es decir, a medida que se examinan los datos, o deductivo, habiendo establecido a priori el sistema de categorías sobre el que se va a codificar. Aunque, normalmente, se sigue un criterio mixto entre ambos.

Cuadro 2. Proceso de Codificación

Cuadro 3. Ejemplo de codificación

Con frecuencia se ha defendido la idea por la que los sistemas de categorías deben cumplir una serie de requisitos: exhaustividad, exclusión mutua y único principio clasificatorio, debido al hecho de poder ser susceptibles estos datos de medición y tratamiento cuantitativo (Kerlinger, 1985).

En el análisis cualitativo pudiera:

– no darse la exhaustividad, es decir podríamos encontrar unidades no encajables en ninguna de las categorías, porque esa parte de información no es relevante en el estudio.

– que una unidad participe en más de una categoría o membrecía, es decir, en qué grado una unidad forma parte o es miembro de una categoría

– la noción de prototipo, que representa el tipo ideal con un cien por cien de pertenencia a una sola categoría.

Cuadro 4. Características de las categorías

La identificación y clasificación de elementos está unida a la síntesis o agrupamiento. La categorización supone en sí misma una tarea de síntesis. Estas actividades de síntesis están también presentes cuando se agrupan las categorías que tienen algo en común en metacategorías, o cuando se definen metacódigos que agrupan a un conjunto de códigos (Fox, 1981).

b) Disposición y transformación de datos

Como indican Rodríguez Conde (1998) y Rodríguez, Gil y García (1996), una disposición supone conseguir un conjunto ordenado de información, normalmente presentada en forma espacial, abarcable y operativa que permita resolver las cuestiones de la investigación. Cuando además la disposición conlleva un cambio en el lenguaje utilizado para expresarlos, se habla de transformación de datos. Uno de estos procedimientos son los gráficos o diagramas, que permiten presentar los datos y observar relaciones y estructuras profundas en ellos. Miles y Huberman (1994) contemplan el diseño de matrices donde se pueden plasmar distintos tipos de información (textos, citas, abreviaciones o figuras simbólicas) y distintos formatos.
Para esta tarea se debería utilizar cualquier programa informático de ayuda al análisis cualitativo, que no puede reemplazar la capacidad deductiva del investigador, pero si ayudar en fases instrumentales del análisis para realizar operaciones como: el marcado y codificación del texto, la relación de categorías y sujetos, la elaboración de tipologías y perfiles, o el recuento, búsqueda y recuperación de unidades codificadas.

3. Programas informáticos para la ayuda al análisis de contenido

Ver artículo completo en  http://campus.usal.es/~teoriaeducacion/rev_numero_04/n4_art_revuelta_sanchez.htm

SER JOVEN-SER VIEJO El conflicto generacional como trasfondo de la crisis educacional.


Desfondamiento del lenguaje – Lenguaje sin fondo. El conflicto generacional como trasfondo de la crisis educacional. Braulio Rojas Castro

de Cuadernos de Educación ISSN 0719-0271.

1             Ser joven – Ser viejo

Existe una velada “lucha social entre los jóvenes y  los viejos. División que se rige por una serie de codificaciones, de estratificaciones que se resuelven en una suerte de “división social” de los derechos y obligaciones a los que los individuos involucrados están sujetos. Ser sujeto joven, es estar sujeto a inciertas definiciones, ya sea desde una perspectiva biológica, psíquica o social, que intentan delimitar esta compleja forma de ser de lo humano, siendo, tal vez una definición mínima la que señala que son jóvenes “aquellos que ya no pueden seguir siendo considerado niños, pero que todavía no son adultos.” (Lozano, 2003), definición que remite y somete a la juventud a un estado de transición, carente de validez por sí mismo. algo análogo, pero inverso, ocurre con la categoría viejo, o adulto. Para Alleberck y Rosenmayr, la edad se constituye en un factor clasificador que tiene un valor referencial demográfico, pero que determina su representación:

La juventud se encuentra delimitada por dos procesos: uno biológico y otro social. El biológico sirve para establecer su diferenciación con el niño, y el social, su diferenciación con el adulto (Citado en Dávila, Ghiardo y Medrano, 2005: 35)

Si ponemos atención a este fenómeno, no se sabe bien a que edad comienza la vejez, ni cuando se acaba la juventud[1].

La frontera entre juventud y vejez es objeto de luchas en todas las sociedades, y estas luchas han cambiado en el tiempo y en la historia. Los límites de la juventud son objeto de una manipulación político-social por parte de quienes detentan el poder. Desde la filosofía de Platón, se le han adjudicado ciertas características al ser joven y al ser adulto; el adolescente, posee el amor como su carácter predominante, la madurez, posee la gracia de la ambición.

Pero no nos engañemos, “la representación ideológica de la división entre jóvenes y viejos les otorga  a los más jóvenes cosas que provocan que, en contrapartida, les dejen muchas cosas a los más viejos.” (Bourdieu, 2000, 143). De esta manera, lo que se hace patente es que “…de lo que se trata, en la división lógica entre jóvenes y viejos, es de poder, de la división (en el sentido de reparto) de los poderes.” (Bourdieu, 143). Una imposición de límites, una re-producción de órdenes, una suerte de estratificación en el plano de inmanencia de lo social.

Hay que estar alerta a los peligros que implican una naturalización de esta división, se es viejo, o se es joven, siempre con respecto a algo otro, y los criterios que sustentan esta división, pueden ser de índole económico-productiva, mano de obra barata; mediática, por la industria de la moda; política, por la captación de voto político, etc. El culto a lo joven cae en la lógica de lo “neo”, estrategia que implanta el neo-liberalismo y la lógica hedonista del consumo como un valor a apreciar en el mercado. No en vano ha sido propio de los regímenes totalitarios de todo signo el establecer un culto a la juventud. André Glusckmann ha llamado a esto la pedocracia: “movilización forzada de la juventud lanzada al asalto del “viejo mundo” liquidando sin respeto a los veteranos, rompiendo jerarquías fundadas en la antigüedad a través de un “viraje” periódico y violento de la gigantesca máquina administrativa en su totalidad” (Gluscksmann, 1985, 57). La edad, en tanto dato biológico, se transforma en un arma política, que anula las diferencias sociales que rasgan la sociedad y que sirve como manipulación de incautos… Y cuanto han aprendido las democracias liberales y las sociedades de mercados abiertos de los sistemas totalitarios.

De esta manera es como nos encontramos, hoy en día, ante una suerte de racismo anti-juvenil, una guerra que el mundo adulto le ha declarado al mundo joven, como un modo de establecer un enemigo social (el joven violento, delincuente, drogadicto problemático y rebelde), y una perversa manera de mantener estas energías bajo el control de la lógica del mercado neo-liberal (el buen chico, exitoso, obediente, sano, creyente y servil).

Pero, cabe preguntarse, ¿cuántas juventudes conviven en nuestro tejido social? ¿Qué pueden tener en común un joven obrero, con un joven burgués, una joven marginal de población con una joven marginal de clase alta? Acaso el ser joven anula las diferencias y los conflictos sociales. No olvidemos que el sistema escolar, en tanto es parte de las relaciones sociales imperantes, es un promotor y reproductor de los privilegios que escinden a nuestra sociedad. Dejando esto establecido, podemos intentar delimitar tentativamente de qué manera esta relación entre los mundos adultos y los mundos jóvenes se visibiliza al interior de la institución escolar.

Cómo es representada, imaginada, la institución escolar desde el mundo joven. Esta es una compleja cuestión, que no tienen una respuesta unívoca, teniendo en consideración lo dicho hasta aquí con respecto a la diversidad y heterogeneidad del mundo joven. Sólo como una opción metodológica, y en consideración a su relevancia, trataré de definir a la institución escolar desde la percepción de la realidad de los jóvenes urbanos populares, haciendo referencia a como se visibiliza esta desde otras realidades socio-económicas y culturales.

La escuela, desde esta perspectiva, es vista como una institución en la que se depositan la responsabilidad y la confianza para que las nuevas generaciones adquieran o desarrollen conocimientos y habilidades necesarios para desenvolverse en la sociedad (Sapiains-Zuleta, 2001). A la base de esta percepción está arraigado fuertemente en el imaginario social instituido, una confianza en el progreso, en el proyecto ilustrado, moderno de educación, es decir, que mediante ella sería posible salir del llamado círculo de la pobreza; qué a un mayor nivel educacional, habría una mayor expectativa de mejorar las condiciones de vida, tanto del individuo e individua, de su familia, y en último término, de su clase social. Imaginario que subentiende, a su vez, la fe en la emancipación y aseguramiento de la vida y de sus necesidades básicas (entiéndase animales) que esta conlleva, en la autonomía del individuo y en los valores democráticos occidentales. Como verán, tras una simple definición operativa, subyacen toda una serie de creencias y conocimientos de sentido común, que densifican cualquier discurso que quiera obviar estos hechos con la simple apelación al paradigma cuantitativo. Pero no nos desviemos de nuestro propósito.

Las escuelas hay que comprenderlas, entonces, como insertadas en un contexto socioeconómico; como sitios políticos involucrados en la construcción, reproducción y control de discursos, significados y subjetividades; como un lugar lleno de conocimiento de sentido común y de valores construidos socialmente, basados en supuestos normativos y políticos específicos; y, además que en ellas la socialización que se da en ellas lleva la marca de una diferenciación de enseñanza según clases sociales. Obviamente esta representación va a cambiar según se trate de un institución escolar de la educación pública, de colegios subvencionados por el Estado, o de instituciones particulares pagadas, además de la ubicación geográfica y urbanística en la que se sitúe dicha institución (es decir, si esta en un sector densamente urbanizado, semirural, rural, suburbios, ciudades dormitorios, etc.).

Pero más acá de las diferencias, la institución escolar siempre tipifica, reifica, a los jóvenes desde categorías determinadas. Para el caso de los jóvenes urbano-populares, esta reificación se hace desde, a lo menos, una triple exclusión: primero que nada, la condición etaria, es decir, son excluidos por ser jóvenes; la condición económica social, excluidos por ser pobres; la condición geopolítica, sentirse excluidos por ser ciudadanos o ciudadanas de un país tercermundista. Dejo fuera otras exclusiones, por considerar que estas son las más generales, pero no por ser las otras menos importantes, como por ejemplo: la condición de género, ser hombre, ser mujer, ser homosexual o se lesbiana; la condición étnica, ser Aymará, Mapuche o Rapa-Nui; etc. No está demás decir que todas estas tipificaciones son generadas e irradiadas a la sociedad desde el mundo adulto.

 

2             Hablar – Comunicar

De qué se trata en todo esto. Algo se ha trizado y está a punto de fracturarse, y no se trata del cliché de la brecha generacional. Algo más graveacontece. Supongamos que “toda expresión de la vida espiritual del hombre puede concebirse como una especie de lenguaje” (Benjamin, 199, 59), de que ocurriese algo así como que el lenguaje fuese comunicación de contenidos espirituales, de que la palabra sólo fuese un caso particular de comunicación. Lo que quedaría, en última instancia, en evidencia es el hecho duro y radical de que el lenguaje es la posibilidad de la comunicación de lo comunicable, a la vez que símbolo de lo incomunicable, un conflicto inmanente entre lo pronunciado y pronunciable con lo no pronunciado e impronunciable.

La crisis del habla y del lenguaje en nuestra sociedad tiene que ver con la hiper-modernización neo-liberal, con sus prácticas de desmantelamiento de las micro-estructuras sociales y la desarticulación de los micro-poderes ciudadanos. Esto dice tiene relación con una consecuencia de otro acontecimiento más radical: la condición post-dictatorial.

Esta trizadura social acontece en una situación histórica precisa. La catástrofe política de aquello que Patricio Marchant llama “…la única gran experiencia ético-política de la historia nacional…” (Marchant, 2000, 213), catástrofe, que lo es tal, en tanto constituye una brutal aniquilación de mundo, del mundo que se había ido gestando, generando, con sus contradicciones, miserias y encantos propios, asumidos, compartidos y enfrentados por todos los que, de alguna manera, constituían una parte de ese mundo, hasta ese momento. Fin de los meta-rrelatos, irrupción de relatos débiles, fracasados, cuya eficiencia consiste en ser relatos destinados a fracasar. Cultura de lacrisis, exaltación ante la catástrofe, celebración de la derrota por los vencedores, con los vencidos avivándoles la cueca.

Pérdida de lenguaje, pérdida de mundo, pérdida de sentido y de coherencia social, fragmentación de la cultura, aniquilación de la autonomía del individuo: “…contemplamos, lejanos, una historia, la de ahora, que, si bien continuamos a soportar, no nos pertenece, pertenece, ella, a los vencedores del 73 y del 89…”, además soportamos a los administradores de la catástrofe, “.los mismos y los otros (ingenuos, demasiado realistas o cínicos), apoyados, es cierto, todos ellos, por un pueblo, ante todo, agotado” (Marchant, 213). Trauma, así es como se ha venido llamando a esta experiencia.

El trauma conlleva silencio, silenciamiento, cerradura del habla, bloqueo de la memoria, incomunicabilidad radical, “no poder contar con el lenguaje, esto es, con la posibilidad de comunicación sin sospecha, constituiría una clave de las experiencias catastróficas en el siglo veinte.” (Villalobos-Ruminott, 2001, 76); imposibilidad del habla, vaciamiento del lenguaje de su sentido gregario, de constitución de una comunidad por medio de la cual reconocerse e interpelarse.

3             Educar – Disciplinar

¿De qué van a hablar los viejos con los jóvenes? Más bien, desde una perspectiva pedagógica, ¿qué le pueden enseñar los adultos, los ambiciosos, a los jóvenes, los apasionados y enamorados, platónicamente hablando?

la juventud se le acusa de ser la fuente potencial de los males sociales. De descreer de los valores tradicionales, de ser irresponsables en sus actos, de un hedonismo desenfrenado, de una violencia irracional. Reguillo ha señalado el momento de emergencia de lo juvenil en la cultura occidental:

La juventud como hoy la conocemos es propiamente una «invención» de la posguerra, en el sentido del seguimiento de un nuevo orden internacional que conformaba una geografía política en la que los vencedores accedían a inéditos estándares de vida e imponían sus estilos y valores. La sociedad reivindicó la existencia de los niños y los jóvenes como sujetos de derecho y, especialmente en el caso de los jóvenes, como sujetos de consumo. (Citado por Dávila, Ghiardo y Medrano, op. cit.: 32)

En este contexto al mundo juvenil se lo tipifica en dos polos. Se hace calzar a los juvenil con la cultura del éxito y del self made man: la figura del joven deportista, bello y sexualizado, de pensamiento light  y de convicciones débiles. Como se le ha enseñado a no creer en nada de lo acontecido, le está permitido desearlo todo, pero siempre que se mantenga dentro de las segmentaciones establecidas y formalizadas; como no tienen criterio para decidir, no se les puede dejar ejercer su autonomía como individuos, se les somete a una infantilización de sus capacidades (al igual que a los viejos) violentando su derecho a decisión. Por otra parte, el discurso del joven peligroso, el que es una amenaza para la sociedad, el delincuente en potencia, el infractor de la normatividad. Aquel que se resiste a entrar en el juego maquinal del libre-mercado, el que no cree en los valores institucionalizados Aquel, que por su condición, se le niega la posibilidad de, siquiera, desear algo distinto a lo que la estructura económico-cultural le entrega como oferta. Otra figuración del «enemigo interno».

Recordemos, no está demás hacerlo, que el disciplinamiento, objetivo oculto y oscuro de todo sistema y política educacional, deseo inconfesado, no es sólo una pura negatividad represora. Hay intrínseco al poder una potencialidad productiva, en tanto producción de deseo. Una relación entre la producción del deseo, la producción de la verdad y la coerción del individuo. La educación, en tanto relación social, es decir, como relación de fuerzas, participa de las prácticas que ponen en movimiento estas relaciones, en ella se desarrollan las más finas e intrincadas asociaciones y alianzas entre los saberes psi, las técnicas disciplinarias y las estrategias pedagógicas. Es en la familia (espacio cada vez más psicologizado y pedagogizado), y luego, en la escuela en donde comienza la supuesta comunicación del mundo adulto con el mundo joven, comunicación que empieza siendo desfasada, dispar, violenta y vacía.

Pues, repito la pregunta, qué le pueden enseñar los adultos a los jóvenes.

Si educar, significó en algún momento, simplificando y yendo a lo que considero medular, entregar contenidos, ya sea técnicos, científicos, sociales, cultunrales y morales, ahora estaríamos en una grave situación los que estamos encargados de educar.

Qué contenidos culturales vamos a entregar, si la llamada cultura se ha depreciado en la avalancha mass mediática, si ya no hay una tradición a la que se pueda apelar como vertebradora de una noción de nacionalidad, más aún, la tradición ha sido segmentada, cooptada y manipulada. De qué valores éticos y morales se les puede hablar, si la indeterminación y la conveniencia guían los actos de las figuras patéticamente visibles del sistema, si la mentira, la elisión y la hipocresía son la tónica de las discursividades en circulación. Que cultura cívica y social se les va a inculcar, si lo que se ve es una sociabilidad mal construida, remendada a retazos, suerte de patchwork que se sostienen apenas. Si lo que precisamente se ha desmantelado sistemáticamente es la sociedad civil, si lo que ha quedado en cuestión es el valor de ejercer ciudadanía. De que verdad le podríamos hablar, si es de lo que menos se ha hablado, si desde hace ya más treinta años, la verdad es lo que se ha ocultado, lo que se ha distorsionado, aquello que se ha transformado en tema tabú, conversación problemática, discurso políticamente vetado.

Y si la situación fuese otra, si la función de la educación es potenciar capacidades y «competencias», esto se torna aún más grave. De que potencialidades se trata, sino de aquellas que sean afines a la estructura político-social dominante, aquellas potencialidades afirmativas del sistema. Una mantención de cierto analfabetismo de segundo grado, tendiente a reproducir los privilegios y las escisiones socio-culturales derivadas y heredadas.

El desfondamiento de nuestro lenguaje tiene que ver con esa íntima ruptura que aún sacude a nuestro tejido social, tiene que ver, con el desfondamiento de la memoria, con las políticas de la verdad, y, por supuesto, de la mentira y del encubrimiento en el que estamos sumidos. Sabido es, en los círculos dirigentes y sus ideólogos, que la victoria neoliberal no se acompaña ni con mayor libertad ni con mayor educación y cultura, ni con una mayor y más equitativa distribución de la riqueza.

Los residuos autoritarios se enquistan en los rincones más ínfimos y más íntimos del tejido social. Las totalidades negativas que paralizan los meta-rrelatos en occidente tienen su respectiva manifestación, en el Chile actual, con el acontecimiento de la dictadura. Y su manifestación más notoria se hace patente en la incapacidad de compartir la experiencia de está ruptura, ante el ocultamiento constante y sistemático, ante la institucionalización de un discurso del olvido y de la impunidad; todos los valores por los cuales alguna vez se lucho, se desataron pasiones, se intentó un mínimo de verosimilitud, tanto en lo político como en lo cultural, se encuentran desfondados, y sus contenidos se hallan regados a lo largo y ancho de nuestra topografía física y mental. Residuos que se sostienen, en su precariedad, y que son constantemente velados por los lenguajes institucionalizados y degradados por la avalancha informática de los medios productores de opinión pública.

Lo que, en última instancia, está en juego es la autonomía del individuo, la posibilidad de construir relaciones sociales más sanas y equitativas. Si bien es cierto que los discursos generadores de sentido que tradicionalmente establecieron las posiciones de poder y dirigieron las pugnas al interior de nuestra sociedad están fuera, o al margen de la escena que se describe, nada, ni lógicamente, ni fácticamente impide que se generen otros. Pero la resistencia a lo nuevo de parte de lo viejo, entendiendo por lo viejo, tanto las posiciones más fundamentalista arraigadas en la tradición y la dominación que se ha visto desplazada por la nueva tecnocracia liberal y sus aires de cambio, como los discursos neo, que apelan a ideas nuevas y renovadas para sostener viejas posiciones, sin detenerse a reflexionar y a pensar en el peso, la gravedad de aquellas discursividades, a pesar de esto, es posible generar una democratización de las relaciones sociales dentro de la educación. Principalmente mediante el abandono de las prácticas autoritarias, tanto las heredadas por la dictadura, como las generadas en la transición post-dictatorial.

La gravedad del asunto amerita preocupación , pero a la vez lo gravese halla grávido de posibilidad, por el sólo hecho de oponerse a lo real. Apostar por lo posible, quizás la única reserva que le queda a la comunicabilidad en la enseñanza. Lo que implica, necesariamente un radical cambio en el modo de entender y afrontar el tema de la educación.

Pero ya no podemos ser ingenuos. Hemos sido testigos de demasiadas volteretas y malabarismo en el circo democrático del Chile actual. Cuidado con los consecuentes, reza un viejo proverbio latino, esto ha sido utilizado por los poderes dominantes como arma de extorsión y de cooptación, pero también puede ser el principio de formas de relación menos dogmáticas y totalitarias.

Pero como dijera Enrique Lihn, mejor cayo, profetizar me da nauseas.

4             Post-ludio

Sin embargo algo paso. El «mochilazo» del 2001, momento en el que entremedio del caos y los disturbios, un periodista le pregunta a un joven que huye de la policía “por qué hacen esto”, este le responde gritando”pa’ que respeten los culiaos… pa’ que respeten”. El 2006, año en que los estudiantes se vuelven a movilizar, ya de una forma más organizada, y organizada bajo las mismas narices de la sociedad «adultocèntrica», y que pone en jaque al gobierno de Bachelet, saca a un ministro de escena y logra que se discuta los que nunca estuvo en tabla: la Ley Orgánica Constitucional de Educación – LOCE. Sabemos que a los «pingüinos»* se los by-pasearon y que la discusión se decidió entre cuatro paredes apelando a la vieja estrategia de la mesa de diálogo y de unidad nacional, estrategia que hiede a fascismo. Hasta el año recién pasado, en que el movimiento estudiantil nuevamente sale a las calles, movilizando fuerzas y energías sociales que se daban por acabadas. Algo paso en el mundo juvenil.

Hoy asistimos a una apertura que involucra a toda la sociedad y que nos obliga a una toma de posición en pos de la transformación social.


[1] La definiciones de que se hacen en los países iberoamericanos para establecer políticas públicas enfocadas al segmento juvenil presentan diferencias: 7 y 18 años en El Salvador; entre los 12 y 26 en Colombia; entre los 12 y 35 en Costa Rica; entre los 12 y 29 en México; entre los 14 y los 30 en Argentina; entre los 15 y 25 en Guatemala y Portugal, entre los 15 y 29 en Chile, Cuba, España, Panamá y Paraguay; entre los 18 y los 30 en Nicaragua; y en Honduras la población joven corresponde a los menores de 25 años. En Brasil se utilizaría el tramo entre los 15 y 24 años de edad… (Dávila, Ghiardo y Medrano, 2005: 33)

http://es.wikipedia.org/wiki/Movilizaci%C3%B3n_estudiantil_en_Chile_de_2006

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LOS ESTUDIOS GENEALOGICOS APLICADOS A LA ANTROPOLOGIA


Una mirada al método genealógico
y un ejemplo de su aplicación en
un pueblo de Tlaxcala (México)

Luis Guillermo Davinson Pacheco
Asistente Social,
Magister en Antropologia Social (Universidad Iberoamericana México),
actualmente docente del Departamento de Trabajo Social
de la Universidad de la Frontera de Temuco (Chile).
gdavins@hotmail.com
Para bajar el artículo en ZIP(22k)

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OTROS TRABAJOS DE
GUILLERMO DAVINSON

INTRODUCCIÓN

El presente artículo tiene por objetivo mostrar al lector la utilidad y aplicación del método genealógico como herramienta de recolección de información, representación y análisis de distintos procesos sociales que se viven en una comunidad. El método es utilizado durante el trabajo de campo para recolectar y organizar los datos de tal manera que posibiliten posteriormente una vasta red de aplicaciones.

El artículo se encuentra estructurado de la siguiente manera: en una sección inicial desarrollamos un breve recorrido histórico que muestra los orígenes científicos del método. A continuación referimos al lector algunas consideraciones técnicas sobre la simbología utilizada para la representación de los distintos niveles de información. Por último, ilustramos la viabilidad del método con un ejemplo específico de una investigación desarrollada en México[1], uno de cuyos objetivos era determinar con exactitud los orígenes y pormenores de la actividad textil en el pueblo de San Felipe Cuauhtenco, Tlaxcala.

En la parte final del articulo ilustramos al lector acerca de algunas normas convencionales sobre la representación grafica de las genealogías utilizadas en el campo antropológico. A ello sumamos el apunte de algunas consideraciones sobre características técnicas que ciertos programas computacionales genealógicos en versiones comerciales deben contemplar para sistematizar la información.

Los inicios del método genealógico: vigencia y principales características

Podemos definir el método genealógico como el procedimiento técnico por el cual un investigador efectúa, mediante entrevista, una recolección de ciertos datos sobre los integrantes -tanto ascendientes como descendientes- de una o más familias y efectúa después el procesamiento y análisis de esa información. Todo ello lo expresa gráficamente en un documento denominado genealogía que muestra las conexiones familiares entre los diferentes sujetos entrevistados. Este documento se erige en representación gráfica de una situación social e histórica determinada, lo que posibilita dar una visión de conjunto mostrando a sus miembros distribuidos en generaciones y relacionados con algún tema especifico. En la actualidad es posible presentar este documento mediante diversos programas computacionales, que permiten mayor rapidez y despliegue de los distintos datos; no obstante, conociendo las convenciones internacionales para su construcción es posible graficarlo partiendo del relato de algún miembro específico de la familia seleccionada.

Si la recolección de los datos es suficientemente prolija, muestra con exactitud el sexo de las personas, sus relaciones de unión conyugal, filial y de hermandad y aún parentescos más alejados, sumados a aquellos datos específicos que el investigador desea indagar en particular. En la gráfica se emplean símbolos específicos para relacionar la información recopilada. De esta forma, para indicar el sexo de los sujetos se utiliza un triángulo para el caso de los hombres y un círculo para el de las mujeres. Triángulos y círculos son unidos por líneas. El tipo de líneas que liga a todos ellos permite visualizar con facilidad el tipo de parentesco que une a los sujetos. También se muestra la forma correcta de numerar las generaciones, consignando para ello un número romano situado siempre a la izquierda de la generación correspondiente, y a cada individuo dentro de una generación mediante un número arábigo ubicado bajo del símbolo de esa persona. Esto es de gran utilidad, pues si uno desea referirse a una persona determinada (por ejemplo, en una publicación) pueden señalarse fácilmente tanto en la gráfica como en el análisis. El despliegue de estas relaciones recibe el nombre de árboles, sean éstos de descendencia o ascendencia respecto al sujeto sobre el cual se está construyendo el conjunto de relaciones. Según la disciplina científica que maneje el método, los registros asumidos convencionalmente para esos efectos podrán ser distintos.

Ciertamente, la asociación del origen científico del método con la antropología hizo que muchas de sus aplicaciones tuvieran lugar en el campo de los estudios de parentesco. Murdock (1994), en su Guía para la clasificación de datos culturales, señala en el código 601 “terminología de parentesco” y la necesidad de utilizar los “cuadros genealógicos” (Murdock 1994:110) en los análisis.
ver mas en http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.angelfire.com%2Femo%2Ftomaustin%2Fmet2%2Fmetgen.htm&h=0b5fb

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